21 de septiembre de 2016
José Ignacio Ceniceros, presidente de la Comunidad Autónoma de La Rioja

Queridos riojanos. Permitidme un sentido paréntesis inicial para enviar mis condolencias y mi apoyo a la familia y amigos de la joven logroñesa fallecida en el accidente de tráfico del pasado lunes. Un accidente que también ha causado varios heridos, a los que deseo una recuperación rápida.

Queremos mostrar nuestra cercanía, a ellos y a todos los que sufren alguna enfermedad; en especial, a los enfermos de Alzheimer. En su día, recordamos también a todos sus familiares y cuidadores.

Para decir que hoy se celebra en todo el mundo el Día Internacional de la Paz y dar la bienvenida a los refugiados sirios que han sido acogidos en nuestra Comunidad.

Y para trasladar nuestra bienvenida a todas aquellas personas que se han acercado desde otras regiones para acompañarnos y disfrutar de nuestras fiestas. O que encuentran su oportunidad en el trabajo que la Vendimia ofrece.

Permitidme también un saludo muy entrañable a quienes desde sus casas están con nosotros siguiendo la retransmisión de este acto.

Señora Alcaldesa de Logroño, señora Presidenta del Parlamento, Delegado del Gobierno, Señor Obispo. Autoridades. Señoras y Señores: se acaba el verano y el otoño espera impaciente para pasar dentro de unas horas. Una estación que nos dejará nuevas luces y una maravillosa paleta de color en La Rioja, en unos paisajes que ya concitan nuestras miradas y sentimientos.

Mirar a La Rioja hoy, es ver como estallan en los campos las cepas encendidas que nos ofrecen los frutos de una gran cosecha. Mirar sus campos y analizar los racimos en sus viñedos es saber que es tiempo de Vendimia. Un tiempo que llega sólo después de cuidadosos trabajos y de soñar esperanzas. Unas esperanzas siempre acompañadas por otros tiempos de espera llenos de incertidumbres: el miedo a las plagas, a la sequía, al granizo,… a los caprichos de la Naturaleza. Pero siempre, también, en la confianza de que la tierra de La Rioja es fértil, sabia y generosa.

Por ello, en este 21 de setiembre, y cumpliendo la tradición, el Paseo del Espolón de Logroño se engalana y el pueblo de La Rioja se convoca para rendir un sentido y merecido homenaje a la Naturaleza y a la tierra de La Rioja, a la Viña y al vino, a la vida y al carácter de sus gentes.

Para, en devoto sentir colectivo, situar a los pies de nuestra Patrona el mosto de las primeras uvas de todas nuestras comarcas. Unas uvas que van preñadas de amor, de esfuerzo y tesón, y de renovadas esperanzas. Esperanzas que hoy se ven reflejadas en los niños y jóvenes de los municipios riojanos que han ido depositando en el tinanco los frutos de la vid y del trabajo de nuestras gentes.

Es éste un protagonismo que todos les otorgamos y, seguros estamos, que ellos no olvidarán.

Como hoy no podemos olvidar a las personas que apuestan por mantener sus raíces y trabajar en sus campos, en sus viñedos. Campos y viñedos que a muchos jóvenes agricultores vieron nacer y que ahora ellos cuidan con gran ilusión y el aliento de su gobierno.

Ni podemos olvidar que La Rioja tiene raíces de esta tierra arraigadas en el alma de muchos riojanos que están en el exterior. Nuestro corazón está con ellos y ya tendemos puentes para hacer posible su deseado retorno.

Queridas riojanas, queridos riojanos:

Todos sabemos de la importancia de cuidar y mimar nuestra Naturaleza tal y como se merece, ya que es fuente de vida para todos nosotros.

Todos compartimos riojanidad y, en ella, desnudo mis sentimientos para amplificar desde esta tribuna el orgullo de vivir, el orgullo de sentir, el orgullo de creer en las bondades de esta tierra, y en las capacidades y en el esfuerzo de todas sus gentes.

Un orgullo que hoy, juntos todos, quiere ser semilla de ‘esperanza apasionada’ para sembrar ‘más vida’ en todos nuestros municipios.

Un reto demográfico –nada fácil– que nos lleva a reconocer la importancia de atender a todas las familias que residen o quieran residir en el medio rural para que puedan vivir de una manera digna y estable.

Que nos exige velar para que la riqueza que nos da la tierra quede repartida equitativamente entre quienes la cultivan, los que sus frutos recogen, los que los elaboran o transforman, los que los venden y el consumidor final.

