9 de mayo de 2006

Logroño, 9 de mayo de 2006

Excmo. Sr. Consejero de Agricultura y Desarrollo Económico, D. Javier Erro,

Presidente de la Cámara de Comercio e Industria de La Rioja, D. José María Ruiz-Alejos,

Autoridades,

Señoras y Señores:

Es para mí un placer volver a recibir en esta nuestra casa a todos aquellos que han decidido compartir con nosotros estos días para participar en el II Foro Internacional de Economía Regional, un evento organizado por el Gobierno de La Rioja y por la Cámara Oficial de Comercio e Industria.

Es un motivo de orgullo que La Rioja, día a día, se esté convirtiendo en un referente, tanto en el plano nacional como en el internacional, en todo aquello que hace referencia a la gestión del conocimiento aplicado a la mejora de las condiciones de vida de los ciudadanos. Recientes citas, como el Foro Mundial del Vino o el Congreso Europeo de Responsabilidad Social, contribuyen a marcar con nitidez una apuesta decidida como región, una clara vocación dirigida a consolidar el lugar que a La Rioja le corresponde por su historia, por su empuje y por su permanente ejemplo de solidaridad entre regiones.

Estoy firmemente convencido de que es ése, la búsqueda de las mejores condiciones posibles para que los ciudadanos desarrollen sus vidas, el principal motivo que a todos nos reúne hoy aquí. Y estoy también seguro de que, a todas las personas que durante los dos últimos años han venido trabajando para realizar este Segundo Foro Internacional de Economía Regional, nada les produciría mayor satisfacción que saber que su apuesta decidida por avanzar en la senda del análisis, el estudio, el intercambio de experiencias y la creación de tendencias tiene una traslación directa en el día a día de todos los riojanos, de todos los ciudadanos.

Desde luego, no tengan ustedes duda de que ése es el principal objetivo que, desde el Gobierno de La Rioja, perseguimos con la planificación de nuestras políticas activas en materia de desarrollo económico. Que los riojanos tengan más y mejores oportunidades, que, en definitiva, La Rioja sea una tierra más justa, más digna, más próspera. Al fin y al cabo, y como decía el recientemente fallecido John Kenneth Galbraith, "Si no piensas en tu porvenir, no lo tendrás". El interés del Gobierno de La Rioja va dirigido a pensar siempre en el porvenir de los riojanos.

Dentro de ese compromiso que asumimos con todos los riojanos, tres principios actúan como pilares de las políticas económicas de nuestra acción de Gobierno.

Entendemos que la máxima responsabilidad de un Gobierno en el ejercicio de la representación de la voluntad popular es la eliminación de las desigualdades sociales intolerables. No podemos permitir que existan diferencias sin justificación entre personas. Todos deben gozar de igualdad de oportunidades para poder acceder a la educación, a los servicios sociosanitarios, a las infraestructuras básicas, a la ayuda para la compra de vivienda, en definitiva, a aquello que conforma el mínimo necesario como para poder empezar a construir. Por ello nuestras políticas hacen especial hincapié en estos aspectos y en este año 2006, en el que contamos con los Presupuestos de La Rioja más elevados de nuestra historia, con 1.112 millones de euros, dos terceras partes van destinadas a políticas sociales.

Teniendo en cuenta nuestras especiales condiciones socioeconómicas, nuestra dimensión, nuestra ubicación, nuestra vertebración, nuestro vasto patrimonio histórico, artístico, cultural y natural, es difícil encontrar mejor forma de ejercer la responsabilidad política que hacer de la sostenibilidad de nuestra economía caballo de batalla. Todo lo que conforma nuestras señas de identidad como región no es tanto una herencia de nuestros mayores cuanto un préstamo de nuestros hijos, por lo que debemos devolverlo con intereses. Y para ello, justo es decirlo, siempre contamos con la complicidad de todos los empresarios de La Rioja, que hacen de su actividad permanente un ejemplo de compromiso con su entorno.

Y, todo ello, dentro de la búsqueda continua del progreso, creando las condiciones necesarias para que nuestras empresas aumenten su capacidad competitiva, aportando cada día más valor a la actividad económica, primando las inversiones en infraestructuras de telecomunicaciones, infraestructuras de transporte, innovación, formación.

