13 de septiembre de 2013

Sr. Rector Magnífico de la Universidad de La Rioja,

Sr. Presidente del Consejo Social,

Excelentísimas e Ilustrísimas Autoridades,

Comunidad Universitaria,

Señoras y Señores:

Un año más, la Universidad de La Rioja, nuestra universidad, nos convoca a todos para celebrar el comienzo de un nuevo curso académico. Y un año más, los representantes de los diferentes sectores de la sociedad riojana acudimos a la llamada realizada y ponemos en estas aulas nuestro mejor deseo y la mayor esperanza para que se cumplan todas las metas y objetivos de la comunidad universitaria para esta nueva andadura.

Pero, en realidad, este no es un curso más. Desde ahora anuncio que este curso debe marcar un nuevo rumbo, un camino de recuperación y crecimiento de la universidad.

Asistimos hoy a la inauguración del curso 2013-2014, en la que el Doctor López González, Catedrático de Ingeniería y Arquitectura, nos ha presentado una brillante y magistral lección considerando la "termodinámica y la ingeniería como garantes del progreso y guías de lo posible". Felicidades por su claridad expositiva en un tema tan complejo, pero de gran aplicabilidad en el transcurso y desarrollo de cada uno de los acontecimientos que nos van sucediendo y que van marcando nuestro acontecer, tanto en el ámbito físico como en el personal y cultural. Enhorabuena por ello.

Aprovecho, también, para agradecer al Consejo Social su compromiso de acercar la universidad a la sociedad continuando con la tarea ya iniciada de reconocer la innovación y la excelencia académica, motivando y premiando a los mejores estudiantes y profesores, a los mejores proyectos e iniciativas centradas en la investigación; en definitiva, reconociendo los proyectos que remarcan la conexión entre la universidad y la sociedad. Muchas gracias por la tarea realizada.

Hoy la Universidad de La Rioja inaugura su vigésimo segundo curso desde la asunción de su autonomía organizativa. Veintidos años produciendo conocimiento, formando a miles de jóvenes y participando en la generación de una masa crítica investigadora ocupada y preocupada en generar talento como principal activo para nuestro progreso. Una herramienta que nos ayudará a desbrozar intelectualmente el camino que debemos seguir para salir de esta situación en la que nos encontramos. Por ello, es de justicia que agradezca la innegable labor desarrollada por todos y cada uno de los profesores, en cada uno de sus departamentos, para hacer posible que lo universal, el saber y el conocimiento adquieran carta de naturaleza en lo particular y se realicen en lo concreto, convirtiendo la actividad del profesor universitario en una fuerza creadora y transformadora que se replantee las visiones actuales de la educación y de la formación del profesorado.

Hoy, en la sociedad del conocimiento en la que nos encontramos, se demanda de los profesores universitarios que desarrollen procesos formativos que doten a los estudiantes de competencias que les permitan prepararse mejor para el ejercicio profesional. Para ello, es importante proseguir en la formación permanente de los docentes, adaptándola a las exigencias que este siglo XXI nos plantea, así como en el diseño de programas de estudio innovadores y adecuados a la realidad cambiante de nuestro tiempo que hagan del alumno de nuestra universidad un alumno brillante y competente, con una formación que les permita aplicar las competencias adquiridas. Como estoy seguro de que así se cumple.

Hoy más que nunca, en unos momentos económicos en los que estamos transitando hacia la salida del túnel, la educación superior debe estar ligada a la satisfacción de las necesidades formativas de su entorno y ser capaz, como muy bien ha dicho el Rector, de "dar respuesta a una sociedad cambiante y en continua evolución o provocar el propio cambio". Es necesario que la institución universitaria ponga su docencia y su investigación al servicio de la realidad, generando desarrollo a través de la innovación. La universidad, en definitiva, debe liderar el proceso poniendo a disposición de la sociedad su saber y su saber hacer, adoptando nuevos métodos de trabajo y de intervención en el contexto socioeconómico que nos permitan aspirar a construir una nueva realidad, más y mejor fundamentada. Aspiraciones y metas claves del Gobierno y de la sociedad que, como la innovación, la competitividad y el emprendimiento, pasan necesariamente por la colaboración y el impulso de la universidad.