Que nos obliga a inteligentes labores para conseguir un mayor equilibrio entre un sector y otro, en toda nuestra geografía, buscando nuevos yacimientos de empleo y el desarrollo de nuestra capacidad industrial.

Dijo Eurípides: "Donde no hay vino no hay amor." (…) Y en La Rioja ese sentimiento a la vid se cultiva, se cuida, se comparte y se hace vida.

A nadie extrañará que afirme que el vino en La Rioja es vida para muchos de sus municipios; que el vino hace a La Rioja, y que toda La Rioja necesita de sus vinos. Unas afirmaciones que nunca verán mejor sentencia que en las palabras de Plinio el Viejo: "In Vino veritas", En el vino la verdad.

Y eso, que se sepa,

  • sin que este escritor latino llegara a embriagarse del aroma de la Vendimia en La Rioja;
  • sin que llegara a emocionarse –como hoy lo hacemos– al escuchar el llanto de las cepas que, con dolor de madre, despiden a sus hijas que marchan a la vida;
  • sin que escuchara -y hoy lo percibimos– el sonido de los ‘corquetes’ que van soltando racimos de uvas buscando refugio en los lagares de esta región para hacerse vino con una resuelta vocación universal.

El vino es un producto que nos identifica como región y con el vino La Rioja es una región que se abre al mundo. Un producto que es una unión entre muchos y que hay que seguir trabajando entre todos. Para que nuestros vinos sean cada vez mejor, para que se mantenga su calidad y para que se siga conociendo ‘el Rioja’ como el gran referente en el mundo del vino.

Sólo esto será posible si seguimos defendiendo nuestra filosofía, nuestra cultura y peculiaridades vitivinícolas, así como el nombre que nos identifica. (…) Porque los mercados no entienden de política ni atienden a luchas entre territorios.

En cada botella de Rioja existe más cultura que geografía. En cada botella de Rioja existe más exigencia de producto que política. Y confiamos en la interprofesional del vino y en los órganos de la Denominación para dar solución a las diferentes miradas.

Muy Señora:

Desde la fe de muchos y en la tradición de todos, hemos puesto a sus pies nuestra mejor ofrenda: un jarro realizado por manos artesanas en el que se ha vertido el primer mosto de nuestras vides, como resultado de un año de intensos trabajos y que es esencia de los anhelos de esta región.

Como hice hace unas fechas, al dar cuenta del balance de un año de gestión, sitúo en ese jarro una realidad y un sentimiento: La Rioja crece y mira con ilusión hacia un futuro mejor. El que estamos logrando juntos.

  • Hemos reducido de forma significativa la tasa de paro. Pero sabemos que de manera insuficiente.
  • Hemos logrado un nuevo récord en nuestras exportaciones, en el número de visitantes y turistas. Y aspiramos a seguir mejorando.
  • Hemos sentido la decisión de una fría deslocalización empresarial y el cierre de algunas empresas. Pero han sido muchas más las empresas creadas y las inversiones presentadas, en la confianza de hacerlo en una comunidad que muestra estabilidad y un gran diálogo social y político. Que es fiable y que es solvente.

En la responsabilidad de representar a la Comunidad de La Rioja, a su Gobierno, hoy le pido, como Patrona nuestra,

  • que extienda su manto protector sobre todas las familias de esta tierra;
  • que vele por nuestra marcha que camina por la senda del diálogo, del crecimiento económico y de la solidaridad, para que nadie quede atrás;
  • que nos dé fortaleza para ser ejemplares en la vida política e infunda en nosotros una gran ambición. Tan sólo, para el perfeccionamiento de nuestra vida democrática y en el progreso de nuestra región. Para que podamos seguir siendo espejo donde se mire España.

Desde la ambición solicitada, todos sabemos que quedan cosas por hacer y asuntos presentes por abordar. Así, que pongámonos a la faena. Que en esta tierra se sabe llamar a la vendimia para recoger el fruto de las viñas y también celebrar la alegría que el vino nos da. Y sabemos que volveremos a empezar.

Señoras y Señores: es tiempo de vendimia y de celebración. Algo que yo no deseo posponer más.

Aquí, dejemos paso a la música y a la danza, no sin antes haber unido nuestras voces. Riojanas y riojanos, gritar conmigo: ¡Viva La Rioja!

¡Felices fiestas a todos!






* Este texto podrá ser variado u omitido total o parcialmente por el orador durante su intervención