Nuestras políticas activas, flexibles y adaptadas a las necesidades reales de los empresarios, crean el escenario idóneo para que el crecimiento económico sea sostenido y sostenible, para que las ventajas competitivas de nuestras empresas sean cada vez más diferenciales y para que nuestros rasgos característicos como región, dentro de la máxima solidaridad con otras Comunidades Autónomas españolas, mirando siempre por el interés común frente al particular y apostando firmemente por la igualdad como máxima expresión de firmeza y confianza hagan posible que, hoy en día, la Rioja sea ejemplo para muchas regiones europeas.

La conjunción de políticas dirigidas a fomentar la competitividad de las empresas riojanas ha sido uno de los grandes logros del Gobierno de La Rioja, y ha permitido que, bien por la vía de elementos diferenciales desde el punto de vista del mercado, como el diseño, bien por la apuesta inequívoca del futuro, como la innovación, bien desarrollando las redes de servicios para hacer posible que las empresas compitan fuera de nuestras fronteras, bien creando las condiciones para que la tecnología, la formación o la financiación estén siempre al alcance de nuestros emprendedores, en La Rioja se den unas condiciones difíciles de igualar para el desarrollo empresarial. Y todo ello sin contar con regímenes fiscales diferenciados o sin acudir a incentivos diversos.

Y en todo este proceso, la Agencia de Desarrollo Económico de La Rioja, la ADER, ha tenido un protagonismo merecido por su perseverancia, por la calidad de su equipo humano y por la mano firme de sus rectores.

Por todo ello, La Rioja es, y lo digo, permítanme la expresión, sin falsa modestia, la Comunidad Autónoma española con menos paro. En un contexto en el que el fantasma de la deslocalización industrial sobrevuela nuestras cabezas, en un escenario en el que la globalización de la economía lleva a las empresas multinacionales a buscar nuevas ubicaciones más atractivas por sus costes salariales, en un momento en el que el crecimiento acelerado de gigantes como China hace tambalearse a los mercados de materias primas y a las economías occidentales, en unas circunstancias que en nada han favorecido las inversiones que, ya comprometidas, debía realizar el Gobierno Central en La Rioja, en un entorno de grave disminución de los fondos provenientes de la Unión Europea, los empresarios riojanos han sido capaces de competir, de innovar, de exportar, de proyectar una imagen de La Rioja sustentada en la modernidad, en la capacidad de adaptación a entornos cambiantes.

Así, la tasa de paro en nuestra región, que queda en el 5,8% en el primer trimestre de 2006, es la más baja en España. Es tres puntos más baja que la media nacional, que se sitúa en el 9,07%. Pero es más; la reducción del número de parados en el último trimestre fue la más importante en España, llegando al 11,82%. Además, el ritmo de creación de empleo ha sido muy intenso, creciendo en este período un 6,72%, el mayor incremento a nivel nacional.

Todo ello dentro de un clima de concertación social sin precedentes en la historia de La Rioja, en íntima sintonía con representantes de los trabajadores y de los empresarios, buscando puntos de encuentro, defendiendo intereses comunes. Esta paz social ha hecho posible que cada actor esté centrado en su papel y que disfrute del clima necesario para poder desarrollar su importante función.

Quisiera resaltar que necesitamos un mercado laboral flexible, sin que ello, en ningún caso, suponga admitir ningún tipo de precariedad, todo lo contrario, y sin renunciar a ninguno de los logros sociales alcanzados, singulares en nuestra región.

Por supuesto este crecimiento del empleo ha venido de la mano, entre otras cuestiones, de un crecimiento sostenido de nuestro Producto Interior Bruto, que, en los últimos diez años, pasó de los 3.300 millones de euros a los 6.000 millones de euros, situando a La Rioja en el pelotón de cabeza de las regiones españolas, con un PIB per cápita en el año 2005 de 22.548 euros, por encima de la media nacional, que se situó en los 20.388 euros. Y el aumento de la renta familiar bruta también ha sido significativo, ya que frente a los 9.420 euros de 1.995 se ha pasado a los 14.885 euros de 2005.

Esta capacidad para competir, para salir a los mercados exteriores ha hecho que, en La Rioja, tengamos una Tasa de Cobertura francamente positiva, del 129,10 por ciento. En el año 2005 nuestras exportaciones alcanzaron los 957 millones de euros mientras nuestras importaciones fueron de 749 millones de euros.

Si por un momento pasamos revista a la primera edición de este acontecimiento, celebrado hace ahora dos años en este mismo lugar, y recordamos las principales conclusiones que del mismo se derivaron, vemos que la capacidad de analizar una realidad, marcar tendencias y prescribir comportamientos de las personas que participaron en aquella cita era máxima.

