21 de septiembre de 2010

Excelentísimas e Ilustrísimas Autoridades,
Señoras y Señores,
Riojanos todos:

Cuando nuestra tierra se pone de gala, nuestras gentes muestran su compromiso, y el peso de la historia nos permite abordar otra nueva cosecha : llega el momento de celebrar que la sangre que une a todos los riojanos sigue fluyendo por nuestros valles, nuestros ríos y nuestros pueblos, haciéndonos entender la vida de una forma especial.

La Rioja está de fiesta y Logroño muestra con orgullo su capitalidad, esa que la llevará a ser referente en España de calidad de vida y de vida de calidad. Lo mismo que Santo Domingo de la Calzada, Arnedo, Alfaro, Torrecilla, Nájera, Calahorra, Cervera y Haro son admiradas en todo nuestro país por sus gentes, por sus viandas, por sus productos y, por supuesto, por sus vinos.

Con estos racimos, los primeros que recogemos en este año 2010, pero sobre todo con estos niños y jóvenes, que encarnan lo mejor de nosotros mismos, no puedo por menos que sentirme emocionado, esperanzado y con la responsabilidad de dirigirme a todos ustedes e intentar transmitirles el espíritu que se esconde detrás de este singular acto que hoy, una vez más, celebramos aquí.

Para mí es un privilegio asistir al pisado de las primeras uvas recogidas en mi tierra y de contemplar el milagro del primer mosto. Que es la esencia pura del riojanismo.

De emociones, de esperanzas y de responsabilidades es buen momento para hablar.

Emociones, las que he sentido una vez más durante estas últimas semanas recorriendo nuestra tierra, visitando pueblos grandes y pequeños, ciudades ribereñas y serranas, todas ellas villas con historia y tradiciones, y comprobando cómo nuestros mayores hacen un ejercicio permanente de sentido común, nuestras familias se sacrifican día a día y nuestros niños viven alegres y en armonía.
No deja de ser un bonito mensaje para transmitir: generación tras generación, los riojanos entendemos la vida en armonía, diálogo y esfuerzo compartido. En estos momentos de zozobra, de incertidumbre, de falta de rumbo, sería fácil caer en el derrotismo, dejarse llevar por los miedos y buscar de forma forzada oportunidades, incluso justicia.

Nada más alejado de la realidad.

Contra el enfrentamiento, el trabajo en común.

Frente a la crispación, la serenidad.

Frente a los atajos, el compromiso.

Frente a la tristeza, la fuerza de la vida.

Emociones que nos deben llevar a una reflexión como sociedad.

¡¡¡Qué bello es sentir pasión por la tierra en la que vives, en la que vivieron tus padres, en la que vivirán tus hijos!!!

Queridas riojanas y riojanos, esperanzas son las que he visto reflejadas en los ojos de nuestras gentes, las que veo hoy aquí, las que muestran los rostros de niñas y niños, de jóvenes.

Ya dijo el filósofo que la esperanza es un estimulador vital muy superior a la suerte. Y los riojanos tenemos muchos motivos para estar esperanzados.

Porque La Rioja, nuestra región, está en mejor situación que la media de España y está mejor preparada para salir de esta profunda crisis económica y de esta crisis de valores.

Tenemos una oportunidad histórica que no podemos dejar pasar.

Esperanza que se ve concretada en los miles y miles de trabajadores riojanos que cada día salen de sus casas para contribuir con su esfuerzo a que La Rioja sea un lugar en el que todos podamos vivir un poco mejor.

Todos los recursos que destinemos a su formación, a su avance profesional, a la mejora de sus condiciones de trabajo, a la lucha contra la precariedad, a la creación de empleo, serán una inversión en esperanza y contribuirá a que las personas que están sufriendo la lacra del paro puedan encontrar lo antes posible un empleo.
Y nada proporciona más rentabilidad que esa inversión.

De la misma forma que esperanza es lo que todos sentimos cuando vemos el fruto de un año de trabajo tomando forma de mosto.

Por eso, en esta fiesta en honor a nuestro producto más emblemático, tenemos que ser capaces de lograr espacios comunes en los que todos aquellos que participan, de una forma u otra, en la elaboración de nuestros vinos, vean atendidas sus legítimas reivindicaciones.

Y los que asumimos la responsabilidad de gobernar tenemos que ser los primeros en dar ejemplo, propiciar puntos de encuentro y encauzar el diálogo entre viticultores y bodegueros. En esta disposición estará el Gobierno, y si es necesario su Presidente.

