28 de julio de 2004

DISCURSO DEL PRESIDENTE DE LA COMUNIDAD DE LA RIOJA, PEDRO SANZ ALONSO, EN EL ACTO DE TOMA DE POSESIÓN DEL EXCMO. Y MAGNÍFICO RECTOR DE LA UNIVERSIDAD DE LA RIOJA

Logroño, 28 de julio de 2004

Excelentísimo y Magnífico Rector de la Universidad de La Rioja,

Excelentísimas e Ilustrísimas Autoridades,

Señoras y Señores:

Quiero que mis primeras palabras sean de afecto, respeto y de sincera y cordial enhorabuena al nuevo Rector de la Universidad de La Rioja y al equipo de personas que le acompañará en el cometido de proyectar hacia el futuro el valiosísimo activo cuyas riendas hoy asume, para hacer de nuestra Universidad una Universidad con sello propio, diferente y diferenciada.

Una Universidad comprometida con su tiempo y con su tierra.

Una Universidad competitiva, referente de excelencia no sólo en España, sino en Europa, y un elemento estratégico en la divulgación exterior de nuestras señas de identidad.

La Universidad ha adquirido una nueva dimensión social y económica. Es la responsable de la creación y de la transmisión del saber y de la conservación y difusión de la cultura, a la vez que predomina en ella la dimensión profesional. Tiene que responder a la demanda creciente de formación superior sin renunciar a sus funciones tradicionalmente distintivas: cultivo de la inteligencia, formación intelectual de los estudiantes y extensión cultural.

Es necesario que la Universidad fomente la responsabilidad, la solidaridad y el compromiso como valores esenciales que deben asentarse entre la comunidad educativa y entre los estudiantes que todos los años desfilan por las aulas. Es preciso fortalecer el sentido trascendente de las cosas

La Universidad es factor de estabilidad, valor en alza en el convulso y dinámico mundo contemporáneo, que exige puntos de referencia firmes como anclaje de una actividad a veces frenética.

Sabe el Rector que este estimulante empeño nos compromete a todos por igual, a la sociedad riojana en su conjunto, a los agentes sociales, a los empresarios y a las instituciones, porque todo es resultado de un esfuerzo.

Todos estamos identificados con sus ideales humanistas y de universalidad; y tenemos la certeza de que, como hasta ahora, nuestra Universidad seguirá contribuyendo, desde una primerísima línea, al progreso social y económico de esta tierra, marcándonos los ritmos, abriéndonos nuevos horizontes de actividad y de conocimiento y acelerando los tiempos para acercarnos un futuro de prosperidad que consolide el liderazgo de La Rioja en el campo de la investigación y el desarrollo.

A su lado tendrá, cómo no, en un plano de proximidad, mostrándole su apoyo, aliento y entusiasmo, a la comunidad universitaria riojana, que ha dado muestras (por lo que deseo felicitarle) de una extraordinaria madurez democrática en un proceso electoral presidido por la normalidad, la serenidad y la libertad; un proceso que ha revelado que nuestra Universidad es un ser vivo y dinámico y que, como tal, suscita pasión y concita en torno a él diferentes propuestas sobre cómo debe ser su crecimiento y expansión para hacer de la nuestra una Universidad de prestigio.

Un crecimiento y una expansión que nos recuerdan la espectacular evolución que ha experimentado nuestra Universidad desde que apenas era el esbozo de un sueño del pueblo riojano hasta ahora, con etapas intermedias que han ido conformando sus actuales perfiles académicos y su mapa de infraestructuras, fortalecidos año tras año, en aquel principio con más ilusión que medios.

Un crecimiento y una expansión que nos deben recordar también, y hoy de una manera muy especial, que el transitar de nuestra Universidad hacia su madurez es un proceso de aceleración, una carrera de relevos, donde unos a otros van cediendo el testigo en la responsabilidad directiva para que, desde la interpretación del sentir de la sociedad riojana, fijar objetivos avalados por el consenso y la convergencia de intereses, objetivos plenamente incardinados en la realidad, necesidades, demandas y aspiraciones de La Rioja.

Por tanto, el nuevo equipo rectoral es continuador de esfuerzos anteriores. Y es que todas las labores se continúan y suman porque, a la postre, todos los esfuerzos se quieren dirigir hacia idéntica meta: lograr que la Universidad responda, del mejor modo posible, a sus fines fundacionales de servicio a la sociedad. Los esfuerzos anteriores y los que han de llegar ahora deben estar unidos por la concordia, la mejor forma de Gobierno, según sostenía Aristóteles.

Como decía Ortega y Gasset, "sólo cabe progresar cuando se piensa en grande, sólo es posible avanzar cuando se mira lejos".

Al referirme a las personas que han estado al frente de nuestra Universidad, deseo mencionar a los rectores anteriores, y detenerme a felicitar, desde el afecto y la satisfacción del trabajo compartido, a Carmen Ortiz y a su equipo por el espíritu de servicio demostrado y por la labor que han llevado a cabo en estos últimos años y que ha situado a la Universidad de La Rioja donde actualmente se encuentra, dotada de personalidad propia, vanguardista en muchos aspectos y líder en otros muchos.

Ha sido un placer, Carmen, colaborar contigo; unas veces desde la coincidencia y otras desde la legítima discrepancia, pero siempre con lealtad y con el pensamiento únicamente puesto en los intereses de la Universidad, del colectivo universitario y, en definitiva, de La Rioja.

