30 de septiembre de 2005

Excelentísimos y Magnífico Sr. Rector de la Universidad de La Rioja

Excelentísimas e Ilustrísimas Autoridades

Comunidad Universitaria

Señoras y Señores

Con su ya tradicional hospitalidad, la Universidad de La Rioja nos abre hoy de par en par sus puertas para invitarnos a asistir a la apertura de un nuevo curso académico, en el que se renuevan anhelos, ideales, compromisos y los más altos y más ambiciosos sueños, tanto individuales como de carácter colectivo.

Una invitación que los representantes de la sociedad riojana aceptamos gustosos para, en el marco de este solemne acto, trasladar el aliento y el apoyo de las mujeres y hombres de esta Comunidad Autónoma a esta institución tan entrañable ya para todos nosotros.

E, igualmente, para renovar la confianza de que nuestra Universidad, una Universidad impregnada por un decidido espíritu universalista, continuará siendo un espejo donde mirarnos para aprender, una pantalla para proyectar nuestras señas de identidad y una puerta de acceso a un mundo cada vez más interconectado y exigente. Y también un espacio generador de avances tecnológicos, científicos y de toda índole que se pondrán al servicio inmediato de la modernización de nuestra tierra en los ámbitos humano, social, cultural y económico.

Por tanto, por esa alianza afectiva que se ha establecido entre nuestra Universidad y la sociedad riojana, por esa sintonía de intereses, objetivos y esfuerzos, por esa complementariedad en el trabajo diario y por el papel que ha asumido de faro que guía nuestros pasos y que anticipa nuestro futuro, mis primeras palabras tienen que ser necesariamente de calurosa gratitud y de reconocimiento a la Comunidad Universitaria en su conjunto.

Y de saludo y bienvenida a los alumnos, los principales destinatarios del quehacer docente, y a quienes, como tales, quiero recordar esa cita que advierte que "la juventud no sólo debe asimilar los frutos de la cultura de sus padres, sino que debe elevar la cultura a nuevas cimas".

Con ese empeño, con el empeño de conservar y transmitir el saber, pero también con el imperativo de generar un saber nuevo y útil, un saber con vocación y sello riojano, reflejo de nuestro carácter emprendedor y vanguardista, inicia hoy la Universidad de La Rioja, nuestra Universidad, un nuevo ciclo con un horizonte en el que aparecen, entre otros, y como ha recordado el Rector, tres grandes retos: la adaptación al Espacio Europeo de Educación Superior, la apertura hacia el exterior y la definitiva consolidación de su personalidad e identidad propia en torno a estudios y a modalidades docentes que han de ser referencia no sólo a nivel nacional, sino también internacional.

Retos para los que ya se lleva tiempo trabajando con el fin de superarlos. Y todo ello con un objetivo último: el de conseguir que nuestra Universidad sea una Universidad competitiva y de referencia internacional, una Universidad que se enriquezca con el contacto e intercambio con el resto de Universidades y una Universidad, finalmente, que sea atractiva para cada vez un mayor número de estudiantes, que verán en La Rioja satisfechas sus expectativas de formación en conocimientos y valores. Estudiantes que, como ha indicado el Rector, se convertirán en ciudadanos libres, tolerantes, solidarios y críticos en una sociedad abierta y plural.

El ejemplar dinamismo del que ha hecho gala hasta ahora, su energía renovadora y precursora, me indica que nuestra Universidad saldrá airosa de este envite.

Y es que mientras otras Universidades adornan su orlas y engordan su orgullo con una biografía que hunde sus raíces en la más añeja historia, la Universidad de La Rioja se honra en exhibir su juventud como uno de sus más acreditados avales y como su mayor diferencial.

Una juventud que nos ha librado de lastres, de inercias y de hipotecas no sólo para adaptarnos, en tiempo y forma, a las nuevas exigencias de un mundo y una sociedad cambiantes, sino para ser pioneros en muchos campos, lo que nos ha granjeado prestigio y reconocimiento y lo que nos ha convertido en un modelo a seguir.

Pero esta juventud que nos obliga permanentemente a mirar hacia el futuro también nos abre hoy una ventana retrospectiva para reflexionar acerca de lo que ha sido el devenir de esta institución académica para fijar el momento en que nuestra Universidad fue ciertamente nuestra. Para recordar que en 1996, este curso hace diez años, los riojanos asumimos verdaderamente las riendas de nuestra Universidad para convertirla en lo que anheláramos que fuera, en lo que hoy es: una Universidad de La Rioja y para La Rioja, una Universidad que fomenta nuestras singularidades, nuestras potencialidades y elementos diferenciales, y que, al mismo tiempo, nos vincula con lo universal.

