4 de marzo de 2008

Srs. Presidente, Gerente y Director General de Bodegas Altanza,

Autoridades, Queridos Amigos:

Agradezco de todo corazón vuestra gentileza, hospitalidad y generosidad, virtudes intrínsecas a los riojanos y a las mujeres y hombres del vino.

El 18 de febrero de 2002, me invitabais a acompañaros en el bautismo de esta bodega en la que nos encontramos, momento que aproveché para desearle una “vida abundante de éxitos”. Seis años después, ese deseo se ha visto felizmente materializado, como lo demuestra el hecho de que lo que hoy nos convoca es la inauguración de una ampliación de esta bodega. La inauguración de una nueva nave de vinificación, compuesta por 40 depósitos de acero inoxidable, con la que pretendéis crear, según vuestra propia expresión, “un vino pura sangre”, capaz de competir en los mercados nacional e internacional.

Por tanto, mis primeras palabras tienen que ser de sincera felicitación y de agradecimiento. Felicitación y agradecimiento por haber sido capaces, en tan corto espacio de tiempo, de abriros un hueco destacado dentro de nuestra Denominación de Origen, por haber contribuido a incrementar la calidad de nuestros vinos y por haber ayudado a fortalecer nuestro prestigio y presencia en España y en el mundo.

Sois ya una bodega genuinamente riojana, radicalmente riojana, que bebe de una tradición milenaria que se actualiza día a día de la mano de las nuevas tecnologías. El propio nombre de vuestra principal marca, Lealtanza, ya indica que esa era y sigue siendo vuestra vocación. Lealtanza, que quiere decir, en castellano antiguo, lealtad. Lealtad a una tierra, a unos modos de elaboración, a una variedad de uva tan querida para nosotros como es el tempranillo. Lealtad a las barricas de madera, al trasiego en tinos y al prensado vertical. Lealtad, en suma, a La Rioja y al Rioja.

Esa es vuestra principal fortaleza y esa es la fortaleza de la Denominación de Origen Rioja: elaborar vinos diferentes y diferenciados, con un sello de identidad propio, un vino que nos remite a una tradición, a una tierra, a unas variedades de uva, a una cultura y a unas gentes que han heredado, de generación en generación, los modos de hacer y de trabajar, de cultivar la viña y de elaborar el vino.

Esa es nuestra fortaleza. La fortaleza que nos permite resistir a los ataques que se nos infligen, que nos permite defender el modelo de Denominaciones de Origen frente a los que apuestan por una uniformidad mundial que iría en contra de la calidad, y que nos permite también ser fuertes frente a la reforma de la OCM del Vino, donde el triunfo de nuestras tesis será el triunfo de los vinos de verdad.

Los vinos de Rioja tienen un extraordinario pasado, presente y futuro porque son únicos e inconfundibles.

Un presente que nos dice que durante el año que acaba de terminar hemos batido un nuevo récord histórico, al vender 271,6 millones de litros de vino, con unas exportaciones que han supuesto una facturación de 257,41 millones de euros, el 5,37% más que en 2006.

Este es nuestro presente. Y nuestro futuro son nuestros viticultores y nuestros bodegueros. Bodegas como en la que hoy nos hallamos. Bodegas que crecen y que hacen crecer al mismo tiempo nuestra fama en España y en el mundo, que incrementan sus ventas de la mano de “vinos pura sangre” y que contribuyen de este modo a generar riqueza y empleo en nuestra tierra, en La Rioja, en la tierra con nombre de vino.

El Rioja y La Rioja tiene futuro. Os lo digo aquí, en Fuenmayor, donde, a mediados del siglo XVIII, se creó la Real Junta de Cosecheros de La Rioja Castellana, embrión de la Denominación de Origen Rioja. Os lo digo aquí, en esta bodega que hoy ve ampliadas sus instalaciones y que nos llena de orgullo, de satisfacción y de esperanza a todos los riojanos.

Muchas gracias.

Pedro Sanz Alonso, Presidente de la Comunidad Autónoma de La Rioja