26 de octubre de 2007

Sres. Presidentes de Visión Mundi y de Medicus Mundi La Rioja,

Autoridades,

Congresistas,

Queridos Amigos:

Desde nuestra tradicional hospitalidad, me honro en darles la bienvenida a esta tierra de encuentro, de diálogo y de amistad que es La Rioja. A esta tierra que es profundamente solidaria y que, por tal motivo, se enorgullece de acoger el Primer Congreso Internacional sobre Prevención de la Ceguera en Países en Desarrollo. Una iniciativa que habla del decidido empeño de los riojanos por conseguir, en la medida de nuestras posibilidades, que el mundo en el que nos ha tocado vivir sea un mundo mejor, más habitable y donde todas las personas tengan la oportunidad de desarrollar una vida digna. Un mundo más justo y humano, en definitiva, un mundo construido a la medida de las personas y de sus sueños de prosperidad.

Mi felicitación primera tiene que ser para Visión Mundi y para Medicus Mundi La Rioja, por la modélica actividad que vienen desarrollando en la erradicación de la ceguera en Bolivia. Y también por la organización de este Congreso que, por la entusiasta respuesta que ha obtenido y por la presencia en él de algunas de las principales figuras mundiales en la lucha contra la ceguera, cuenta con la seguridad de que alcanzará los fines con los que ha sido concebido.

A ello debo añadir un agradecimiento muy especial, y lleno de cariño, a todos ustedes, algunos de los cuales llegan de lugares remotos, pero todos enarbolando la bandera de la cooperación con los países menos desarrollados, con las personas que menos tienen y que más esperan de nosotros. De nosotros, que, como hoy aquí manifestamos, en este magnífico Palacio de Congresos de La Rioja, tenemos la firme voluntad de tenderles nuestra mano con generosidad, de prestarles nuestra ayuda, porque poseemos los medios y los recursos y porque así nos lo exige nuestro deber de seres humanos comprometidos con los más desfavorecidos.

De todos los actos a los que, en virtud de mis responsabilidades públicas debo acudir, créanme que éste entraña una significación muy especial. Especial porque tiene como trasfondo la solidaridad, y porque se plantea como objetivo el de mejorar las condiciones de vida de los países en vías de desarrollo, de ofrecer a sus habitantes la posibilidad de ser más libres, más optimistas y más felices, desde su autonomía personal, desde el desarrollo de todas sus capacidades y desde su dignidad como personas.

Hoy nos congregamos en este Congreso para reflexionar, para compartir experiencias y conocimientos, para consolidar nuestro espíritu de cooperación, para derribar barreras y para unir nuestro entusiasmo y nuestras energías en la lucha contra la ceguera.

Todos los aquí presentes sabemos de la extraordinaria magnitud de la situación a la que nos enfrentamos. Según las estadísticas, en el mundo hay más de 160 millones de personas que padecen discapacidades visuales. Y, de ellas, el 90% vive en países en vías de desarrollo. Personas que están más expuestas al desempleo, a la pobreza y al aislamiento social, en especial las mujeres. Y países que, por este motivo, sufren una disminución de la productividad y también de sus oportunidades de desarrollo.

Por ello es necesario, y urgente, actuar. Actuar con todos nuestros medios, con nuestra total disposición. Actuar porque las estadísticas, afortunadamente, también nos informan de que el 80% de los casos de ceguera son evitables.

A ese 80% es al que debemos dirigir nuestra mirada. Y así lo estamos haciendo desde La Rioja, con una actuación ejemplar de Visión Mundi y de Medicus Mundi en Bolivia, en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra. Una ciudad donde, gracias a la generosidad de los riojanos, muchas personas han podido recuperar la visión y se han integrado, con total normalidad, a la vida social y laboral, contribuyendo así al progreso de su comunidad y de su país.

Para acometer esta actuación solidaria, ha sido fundamental el ejemplo de la Fundación Aravind de la India y de su inspirador, el Doctor Venkataswamy, al que en este Congreso se va a rendir un sentido y sincero homenaje, un año después de su muerte. Homenaje por lo que fue su vida de entrega y amor a los más necesitados, por sus investigaciones y trabajos para librar de la ceguera a miles y miles de sus compatriotas, a los que sacó de las tinieblas para ofrecerles una nueva vida. Una vida de luz, de dignidad y de alegría.

Ahora bien, no me cabe la menor duda de que el mejor homenaje que se le puede rendir es extender su obra por todo el mundo, por los cinco continentes. En este sentido, me agrada poder decir que el proyecto financiado por La Rioja en Bolivia es el primero que, inspirado en el modelo de Aravind India, se ha puesto en marcha en un país de habla hispana. Y en este punto debo expresar mi orgullo y el de todos los riojanos hacia el Oftalmólogo Julio Yangüela, Presidente de Visión Mundi, pues, al igual que nuestro recordado doctor hindú, ha demostrado que la ilusión de una sola persona es capaz de movilizar miles y miles de conciencia a favor de la solidaridad.

Gracia a él y al apoyo que su causa ha hallado en el pueblo riojano, en el Gobierno de La Rioja, su obra, su hospital, se ha convertido ya en una referencia y en un estímulo para que se lleven a cabo iniciativas similares en Latinoamérica.

Y es que en Bolivia se ha conseguido hacer realidad el objetivo de la Fundación Aravind de que este tipo de centros médicos sean sostenibles, ya que no sólo se le han suministrado los medios técnicos, físicos y dotacionales necesarios, sino lo que es más importante: se ha formado a personal especializado para que este hospital pueda funcionar por sí mismo, prestando una atención de calidad y con garantías de futuro.

Esta experiencia de cooperación riojana es nuestra aportación a este Congreso. Pero también el mensaje que lleva implícito, como es el convencimiento de que debemos seguir acercando nuestros avances médicos a aquellos que carecen de ellos para evitarles situaciones de sufrimiento, de pobreza y de marginalidad. Para conseguir un mundo mejor y personas más libres y felices.

Sé que vamos a ser capaces de alumbrar esa sociedad más justa y humana que nos proponemos y por la que todos los aquí presentes vamos a hacer votos durante hoy y mañana en Logroño, en la capital de La Rioja. Y es que podemos, queremos y, además, nuestra conciencia nos obliga a ello. Nosotros, los riojanos, se lo aseguro, vamos a trabajar en esta dirección, con la esperanza de seguir encontrando en ustedes, médicos y científicos, como hasta ahora, su aportación determinante para avanzar en la superación de este reto.

Con esa satisfacción, declaro inaugurado este Primer Congreso Internacional sobre Prevención de la Ceguera en Países en Desarrollo, reiterando mi felicitación a los organizadores y mi agradecimiento a todos ustedes, por su presencia y por ser agentes activos de la solidaridad en el mundo.

Muchas gracias.

* Este texto puede ser variado u omitido total o parcialmente por el orador durante su intervención.

Pedro Sanz Alonso - PRESIDENTE DE LA COMUNIDAD AUTÓNOMA DE LA RIOJA