26 de octubre de 2006

Señor Presidente,

Señora Ministra,

Señor Director de la Real Academia Española,

Señor Presidente de la Caja de Ahorros El Monte,

Señor Presidente de la Fundación Biblioteca de Literatura Universal,

Reverendo Padre Prior,

Autoridades,

Señoras y señores:

Como no podía ser de otro modo, quiero que mis primeras palabras sean de bienvenida a todos ustedes, de manera especial a los que por primera vez pisan estos Monasterios. Unos lugares que por tradición histórica y por méritos propios se han convertido en la actualidad en una auténtica referencia para el español.

Y mis primeras palabras han de ser también de agradecimiento a la Fundación Biblioteca de Literatura Universal, organizadora de este Encuentro junto al Ministerio de Cultura y la Fundación El Monte. Agradecimiento por haber elegido precisamente este Monasterio de Yuso y por haber elegido la colaboración de la Fundación San Millán de la Cogolla para celebrarlo e inaugurar así una serie de cinco encuentros, destinados a promover y difundir la lengua española mediante la realización del análisis DAFO (Debilidades, Amenazas, Fortalezas y Oportunidades) sobre diversos aspectos de nuestro idioma a escala mundial.

Hace escasas fechas, con motivo de la inauguración de la nueva sede del Instituto Cervantes, decía Su Majestad El Rey que "el español es un valor en alza" y nos conminaba a "aplicarnos en divulgar fuera de nuestras fronteras que nuestra lengua es un instrumento útil y práctico, que puede ayudar a mejorar las expectativas personales porque el español es una lengua de futuro".

Efectivamente, debemos ser conscientes de que nuestra lengua está adquiriendo una gran importancia en el concierto internacional, no solamente por ser el vehículo de comunicación de una amplia comunidad que se extiende a uno y otro lado del Atlántico, sino también porque cada vez es más destacado su peso en el mundo del comercio y de la empresa. Es ya, como se asegura, la segunda lengua internacional de negocios y es cada vez mayor la demanda de su aprendizaje.

Razones todas estas que me llevan a creer, haciéndome eco también de las consideraciones de Su Majestad el Rey, que defender el español es una de las mejores cosas que podemos hacer.

Esta firme convicción me llevó a auspiciar, poco después de que los Monasterios de Suso y Yuso fueran declarados Patrimonio de la Humanidad, la creación de un órgano de gestión que permitiera que los Gobiernos Autonómico y Estatal, las instituciones, las empresas y las personas de toda clase aunaran esfuerzos para hacer de San Millán un centro de cultura y de visita de valor universal y para lograr que sea uno de los principales focos de estudio y difusión del español. Surgió así la Fundación San Millán de la Cogolla, cuya presidencia de honor ostenta Su Alteza Real el Príncipe de Asturias.

Con esas miras, la Fundación, de la que tengo el honor de ser su presidente ejecutivo, ha venido trabajando desde el momento mismo de su constitución hace ahora ocho años. Nuestros esfuerzos se han volcado, por una parte, en la rehabilitación y conservación de estos monasterios a través de un Plan Director, próximo a culminar, que conlleva la inversión de más de trece millones de euros. Y, por otra, en estudiar, investigar e impulsar todo lo que tenga que ver con la lengua española.

Unas labores a las que la Comunidad de La Rioja se dedica con especial interés. No hacemos así sino recoger el testigo de quienes nos precedieron hace más de mil años en el escritorio de Suso. Lo hemos hecho con el firme propósito de engrandecer nuestro más valioso instrumento de comunicación, con más fuerza si cabe desde que los Monasterios de Suso y Yuso recibieron el alto galardón de la Unesco. Y ello con el propósito de devolver a estos lugares la dignidad y relevancia cultural que nunca debieron perder y de hacerlo en la figura moderna y dinámica que representa formar parte de los bienes que son Patrimonio de la Humanidad. De seguir haciendo del español -como decía el escritor inglés Somerset Maugham- la mejor creación literaria de los españoles.

Nuestros esfuerzos, pues, se dirigen a lograr que San Millán sea uno de los principales centros de estudio y divulgación del español.

