22 de abril de 2008

Sr. Presidente de la Academia Peruana de la Lengua, D. Marco Martos Carrera

Sres. Académicos

Me hacen un gran honor con su recibimiento, abriéndome de par en par las puertas de su casa, de esta Academia Peruana de la Lengua. Y se lo hacen a La Rioja, a la tierra de la que procedo. A los monasterios de San Millán de la Cogolla, el de Suso y el de Yuso, donde vio la luz ya hace más de mil años el español en el que les hablo. Ese idioma universal en el que nos comunicamos casi 500 millones de personas en todo el mundo y que es semilla de amistad, de diálogo y de encuentro entre los miembros de la familia hispanohablante.

Deseo agradecerles su generosa hospitalidad, su cercanía y el afecto de hermanos que me brindan. Agradecérselo con el mejor obsequio que un riojano les puede hacer: con un facsímil de las glosas escritas en los cenobios de San Millán de la Cogolla donde palpita con vida propia, fresca y arrolladora el primer español.

Ese español que se dulcificó en versos de la mano del primer poeta en esta lengua conocido, el también riojano Gonzalo de Berceo. Ese español que, tras extenderse por la península ibérica a la vez que se iba purificando, saltó el Océano Atlántico y desembarcó aquí: en estas tierras americanas en las que nos hallamos. Y también en el Perú, donde entró en contacto con el quechua, con el aimara y con otras lenguas aborígenes, dialogando con ellas y participando de un enriquecimiento mutuo y duradero.

Hoy, al igual que nuestro idioma, un idioma que ha convertido su vocación viajera en un elemento de crecimiento y en una garantía de futuro, yo también vengo aquí. A este colosal continente iberoamericano donde habitan 9 de cada 10 hispanohablantes. A este país y a esta Academia que nos es entrañable ya por su mero emplazamiento. Por estar situada en el jirón Conde de Superunda. Un título nobiliario tras el que se esconde la figura de un riojano: la de José Antonio Manso de Velasco, nacido en Torrecilla en Cameros en 1688 y que ofició de virrey en el Perú en el siglo XVIII.

Entrañable, por tanto, por sus evocaciones riojanas, pero también por la extraordinaria labor que esta Academia, desde su creación allá por 1887, viene realizando a favor del español y de su futuro, de su pureza y de su engrandecimiento.

Y eso nos llena de orgullo a los riojanos. De orgullo porque, al honor de ser la cuna del español, unimos nuestro compromiso con nuestro idioma común. Un compromiso con su estudio, análisis y divulgación. Un compromiso que en 1998, un año después de que la UNESCO declarara los monasterios emilianeses Patrimonio de la Humanidad, tomó cuerpo y espíritu con la creación de la Fundación San Millán de la Cogolla.

Una Fundación que, desde entonces, se ha convertido en prolongación, apéndice y colaboradora necesaria de la Asociación de Academias de la Lengua Española. En una simbólica, mítica y mística sede de encuentro y de impulso de nuestro idioma. Una Fundación que ustedes conocen muy bien, ya que la Academia Peruana de la Lengua es Miembro de Honor y también Patrona de ella y, como tal, una entusiasta aliada de sus fines y tareas.

No me voy a extender en desgranar sus actividades, los seminarios, encuentros, congresos y jornadas que acoge, con enorme éxito y gran resonancia internacional, porque sería repetirles lo que ya saben. Porque siempre hemos sentido el aliento, el respaldo y el apoyo de la Academia Peruana de la Lengua, el pulso de sus iniciativas y el impulso de su optimismo.

Así, me es grato recordar que, en 1999, Luis Jaime Cisneros, a la sazón Presidente de esta Academia, estuvo presente en San Millán de la Cogolla en el acto de presentación de la nueva Ortografía Española, por primera vez panhispánica. Asimismo, en octubre de 2004, el entonces Tesorero y ahora Presidente de esta Institución, D. Marco Martos, se desplazó hasta Yuso para asistir a la puesta de largo del Diccionario Panhispánico de Dudas, en una entrañable ceremonia que estuvo presidida por los Príncipes de Asturias.

Por tanto, nada nuevo les digo si le hablo de la Fundación San Millán. Pero sí que es noticia el más ambicioso proyecto por esta Fundación concebido: el Centro Internacional de Investigación de la Lengua Española (Cilengua), que inició su actividad en abril de 2005 y que en estos momentos, en colaboración con la RAE, está embarcado en la confección del Diccionario Histórico de la Lengua Española.

Tres son los Institutos en los que estructura su actividad: Los orígenes del español, Historia de la Lengua y Biblioteca Hispánica. Y un fin común para todos ellos: documentar el primer caminar del español, estudiar su evolución y trabajar a favor de la unidad de nuestro idioma, respetando las singularidades de cada país, los peruanismos y demás ‘ismos’ que no son sino enriquecimientos bienvenidos.

En sintonía con el conjunto de las Academias, Cilengua busca ese patrón común de nuestro idioma porque todos coincidimos en la idea de que de ahí brotará nuestra fortaleza. De que será a partir de un idioma compacto, sólido y unívoco como alcanzaremos nuestro objetivo. El objetivo de que el español siga creciendo, viajando, ganando presencia en internet, en el campo de las ciencias, de las humanidades y de los negocios, en las relaciones internacionales. Añadiendo hablantes y amigos a la patria común de nuestro idioma. De este idioma en el que hoy peruanos y riojanos nos saludamos.

En el verano pasado, trasladé una invitación a uno de los miembros de esta Academia, a Mario Vargas Llosa, cuando acudió a La Rioja para ser investido Doctor Honoris Causa por nuestra Universidad. Una invitación de la que hoy hago destinatarios a todos ustedes. La invitación a que consideren Cilengua como su propia casa, como miembros de honor que son de la Fundación San Millán de la Cogolla.

Les digo que este proyecto es también un proyecto suyo, que les pertenece por igual y que, por tanto, espera su aliento, su apoyo y su cariño para que San Millán de la Cogolla luzca el mismo esplendor como centro de estudios filológicos del que gozó en la Edad Media, cuando en sus monasterios se trasladaron al pergamino las primeras palabras en español.

Esperamos de ustedes el mismo aliento, apoyo y cariño que siempre nos han dispensado a los riojanos, que siempre han dispensado al español, a ese idioma que nos ha convertido en hermanos y que hoy nos une y reúne en el Perú para estrechar todavía más nuestros ya entrañables lazos de amistad.

Con la seguridad de que atenderán esta petición con su ya conocida generosidad, les testimonio mi afecto y el agradecimiento de todos los riojanos. Les traslado la gratitud de la tierra donde nació ese español que hoy nos ha traído al Perú, a esta Academia que nos ha abierto sus puertas de par en par.

Muchas gracias.

Pedro Sanz Alonso, Presidente de la Comunidad Autónoma de La Rioja