5 de julio de 2003

Exmo. Sr. Presidente del Parlamento de La Rioja,

Señoras y Señores Diputados,

Excmo. Sr. Ministro de Administraciones Públicas,

Excmo. Sr. Presidente de la Comunidad Autónoma de Castilla y León,

Excmas. e Ilmas. Autoridades,

Riojanas y riojanos,

Señoras y Señores:

El compromiso que acabo de adquirir en este monasterio de San Millán de la Cogolla, espacio simbólico y mítico donde el clamor autonomista de los riojanos desembocó en la conquista de nuestra soberanía política, supone una renovación, desde el reconocimiento y el respeto, de mi lealtad a la Corona y a Su Majestad el Rey.

Representa la reafirmación de mi inquebrantable fe en la Constitución como norma fundamental del Estado y como fuente de concordia y de solidaridad entre los ciudadanos y los pueblos españoles. Y mi inquebrantable fe, igualmente, en nuestro Estatuto de Autonomía como "expresión de nuestra identidad histórica" y como herramienta fundamental para el ejercicio de nuestro derecho de autogobierno.

Me implica este compromiso, como Presidente de los riojanos y como representante del Estado en esta Comunidad, en la estimulante tarea de "promover la libertad y la igualdad de oportunidades" y de "facilitar la participación de todos los ciudadanos en la vida política, económica, cultural y social". Mandatos estatutarios a los que se vincula la no menos gratificante misión de "impulsar aquellas acciones que tiendan a mejorar las condiciones de vida y trabajo" de los riojanos "y a incrementar la ocupación y el crecimiento económico" de esta tierra que es La Rioja y cuyo gozoso significado nos convoca hoy en torno a este acto.

A este acto de reafirmación y fortalecimiento de nuestra identidad regional. A este acto, solemne en lo jurídico y emotivo en lo personal, que cierra el ciclo iniciado el pasado 25 de mayo, con unas ejemplares elecciones por su alta participación, y que abre de par en par las puertas de La Rioja hacia un porvenir de progreso y de desarrollo que ha de edificarse con la urgencia de la pasión, pero con la prudencia de las acciones meditadas.

Al asumir por tercera vez la más alta representación institucional de La Rioja me convierto nuevamente en el primer servidor de esta tierra.

En el primer servidor de aquellos riojanos que, con su respaldo en las urnas, han revalidado su confianza en mi persona y en mi proyecto político.

Y en servidor, igualmente, de aquellos riojanos que, aun orientando sus preferencias hacia otras opciones, tienen la absoluta garantía de que, en el marco del Proyecto de Región que impulsaré en esta VI Legislatura, sus inquietudes serán mis inquietudes, sus problemas serán mis problemas, sus retos serán mis retos y sus prioridades y mis prioridades confluirán en una misma dirección, y se sintetizarán en dos palabras y en un único nombre: La Rioja.

Y todo ello con el convencimiento de que todos formamos parte del mismo equipo por igual y de que, como alguien expresó de forma gráfica y cargada de acierto, una carrera no concluye hasta que el último corredor no ha rebasado la línea de meta.

A todos ellos, a todos los riojanos, ofrezco mi compromiso de trabajar con honestidad, dedicación y pasión por La Rioja.

Un compromiso que hoy, al iniciar mi tercera etapa como Presidente, es tres veces mayor, tres veces más exigente.

Un compromiso que, al formularse en el emblemático marco del monasterio de Yuso, nace inspirado por el pensamiento de Horacio de que "la palabra dicha no sabe volverse atrás".

Y, al tiempo que escenifico este ofrecimiento, invito a todos los riojanos a que, en estos nuevos tiempos que se abren ante nuestros ojos, ejerciten un protagonismo activo para que, desde el liderazgo compartido, contribuyan a llevar a buen puerto este programa de Gobierno que, el pasado 27 de junio, recibió el apoyo de los legítimos representantes de este pueblo en la Cámara Regional.

A ellos, a nuestros parlamentarios, quiero hoy nuevamente mostrar mi gratitud y, al igual que hice durante el Debate de Investidura, reiterar mi deseo de buscar, durante este horizonte de cuatro años, puntos de encuentro y espacios de reflexión para que, desde el consenso, la voz múltiple y plural de los riojanos se haga una en la defensa de nuestros intereses y en la consecución de nuestros objetivos.

En este llamamiento al encadenamiento de voluntades reservo un espacio especial a los agentes sociales y económicos, artífices de la paz social sobre la que se han solidificado los logros que nos han equiparado con las regiones europeas más desarrolladas.

Es, precisamente, este clima de concertación por ellos propiciado el que nos ha de servir de estímulo y acicate en esta VI Legislatura para, a partir de un nuevo esfuerzo colectivo, abordar los retos que nos hemos marcado y que vienen determinados por el propósito de alcanzar, de forma prioritaria, el pleno empleo; un empleo estable, seguro y de calidad.

De conectarnos al futuro de la mano de las nuevas tecnologías, de la innovación y de la investigación.

De proyectarnos al exterior con una mayor presencia internacional de nuestras empresas y de nuestros productos.

De acrecentar la calidad de los servicios públicos.

De repartir las opciones de desarrollo por todo nuestro territorio.

De materializar la segunda descentralización para que nuestros Ayuntamientos incrementen su aportación al progreso y al bienestar social de esta Comunidad.

Y, finalmente, de redefinir nuestra identidad para explotar el caudal de nuestras potencialidades y sentirnos cada vez más orgullosos de una Rioja que ve reflejada sus virtudes en un vino excepcional, en un patrimonio paleontológico y monumental único, en una lengua que nació al calor de estas centenarias piedras que hoy nos albergan y en unos paisajes naturales que están llamados a ser motor de atracción turística y de desarrollo económico en una sociedad que aspira a ser más innovadora, más moderna, más dinámica, más cohesionada, más culta y mejor preparada, más solidaria y más confiada en sus posibilidades de futuro.