Y lo estamos consiguiendo, tal y como reconocía no hace muchos meses el propio Director de la Real Academia Española.

A ello han contribuido todas las iniciativas llevadas a cabo en los últimos años por la Fundación San Millán. Cabe citar aquí el Encuentro Internacional de Directores de Departamentos de Español de Universidades de todo el mundo y en el que se señaló el creciente interés en todos los países por aprender español.

Otro encuentro de suma trascendencia fue el que citó a todas las Academias de la Lengua Española o el que convocó a Directores de periódicos escritos en español de más de veinte países.

Y ha sido en San Millán de la Cogolla también donde los académicos españoles asumieron el compromiso de acometer la confección del Diccionario Histórico de la Lengua Española, una vasta empresa que deparará incontables beneficios a nuestro acervo cultural.

Fue también aquí donde se puso de largo la nueva Ortografía, por primera vez panhispánica y un claro ejemplo de respeto a los modos de hablar que se prodigan al otro lado del Atlántico. Y de nuevo fue San Millán testigo de un acto sin precedentes: el que reunió en Sesión Plenaria a todas las Academias de la Lengua Española para aprobar el Diccionario Panhispánico de Dudas.

Esfuerzos todos ellos que se verán cristalizados en el Centro Internacional de Investigación de la Lengua Española, un proyecto que el Gobierno de La Rioja ha decidido auspiciar a través de la Fundación San Millán y que ha contado con la financiación del Gobierno Central. Un Centro que está al servicio de la lengua y de sus hablantes, de uno y otro lado del Atlántico.

Los que hoy hablamos español somos una palpitación en el fluir milenario de nuestra lengua, en palabras de Octavio Paz. De aquí salió nuestra lengua para iniciar un largo camino que la llevó, al pasar de los siglos, hasta el otro lado del océano, para volver más enriquecida y, así, un continente entero sigue forjando con nosotros una lengua común, que es tan suya como nuestra: el español.

Será este, pues, un centro de estudios superiores y de investigación estrictamente profesionalizado. Un centro internacional, con investigadores propios cualificados, pero respaldado y nutrido científicamente por los departamentos universitarios, nacionales y extranjeros, y por las Academias de España y de los países de habla española.

Un centro de investigación único en el dominio hispánico con tal envergadura y proyección científica, que ya se ha puesto a trabajar para ser el mejor de los mejores.

Un Centro que ha recibido ya por parte de la Real Academia el encargo de elaborar la parte correspondiente a los orígenes y la Edad Media del gran proyecto del Diccionario Histórico de la Lengua Española. Continuaremos así la especialísima labor, única en el ámbito medieval, de los glosadores emilianenses.

De aquí salieron los más ricos glosarios, de aquí saldrá una parte importante del Diccionario Histórico, ese libro, el diccionario, del que Gabriel García Márquez, rememorando a su abuelo, decía que "no sólo lo sabe todo, sino que es el único que nunca se equivoca". Y aún llegaba más lejos el abuelo del creador de Macondo al afirmar que "los diccionarios tienen que sostener el mundo".

Un Centro, que desde hoy pongo a su disposición, para una lengua, la española, a la que como Presidente del Gobierno de La Rioja y Presidente de la Fundación San Millán, continuaré aupando y auspiciando, para que siga estando en primera línea en la esfera internacional. Ahí está mi perseverancia para que nuestro idioma se haya mantenido como lengua de comunicación en los órganos de la Comunidad Europea, y les aseguro que seguiré perseverando en esa línea, contando siempre con todos sus hablantes, con los de uno y otro lado del Atlántico.

Que este Encuentro nos permita ser conscientes de ello y procuremos sobre todo, como soñaba el que fue Director de la Real Academia Española, Fernando Lázaro Carreter, que nuestro idioma, construido por nuestros predecesores a lo largo de varios siglos, y en el que se expresa una noble y gigantesca comunidad cultural, continúe permitiendo que ésta exista.

Muchas gracias

Pedro Sanz - Presidente de la Comunidad de La Rioja