9 de junio de 2015

Excelentísimas e ilustrísimas autoridades.

Galardonados.Riojanas y riojanos.

Hoy, 9 de junio, es un día de fiesta y alegría para todos los riojanos, vivan donde vivan, y para aquellos que, sin haber nacido aquí, han hecho de La Rioja su casa o se sienten vinculados a esta tierra. Hoy celebramos el Día de La Rioja. Es nuestro día y, desde San Millán de la Cogolla, cuna de la lengua española y símbolo de nuestro Estatuto de Autonomía, deseo invitar a todos a celebrarlo juntos.

Hoy es un día para recordar nuestra historia, reforzar nuestros valores y renovar nuestro compromiso de seguir trabajando unidos, cuando España está entrando en una fase de crecimiento y creación de empleo. Un día de ilusión y orgullo por pertenecer a una tierra que exige esfuerzos, pero que siempre los recompensa: una tierra extraordinaria hecha por gente extraordinaria.

Tal día como hoy, hace exactamente 33 años, el Rey don Juan Carlos sancionaba el Estatuto de Autonomía, que había sido aprobado por las Cortes Generales como ley orgánica y por el que La Rioja se constituía en comunidad autónoma, como expresión de nuestra identidad histórica y en el ejercicio del derecho al autogobierno recogido en la Constitución Española.

Ha transcurrido un largo periodo de tiempo y hoy, a la vez que expresamos nuestra profunda emoción y el orgullo por ser y sentirnos riojanos, debemos felicitarnos por lo mucho conseguido juntos desde 1982, en un marco de libertad, democracia y convivencia, en el que hemos podido desarrollar nuestras capacidades y hacer posibles nuestras aspiraciones.

La Constitución Española (la piedra angular sobre la que se cimenta nuestro modelo de organización territorial) y el Estatuto de San Millán han favorecido el ejercicio de nuestra autonomía política y administrativa, con arreglo a los principios de igualdad y solidaridad, dentro de una gran nación, y han procurado el excepcional progreso y la modernización de nuestra región.

Nadie hubiera imaginado en aquel momento la gran transformación vivida por La Rioja en todos los órdenes: con el alto nivel de autogobierno conseguido, la consolidación de la conciencia regional, unos índices de desarrollo económico y bienestar social superiores a los del resto de las comunidades, cohesión territorial y voz propia en Europa.

Todos estos factores han conformado una Rioja con más autonomía y más identidad, que desde fuera se observa con admiración y cierta envidia por el horizonte de bienestar y prosperidad abierto para todos. Es evidente que tenemos motivos sobrados para sentirnos orgullosos de ser riojanos y de pertenecer a esta tierra extraordinaria.

Por ello, debemos valorar lo que tenemos, fortalecer nuestra autoestima y aumentar la confianza en nuestras posibilidades, porque la historia nos enseña que los riojanos siempre hemos conseguido aquello que nos hemos propuesto. Eso sí, no podemos olvidar que la unidad y la estabilidad han sido las claves del gran avance que ha supuesto el autogobierno.

Tanto es así que hoy contemplamos nuestro proceso autonómico como la historia de un éxito, que se fraguó gracias a la respuesta mayoritaria de los políticos de la época a las inquietudes de los riojanos, con el cambio de nombre de la provincia de Logroño, la defensa de La Rioja como comunidad autónoma uniprovincial y el reconocimiento de nuestra identidad histórica.

En aquellos momentos cruciales, el sentir popular avanzaba más deprisa que la acción política, a través de las reivindicaciones autonomistas que se planteaban a pie de calle, y los políticos del momento supieron interpretar el sentimiento mayoritario de los riojanos. Como dijo Adolfo Suárez, "el futuro no está escrito, porque sólo el pueblo puede escribirlo".

Recientemente se han celebrado elecciones municipales y autonómicas en un ambiente de absoluta normalidad y con una alta participación. Los riojanos han hablado con claridad en las urnas y los políticos hemos de entender el mandato que nos han confiado para canalizar las energías colectivas y encontrar respuesta a sus problemas.

