25 de octubre de 2006

Mis primeras palabras tienen que ser necesariamente de agradecimiento a la Asociación de Empresarios de la Ribera. De agradecimiento por su generosa hospitalidad y por la oportunidad que nos brinda de encontrarnos, hoy en Tudela, a los tres Presidentes de las Comunidades Autónomas que conformamos el Valle Medio del Ebro para hablar de nuestro presente. Y para planificar un futuro que tiene que ser obligatoriamente de colaboración en el fortalecimiento de este importantísimo eje de desarrollo económico, revalorizando nuestras potencialidades y convirtiéndonos en una voz poderosa y homogénea en la articulación de nuestras demandas, reivindicaciones y propuestas de desarrollo conjunto.

Gracias a este encuentro, Aragón, Navarra y La Rioja tenemos la oportunidad de reforzar la idea de que hoy es más necesaria que nunca la cooperación y la solidaridad entre las Comunidades Autónomas españolas. Cooperación y solidaridad para superar las tensiones interregionales, para desactivar los contenciosos en marcha y para frenar la loca carrera individualista de algunos en la búsqueda de privilegios, reinstaurando un marco de igualdad, en derechos y obligaciones, en la búsqueda de un futuro de progreso colectivo desde la unidad y la suma de energías.

No soy partidario del divide y vencerás, sino de todo lo contrario, como no lo es nadie de los aquí presentes. Este encuentro es una plasmación de lo que digo; un encuentro que nos convoca en tierras navarras y que es el primero, estoy seguro de ello, de otros que se sucederán de ahora en adelante.

Aragón, Navarra y La Rioja damos hoy en Tudela un paso, un paso lleno de esperanza y de valor ejemplarizante, en la configuración de esa Alianza de Regiones que yo personalmente vengo reclamando públicamente.

Las tres Comunidades cumplimos los requisitos para erigirnos en impulsores y dinamizadores de esta realidad tan necesaria.

Y ello porque, desde antiguo, frente a los contenciosos (recordar ante ustedes, con satisfacción, que no existe ninguno entre nuestras Comunidades) hemos elegido la cooperación como bandera.

Porque, desde antiguo, nuestra vecindad ha sido no una fuente de disputas, sino una invitación a compartir lo mejor de nosotros mismos, para un enriquecimiento mutuo.

Y porque, desde antiguo también, hemos sido capaces de alzar la vista más allá de nuestras respectivas fronteras físicas y administrativas para contemplar un espacio más amplio que nos ofrece la verdadera magnitud de nuestras posibilidades de desarrollo: el Valle Medio del Ebro. Un espacio que vertebra una cultura compartida en torno a nuestro río común, una forma de ser y un carácter que nos hermana, respetando nuestras singularidades e identidad, a aragoneses, navarros y riojanos. Pero un espacio también que halla una poderosa proyección en su vertiente económica, comercial e industrial.

No en vano, el Valle Medio del Ebro es un eje geoestratégico de primera dimensión, rótula de conexión entre los Arcos Atlántico y Mediterráneo, y con un gran recorrido futuro, motivo por el que debemos unir nuestros esfuerzos y coordinar nuestras actuaciones en aras a hacer de él una referencia de vitalidad y de impulso a nuestra economía y calidad de vida.

De este emplazamiento privilegiado nos hemos beneficiado las tres Comunidades Autónomas hoy aquí presentes, en el marco de un modelo económico, propio en cada caso, que comparte muchas similitudes, como es el tamaño medio de nuestras empresas, la fortaleza de nuestro sector agroalimentario y la capacidad de nuestros empresarios para anticiparse a los retos de un mercado en constante evolución. Una anticipación estimulada por medio de políticas públicas de apuesta por la innovación en nuestras empresas, por la mejora de los procesos productivos, por la calidad como herramienta de diferenciación, por el diseño como valor añadido y por las nuevas tecnologías.

A ello, se une nuestra fuerte vocación exportadora, que halla su reflejo en nuestro saldo comercial positivo, en contraste con lo que ocurre en el conjunto de España, con un preocupante déficit en su balanza.

El crecimiento sostenible de nuestras economías es la nota dominante de Aragón, Navarra y La Rioja, lo que configura el Valle Medio de Ebro como uno de los espacios socioeconómicos más pujantes de España.