Esta es nuestra tarea durante los próximos cuatro años. Una ilusionante tarea donde primarán, como proclama nuestro Estatuto de Autonomía, los principios de libertad, igualdad y justicia de todos los riojanos en el marco de igualdad y solidaridad con las demás nacionalidades y regiones de España.

Y, al mencionar estos principios que nos convocan a fortalecer el pluralismo unitario en armónica conexión con el Estado, deseo saludar al Ministro de Administraciones Públicas, D. Javier Arenas, y, en su nombre, al Presidente del Gobierno de España, cuya representación ostenta, con un agradecimiento expreso por la aceleración que ha experimentado el proceso descentralizador que ha dejado en nuestras manos las competencias de las que disfrutamos.

Competencias que han aumentado la carga de nuestra responsabilidad política. Una carga que, como Presidente de La Rioja, asumo complacido porque, como alguien dejó escrito, "el placer que acompaña al trabajo pone en olvido la fatiga".

Hoy, 5 de julio, en mi toma de posesión como Presidente, demando de la Administración del Estado la continuidad del clima de entendimiento que ha presidido nuestras relaciones, y reitero mi más sincera y sólida lealtad al Gobierno central, una lealtad que ha de propiciar la colaboración, la cooperación y la corresponsabilidad. Una lealtad que no debe confundirse con la sumisión, porque no es una lealtad incondicional, sino una lealtad que implica también firmeza y exigencia en la defensa de los intereses de La Rioja ante el Gobierno central y ante la Unión Europea.

Lealtad que, unida a valores como el de la generosidad y el de la solidaridad, también ofrezco a todas las Autonomías, a través del Presidente de Castilla y León, que hoy nos acompaña, para que nuestras singularidades no sean motivo de cerrazón y aislamiento, sino de acercamiento para un enriquecimiento mutuo, entre iguales, con la apertura de cauces de diálogo y de estímulo recíproco.

A ambos, a Javier Arenas y a Juan Vicente Herrera, por tanto, mi mano tendida y mi agradecimiento por su presencia hoy en San Millán de la Cogolla.

Un agradecimiento que brota del fondo de mi corazón y que quedaría incompleto si, en este momento de tanta y tan noble trascendencia para la vida política riojana, no lo extendiera a todos los aquí presentes por haberme agasajado con su calor en un día, en lo personal, tan especial y entrañable para mí.

Gratitud en la que incluyo a todos los riojanos porque, sin ellos, sin su generosidad y sin su reiterada confianza, no sería lo que hoy soy. No habría disfrutado de la extraordinaria oportunidad de conocer, desde la cercanía del afecto, la sustancia de la que está hecha el alma más íntima de La Rioja. El alma limpia y desprendida de los riojanos. No habría gozado del privilegio, el más alto honor al que puede aspirar un riojano, de ser Presidente de esta Comunidad para dedicarme en cuerpo y alma a la defensa de los intereses de esta tierra que tanto me ha dado y a la que tanto debo.

Permitidme, en este punto, que tenga unas palabras de reconocimiento y de cariño hacia mi familia, hoy aquí a mi lado, como siempre ha sido. Saludo a mi mujer, a mi hija y al resto de mis familiares. Y reservo un recuerdo muy especial y lleno de amor a mi madre, cuya cercanía y aliento siento ahora con especial emotividad, convencido de que hoy está con nosotros, de que hoy está conmigo.

En honor a ellos, a mi familia y a los riojanos, me comprometo a cumplir con la máxima honestidad y con la mayor dedicación el trabajo que se me ha encomendado. Y lo proclamo aquí, en este monasterio de Yuso, donde el pasado y el presente se dan la mano. Donde nuestra historia actúa como una lámpara que, colocada a la entrada de nuestro porvenir, ilumina nuestros pasos en este nuevo ciclo que deseo que sea de diálogo, de trasparencia, de encuentro y de éxitos colectivos.

Para concluir, quisiera evocar a Quintiliano, a ese ilustre maestro de la oratoria que ha procurado fama mundial a la ciudad de Calahorra, para detenerme en esa expresiva cita suya que dice que "el político tiene que hacer el bien; no sólo prometer".

En ese objetivo empeño mi palabra, mi capacidad, mis esfuerzos y mi trabajo.

Durante los próximos cuatro años mi única prioridad será La Rioja y los riojanos. Y mi único objetivo será convertir La Rioja de la calidad en La Rioja de la excelencia.

Sé que entre todos, mujeres y hombres de esta tierra, lo vamos a conseguir.

Y no es una de esas promesas liberadas de compromiso de cumplimiento que tanto desaconsejaba nuestro paisano Quintiliano. Sino una certeza. Una absoluta certeza que se irá concretando a medida que se vaya materializando este programa de Gobierno que, como un pacto, he firmado con la sociedad y que, ahora, tras este acto institucional, nos corresponde poner en marcha, sin pérdida de tiempo y, como he señalado al principio de mi intervención, con la urgencia de la pasión y con la mesura de la planificación.

Con fe plena en esta tierra y en sus gentes, con el pensamiento puesto en las personas que nos han dejado y con la ilusión depositada en las generaciones que están por venir, les animo a gritar con una sola voz, con la voz noble, recia y franca de los riojanos: ¡Viva La Rioja!

Pedro Sanz Alonso - PRESIDENTE DE LA COMUNIDAD AUTÓNOMA DE LA RIOJA