6 de marzo de 2000

Excelentísimas e Ilustrísimas autoridades

Queridas amigas y amigos del mundo del deporte

Un año más, la Gala del Deporte es un reconocimiento a todos aquellos deportistas que, con su sacrificio y su constancia, han conseguido hacerse valer en un entorno tan competitivo como es el mundo del deporte. Por ello, esta noche mis primeras palabras deben ser de felicitación a todos los premiados, y también de cariñoso recuerdo a quienes nos dejaron durante este año. Sin embargo, el reconocimiento no sería completo si no me acordara ahora de todos los deportistas que hoy no han sido premiados. Bien dijo Séneca que en el deporte, como en la vida, "nadie puede ganar sin que otro pierda". Hagamos esta noche una excepción y proclamemos triunfadores, con galardón o sin él, a todos los que forman parte del deporte riojano.

Los premios que hoy hemos entregado reconocen la trayectoria de hombres y mujeres que han dedicado su vida al deporte, o lo que es lo mismo, al coraje, al trabajo en equipo, al espíritu de superación, al deseo de alcanzar una meta, al afán por mejorar día a día... Sin duda alguna, todos los premiados constituyen un inmejorable ejemplo para el resto de la sociedad, pero especialmente para los más jóvenes, los que son hoy el germen de la sociedad del futuro, a quienes debemos inculcar el espíritu y los valores del deporte.

Por todo ello, esta Gala que hoy celebramos supone mucho más que un mero reconocimiento a unos méritos deportivos. Estos galardones constituyen una magnífica oportunidad para recordar la decisiva contribución que puede llevar a cabo el deporte a la hora de lograr una sociedad más justa y más solidaria. Conscientes de ello, las Administraciones tenemos la obligación, constitucionalmente reconocida, de apoyar al mundo del deporte en la consecución de todos sus objetivos.

Ante nosotros, se presentan aún muchos retos y algunas dificultades. Entre todos, debemos acabar con las dos lacras que amenazan hoy con más fuerza al mundo del deporte: la violencia y el dopaje, consecuencias directas de haber convertido esta actividad en un espectáculo de masas en el que cada día hay más intereses económicos y en el que cada vez se exige más a los deportistas.

Además, debemos seguir avanzando en el desarrollo científico y tecnológico del sector, y en el aprovechamiento de su gran potencialidad generadora de empleo. En nuestro país, ya son más de 300.000 las personas que trabajan directa o indirectamente en el mundo del deporte, unas cifras que vienen aumentándose desde finales de los años 80 y que, según las previsiones, crecerán aún más.

Pero, por encima de todos estos retos, tenemos que ser capaces de pasar de una sociedad de espectadores, apática y despreocupada, a una sociedad de participantes, de deportistas activos. Hace 40 años, tan sólo un 12 por ciento de la población española practicaba deporte de forma continuada. Hoy, en los albores de un nuevo milenio, esa cifra ha aumentado hasta el 40 por ciento. Sin duda alguna, esta evolución ha sido significativa, pero no podemos ocultar una realidad aún latente: hoy por hoy, todavía seis de cada diez españoles siguen sin hacer deporte. Disminuir esta proporción debe ser nuestro objetivo inmediato, haciendo especial hincapié en dos frentes: aumentar las cifras de participación entre las mujeres y buscar espacios para el desarrollo de actividades deportivas para los discapacitados.

De todos nosotros depende la consecución de estos retos. En nuestras manos está el seguir siendo una Comunidad Autónoma comprometida con el deporte. Estoy seguro de que vaís a seguir trabajando como hasta ahora. Con ilusión y con ganas. Y con galardones o sin ellos. Porque como decía Napoleón, "el triunfo no está en vencer siempre, sino en nunca desanimarse". Reitero mi más sincera enhorabuena por los galardones y mi adelantada gratitud por los éxitos que, a buen seguro, váis a seguir brindando a la socidad riojana.

Muchas gracias

Luis Alegre Galilea - Consejero de Educación, Cultura, Juventud y Deportes