Así se desprende de los datos aportados por el último informe de Hispalink, donde el Valle Medio del Ebro ostenta el mayor crecimiento en términos de VAB y PIB de las 7 zonas geográfico-económicas en que divide España. Asimismo, el PIB per cápita de los habitantes del Valle Medio de Ebro es el segundo más alto, después de Madrid. Y, de otro lado, nuestros niveles de creación de empleo y de covergencia con Europa nos colocan en posición de cabeza, por encima de la media española y comunitaria.

Estas son nuestras credenciales, las credenciales económicas de aragoneses, navarros y riojanos en los albores de este tercer milenio.

Ahora bien, al mismo tiempo que enumeramos nuestras fortalezas, debemos hacer un ejercicio prospectivo para analizar cuáles son nuestras debilidades, o las amenazas, a fin de seguir caminando con éxito en un mundo cada vez más globalizado, con economías emergentes y donde se está reproduciendo una competencia feroz, y en muchos casos desleal.

Y, como todos convenimos, uno de nuestros principales puntos flacos es el de nuestra dimensión, una circunstancia que podemos superar desde la unidad de acción y la convergencia de esfuerzos, convirtiendo el Valle Medio del Ebro en un escenario supraregional que incremente nuestra realidad espacial y poblacional, así como nuestra masa crítica.

Este es el afán que hoy nos reúne (y nos une) en Tudela. Un afán que por su magnitud ha merecido un amplio eco en los medios de comunicación, que han presentado este encuentro como la primera cumbre de los tres Presidentes autonómicos del Valle Medio del Ebro.

Sin pretender restar relevancia a esta circunstancia, sí quiero poner de manifiesto las fluidas relaciones que entre nosotros siempre han existido, con la firma de acuerdos y de convenios y con la celebración de reuniones previas a esta cita y con el mismo objetivo que ésta: conseguir que el Valle Medio del Ebro siga siendo un motor de desarrollo económico para Aragón, Navarra y La Rioja.

Así, me permito recordarles los encuentros bilaterales celebrados por este Presidente con los Presidentes de Aragón y de Navarra, Marcelino Iglesias y Miguel Sanz, a lo largo de esta legislatura. Y la reunión, el pasado mes de febrero, de los Consejeros de Economía de las tres Comunidades en Ejea de los Caballeros para avanzar en el propósito de poner las bases de una colaboración inmediata y amplia en todos los ámbitos.

Una colaboración que ya existe, pero que es preciso optimizar. Una colaboración que, a día de hoy, se concreta en…

" La Denominación de Origen Calificada Rioja, que ampara a Navarra y La Rioja.

" La Denominación Espárrago de Navarra, que engloba a las tres Comunidades.

" La Asociación Cultivadores de Champiñón, que agrupa a Aragón, Navarra y La Rioja.

" El Centro Nacional de Tecnología Agroalimentaria de Navarra, referencia para las tres Comunidades.

" El Convenio con Evena entre la Estación de Viticultura y la de Enología de Navarra.

" El CIDA, con proyectos de investigación hortícola con Aragón.

" El convenio de colaboración entre el Centro de Tecnología Agroalimentaria y el CTIC sobre investigación en cárnicas.

" Convenios de colaboración en investigación con los laboratorios de Navarra y La Rioja.

" Colaboración entre la Universidad de Zaragoza y el Servicio de Ganadería de La Rioja.

"Colaboración entre la sociedad pública Eccysa de La Rioja y las empresas públicas de Aragón y Navarra.

"Y, por último, la Fundación Valle del Ebro, que integra a las Federaciones de Empresarios y Cámaras de Comercio de nuestras tres Comunidades Autónomas.

Por tanto, como se puede apreciar, la cooperación ha sido siempre el término que ha marcado las relaciones entre aragoneses, navarros y riojanos. Una cooperación que reclama un nuevo impulso por nuestra parte para potenciar este espacio central del cuadrante nororiental de España como rótula entre el País Vasco y Cataluña. Para hacer de este espacio un área de futuro dentro de la dinámica europea de constituir macroregiones como fórmula estratégica para abordar los desafíos del presente y del futuro. Y, finalmente, para responder al reto de la globalización con la adaptación de nuestros modelos económicos a las nuevas exigencias, tal y como ya hicimos tras nuestro ingreso en la Unión Europea.