Así, la apuesta por la solidaridad en la planificación de la economía, la tolerancia combinada con la capacidad de diálogo para la solución de conflictos, la conjunción del capital intelectual y del capital tecnológico como elemento diferenciador, la sostenibilidad en un proceso de globalización, el papel capital de los procesos emprendedores, las favorables condiciones de La Rioja para ser ejemplo de desarrollo regional sostenible y el compromiso del Gobierno de La Rioja con el futuro, dos años después, se han demostrado como plenamente acertadas.

En La Rioja, y habiendo seguido, como no puede ser de otra forma, las recomendaciones que de aquí salieron, hemos conseguido ganar tiempo al tiempo, adelantándonos al reto de la globalización, quizá nuestro mayor acierto.

En definitiva, un panorama que invita a la esperanza. Aunque, como dicen los clásicos, la esperanza es un árbol en flor que se balancea dulcemente al soplo de las ilusiones.

Espero que esa suave brisa no se transforme en un viento huracanado, y que el elevado precio del petróleo, la subida de los tipos de interés, el elevado déficit exterior, el repunte al alza de la inflación, el déficit por cuenta corriente en España, la sobrevaloración de los activos inmobiliarios, la ruptura del marco estable de financiación autonómica consecuencia de la pérdida de rumbo político o el exceso de intervencionismo del Gobierno Central, no trunquen este clima de optimismo que, a pesar de todo, tenemos en La Rioja, y que les queremos transmitir.

No puedo dejar pasar esta oportunidad para reclamar del Gobierno de España firmeza, criterio, confianza y estabilidad. Es necesario evitar la senda del intervencionismo, avanzando sin embargo en la defensa de los intereses de las empresas españolas, en especial aquellas referidas al desarrollo de un marco normativo garante de la libre competencia, así como medidas arancelarias que garanticen unas reglas de juego justas y leales en los mercados internacionales.

Es por ello por lo que este acontecimiento que tenemos la suerte de acoger en La Rioja, y que se ha constituido en una cita obligada para todos aquellos que asumen el papel de prescribir, de liderar, de trascender en sus planteamientos, para todos aquellos que entienden, valoran y respetan el papel de la economía como gran herramienta de avance y democratización, pasa revista a tres grandes asuntos que deben despejar algunas de las incógnitas que presenta el futuro.

Un Foro en el que, como novedad, no sólo se dan cita académicos, sino también empresas y encargados de desarrollar las políticas, con el fin de poner en común las opiniones existentes en materia económica para favorecer el desarrollo equilibrado de las regiones. Todo ello a través de la adecuación, del aprovechamiento del capital intelectual y del avance empresarial.

Nuestro objetivo es averiguar las tendencias de las economías regionales, estudiar las repercusiones en las regiones de la aplicación de determinadas políticas económicas, presentar los últimos estudios que se han realizado y contrastar las opiniones.

Todo ello para dar respuestas a los problemas y cuestiones que afectan a la economía regional. Las economías regionales han dejado de decidirse únicamente en el ámbito de su región. Lo que ocurre fuera de nuestras regiones o en el país o continente vecino afecta, sin duda, a las economías regionales.

Por ello, consideramos de enorme importancia el adelantarnos a los acontecimientos, para así poder superarlos con capacidad de reacción. Pero para que las regiones tengan voz es imprescindible que sus gobiernos nacionales tengan peso en el panorama internacional. Porque para negociar con el exterior, primero hay que consensuar con el interior.

Así, analizaremos en qué forma las economías regionales pueden desenvolverse en un entorno plenamente globalizado. Son múltiples los asuntos a analizar y todos ellos encontrarán cabida en las distintas mesas de trabajo que, a lo largo de estos tres días, se desarrollaran en Logroño.

También valoraremos cómo las regiones, dentro de su capacidad normativa y presupuestaria, pueden ajustar sus modelos económicos y avanzar en dos de las grandes claves para el futuro: innovar y exportar.

Y, por supuesto, trataremos de dar pautas, guías, de arrojar luz respecto a cómo las empresas que forman la base de las economías regionales y, en especial, de la economía riojana, las pequeñas y medianas empresas y las empresas familiares, pueden mejorar día a día en este entorno.

Temas todos ellos trascendentes que, sin duda, serán de su interés. Con este convencimiento, y reiterando mi bienvenida a todas las personas que van a tomar parte en el mismo, declaro inaugurado el II Foro Internacional de Economía Regional. Muchas gracias.

Pedro Sanz - Presidente del Gobierno de La Rioja