El vino es sumamente importante para La Rioja. Y no sólo por su potencial para generar riqueza, por su capacidad para crear empleo, por las posibilidades que nos ofrece para dinamizar el mundo rural, por la función vital que ejerce para asegurar la sostenibilidad de nuestro medio natural, sino por cómo nos representa y cómo se adapta a nuestras señas de identidad como sociedad.

La calidad, la diferenciación, la representatividad de todos los colectivos implicados, la libertad a la hora de cooperar y de seguir potenciando nuestra imagen, la apuesta decidida por abrir nuevos mercados, la innovación, todas ellas son cuestiones que hemos defendido en Logroño, en Madrid, en Bruselas, y que seguiremos teniendo por bandera sin dudas, sin matices.

Porque la responsabilidad, el tercero de los asuntos sobre los que hoy quería reflexionar con todos ustedes, no es una cuestión baladí, ni es algo que se pueda dejar atrás cuando las condiciones son incómodas o cuando sería mucho más fácil dejar estar las cosas y obviar los problemas. Y mucho menos cuando se trata de construir el futuro próspero que todos queremos para La Rioja y para España.

Como dijo Miguel de Unamuno: "procuremos más ser padres de nuestro porvenir que hijos de nuestro pasado".

Porque este porvenir que deseamos, en estos momentos de crisis requiere dar un nuevo paso adelante, con determinación y sin temores.

La grave crisis en la que está sumido nuestro país, la que tanta mella ha hecho en nuestras empresas, la que tantos puestos de trabajo ha costado y la que tanta incertidumbre ha causado en nuestras familias, debe seguir siendo combatida con ideales, ideas y trabajo, mucho trabajo.
Por un mero ejercicio de responsabilidad, debemos seguir trabajando para mejorar nuestro sistema educativo, nuestro proyecto sanitario, nuestra red de servicios sociales, para seguir avanzando como sociedad.

Debemos seguir potenciando la formación y la cualificación de nuestros trabajadores, así como confiar en nuestros empresarios y poner a su disposición todos los mecanismos y herramientas necesarias para que puedan continuar con su actividad y poner en marcha nuevos proyectos como forma de generar nuevos empleos, nuevas oportunidades.

Debemos ayudar a las familias que nos necesiten, con más y mejores oportunidades de acceder a la vivienda, para cuidar de las personas que no pueden valerse por sí mismas.

Nunca abandonaremos a las familias riojanas. Siempre lucharemos por crear los escenarios necesarios para que cada riojano pueda desarrollar su vida en plenitud, con autenticidad.

Ése es el camino: ser fieles a nuestros orígenes y convicciones, a la herencia de nuestra tierra. Un camino que nos marcan nuestros antepasados en la elaboración de nuestros vinos, y en las tradiciones que nos han legado. Y parte de ese acervo, de nuestro folclore, son los trajes regionales que hoy, llegados desde todos los rincones de La Rioja, nos acompañan en este día de San Mateo. Bella expresión de una historia y de una cultura, confirmación de una identidad, orgullo de un pueblo.

Si los riojanos somos trabajadores, responsables, emprendedores, comprometidos, acogedores, leales e independientes, nuestros vinos, el fruto de siglos de saber hacer, no pueden ser de otra forma.

A todos los aquí reunidos, a todas las riojanas y riojanos quiero convocarles a mirar siempre al futuro con optimismo; a actuar con responsabilidad; a mostrarnos orgullosos de ser y sentirnos riojanos; a ayudar siempre al que lo necesite; a respetar a nuestros mayores; a trabajar, a formarnos, a esforzarnos por mejorar día a día.

De forma especial a vosotros niños y jóvenes, os convoco a recordar siempre este día tan especial, en el que los sueños toman forma, en el que toda la sociedad riojana, unida, contempla aquello que nos identifica de forma más clara frente a otras sociedades, frente a otras tierras, y que toda España se sienta orgullosa de vosotros.

Quiero hacer una llamada al esfuerzo colectivo, una llamada a todas las riojanas, a todos los riojanos, a seguir trabajando juntos por La Rioja, lo que nos permitirá afrontar el futuro con confianza. Porque los riojanos, con la unidad de acción, hemos sido capaces de poner en marcha proyectos que han contribuido a mejorar la calidad de vida de nuestra Comunidad y estoy seguro de que así seguirá siendo. Tenemos la experiencia de épocas pasadas y, basándonos en esa experiencia, debemos esforzarnos en construir una región más rica y equilibrada.

Por ello, por el futuro, por el vino, por todos los riojanos, por los que están con nosotros y por los que están más allá de nuestra tierra y tan bien nos representan, por la prosperidad, por la salud, con este primer mosto del año 2010 os propongo que brindemos.

¡Viva La Rioja!

Pedro Sanz Alonso, Presidente de la Comunidad Autónoma de La Rioja