1 de diciembre de 2006

Gabriel Pérez y Raquel Pérez, propietario y gerente de Bodegas Ontañón.

Cristina Blanco, hija de Enrique Blanco Lac,

Ilma. Sra. Directora General de Cultura, Dña. Pilar Montes,

Queridos Amigos:

Supone un orgullo regresar a Bodegas Ontañón para asistir a la inauguración de una nueva exposición, en este caso dedicada a nuestro entrañable pintor Enrique Blanco Lac, un riojano de la calle Portales que ha alcanzado dimensión universal gracias a su ingenio y sensibilidad, combinados en dosis iguales en sus lienzos.

En alguna ocasión he dicho que no sé si definir a Bodegas Ontañón como una bodega rodeada de obras de arte o como un museo que convive con botellas de vino. En cualquier caso, complementos perfectos el uno del otro en su aspiración de producir placer (visual, estético, gustativo) en las personas que hasta aquí se acercan y que, ya de paso, se deleitan con la huella escultórica del inspirador de estas bodegas: nuestro recordado Miguel Ángel.

No me cansaré de aplaudir iniciativas como ésta. No me cansaré de apoyar a los bodegueros riojanos que son capaces de alzar la vista más allá de los balances económicos para ofrecer a sus bodegas una dimensión más amplia, para convertirlas en centros de difusión de cultura y en polos de atracción del denominado turismo enológico, un turismo culto, con inquietudes y con ganas de ser gratamente sorprendido con propuestas audaces como la que hoy nos convoca.

Las bodegas riojanas deben ser espacios de cultural. De cultura vitivinícola y de cultura en sus sentido más amplio. Deben ser templos para el goce de los sentidos. Deben convertirse en pantallas de proyección de los creadores riojanos, para que los miles de visitantes que reciben al año comprendan en su justa medida la extraordinaria vitalidad y diversidad de la cultura riojana.

Bodegas Ontañón así lo ha entendido y por ello le reitero mi felicitación. Una felicitación más amplia, si cabe, por su acierto en la elección del pintor que protagoniza esta exposición. Y es que Enrique Blanco Lac es uno de los grandes. Es el artista de la luz, de los paisajes y de los oficios humildes. Es uno de los fundadores del Grupo Revellín y Medalla de Oro de La Rioja.

Es un artista que hay que reivindicar constantemente, porque su obra es imperecedera. Porque sus cuadros no son instantáneas fotográficas de los paisajes que le enamoraron, sino, muy al contrario, y como señalan sus biógrafos, "un cuadro de Blanco Lac es una forma de conocimiento de la realidad y el conjunto de la obra un proceso de búsqueda, de encuentro, de descubrimiento y de invención de la realidad observada".

Por tanto, el visitante de esta exposición encontrará la belleza de los paisajes riojanos, pero se encontrará sobre todo con Blanco Lac, con un pintor singular que dijo de sí mismo: "La pintura es algo que llevo dentro, que no tengo más remedio que hacer. En mí no es un oficio, ni tampoco una filosofía, es una forma de vida".

Se encontrará, en suma, con una pasión. Con la pasión de un riojano que, por su personalísimo hacer, ha dejado huella. Una huella a la que Bodegas Ontañón le ofrece continuidad en sus bodegas para que, al igual que sus vinos, la obra de Blanco Lac siga fermentando, decantándose en cada nueva observación, en cada nueva contemplación, en cada nueva reinterpretación. Y es que una obra de arte, un vino o un cuadro, no desaparece nunca. Hasta incluso después de dejar de existir físicamente, perdura en la memoria de quien ha tenido la dicha de disfrutar de él.

Muchas gracias.

Pedro Sanz Alonso - PRESIDENTE DE LA COMUNIDAD AUTÓNOMA DE LA RIOJA