21 de septiembre de 2017
José Ignacio Ceniceros, presidente del Gobierno de La Rioja

Presidenta del Parlamento de La Rioja.

Alcaldesa de Logroño.

Delegado del Gobierno en La Rioja.

Obispo de la Diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño.

Excelentísimas e ilustrísimas autoridades.

Señoras y señores,

Queridos riojanos.

Ha llegado la vendimia. Ese momento mágico, en el que, tras un año de mucho trabajo y paciente espera, se seleccionan, de forma artesanal, como todo lo auténtico, las uvas más maduras de nuestros viñedos, racimo a racimo, para elaborar el mejor vino posible. Se ha generalizado la cosecha, "que ya es la hora", como decía el poeta Miguel Hernández.

Por ello, como cada 21 de septiembre, con ocasión de la festividad de San Mateo, los riojanos, nos congregamos aquí, en el paseo del Espolón, en el corazón de La Rioja, donde palpita la vida, para mostrar nuestro sentimiento colectivo de identidad y renovar nuestro compromiso común de seguir trabajando juntos para lograr un futuro mejor para nuestra comunidad y para cada uno de nosotros.

Un año más, el pisado de la uva y la ofrenda del primer mosto a la patrona de La Rioja, Nuestra Señora de Valvanera, simbolizan el sentido homenaje y reconocimiento de nuestra región a su vino, sus campos y sus gentes como fuentes generadoras de riqueza y desarrollo económico y social. Es una tradición que, cada año, nos permite enlazar el pasado con el futuro, desde el presente más inmediato.

Imagino la emoción de cuantos vendimian al recoger el fruto que, luego, se transformará en el vino que nos da fama y prestigio. La alegría que compartimos todos en una día en el que La Rioja entera está de fiesta.

Los riojanos de toda condición y convicción, los de dentro y fuera de nuestras fronteras, los de Logroño y los de las ocho cabeceras de comarca, los de los siete valles y todos sus pueblos…

Todos, sin excepción, celebramos hoy nuestra fiesta mayor, y a todos quiero dirigiros un cordial saludo, con el deseo de que paséis un buen día.

En el recuerdo, los emigrantes riojanos: aquellos que, años atrás, tuvieron que irse lejos en busca de un futuro mejor. Próximamente, viajaré a Argentina y Chile para fortalecer los lazos de fraternidad y unión con las comunidades riojanas asentadas en el exterior.

Y hoy especialmente mi recuerdo y cariño para los riojanos y riojanas que viven en Méjico y para todos los mejicanos que han sufrido los rigores del último terremoto.

También tenemos en nuestro pensamiento a los jóvenes que están fuera de nuestra tierra, la nueva emigración, para los que estamos trabajando en una red de apoyo que propicie su retorno. Y a los más vulnerables, quienes sufren o lo pasan mal, porque todos somos riojanos. Y si algo ha demostrado este Gobierno es su voluntad de ofrecer mayor atención a quienes más lo necesitan, a través de una renta de ciudadanía.

Quisiera también hoy mostrar todo nuestro afecto tanto a los enfermos de Alzheimer como a sus cuidadores en este día mundial que hoy celebran con el lema "Sigo siendo yo".

Desde tiempos remotos, el vino forma parte de nuestra cultura y nuestra historia. El vino es una de las principales señas de identidad de La Rioja y símbolo de nuestra tierra. Es amor a nuestras raíces. Es calidad y prestigio El vino es arte, tradición y paisaje. Es metáfora, poesía y creación. Es fuente de placer y amistad. El vino es esfuerzo, compromiso e ilusión. Es lo que somos y lo que queremos. El vino es la base de todo. Por ello, los riojanos nos reunimos aquí cada 21 de septiembre para rendir culto al vino como pilar básico de nuestra economía. Y ahí está, como testigo, nuestra Estación Enológica de Haro, que en los próximos días cumplirá 125 años al servicio del vino de Rioja.

Gentes llegadas de La Rioja Alta, La Rioja Baja, la Sierra y los Valles, para recoger el fruto de un año de esfuerzo y sueños colectivos, que, por desgracia, una vez más, han puesto en peligro la sequía y las fuertes heladas.

Aun así, a pesar de las incertidumbres y los problemas, la vendimia es momento de ilusión y esperanza. Nuestra tierra va adquiriendo un color distinto del que tenía y mudará su piel, hasta que se caigan las hojas de la vid y duerman las viñas. Tras el pisado de la uva, el primer mosto de la cosecha, que fermentará para hacerse vino. Es la hora de hacer nuestra ofrenda.

Muy señora,

Desde mi acendrada fe en La Rioja, en los riojanos en nuestras capacidades para garantizar un futuro mejor, le ofrezco el esfuerzo y trabajo de nuestra gente, representado en este primer mosto de la cosecha, y le pido que proteja y ampare nuestros campos y bienes, con el deseo de que podamos avanzar como región, para hacer crecer nuestra economía y hacer sostenible nuestro desarrollo.

Y todo ello, con el orgullo que sentimos por ser riojanos, y también españoles y europeos. Pues, este rito nos reúne a todos aquí con un mismo sentimiento y una misma ilusión: seguir avanzando y creciendo dentro del gran proyecto común que representa España, plenamente integrada en la Unión Europea y con un Estado de Derecho fuerte y consolidado.