Está claro que todo lo enunciado hasta aquí requiere de una comunidad universitaria motivada y dedicada a esta tarea. También de unos alumnos dedicados a su labor formativa que vivan el campus como un ámbito de aprendizaje permanente, siendo conscientes del gran esfuerzo inversor que la sociedad en su conjunto lleva a cabo para que obtengan la mejor formación posible, aquella que les permita aportar sus propias soluciones a las necesidades que se que vayan originando, siendo conscientes como somos, de que "la inversión en conocimiento siempre paga el mejor interés" como atinadamente señaló Franklin.

Año tras año remarco en este acto académico el compromiso del Gobierno de La Rioja con nuestra universidad. Y no por reiterado quiero dejar de repetirlo, desde la convicción personal de que el futuro de la comunidad está indisolublemente unido al de nuestra universidad. Ambas deben marchar juntas de modo que el progreso y la mejora de la comunidad autónoma sean al mismo tiempo la expresión del progreso y la mejora de su universidad, "afectando de modo positivo al equilibrio industrial, ambiental y a la calidad de vida de los habitantes de esta región y contribuyendo a la creación de mecanismos permanentes de progreso", tal y como se recoge en la Ley de creación de nuestra universidad.

En esa visión se sustenta una misión común que dota a la universidad de una importante responsabilidad por su papel de motor, de liderazgo y de referencia para el conjunto de la sociedad.

Fruto de esa confianza y de ese apoyo fue el Primer Plan Plurianual de Financiación y, durante sus cuatro años de vigencia, la Universidad de La Rioja se ha dotado de unos recursos humanos y materiales adaptados a las exigencias formativas más actuales e innovadoras. Una adaptación que ha conllevado una inversión superior a los 140 millones de euros y que ha derivado en un campus abierto al entorno, mejorando la conexión y la continuidad urbanística de la ciudad de Logroño y sin olvidar su apertura a la geografía riojana.

En ese Plan se ha sustentado un brillante período de ampliación, consolidación y saneamiento económico, que nos permite estar hoy donde estamos y sentirnos orgullosos de nuestra universidad, de lo que sois y de lo que hacéis.

Concluido el periodo de ese Primer Plan de Financiación, es preciso seguir garantizando a la universidad los recursos financieros para su funcionamiento. Por ello, hemos trabajado en un Segundo Plan de Financiación Plurianual que permita a nuestra universidad seguir progresando en la excelencia educativa en un espacio temporal, 2014-2015, crucial. Un período de dos años que, por presentarse aún en un contexto global plagado de incertidumbre e indeterminación, confiere mayor trascendencia al hecho de disponer de una garantía de estabilidad y de claridad tanto de objetivos como de líneas de acción compartidas.

A ello me comprometí hace un año ante ustedes y ante toda la sociedad riojana y hoy ya tenemos un documento cerrado y consensuado que pone las bases para ese esperanzador futuro y que se firmará en los próximos días, gracias al trabajo conjunto de la Universidad y el Gobierno riojano, con una dotación económica que rondará los 70 millones de euros.

En virtud de este nuevo plan plurianual ponemos el contador ‘a cero’ para estabilizar el presupuesto y garantizar su crecimiento a lo largo de estos dos cursos. Garantía y crecimiento que marcan el comienzo de una senda de mejora y que abre un período halagüeño para el futuro inmediato de la Universidad de La Rioja. Futuro indisolublemente vinculado a ese gran proyecto estratégico que es el Campus de Excelencia Internacional IBERUS, que ahora más que nunca tenemos que seguir construyendo entre todos. Un plan sustentado en la apuesta por la formación, la investigación y el conocimiento.

Ese Plan significa disponer de un horizonte de tranquilidad, al garantizar la financiación básica para el buen funcionamiento general de la universidad en materia de docencia, investigación y gestión, así como en la dotación de infraestructuras y equipamiento.

