30 de junio de 2007

Guardar y hacer guardar la Constitución y nuestro Estatuto de Autonomía, con lealtad al Rey.

Ésta es la promesa que acabo de realizar en este acto de toma de posesión como Presidente de la Comunidad de La Rioja, un acto de gran emotividad personal y de alta relevancia institucional y política para nuestra Comunidad.

Una promesa que asumo ante ustedes, como testigos y como representantes de la sociedad riojana, en este simbólico escenario de riojanismo y universalidad donde hace 25 años comenzó a caminar La Rioja autonómica y, con ella, el espíritu, el alma, el optimismo y la fuerza arrolladora de los riojanos. Riojanos apasionados por nuestra tierra, orgullosos de nuestras señas de identidad, del ser y el sentir autonómico, y con confianza plena en nosotros mismos, en nuestras instituciones, en nuestro autogobierno, en La Rioja, en sus pueblos y en sus gentes. Una confianza que ha sido, es y seguirá siendo la semilla más fértil de nuestro porvenir como pueblo singular que demanda y ofrece solidaridad a las demás Comunidades Autónomas.

Formulada desde el compromiso y la responsabilidad democrática, esta promesa supone renovar la más firme adhesión a los principios que inspiran la monarquía parlamentaria y la España constitucional, al marco político que legitima y alienta nuestro Estatuto de Autonomía, y que lo fortalecerá en la medida en que este marco se vea reforzado, ampliando así nuestra capacidad de autogobierno y nuestras posibilidades de hacer más cosas juntos desde la libertad de soñar un horizonte colectivo de ilusión.

Hacer más cosas juntos, crecer juntos, con fe en nosotros, en nuestra creatividad, en nuestro trabajo y en nuestra capacidad, reforzando nuestra identidad de pueblo emprendedor que aspira a todo y que no renuncia a nada. Con fe en las mujeres y hombres de esta tierra, pensando en el presente inmediato, pero también en nuestros hijos y en los hijos de nuestros hijos, llamados a continuar esta obra en permanente construcción que es La Rioja y lo riojano.

Hacer cosas juntos desde hoy, desde ahora mismo. Porque hoy, en San Millán de la Cogolla, pila bautismal de nuestro ordenamiento jurídico, concluye el ciclo iniciado en las recientes elecciones y se abre una nueva etapa para nosotros. Una etapa rebosante de esperanza. Una etapa para cumplir con la palabra dada y con los compromisos adquiridos. Para mirar hacia delante. Para avanzar, para progresar. Para orientar los pasos de La Rioja hacia la segunda transformación a fin de consolidar esta tierra como una Comunidad de Vanguardia y de Excelencia, un modelo en España, en Europa y en el mundo.

Nuevamente se me concede el privilegio, el mayor y más alto honor al que puede aspirar un riojano, de liderar esta nueva etapa desde la Presidencia de la Comunidad de La Rioja.

Por ello, la gratitud, una gratitud sincera, profunda y emocionada, es el primer sentimiento que brota de mi corazón.

Gratitud a los electores por haber dado un ejemplo de amor por vuestra tierra, legitimando el hecho autonómico y renovando vuestra apuesta por La Rioja y por un destino compartido. Gratitud por haber valorado las promesas cumplidas y por renovar vuestra confianza en el proyecto de futuro que represento.

Gratitud a los parlamentarios riojanos por brindarme su apoyo para liderar la VII Legislatura, y de los que espero acepten con generosidad mi ofrecimiento al diálogo y al consenso.

Gratitud a mi partido, al Partido Popular. Por su confianza en mi persona y por su trabajo para hacer llegar nuestro mensaje a la sociedad riojana, pueblo a pueblo, persona a persona, para entusiasmar con nuestro proyecto colectivo de futuro.

Gratitud a los Presidentes que me han precedido en el desempeño de esta responsabilidad, grata pero siempre exigente, y que han dado lo mejor de sí mismos en sus etapas de Gobierno, y sin los cuales no estaríamos donde hoy nos encontramos.

Gratitud a los medios de comunicación por ser notarios de nuestro devenir diario, abriendo espacios para el debate, la libertad y la reflexión crítica.

Y gratitud a los Alcaldes, Concejales y cargos públicos que me han de acompañar en este nuevo transitar de La Rioja, desde el diálogo, la cooperación y la mano tendida para sumar, para añadir, para pensar y actuar en positivo con La Rioja como único y último argumento.

Porque ser Presidente implica gobernar para todos. Porque ser Presidente implica contar con todos.

Porque ser Presidente me compromete a cumplir los mandatos de nuestro Estatuto en la tarea de "impulsar todas las acciones que tiendan a mejorar las condiciones de vida y trabajo y a incrementar la ocupación y crecimiento económico".

Un afán en el que, como hasta ahora, continuaré poniendo todo mi empeño, en unidad de acción y sintonía con los agentes económicos y sociales riojanos para seguir liderando los primeros puestos de creación de empleo y de riqueza.

Ser Presidente supone también, como mandato estatutario, "promover las condiciones para que la libertad y la igualdad del individuo y de los grupos en que se integran sean reales y efectivas".

Es una apuesta por hacer de La Rioja una tierra vivencial, un espacio de convivencia. Una apuesta que seguirá siendo una de mis máximas prioridades para conseguir una Rioja pensada para todos y donde todos se sientan protagonistas, promoviendo la cohesión social y con la atención siempre puesta en los colectivos más necesitados. Esta va a ser la legislatura de los derechos sociales, para que nadie se sienta extraño ni marginado en La Rioja, en nuestra casa común.

