3 de octubre de 2016
Presidente de la Comunidad de La Rioja, José Ignacio Ceniceros

Rector.

Presidente del Consejo Social.

Miembros de la comunidad universitaria.

Autoridades.

Señoras y señores.

Quiero comenzar mi intervención saludando a la comunidad universitaria y dando las gracias a quienes me han precedido en el uso de la palabra, en especial al doctor Rodríguez Barranco, a quien felicito por su elocuente lección magistral acerca del enorme potencial de la nanotecnología.

Expreso, igualmente, mi felicitación al ex rector José María Martínez de Pisón. La imposición de la medalla de honor rememora una etapa significativa de nuestra Universidad. Una etapa que dio forma a proyectos estratégicos, convertidos hoy en realidad. Proyectos como la cuarta fase del Complejo Científico-Tecnológico; el fomento de las relaciones internacionales, especialmente con Latinoamérica, o la consolidación de Dialnet.

El personal docente e investigador, los estudiantes y el personal de administración y servicios de la Universidad de La Rioja comenzáis el curso académico 2016-2017 (el curso número 25 de su historia) llenos de ilusiones y proyectos.

El Gobierno de La Rioja comparte vuestros afanes y, desde el respeto a vuestra autonomía, se reafirma en sus principios de estimular la calidad universitaria, fomentar la proyección internacional como uno de sus ejes estratégicos y promover el acercamiento a la sociedad a la que servís.

La educación, y más aún la educación superior, es el principal motor de desarrollo de la sociedad.

Es por ello que nuestra Universidad juega un papel fundamental en el crecimiento y progreso de La Rioja, al tener la oportunidad de transformar el conocimiento en valor económico, incorporarlo a nuestro sistema productivo y reforzar así la misión que le corresponde, como motor de desarrollo para crear empleo y mejorar la competitividad.

A lo largo de los últimos años, la universidad española, en general, y la riojana, en particular, han sufrido una profunda reforma y modernización.

Sin dejar de ser centros de creación y transmisión del conocimiento, han debido afrontar nuevos retos y han tenido que adaptarse a circunstancias cambiantes. Eso ha hecho que, en sus casi 25 años de vida, nuestra Universidad haya proyectado una imagen en constante movimiento y evolución. Su transformación es un hecho.

La Universidad de La Rioja que hoy conocemos no es la de ayer, ni será la de la mañana. Son, pues, tiempos de "cambio", como acaba de decir el rector:

"cambio sin cambio normativo",

"cambio por inexistencia",

"cambio por inconsistencia", y

"cambio coordinado".

Es en el ámbito del "cambio coordinado" donde podemos colaborar con la Universidad para hacer realidad sus deseos y aspiraciones.

Por ello, una vez más, pongo en el frontispicio de mi discurso el compromiso activo del Gobierno con la Universidad de La Rioja. Un compromiso que se ha plasmado en los pasos dados para llegar hoy hasta aquí mejor que ayer. Pues, con todo y tras 24 años de actividad, tenemos una Universidad cada vez mejor, que estimula la calidad de la docencia, la investigación y la gestión.

Me refiero, en particular,

  • al nuevo plan de financiación plurianual 2016-2019, que, con una dotación de 138,7 millones de euros y un incremento anual del 2%, trata de encontrar soluciones a los problemas que os preocupan;
  • al fortalecimiento de la línea investigadora, a través de un convenio, dotado con 560.000 euros, para impulsar e incentivar la formación y especialización de vuestros investigadores;
  • a la inauguración de la IV fase del Edificio Científico Tecnológico, que ha supuesto un gran salto de calidad en el conocimiento y la innovación, para estar a la altura de lo que la sociedad os demanda;
  • a la congelación de las tasas universitarias, por tercer año consecutivo, para facilitar el acceso a la educación superior y garantizar la igualdad de oportunidades en tiempos de dificultades, o
  • a la convocatoria de becas para la internacionalización, con el objetivo de formar a nuestros jóvenes y reforzar los proyectos de expansión a nivel internacional de las empresas riojanas.

Como digo, se están dando pasos en la buena dirección, pero no son suficientes. Soy consciente de ello. Por tanto, cuando está a punto de conmemorarse el 25 aniversario de su creación, me propongo intensificar la colaboración del Gobierno con la Universidad de La Rioja en materia de internacionalización, tanto académica como científica.

Ese es el principal compromiso que asumo hoy con vosotros. No sólo en cumplimiento del mandato unánime de los grupos políticos, recogido en las propuestas de resolución aprobadas recientemente por el Parlamento en el debate del estado de la región, sino también por convicción propia.

