2 de septiembre de 2004

Excmo. Sr. D. Luis Alegre,

Sr. D. José Miguel Delgado, director del Comité Organizador de este Congreso,

Excmas. e Ilmas. Autoridades,

Señoras y Señores:

Supone un gran honor personal inaugurar hoy este Congreso dedicado a la figura y la obra de uno de los riojanos más universales que ha dado la historia: Don Práxedes Mateo Sagasta, siete veces Presidente del Gobierno de España y comprometido como nadie en favor del progreso y el desarrollo de este país al que sirvió hasta los últimos días de su vida.

Por ello, deseo, en primer lugar, felicitar por esta iniciativa a la Fundación Sagasta, y felicitar también a los profesores e investigadores que van a tomar parte en este encuentro, llegados de España, de Francia, de Gran Bretaña, de Estados Unidos, de Italia y de Portugal.

Sean todos ustedes bienvenidos a esta tierra, a la tierra de Sagasta. Y a esta capital, Logroño, donde la huella de este extraordinario político aún perdura en obras que fueron fundamentales en su tiempo y que aún lo continúan siendo: como son el Puente de Hierro, la Escuela de Artes y Oficios y la Fábrica de Tabacos, un emblemático edificio que, restaurado y remodelado, es actualmente la sede del Parlamento de La Rioja, máximo órgano de la expresión democrática del pueblo riojano.

Como pueden comprender, los riojanos mantenemos una deuda de gratitud con nuestro paisano.

Gratitud por sus atenciones constantes hacia esta tierra, pero gratitud también porque La Rioja ha pasado a la historia como cuna del político que, en aquellos tiempos inestables e inciertos, contribuyó de una forma más decidida a modernizar España para equiparla en todos los órdenes a los más avanzados países de Europa.

A él se debe la gestación de lo que ha sido la Constitución liberal de vida más longeva en la historia de España.

Él instituyó el sufragio universal y la libertad de asociación, pensamiento, reunión y expresión.

En su condición de ingeniero de caminos, impulsó proyectos francamente ambiciosos para su época; y, en su calidad de periodista, convirtió la palabra, la palabra impresa, en instrumento de diálogo y en fuente de pensamiento.

Y todo ello desde posiciones liberales, desde esas mismas posiciones que ya triunfaban o que triunfarían posteriormente en naciones vecinas, como se pondrá de manifiesto en este Congreso.

En definitiva, Sagasta fue una figura clave, determinante y definitiva en el establecimiento de las bases sobre las que se asienta la España actual.

Y eso hay que decirlo, hay que explicarlo y hay que divulgarlo, para que se sepa y para que se reconozca.

En ese empeño estamos comprometidos todos los riojanos, a través de la Fundación Sagasta. Estamos consiguiendo que Sagasta salga del olvido al que interesadamente se le había confinado; estamos consiguiendo que su obra brille por encima de imprecisiones y falsedades; y estamos consiguiendo, igualmente, que la dimensión de Sagasta abandone los límites meramente españoles para equipararlo a los grandes líderes del liberalismo europeo, los franceses, los británicos y los italianos. Este Congreso nos ayudará a ello, sin duda.

Queremos rescatar su legado y su herencia. En este propósito se encuadran las iniciativas que, desde el año pasado, con motivo de la celebración del centenario de su muerte, se han impulsado en La Rioja, entre las que me permito señalar la apertura del Espacio Sagasta en su localidad natal, Torrecilla en Cameros, para mantener viva su memoria, y la constitución de la Fundación Sagasta, que organiza este Congreso que hoy inauguramos.

Un Congreso que, por encima de cualquier otra consideración, es un acto contra el olvido y la manipulación; un acto de justicia histórica. Un acto para situar a Sagasta en un lugar preferente de la historia de España y a la misma altura que los líderes liberales europeos de su tiempo.

Es necesario, y de justicia, que se hable de Sagasta como referente del liberalismo, que se aborde su figura desde todos los ángulos posibles, desde una nueva perspectiva y a través de nuevas líneas de investigación, que se divulgue su obra política, profesional y humana para conocimiento de las generaciones venideras.

Sólo así se entenderá lo que Sagasta ha representado y lo que representa. Sólo así aprenderemos de la historia. Sólo así será posible hacer justicia a un hombre coherente y cabal, a un hombre que defendía sus ideas con pasión, pero desde el diálogo, y que no se intimidaba en la lucha por lo que consideraba justo, como recalcó en uno de sus 2.542 discursos pronunciados, donde dijo: "Yo que apenas tengo valor para resistir a la súplica, nunca cedo a la exigencia".

Nuestra exigencia, hoy, a los 101 años de su muerte, la exigencia de los riojanos, es recuperar su memoria y situar a Sagasta en el lugar de honor donde, por méritos y obras, le corresponde estar. En un lugar preferente en la historia no sólo de España, sino también de Europa.

Me consta que el Congreso que ahora inauguramos va a contribuir de una forma determinante a ello, por lo que deseo reiterarles mi agradecimiento y expresarle mis mejores deseos para que disfruten de su estancia en La Rioja, en la patria de Sagasta.

Muchas gracias.

Pedro Sanz Alonso - PRESIDENTE DE LA COMUNIDAD AUTÓNOMA DE LA RIOJA