Y este nuevo impulso al Valle Medio del Ebro yo lo estructuro, genéricamente, en tres grandes líneas de acción. En primer lugar, uniendo nuestras voces en demanda al Gobierno Central de obras de infraestructura que supongan una verdadera vertebración social y territorial de esta macroregión como factor de competitividad; infraestructuras que atraigan el asentamiento de empresas y la generación de actividad económica. En segundo, haciéndonos fuertes en defensa de nuestros intereses ante Europa. Y, en tercer lugar, incrementando la cooperación entre municipios, empresas y agentes sociales del Valle Medio del Ebro. Y todo ello para asegurarnos un crecimiento económico sostenido, para generar empleo, para incrementar nuestra productividad y para hacer de la nuestra una economía más competitiva.

En lo referido a infraestructuras, ya han quedado claras cuáles son las que con más prioridad necesitamos en las reuniones y encuentros que se han sucedido hasta ahora:

"Conversión en autovía de la N-232.

"Conexión ferroviaria de alta velocidad entre Miranda y Zaragoza, integrada en el Corredor Cantábrico-Mediterráneo.

"Agilización de las obras de conexión de Logroño con la autovía de Pamplona.

"Construcción de la autovía Medinaceli-Soria-Tudela.

"Construcción del eje de alta capacidad Tudela-Ejea-Huesca.

"Y permeabilización viaria y ferroviara del Pirineo Central, entre otros.

Por lo que respecta a la defensa de nuestros intereses ante los órganos comunitarios, tras el recorte sustancial de fondos que vamos a recibir, la reforma de la OCM del Vino se proyecta en el horizonte como nuestro más inmediato caballo de batalla. En este sentido, vuelvo a agradecer el apoyo de Aragón a mi iniciativa de crear el Intergrupo Vino en el seno del Comité de Regiones, iniciativa que finalmente se hará realidad el próximo 10 de noviembre en Logroño. Sería mi deseo que tanto Navarra como Aragón apoyen el dictamen del Gobierno de La Rioja en el Pleno de diciembre, en defensa de una política vitivinícola de calidad. Y es que nos jugamos mucho en el empeño.

También les he hablado de la necesidad de aumentar la cooperación de las tres Comunidades Autónomas que configuramos el Valle Medio del Ebro, aunando esfuerzos para optimizar los recursos públicos que permitan mejorar las infraestructuras, los medios productivos, el tejido industrial, las redes asistenciales y sanitarias, la oferta de ocio y las posibilidades culturales, entre otras muchas materias.

En este sentido, me agrada decir que estamos en la buena dirección y que los protocolos de colaboración firmados hasta ahora en múltiples ámbitos y su renovación en el tiempo nos abrirán la puerta a la que es nuestra aspiración: hacer del Valle Medio del Ebro un potente eje socioeconómico, solidario y donde la economía se ponga al servicio del bienestar de las personas. Un eje reconocible, con identidad propia. Una identidad que puede hallar un interesante cauce de expresión en la próxima Expo de Zaragoza, donde se nos presenta la posibilidad de mostrar al mundo un espacio (geográfico, humano y económico) con una enorme potencialidad y con grandes posibilidades de desarrollo futuro. Un espacio que nace de la unión de voluntades, por encima de colores políticos, y de la suma de esfuerzos en la búsqueda de un futuro colectivo. Un espacio con un rico pasado de experiencias compartidas y con un horizonte de proyectos comunes.

Decía Gregorio Marañón que La Rioja es "una de las regiones fundamentales de España, una de las creadas junto al Ebro, que forman uno de los ejes en torno a los cuales cristalizó la Europa en la que aún vivimos y de la que vivirán las generaciones sucesivas, puesto que de ella han de salir las ideas directrices para la vida futura".

Las aspiraciones de La Rioja son las de seguir siendo una de las regiones fundamentales de España. Seguir siéndolo de la mano de Aragón y de Navarra, con el Corredor Económico del Ebro como nexo de unión, creando ventajas comparativas y compartidas entre nuestras tres Comunidades Autónomas.

Encuentros como el que hoy celebramos en Tudela nos ayudarán a ello. Por tal motivo, reitero mi agradecimiento a la Asociación de Empresarios de la Ribera por la oportunidad que nos ofrece de hablar de futuro para Navarra, Aragón y La Rioja, de un futuro de optimismo y de cooperación.

Muchas gracias.

Pedro Sanz - Presidente de la Comunidad de La Rioja