29 de abril de 2010

Sra. Ministra de Sanidad y Política Social, Dª Trinidad Jiménez,
Sr. Comisario de Empleo, Asuntos sociales e Integración, D. Laszló Andor,
Representantes europeos;
Señoras y Señores:

El envejecimiento de la población es uno de los mayores triunfos de la humanidad y también uno de nuestros mayores retos. En el siglo XXI, que impone mayores exigencias económicas y sociales a todos los países, las personas de edad avanzada ofrecen valiosos recursos que no deben ser ignorados, ya que realizan una importante contribución a nuestra sociedad.

Hace unos días, mientras leía el programa de esta Conferencia Europea sobre Envejecimiento Activo y Saludable, vino a mi memoria una frase del profesor Rojas Marcos: ‘No olvidemos que la única condición indispensable para ser felices es estar vivos’. En este contexto, el profesor me disculpará que añada: ‘Estar vivos, estar sanos y activos’.

El envejecimiento hay que integrarlo como parte natural de la vida y la forma en que se vive este proceso, la salud y la capacidad funcional, dependen no sólo de nuestros genes, sino también de lo que hemos hecho durante nuestra vida.

Somos conscientes de que el envejecimiento es un fenómeno complejo, variable; un proceso lento, pero a la vez dinámico. Un proceso que dura toda la vida y debemos contemplarlo desde una perspectiva que abarque todo el curso de la misma, porque envejecemos desde que nacemos.

La Organización Mundial de la Salud establece el término ‘envejecimiento activo’ como un proceso de optimización de oportunidades de salud, participación y seguridad que permite mejorar la calidad de vida a medida que las personas envejecen, y todo indica que los Gobiernos que trabajamos en programas y políticas contempladas en este concepto, afrontamos mejor el envejecimiento de nuestra población.

Por eso, las medidas que estamos estableciendo y que debemos seguir planificando en el futuro con más intensidad para ayudar a las personas a envejecer con salud no pueden ser consideradas como un lujo, sino como una verdadera necesidad.

Ser activo significa participar en cuestiones sociales, económicas, culturales, cívicas…, y lograrlo es encaminarse a una vejez exitosa. En esa vejez exitosa es importante también incluir la red activa afectiva. Por un lado, las relaciones interpersonales: el contacto con otras personas, el intercambio de información, el soporte emocional y, por otro, la actividad productiva como creadora de valor social: la solidaridad y el voluntariado.

Naciones Unidas basa el envejecimiento activo en el reconocimiento de las personas mayores y, bajo los principios de independencia, participación, dignidad, asistencia y realización de los propios deseos, pasa de un planteamiento basado en las necesidades a otro que se cimenta en los derechos, reconociendo en las personas mayores la igualdad de oportunidades y de trato en todos los aspectos de la vida.

Envejecer gozando de una buena salud física y mental debe abordarse bajo la realidad del derecho de todas las personas. Los gobiernos y los responsables políticos nos enfrentamos al mayor cambio demográfico, que tiene importantes implicaciones en la salud pública, en los sistemas de prestación social, en el mercado laboral, en la economía…; por lo tanto, nos enfrentamos al rediseño de las políticas que están relacionadas con estos aspectos.

Nuestra responsabilidad es dar repuesta a este cambio, integrando la experiencia vital de nuestros mayores, como fuente de sabiduría e instrumento de identidad, en el campo personal, familiar y social. Ellos nos demuestran diariamente su capacidad para superar las dificultades.

El envejecimiento, como fenómeno global que es, requiere medidas internacionales, nacionales, regionales y locales. El enfoque que elijamos va a condicionar la forma en que nosotros y nuestros descendientes experimentaremos la vida en los años posteriores.
Desde La Rioja diseñamos las políticas dirigidas a nuestros mayores y las ejercitamos, según la competencia, directamente o a través de las administraciones locales como entidades más próximas a las necesidades de las personas en edad avanzada.

Además, en esta planificación tenemos muy en cuenta que la promoción de la salud y la prevención son fundamentales para lograr un envejecimiento activo y, por ello, favorecemos el tratamiento precoz y la intervención de la atención temprana, que previenen las discapacidades.