Ser Presidente me obliga a ser sensible con las demandas y necesidades de todos los riojanos para, desde la cercanía, solucionarlas de forma eficaz y ágil, por lo que ya he invitado a los colectivos y asociaciones, a los agentes sociales y económicos y a los partidos políticos a que acudan al Palacio de Gobierno a hacerme partícipe de sus sugerencias y preocupaciones.

Ser Presidente significa igualmente asumir la representación del Estado en nuestra Comunidad. Y ser portavoz directo de las demandas de los riojanos hacia el Gobierno Central, para que cumpla con sus deberes hacia La Rioja en la misma medida en que nosotros cumplimos, desde la solidaridad, con lo que son nuestras obligaciones con el Estado.

Demandas que, desde la máxima lealtad y ánimo de cooperación, traslado al Presidente José Luis Rodríguez Zapatero a través del Ministro de Administraciones Públicas, al que agradezco su presencia hoy, como representante del Gobierno de España, en San Millán de la Cogolla.

Demandas que tienen que ver, de un lado, con una adecuada financiación que garantice nuestra capacidad de autogobierno; y de otro, con la transferencia a La Rioja de las competencias de Justicia, suficientemente dotadas. Y demandas que tienen que ver, igualmente, con obras de infraestructura de transporte y de regulación hidráulica que requieren de un fuerte e inmediato impulso.

Una demanda justa es también solicitar que cesen los ataques contra el vino, que lo son contra la milenaria cultura de la que brotan nuestras señas de identidad. Y reclamar que no se reproduzcan agravios territoriales, ni que se ponga en peligro el marco de convivencia que es la España de las Autonomías y del que La Rioja y Castilla y León, a cuyo Presidente saludo, somos ejemplares. Ejemplares porque hemos convertido la amistad en eje de nuestras relaciones, ofreciendo una lección que debería inspirar el proceso de reformas en marcha, desde la suma y no desde la división, para aunar energías en el fortalecimiento de esta España que nos permite existir como Autonomías, desarrollarnos y avanzar.

A todo ello me obliga ser Presidente de la Comunidad de La Rioja. Porque ser Presidente me convierte en el primer servidor de La Rioja y de los riojanos. Una tarea que asumo con orgullo, con emoción y lleno de gratitud, y créanme que con el mismo nerviosismo e ilusión que el primer día, que aquel 8 de julio de 1995 en el que, en este mismo recinto, en la solemnidad de un acto como el de hoy, me comprometí a conseguir que los riojanos se sintieran orgullosos, muy orgullosos, de vivir en esta tierra.

Eso es lo que he intentado en este tiempo, buscando lo mejor para La Rioja, siguiendo la enseñanza de Juan Ramón Jiménez, el universal poeta de ascendencia riojana, cuando decía que "mi libertad consiste en tomar de la vida lo que me parece mejor para mí y para todos".

Hoy, 12 años después, al iniciarse mi cuarta etapa como Presidente, mi compromiso con esta tierra es tan sincero como el primer día. Compromiso de trabajar por La Rioja con honestidad, con dedicación, con honradez, con pasión, con transparencia y desde un diálogo abierto con todos los riojanos.

Hoy, 12 años después, mi confianza en los riojanos es absoluta. Confianza en las personas que viven y trabajan en esta tierra a la que ofrecen día a día el fruto de su trabajo, su ilusión contagiosa y una ambición que no conoce fronteras.

Ésta es la riqueza de La Rioja: las personas. Ésta es la confianza y la seguridad con la que hoy asumo el honor de ser Presidente de todos los riojanos.

Por tanto, mi reconocimiento, admiración y agradecimiento a los hombres y mujeres de esta tierra, en los que confío encontrar unos compañeros de viaje fieles, emprendedores y entusiastas, en la tarea de acometer la segunda transformación de La Rioja para consolidarnos, social y económicamente, entre las regiones más prósperas de Europa.

En esta nueva etapa, cuento con todas las riojanas y riojanos, desde el consejo del escritor y filósofo Goethe de que "no preguntemos si estamos totalmente de acuerdo, sino si marchamos por el mismo camino".

Mi agradecimiento también a todos ustedes, que han querido acompañarme en un día tan especial para mí, tan entrañable y tan lleno de sensaciones y de sentimientos.

Y mi agradecimiento a mi familia. A mi mujer y a mi hija, que son las que más padecen el no estar a su lado, y sin cuyo apoyo y cariño constante no habría sido posible dedicar tanto tiempo, y con tanto empeño, a La Rioja, a esta tierra que me vio nacer y a la cual hoy renuevo mi promesa de servir con mi mayor voluntad y con todas mis fuerzas.

Hoy, en San Millán de la Cogolla, en el lugar del Estatuto y de la palabra, se inicia el futuro de La Rioja. Un futuro al que nos asomamos con la confianza que nos ofrecen tantos años de andadura conjunta, como Comunidad, como realidad fuertemente consolidada, y con el convencimiento de que lo difícil se consigue y lo imposible se intenta.

Con esa fe en el futuro y en nuestra tierra, les animo a que griten todos conmigo: ¡Viva La Rioja!

Pedro Sanz Alonso - Presidente de la Comunidad Autónoma de La Rioja