Durante estos diez años, ejercer las responsabilidades legislativas y administrativas desde nuestras propias instituciones nos ha garantizado una mayor eficacia en la toma de decisiones, ya que éstas han emanado del conocimiento cercano de las necesidades y problemas de nuestra Universidad.

Del mismo modo, y en respuesta a lo que es su tarea, la Universidad de La Rioja, desde su plena autonomía, ha permanecido durante esta década muy cercana y atenta al pálpito de la sociedad riojana, a sus inquietudes, convirtiéndose en motor de desarrollo y de progreso de nuestra tierra e implicándose plenamente para ello en el Primer y en el Segundo Plan Riojano de I+D+i. Un Plan que, para el próximo año, cuenta con una asignación en los Presupuestos de La Rioja de 85,5 millones de euros, 7 millones más que el año pasado.

Es así como nuestra Universidad está contribuyendo a generar una cultura innovadora de la que se nutre nuestro tejido empresarial para encarar con éxito el desafío de la competitividad y la internacionalización, la generación de riqueza y la creación de empleo, en consonancia con lo que son auténticas prioridades del Gobierno de La Rioja.

Estas son las dos principales grandezas de nuestra Universidad.

Sobre estos dos ejes, sobre este diálogo fluido sociedad-Gobierno-Universidad, sobre esta asunción de nuestras correspondientes responsabilidades, hemos construido este proyecto socialmente compartido que hoy nos convoca al inicio de un nuevo curso y a la superación de nuevos desafíos que ya llaman a nuestra puerta y para los que estamos preparados desde un agrupamiento de energías y desde la voluntad del Gobierno de La Rioja de canalizar hacia esta institución la adhesión, el apoyo y el respaldo de la sociedad riojana.

El Gobierno regional no ha hecho otra cosa desde la asunción de competencias. Entonces, hace diez años, en vísperas de esta fecha, me comprometí en el mismo marco en el que ahora nos hallamos a proporcionar los medios materiales y normativos para el correcto funcionamiento y desarrollo de esta institución.

Y lo cierto es que la evolución experimentada durante estos diez años, tanto en la estructura académica, con el incremento de titulaciones, como en las infraestructuras dotacionales, con inversiones que superan los 36 millones de euros, demuestra que así ha sido.

Hemos pasado de un campus disperso, con carencias de todo tipo y sin espacios adecuados para la investigación y el estudio a una verdadera ciudad universitaria, con edificios emblemáticos que se alzan como expresión del crecimiento de nuestra Universidad, entre los que me gustaría destacar el Centro Científico y Tecnológico, verdadera joya de nuestra Universidad, con el que pusimos fin a las carencias en enseñanzas experimentales y tecnológicas y haciendo nuestra esa máxima que enfatiza que "únicamente aquellos pueblos que hacen descubrimientos son dueños del futuro de la civilización".

Es así como los riojanos demostramos que somos mucho más ágiles y eficaces gestionando nuestros propios recursos, a través de nuestra capacidad de autogobierno.

Al mismo tiempo, hemos sido ejemplares en otros aspectos. Por ejemplo, en el plan de incentivos dedicados al profesorado, que suponen un estímulo adicional para la práctica de la docencia. Y también en el establecimiento de la subvención nominativa, que garantiza el pago de las nóminas y que supone un elemento de estabilidad, siendo en este aspecto una de las pocas Universidades españolas en contar con este soporte.

Quiero recordar hoy aquí que existe un Plan de Infraestructuras, que se inicia con la rehabilitación integral del edificio Politécnico y que continuará con la ampliación de la Biblioteca y la realización de la cuarta fase del Centro Científico y Tecnológico, que acogerá el Departamento de Matemáticas y Computación.

Con ello se constata que el compromiso del Gobierno de La Rioja de apostar por nuestra Universidad es un compromiso que se renueva día a día, con el empeño de que esta institución, este "ayuntamiento de maestros y alumnos", en expresión de Alfonso X el Sabio, continúe siendo la vanguardia intelectual y científica de La Rioja.

Los riojanos haremos todo lo que esté en nuestras manos para que así sea, se lo garantizo, contribuyendo generosamente, como durante estos diez años, a la financiación de nuestra Universidad.

Quiero en este punto recordar que en los cimientos del Rectorado, alma mater de nuestra ciudad universitaria, descansan tierras y elementos representativos de las nueve cabeceras de comarca de nuestra Comunidad Autónoma. Qué mejor símbolo de la vinculación entre el destino de nuestra Universidad y el destino de nuestra tierra. Una vinculación que se ha visto consolidada y acrecentada gracias al Consejo Social, al que quiero reiterar mi agradecimiento por el impagable papel que lleva a cabo para integrar a nuestra Universidad en la sociedad, asumiendo como propios sus retos y demandas Un papel que ha visto reconocido nacionalmente con la celebración en Logroño, el pasado 12 de mayo, de las Jornadas de Presidentes y Secretarios de Consejos Sociales de las Universidades Públicas Españolas. Por ello, quiero felicitar a su Presidente, a José Luis López de Silanes.