Creo que no me equivoco si interpreto que lo que nos demandan los riojanos es recuperar el espíritu del Estatuto de Autonomía para retomar y reforzar el diálogo político en beneficio de la región.

Sólo podremos vencer la desafección hacia la política y restaurar el tejido de confianza con los ciudadanos si somos capaces de actuar con responsabilidad, altura de miras y visión de región, para conservar el valor de la unidad dentro del pluralismo, recuperar el valor del diálogo en el marco de las diferencias y afianzar el valor de la estabilidad como clave del progreso.

Riojanas y riojanos.

Como digo, hoy es un día de júbilo y confraternidad, en el que nos gusta honrar a los mejores promotores de los valores riojanos con las más altas distinciones que podemos otorgar: la Medalla de La Rioja, que ha recaído en las cofradías de los ‘picaos’ de San Vicente de la Sonsierra y del ‘paniqueso’ de Quel, y el Galardón de las Artes de La Rioja 2015, que recibe el actor Javier Cámara.

Javier Cámara representa la tenacidad, el talento y la versatilidad de los riojanos. Es capaz de dar vida en el teatro, el cine y la televisión con credibilidad y acierto a personajes singulares e inolvidables en géneros variados, porque es un extraordinario actor, hijo de una tierra extraordinaria, de la que es un embajador de lujo. Enhorabuena.

Las cofradías de la Santa Vera Cruz y de los Disciplinantes de San Vicente y de la Transfiguración del Señor de Quel representan la rica historia y el respeto a la tradición de los riojanos. Con más de 500 años de antigüedad, han hecho posible preservar costumbres que forman parte de nuestro patrimonio cultural e histórico, impulsan el turismo y favorecen la economía. Mi felicitación a las dos.

Creo que pasado y presente se dan la mano en la celebración que hoy nos reúne, para alcanzar un futuro mejor, siempre mejor, con arreglo a los valores que han inspirado a nuestros mayores y conforman la identidad riojana. Los riojanos sabemos que esta tierra da lo mejor de sí misma cuando se cultiva con tesón.

Trabajemos, pues, por una tierra aún mejor, más abierta, próspera y solidaria. Una tierra que no tiembla, ni se arruga, ni tira la toalla ante la adversidad. Porque los riojanos -el mejor fruto de esta tierra- hacemos frente a las dificultades con coraje, esfuerzo y sacrificio, y afrontamos el futuro con gran voluntad de superación, convencidos de que lo único imposible es aquello que no se intenta.

Vivimos un momento decisivo, que exige la implicación de todos para consolidar la recuperación económica y construir un futuro para La Rioja sin paro, ni pobreza, ni desigualdades, ni exclusión social. Los riojanos debemos estar unidos para hacer realidad nuestras metas comunes, por encima de los intereses personales y de partido, sin dejar a nadie atrás, demostrando una vez más nuestra cohesión y solidaridad.

La Rioja tiene un futuro muy prometedor y lleno de esperanza, que va a depender en gran medida de nuestra voluntad de construirlo entre todos desde el diálogo, el entendimiento y el sentido común. Trabajemos juntos, por tanto, para que podamos seguir disfrutando de unos servicios esenciales de calidad y creando las condiciones adecuadas para que los empresarios continúen invirtiendo, y para que aquellos riojanos que todavía no tienen un empleo puedan incorporarse cuanto antes al mercado laboral.

Estoy seguro de que coincidiréis conmigo si os digo que vale la pena seguir luchando por esta tierra extraordinaria, que hoy disfrutamos como más nos gusta hacerlo a los riojanos: compartiéndola. Vale la pena por su historia, su progreso y el esfuerzo e ilusión de sus gentes. Vale la pena darlo todo por La Rioja sin pedir nada a cambio.

Por ello, y como señal de nuestro compromiso, gritad conmigo: ¡viva La Rioja!

Pedro Sanz Alonso, Presidente de la Comunidad Autónoma de La Rioja