17 de junio de 2004

Queen Sofía Spanish Institute, Nueva York, 17 de junio de 2004

Señoras y señores,

Supone un honor inaugurar hoy en Nueva York esta exposición con la que rendimos homenaje al español, a ese idioma universal, fuente de concordia y semilla de cultura, que nació hace más de mil años en mi tierra, en La Rioja, en los monasterios de San Millán de la Cogolla, declarados por la Unesco Patrimonio de la Humanidad por tan admirable suceso cultural.

Por ello, mi gratitud más sincera al Queen Sofía Spanish Institute por abrirnos sus puertas de par en par, por acogernos como hermanos y por cedernos su espacio con la generosidad que le caracteriza.

Una gratitud a la que deseo añadir mi felicitación por el colosal trabajo que, día a día, desarrolla este Instituto Español, que ahora celebra sus bodas de oro, para promover la comprensión de la cultura española en América y para estrechar lazos de amistad entre España y Estados Unidos. Dos fines a cuya consecución esta muestra que ahora inauguramos contribuirá decisivamente; estoy convencido de ello.

El poeta Federico García Lorca, que visitó esta ciudad hace justamente 75 años, no pudo sucumbir a su poder de fascinación y de su experiencia personal surgieron los versos más desgarradores que llevan la firma de este magistral creador granadino.

Para mí -se lo aseguro- llegar a Nueva York también ha sido como regresar a casa. Y es que aquí, en esta ciudad que es una de las mayores del mundo, uno siente el aliento de lo español, de lo hispano. Uno siente que está entre su gente, entre su lengua.

Españoles e hispanos hacemos de Nueva York una ciudad vivencial, mestiza, viva, dinámica, policultural y acogedora, una ciudad de encuentro. Participamos en la política, en la cultura, en los negocios.

Muchos son los hispanos que han acudido a Estados Unidos, y a Nueva York, para labrarse un futuro, para buscar un horizonte para su familia.

Pero, junto la fuerza del trabajo, estos hombres y mujeres, llegados de México, de Cuba y de otros muchos lugares, han traído su lengua, ese español que es su patria y que, por tanto, conservan y transmiten a sus hijos como quien cede la herencia más preciada.

Por eso el español goza aquí, en Estados Unidos, del dinamismo del que goza. Es un idioma pujante, cada vez más influyente y que despierta el interés de los anglófilos, preocupados por aprenderlo en las escuelas y universidades.

El español es la principal seña de identidad de los hispanos. Es su alma. Porque nuestro idioma, se lo aseguro, tiene alma, una lama común que nos hermana en la amistad y en la concordia a 400 millones de personas en todo el mundo, de los que 35 millones aproximadamente viven en Estados Unidos.

De descubrirla, de descubrir el alma compartida del español, se ocupa, precisamente, esta exposición que ahora inauguramos y que invito a visitar no sólo a los hispanos y a los enamorados de nuestra lengua, sino a todo aquél que sienta interés por la historia y por la cultura.

Por una historia y por una cultura que se iniciaron hace más de mil años, en el siglo XI, en el monasterio de Suso, en San Millán de la Cogolla, en La Rioja, donde los monjes escribían en los márgenes de los pergaminos latinos, para hacerlos comprensibles, unas anotaciones en la lengua que hablaba el pueblo llano, en romance, en el primer español.

Ese hecho, sin duda espectacular, es el que sirve de arranque a la exposición 'Camino de la Lengua Castellana', que también se detiene en mencionar a otro riojano, a Gonzalo de Berceo, como el primer poeta español.

Y de ahí, de San Millán de la Cogolla y de sus clérigos y poetas, esta exposición parte para recorrer los lugares, los pueblos y las ciudades, donde el español, ese español naciente, se hizo grande, universitario, místico, novelesco, poético y filosófico; donde el español alcanzó la categoría de las lenguas cultas.

Recorrer esta exposición es recorrer Santo Domingo de Silos, Valladolid, Salamanca, Ávila y Alcalá de Henares, fin del itinerario, donde nació Miguel de Cervantes Saavedra, cuya obra más insigne, 'El Quijote', cumple el próximo año su 400 aniversario.

Recorrer esta exposición es recorrer recoletos monasterios donde los frailes entonan cantos gregorianos; majestuosas catedrales; es recorrer Universidades, como la de Salamanca, donde ejerció su magisterio Miguel de Unamuno, quien dejó escrito que "la sangre de mi espíritu es mi lengua. Y mi patria es allí donde resuena".

Recorrer esta exposición es recorrer también las ciudades mediterráneas donde los descendientes de los judíos que vivieron en España han conseguido que perviva el sefardí: Tetuán, Jerusalén, Estambul, Salónica y Sofía.

Es recorrer América Latina, adonde dio el salto nuestro idioma, enriqueciéndose al contacto con las lenguas indígenas.

Es recorrer Estados Unidos, donde habita una de las principales colonias hispanohablantes del mundo y donde ahora llega esta exposición, que ha sido admirada por más de 100.000 personas y que ha visitado ciudades como Bruselas y México D.F.

Éste es una viaje, en el tiempo y en el espacio, que sin duda deslumbrará a todo aquel que se preste a sumergirse en él. Es una ruta que se mezcla, se toca y se cruza con el Camino de Santiago y que, por su especial relevancia, ha sido declarada Itinerario Cultural Europeo por el Consejo de Europa, quien la acaba de ascender, el pasado 16 de junio, a la categoría de Gran Itinerario Cultural.

Divulgándola por medio de la Fundación San Millán de la Cogolla, dándola a conocer al mundo, los riojanos cumplimos con el deber moral de mantener vivo el idioma y rendir, así, homenaje a esos antepasados que nos legaron el tesoro de la palabra.

Divulgando esta exposición, los riojanos contribuimos, hoy, a dar a conocer a los millones de hispanohablantes que viven en América el lugar donde nació su lengua. El lugar donde nació el español.

Para que se sientan identificados con él, fraternalmente identificados, para que se sientan orgullos de él, para que lo preserven y para que lo transmitan a sus hijos y a los hijos de sus hijos.

Para que hagan del español una lengua respetada en Estados Unidos, en Nueva York, una lengua útil, influyente y en crecimiento. Una lengua que triunfe en los territorios de la ciencia, la literatura y las nuevas tecnologías.

Para que el español se siga uniendo a las otras voces que habitan en Nueva York y hacer de esta ciudad lo que siempre ha sido: una ciudad de llegada y de encuentro. Una ciudad mestiza y policultural. Una ciudad con alma. Con el alma de sus lenguas. Con alma española. Con un alma que habla, siente y ama en español.

Muchas gracias.

PEDRO SANZ ALONSO - PRESIDENTE DE LA COMUNIDAD DE LA RIOJA