Será esta sintonía plena entre la sociedad riojana y nuestra Universidad la que nos permitirá dar pasos decisivos en la conquista de los retos que tenemos planteados.

Retos que, en la mayoría de los casos, ya se están viendo cumplidos, con unos resultados verdaderamente satisfactorios en el campo de la internacionalización, la investigación y la diferenciación de nuestra Universidad.

Su vocación aperturista es ya una de sus señas de identidad, como lo demuestra el hecho de que nuestro campus mantiene intercambios con 80 universidades en todo el mundo, una vocación que ha conocido un nuevo impulso con los recientes contactos establecidos con centros universitarios japoneses, en una misión en la que contó con la compañía del Gobierno de La Rioja. Próximamente, representantes de nuestra Universidad viajarán a Brasil con este mismo objetivo y con los mismos compañeros de viaje.

Otra de sus señas de identidad es su apuesta decidida por la I+D+i, participando en programas tanto regionales como nacionales y europeos, y liderando proyectos que están siendo claves para nuestro progreso.

Como también es uno de sus signos distintivos su contribución a la consolidación y proyección de nuestras señas de identidad, siendo referente de los estudios agroalimentarios, como ha quedado patente con la brillante lección del profesor D. Fernando Martínez de Toda, y siendo agente activo en el estudio y divulgación del español, con la programación, a partir de este año, de los Cursos de Lengua y Cultura Española para Extranjeros y con su presencia en uno de los proyectos más ambiciosos que ha acometido el Gobierno de La Rioja en los últimos años: el Centro Internacional de Investigación de la Lengua Española.

Bien es cierto que otro de los retos que he señalado a lo largo de mi intervención (y no el menos importante), el de la Convergencia de la Enseñanza Superior en Europa, en el marco del llamado Proceso de Bolonia, para lo que esta Universidad viene trabajando con los tiempos perfectamente marcados y planificados, está encontrando serias trabas. El mapa de titulaciones, tanto de grado como de postgrado, no resuelto por quien tiene competencias en ello, ha creado un escenario de lógica y comprensible incertidumbre para los colectivos afectados.

En este solemne acto que hoy nos reúne en este campus universitario, les garantizo que el Gobierno de La Rioja estará muy atento a la deriva que tome este asunto y les aseguro personalmente que este Presidente defenderá en cuantos organismos tenga oportunidad de hacerlo la permanencia de las titulaciones que son la esencia de nuestra Universidad y su prestigio en el mundo.

Han transcurrido diez años desde que asumimos las transferencias, y durante este tiempo, breve pero intenso, en el que no se han escatimado esfuerzos ni recursos ni apoyos, hemos sido capaces de dar forma a lo que era uno de nuestros más anhelados sueños en el marco de fortalecimiento de nuestro autogobierno. Hemos sido capaces de dotar de prestigio a nuestra Universidad, a la Universidad de La Rioja. Una Universidad que hoy, al inicio de este nuevo curso, es una Universidad competitiva y atractiva; diferente y diferenciada, con identidad propia; una Universidad decididamente riojana y con vocación europea y universal.

Nuestro afán ahora, y nuestra obligación, es seguir dando pasos hacia delante, converger con Europa para homologar nuestras titulaciones, para compartir sinergias con otras Universidades, para favorecer la movilidad de estudiantes y profesores y para incrementar la competencia de nuestra Universidad. Y es que los riojanos apostamos por Europa, por nuestra proyección exterior. En tal sentido, les anuncio que vamos a potenciar que nuestros alumnos salgan a completar su formación al exterior mediante una nueva convocatoria de becas Erasmus; y también que alumnos de otros países vengan a estudiar a La Rioja.

Debemos ser europeos también en la calidad de nuestra educación. Y ello sin perder, bajo ningún concepto, nuestras singularidades y sin renunciar a lo que son nuestras fortalezas.

Debemos dar pasos hacia delante, Gobierno, sociedad y Universidad, nunca hacia atrás.

Lo que entre todos hemos logrado en estos diez años de ilusión nos garantiza que seremos capaces de superar con éxito éste y todos los desafíos que nos vayan saliendo al encuentro.

Estén tan convencidos de ello como yo lo estoy.

Muchas gracias.

* Este texto puede ser variado u omitido total o parcialmente por el orador durante su intervención

Pedro Sanz - Presidente de la Comunidad Autónoma de La Rioja