Pero el plan ofrece, junto a muchas otras acciones, un estímulo, al trazar líneas de mejora y acciones innovadoras que marcan con claridad el camino hacia la internacionalización y la excelencia, poniendo el foco de atención en el talento.Es un pensamiento compartido que la Universidad de La Rioja debe dotarse de nuevos e innovadores programas educativos que formen a sus alumnos en la adquisición de competencias propias del siglo XXI, diseñando, planificando y poniendo en marcha:

  • estructuras y espacios que permitan y garanticen la continuidad formativa de los alumnos en su tránsito de la educación no universitaria a la universitaria;
  • nuevos títulos propios vinculados con los ámbitos más innovadores y con las nuevas tecnologías docentes;
  • acciones encaminadas a la implantación de grados y postgrados de grupos que reciban su formación académica en lengua inglesa, en la línea con la irrenunciable apuesta por el bilingüismo ya iniciada en otros niveles educativos y como señal clara de esa internacionalización hacia la que el Rector y su equipo encaminan sus esfuerzos permanentemente;
  • y, también, en la línea que ya he resaltado con anterioridad, diseñando programas de captación de talento, dirigidos a la incorporación de investigadores por medio de procesos competitivos a nivel nacional e internacional.

En este ámbito, disponemos de una oportunidad estratégica de primer orden para poner las bases de futuro con el mejor capital humano, que será una contribución excepcional para intensificar la labor investigadora de nuestra universidad, fortalecer las líneas de investigación en áreas estratégicas para La Rioja y, por supuesto, para que en el futuro nuestros jóvenes se formen en condiciones óptimas junto a los mejores profesores e investigadores.

Todo ello sin olvidar la ejecución de programas orientados a potenciar la presencia activa de la universidad en la sociedad riojana por medio de la realización de actividades académicas y científicas sobre materias de interés general, así como de proyectos de investigación aplicados a la mejora de diversos aspectos relativos a nuestra sociedad.

La universidad se debe consolidar como una fuente de generación de emprendedores, fomentando la creación de nuevas empresas. La integración de sus investigadores en las unidades de I+D+I de las empresas y su movilidad dentro del Sistema Riojano de la Innovación están permitiendo ya incrementar sus potencialidades de investigación, desarrollo e innovación, haciendo de La Rioja un entorno atractivo para el talento investigador.

En ese afán está el Gobierno de La Rioja y en ese afán continuará, con la firme voluntad de garantizar una financiación adecuada y redoblar esfuerzos para poner en sus manos las herramientas que necesita para continuar creciendo y afrontar con éxito los retos que se le plantean, y con el convencimiento de que en la fortaleza de nuestra universidad reside también la fortaleza de La Rioja.

Pues bien, a continuar haciendo realidad este modelo convoco a toda la comunidad universitaria, tanto a los docentes e investigadores como a los alumnos, al personal de administración y servicios y a los representantes de las diferentes entidades y organismos que forman parte del entramado universitario. A continuar definiendo una universidad dinámica, viva y atenta a las demandas de su entorno en todos los campos en que sea posible.

Y justamente en este nuevo curso, con nuevas expectativas y renovada ilusión, permítanme concluir con las palabras de un eminente científico español, Santiago Ramón y Cajal, que me parece especialmente pertinente evocar en un momento como este. En una obra con el significativo título Los tónicos de la voluntad y en unos momentos históricamente muy difíciles, escribió: "Huyamos del pesimismo como virus mortal: quien aspira a morir acaba por morir; y, al contrario, quien aspira a la vida, crea la vida. Seamos pues optimistas, porque solo la alegría y serenidad se sienten fuertes, y trabajan y esperan".

Sigamos su sabia recomendación. Seamos fuertes, trabajemos y tengamos esperanza. Muchas gracias.

En nombre de su Majestad el Rey Don Juan Carlos I, declaro inaugurado el curso académico 2013/2014 en la Universidad de La Rioja.

Pedro Sanz Alonso, Presidente de la Comunidad Autónoma de La Rioja