Esa misma lealtad y esa misma colaboración es lo que hoy ofrezco, en mi nombre y en el de mi Gobierno, al nuevo equipo rectoral para que la Universidad afronte sus retos con éxito, confiada en sus posibilidades y segura de sus apoyos. Para que, entre todos, seamos capaces de construir la Universidad que deseamos para La Rioja, una Universidad que capacite a nuestros estudiantes para su incorporación en las mejores condiciones al mercado laboral, una Universidad que investigue y que traslade sus resultados a nuestros agentes económicos a fin de modernizar nuestro tejido empresarial, de diversificarlo, de extender en él la cultura de la innovación y, como consecuencia de ello, de incrementar su competitividad.

Queremos, no una Universidad más, difuminada en el conjunto de las Universidades españolas, sino una Universidad profundamente singular, decididamente riojana. Una Universidad distinta a ellas. Una Universidad que ahonde en sus elementos de diferenciación (sustentados, entre otros, en los estudios filológicos, agroalimentarios y enológicos), pero que a la vez sea capaz de vislumbrar nuevas orientaciones, nuevos valores, nuevos métodos de docencia y aprendizaje, nuevas estrategias competitivas para hacer de ella una Universidad atractiva tanto para los estudiantes riojanos como para los de otras Comunidades Autónomas.

Este es uno de los retos más importantes a los que nos enfrentamos. Comparto la preocupación expresada en este sentido por el Rector. Pero estoy seguro de que en la medida en que profundicemos en nuestras señas de identidad, en que hagamos de la nuestra una Universidad distinta y diferente, en la medida en que ofrezcamos una formación integral a los estudiantes, una formación en valores y conocimientos de calidad, estaremos dando pasos importantes hacia esa competitividad que nos permitirá asumir con éxito este desafío que tenemos planteado y que nos obliga a elevar el umbral de nuestras exigencias no sólo para mantener el número de alumnos, sino para incrementarlo.

Queremos que en nuestra Universidad, como en su día dijo Ortega, prime "la enseñanza de la cultura o sistema de las ideas vivas que el tiempo posee. Esa es la tarea universitaria radical. Eso tiene que ser, antes y más que ninguna otra cosa, la Universidad".

En esa búsqueda de la diferenciación, en esta puesta en valor de sus señas de identidad, nuestra Universidad debe mantenerse inalterable en su plena implicación con la sociedad riojana, como hasta ahora ha sido; debe evolucionar no al mismo ritmo que ella, sino un paso adelante para orientarla, para ofrecerle las respuestas que necesita, para trazar el camino a seguir y para estimular los resortes que sea necesario a fin de que La Rioja continúe modernizándose, de que gane en competitividad, de que sea un espejo donde se miren el resto de las Comunidades Autónomas españolas y las regiones europeas.

A cambio, la sociedad seguirá dando muestras de su generosidad con la Universidad, estimulándole y exigiéndole; estímulo y exigencia que han resultado productivos y eficaces. La sociedad va a continuar también mostrando su confianza en nuestra Universidad como dinamizadora de la vida social y económica de La Rioja.

Una confianza que se ve refleja, en primer lugar, en la admiración y respeto que esta institución académica despierta en nuestros estudiantes; pero también en el paulatino incremento del esfuerzo financiero de la Administración Regional y en una creciente implicación de nuestro mundo empresarial con la Universidad, diseñando estrategias comunes y estableciendo cauces de diálogo y de colaboración cada vez más fluidos, con el convencimiento de que la Universidad es su mejor aliada y su más fiel compañera de viaje.

Esta es la Universidad que queremos para La Rioja. La Universidad que necesitamos. Una Universidad que vive momentos absolutamente cruciales para su desarrollo y para el afianzamiento de su prestigio. Momentos que vienen determinados, en primer lugar, por la necesidad de desarrollar la LOU (y donde el Gobierno de La Rioja está cumpliendo con lo que le corresponde, como ha sido la aprobación de los nuevos Estatutos); y, en segundo término, y muy especialmente, por nuestra incorporación al Espacio Europeo de Educación Superior; un reto que demanda nuestros mejores y más decididos esfuerzos pero que nos abre un amplio abanico de posibilidades y de oportunidades que no vamos a desaprovechar.

Es un desafío al que, desde hoy mismo, se enfrenta el nuevo equipo rectoral, los alumnos, los profesores y el resto del colectivo universitario.

Un reto en el que la Universidad no está sola, sino acompañada, como siempre ha sido, por la sociedad riojana, por los agentes sociales y económicos, por las instituciones y por el Gobierno Regional, que hoy vuelve a reiterar, a través de mi persona, su pleno apoyo a la Universidad, a su Rector y a su equipo de trabajo. Cuenta nuestra Universidad para ello con personas capaces, nuestra mayor garantía, porque es sabido "que las buenas escuelas son fruto, no tanto de las buenas ordenaciones cuanto, principalmente, de los buenos maestros".

A este equipo le deseo el mayor de los éxitos posibles en esta etapa que hoy se inicia y que, sin duda, va a ser determinante para nuestra Universidad y para el futuro de La Rioja.

Muchas gracias.

* Este texto puede ser variado, ampliado u omitido en parte por el orador durante su intervención

PEDRO SANZ - PRESIDENTE DE LA COMUNIDAD DE LA RIOJA