9 de mayo de 2008

Autoridades,

Queridos Amigos de Mendoza y del Centro Riojano:

Hoy es un día de alegría. Un día de entrañable hermanamiento entre los vecinos de Mendoza y los de La Rioja.

Nos congregamos a los pies de la estatua del fundador de esta querida y hermosa ciudad, el riojano Don Pedro del Castillo, para reverdecer un pasado compartido, un presente de amistad y un futuro que debe ser de colaboración y de cooperación entre los mendocinos y los riojanos, a fin de asegurarnos un futuro de prosperidad. Y con la amistad siempre presente. Siempre viva y renovada. Una amistad sustentada en un mismo idioma, en el español que nació en los monasterios riojanos de San Millán de la Cogolla, y en valores comunes como el de la generosidad y el de la mano tendida.

Los riojanos nos sentimos muy a gusto en esta ciudad. Una ciudad próspera, pujante y ambiciosa. Nos sentimos como en nuestra propia. A gusto, en primer lugar, porque la fundación de Mendoza lleva el sello de nuestro paisano Don Pedro del Castillo, al que hoy rendimos este sentido homenaje. Una ciudad que, desde el mismo momento de su creación, fue una ciudad de encuentro y de mestizaje. De integración de los pueblos originarios de esta tierra, como los huarpes, con los nuevos pobladores de Mendoza.

Hoy, 447 años después, Mendoza sigue conservando ese mismo carácter hospitalario y fraternal, como han tenido ocasión de comprobar los riojanos hijos de la emigración que aquí han llegado y que han sido recibidos con los brazos abiertos. Riojanos que dan día a día lo mejor de sí mismos a su ciudad de acogida, a Mendoza, a su segunda patria, y que, desde el joven Centro Riojano, fundado en el año 2003, difunden nuestra cultura, invitando a participar de ella, a dialogar con ella, a los vecinos de Mendoza.

Su empeño en que esta estatua fuera remozada, un empeño apoyado por el Gobierno de La Rioja y por la Cámara Oficial de Comercio, es la muestra más elocuente de su interés por actualizar, por vigorizar, esas señas de identidad que nos unen en la amistad a mendocinos y riojanos.

La sensación de encontrarnos como en nuestra propia casa se acrecienta también por ser Mendoza tierra de grandes vinos, por ser una de las ocho principales regiones vitivinícolas del mundo. Un privilegio que comparte con La Rioja.

Quiero creer que fue Don Pedro del Castillo quien trajo a esta ciudad el gusto por el vino, el cultivo de las vides. Y estoy convencido, eso sí, de que ha sido el coraje de los mendocinos, su trabajo esforzado y ambicioso y sus ansias por asegurarse un futuro los que han dado calidad, fama y prestigio a los vinos de Mendoza.

Hoy, nuestros vinos suponen uno de nuestros principales vínculos de unión.

Hoy, la Red de Capitales y Grandes Viñedos, en la que estamos integrados tanto Mendoza como La Rioja, se ha convertido en un escenario de encuentro y en una plataforma de impulso de propuestas comunes para prestigiar nuestros vinos en el mundo, para consolidar nuestra cultura compartida y para aunar iniciativas en el fomento del enoturismo, una actividad económica con grandes posibilidades de futuro para mendocinos y riojanos.

Así lo recordó la Vicepresidenta del Gobierno de La Rioja en noviembre de 2006, cuando participó aquí, en Mendoza, en la asamblea anual de la Red de Capitales y Grandes Viñedos, y así lo reafirmo yo hoy, con el convencimiento de que nuestro éxito estará asegurado si seguimos yendo de la mano, como hasta ahora ha sido.

Cuando nació Mendoza, sus fundadores, con el riojano Don Pedro del Castillo a la cabeza, prometieron “sustentar la ciudad y no despoblarla, salvo por una gran causa como hambre, por sed o por fuerza de muchos enemigos”.

Con el paso del tiempo, Mendoza no sólo no se ha despoblado, sino que ha crecido y se ha vigorizado. Es claro que no padece ni sed ni hambre. Y, en vez de enemigos, se ha granjeado grandes amigos por su carácter abierto e integrador.

Amigos como los riojanos, que nos enorgullecemos de veras de serlo. Y que hoy hemos llegado hasta vosotros, a los pies de esta estatua, para recordar un pasado que supuso el primer encuentro entre dos pueblos. Dos pueblos que hoy son hermanos y que, en esta mañana de mayo, brindamos por un futuro de progreso y de amistad. Brindamos con los mejores vinos del mundo, los de Mendoza y los de La Rioja, por el mejor futuro posible para todos nosotros.

Muchas gracias.

Pedro Sanz Alonso, Presidente de la Comunidad Autónoma de La Rioja