Y está claro que las personas con discapacidad merecen especial atención, ya que hoy en día viven hasta edades más avanzadas y más tiempo con sus progenitores.

Del mismo modo, actuar en la salud mental y el bienestar requiere de nuestros esfuerzos, que deben encaminarse no sólo a su prevención, sino también a una mayor protección social para evitar exclusiones.

Los Gobiernos estamos obligados a satisfacer los derechos humanos básicos y, con ello, las necesidades de las personas mayores pero también a potenciar sus capacidades. Por ello, nuestros programas deben diseñarse desde el ámbito social, cultural, educativo,…, fomentando su total participación.

Y debemos estar atentos a sus demandas. No es posible dar respuesta eficaz si no somos permeables a sus necesidades y sentimientos. Nuestros mayores no desean ser sujetos pasivos, sino participar como agentes del cambio. Así nos lo manifiesta el Consejo Estatal de Personas Mayores, que hace especial incidencia en el desarrollo asociativo, en la necesidad de adaptarse sin conflictos a los cambios y en la potenciación y canalización de su tiempo libre. La necesidad de hacer políticas amparadas en la igualdad de trato, como la no discriminación efectiva por todas las personas al margen de su edad, y en el impulso de la solidaridad intergeneracional basada en el intercambio de habilidades y experiencias.

Trabajar por un envejecimiento activo no es sólo una obligación para las Administraciones públicas sino también el mejor instrumento para prevenir situaciones de dependencia, al fomentar estilos de vida saludables. Y este trabajo debe realizarse en entornos seguros, es decir, amparado en marcos legales de derechos que garanticen la protección, dignidad y asistencia de las personas mayores cuando no puedan mantenerse y protegerse por sí mismos, y apoyando a las familias en sus esfuerzos para cuidar de sus seres queridos de más edad.

Presido una Comunidad Autónoma cuyo Gobierno enfoca sus actuaciones políticas a través de los derechos: derecho a la salud, a la educación y a los servicios sociales, con un buen desarrollo de los mismos, con la implicación de los municipios y la participación de las Organizaciones No Gubernamentales. Y ejercemos nuestras competencias con un concepto prioritario de ‘proximidad’ a los ciudadanos, que nos garantiza el conocimiento de las necesidades y una mayor rapidez y eficacia en las respuestas. Por ello, nos movemos en unos parámetros óptimos de protección social, aún siendo conscientes de que queda mucho trabajo por hacer.

Nuestros equipamientos en todo el territorio configuran una red importante. Nuestro tejido asociativo de mayores está muy desarrollado y su participación, me atrevería a calificarla de muy potente. Forman parte activa de la contribución diaria de la región y se incorporan con fuerza y con derecho cada día como elementos necesarios del crecimiento y del cambio de La Rioja. Nos sentimos muy cerca de ellos y también nos hacen sentir su cercanía, su positivismo y sus propuestas constructivas.

Trabajamos conjuntamente por reconocer su diversidad y respetamos el deseo de nuestros mayores de manejarse con autonomía, participar, relacionarse, disfrutar de los servicios, contribuir en las organizaciones y en la sociedad; en resumen algo tan sencillo como enriquecer sus propias vidas y las de las personas más próximas a ellas.

Soy de los que siempre han creído que nuestros mayores contribuyen a hacer de La Rioja una Comunidad más equilibrada, más cohesionada, y estoy convencido de que las políticas sociales para los mayores son una inversión y no un gasto.

Quiero acabar mi intervención con una reflexión de Henri Pequignot: ‘La vejez es un continente nuevo a descubrir; más aún la vejez se crea todos los días inconscientemente. Podría crearse conscientemente con los ojos abiertos sobre el porvenir que se acerca’.

Sin duda, hoy, con esta conferencia europea, intentamos enriquecer ese nuevo y hermoso continente que es nuestra vejez.

Muchas gracias.

Pedro Sanz Alonso, Presidente de la Comunidad Autónoma de La Rioja