En este sentido, a partir de este mes de septiembre asumiré la presidencia de la Comisión SEDEC del Comité de Las Regiones, donde se oirá la voz de La Rioja en asuntos como el reto demográfico, la educación y el patrimonio histórico.

La Rioja es una comunidad moderna, abierta y con vocación exterior, que, a lo largo de estos cuarenta años de democracia, ha ido evolucionando y creciendo, hasta situarse entre las más desarrolladas de España. Hoy, los riojanos lideramos la recuperación económica de nuestro país, con un crecimiento de casi el 3% en el segundo trimestre de este año.

Además, la nuestra es una comunidad bien gestionada, solvente y con futuro. Estamos cumpliendo con los compromisos de consolidación fiscal y estabilidad presupuestaria, reduciendo el déficit hasta niveles similares a los de 2005.

Y lo más importante: La Rioja ha encadenado ya tres años de crecimiento sostenido, creación de empleo y dinamismo de las exportaciones. Somos la una de las comunidades con menos paro y nuestro comercio exterior ha crecido un 10% en los seis primeros meses del año, respecto al mismo periodo de 2016. Todo esto es fruto del esfuerzo y sacrificio de todos los riojanos.

En este tiempo de recolección, tenemos motivos sobrados para afrontar con ilusión y optimismo los retos de comunidad que nos plantea el futuro. El empleo como prioridad, pues, mientras haya un riojano sin trabajo, tendremos un desafío al que enfrentarnos. Pero hay otros, como la internacionalización, la innovación, la transformación digital de La Rioja y el reto demográfico.

Hay lugar para la esperanza. Una esperanza que vemos bien representada en los niños de los colegios de Logroño, que, junto a los Vendimiadores y las reinas de las fiestas de las cabeceras de comarca, han depositado los racimos de uva en la tina de madera. Disponemos de los mejores mimbres para construir nuestro futuro. Un futuro mejor para todos, labrado con el trabajo de todos.

Necesitamos, eso sí, preservar la unidad, a través de alianzas que nos permitan crecer como región. El diálogo es el que está haciendo avanzar y crecer a La Rioja. El que nos está ayudando a consolidar el crecimiento económico, el que contribuye a la creación de empleo y a mejorar la calidad de los servicios públicos: la educación, la sanidad y los servicios sociales.

Por ello, al invocar la ayuda y protección de nuestra patrona, deseo expresar mi más sincera voluntad de seguir buscando cauces de encuentro y diálogo para llegar más lejos y situar, definitivamente, a los ciudadanos en el centro de la autonomía riojana. Hace 35 años que nuestro Estatuto se aprobó por las Cortes Generales, y es hora ya de sellar un gran acuerdo para los próximos años.

Nada en política tiene sentido si no es para mejorar la vida de la gente, y lo fundamental es que los riojanos puedan sentir el Estatuto de Autonomía cada vez más próximo a sus preocupaciones e ilusiones. La mejor forma de hacerlo es poniéndolo a su servicio, al consagrar sus derechos fundamentales y establecer los principios rectores de las políticas públicas.

Tenemos que avanzar juntos para consolidar nuestro crecimiento económico, crear empleo y ganar competitividad. Mantener la calidad de los servicios públicos y garantizar la cohesión social. Afrontar con decisión el gran reto demográfico y preservar nuestro modelo sostenible de agricultura. Fomentar nuestra presencia en el exterior, fortalecer el autogobierno y cualificar nuestra democracia.

Podemos hacer de nuestra pluralidad una fortaleza. Aprovechar nuestra iniciativa y capacidad de trabajo, nuestra solidaridad y hospitalidad, para construir La Rioja del futuro. Mirar al horizonte con decisión y esperanza. Sumarnos todos al esfuerzo común que encarna nuestra comunidad en estos momentos: un proyecto compartido de diálogo, entendimiento y convivencia.

Un proyecto que no se puede entender sin España ni el resto de los españoles. Porque nuestra nación garantiza la convivencia dentro de la Constitución y asegura el imperio de la ley como expresión de la voluntad popular. Ese es el legado de cuarenta años de democracia que debemos defender con firmeza.

Nuestro éxito reside en la unidad de la diversidad. Ante la gravedad del momento que vive España por el desafío independentista catalán, desde La Rioja decimos que no existe otro camino que la defensa de la legalidad democrática y de nuestra Constitución, que hace residir la soberanía nacional en el pueblo español y garantiza su integridad, así como el apoyo al Gobierno de España y el resto de poderes del Estado.

En todo caso, creo que todavía estamos a tiempo de parar esta sinrazón y, sobre todo, de evitar males mayores.

La imagen de quienes han pisado la uva, con los brazos unidos y en buena armonía, nos recuerda que juntos somos más fuertes. Es una estampa que, en un día como hoy, nos lleva a reafirmarnos en nuestros valores comunes y en nuestra voluntad de trabajar unidos para hacer frente a los retos de comunidad, porque, como cantaba Paco Formoso, "aunque nuestra patria es España, nuestra tierra es La Rioja entera".

Como digo, ha llegado la vendimia. Es momento de ilusión y esperanza. De esperanza compartida, que nace de la confianza en nosotros mismos, en nuestras posibilidades y en lo que juntos podemos lograr en el futuro. Hoy es un día de fiesta. Dejemos paso, pues, a la música, a la danza y a la celebración, no sin antes desearos unas felices fiestas y unir nuestras voces. Riojanas y riojanos, gritad conmigo: ¡Viva La Rioja!