Decía el rector que "la Universidad de La Rioja ha sido, es y será internacional". Y de todos es conocido mi empeño personal en lograr una mayor proyección exterior de nuestra región, a través de la Estrategia de Internacionalización: La Rioja abierta al mundo. Es un reto de comunidad, que queremos escribir con toda la sociedad.

Por ello, acepto con gusto el ofrecimiento de colaboración del rector y manifiesto mi voluntad de colocar la Universidad de La Rioja a la cabeza de nuestra Estrategia de Internacionalización.

Haremos lo que esté en nuestra mano para contribuir activamente a la internacionalización de la Universidad, mediante

el refuerzo de los programas de becas internacionales de investigación, dirigidas tanto a investigadores riojanos como extranjeros, y

el impulso definitivo a la mejor base de datos de contenidos científicos del mundo en lengua española: Dialnet.

Además, dentro del "cambio compartido", seguiremos trabajando conjuntamente en la integración de la Escuela de Enfermería en la Universidad antes de que acabe la actual legislatura. Coincido en la importancia que le dais a este proyecto, porque será el germen de la futura Facultad de Ciencias de la Salud y os permitirá crecer y ampliar vuestras miras en lo concerniente a la formación de los profesionales de la salud.

También recojo con interés las aspiraciones del rector respecto al derecho a carrera horizontal del PAS, o a la reforma del Edificio Vives y su entorno.

La nueva etapa de relaciones que hemos abierto con la Universidad está basada en el diálogo. El diálogo es vital para acometer grandes proyectos comunes, como ocurre con el Campus Íberus de Excelencia Internacional, del que formáis parte. El diálogo es la base para poder hallar las mejores soluciones para estos y otros problemas que se nos planteen, en el marco de la comisión de seguimiento del protocolo de financiación suscrito entre ambas partes.

Siempre vais a tener nuestra puerta abierta al diálogo, porque es imprescindible para cualquier acuerdo. Pero, como dijo Adolfo Suárez, en el diálogo "hay una regla de oro que no se puede conculcar: no se debe pedir, ni se debe ofrecer, lo que no se puede entregar".

Dicho esto, estoy seguro de que podemos trabajar juntos en cualquier ámbito posible.

En la toma de posesión del rector y su equipo de gobierno, dije que nuestra Universidad abría "un nuevo horizonte colectivo". Por ello, confío en que podremos contar con vuestra colaboración en la creación de un plan de impulso de la economía digital, así como de un parque de investigación, desarrollo e innovación, en la certeza de que estos son los ejes en los que se basará el crecimiento económico, la creación de empleo y la mejora de la competitividad de La Rioja en el futuro.

En aquella ocasión también prometí el apoyo firme del Gobierno "para profundizar en la dimensión social" de nuestra Universidad, entendida como una pieza fundamental de su compromiso con la sociedad, que puede favorecer un nuevo modelo de desarrollo más equilibrado y sostenible.

En este sentido, hay que reforzar y ampliar los vínculos existentes entre la comunidad universitaria y la sociedad.

Es digna de elogio la labor del Consejo Social, como órgano de participación de la sociedad en la Universidad, pues ha contribuido a conectarla con nuestro sector productivo y los centros tecnológicos. Pero, podemos ir más allá y debemos promover el retorno de su actividad a la sociedad. Nuestra Universidad tiene que ser capaz de crear valor añadido en todos los procesos de gestión del conocimiento como motor de desarrollo.

Termino ya mis palabras, deseando al personal docente e investigador, a los estudiantes y al personal de administración y servicios que logréis hacer realidad vuestros anhelos e ilusiones en el curso que ahora comienza.

Un curso más, pero, a la vez, un curso único, en el que nuestra Universidad cumple 25 años.

Decía el rector que, al conmemorarse esta efeméride, es un buen momento para hacer balance y reflexionar sobre el futuro. Coincido con él en que es hora de poner en valor lo que hemos logrado juntos y definir hacia dónde queremos ir.

Nuestra Universidad presta el servicio público de la educación superior, con un alto nivel de calidad en la docencia y la investigación, acorde con el índice de desarrollo de La Rioja, y con una financiación suficiente, estable y transparente.

En el futuro debemos seguir trabajando por una Universidad abierta, competitiva e internacional, capaz de lograr la integración laboral de nuestros jóvenes en un mundo globalizado. Una Universidad que puede estar segura de que no le faltará nunca el apoyo, ayuda y aliento del Gobierno.

En nombre de Su Majestad el Rey Don Felipe VI, declaro inaugurado el curso académico 2016-2017 en la Universidad de La Rioja.

Muchas gracias.