21 de septiembre de 2011

Logroño, 21 de septiembre de 2011

Excelentísimas e ilustrísimas autoridades;
Señoras y señores, riojanos todos:

Un año más nos damos cita en el corazón de Logroño para celebrar juntos el solemne acto del Pisado de la Uva y la ofrenda del primer mosto a nuestra patrona, la Virgen de Valvanera.

Es éste un momento de gratitud sincera hacia esta tierra que, año tras año, nos bendice con los frutos de sus entrañas. Una tierra generosa que con paciencia de madre nos ha enseñado que las cosas que valen la pena no se alcanzan sin renuncias.

Desde hace lustros este paseo del Espolón se ha convertido en un espacio para el encuentro, el hermanamiento y la exaltación de los valores que nos unen y alimentan la confianza que como pueblo tenemos en nosotros mismos.

El Espolón se ha consagrado como lugar insustituible para el enaltecimiento de nuestros vinos. Vinos que son fuente de riqueza ancestral y prontuario que guarda con apasionado celo la esencia de nuestra identidad.

Es en esa metáfora de la vida que encarnan el vino y sus labores donde nos reconocemos como pueblo.

El esmero en los cuidados, la humildad ante la naturaleza, el sudor sobre el sarmiento, el anhelo de la buenaventura, los sueños que nos reconfortan… y, por fin, el regocijo por los frutos de una tierra bondadosa que nos hacen olvidar nuestros desvelos.

Porque el vino rejuvenece nuestro espíritu, nos recorre las venas para revitalizar nuestro compromiso con esta tierra y alienta nuestra capacidad para alcanzar los confines de nuestros sueños.

Hablo de los sueños de las mujeres y los hombres de La Rioja… Héroes cotidianos, luchadores del corquete, la tijera y el tractor… Pobladores de esta tierra única que con singular devoción muestran su fraternal unión en torno al primer mosto del año.

Tengo el privilegio de contar con la confianza de las riojanas y los riojanos para presidir esta Comunidad, rica en viñedos.

Saben que siempre he sido sincero a la hora de explicar los retos y dificultades a las que nos hemos tenido que enfrentar.

Dificultades y problemas que siempre hemos superado porque hemos sabido trabajar juntos, hombro con hombro, apoyándonos en el firme cimiento de nuestros valores y sin escatimar esfuerzos ni sacrificios.

Vivimos días marcados por la dificultad. Un tiempo de crisis económica profunda en nuestro país, que afecta a nuestra Comunidad; crisis que atenaza nuestro presente, pero que, de ningún modo, podemos consentir que condicione nuestro futuro.

A nadie se le oculta que son muchos los que están sufriendo los rigores de una crisis que ha dejado a un buen número de riojanos sin empleo y con problemas para sacar adelante a sus familias o mantener a salvo sus negocios.

Situaciones dolorosas que exigen atención y soluciones, sensibilidad y eficacia; principios que guían la acción del Gobierno de La Rioja con todos y cada uno de los hombres y mujeres que están sufriendo la lacra del paro.

Quiero hacer en este punto una especial mención a los trabajadores de Lear: siempre estaremos de su lado y del lado de sus familias.

Por eso quiero que estas palabras encuentren el abrigo de vuestros corazones. Mi intención es sembrar en ellos la semilla de la esperanza, una esperanza que nace de la confianza inquebrantable que tengo en las gentes de esta tierra, en su fuerza, en su capacidad de sacrificio, en su compromiso, en su trabajo, en su imaginación, en su creatividad y en su inteligencia.

Quiero compartir con vosotros mi confianza. Pero, desde luego, no se trata de una confianza ciega o sin sentido, sino de la confianza que te da contar con las riojanas y con los riojanos.

Decía Dickens que "el hombre nunca sabe de lo que es capaz hasta que lo intenta". Una vez más, todos juntos y unidos vamos a intentarlo, y estoy seguro de que podemos conseguirlo.

Porque nuestro destino lo escriben todos los riojanos que se rebelan contra las adversidades y les hacen frente; lo escriben aquellos que tienen el coraje de luchar todos los días para convertir en realidad sus anhelos, defendiendo sus legítimos intereses y construyendo un futuro mejor.

Generación tras generación, los riojanos hemos aprendido que nuestro destino está en nuestras propias manos; hemos sabido mirar al futuro con esperanza, pero también con confianza en nuestras fuerzas.

Sabemos bien que sin esperanza no puede haber esfuerzo. Sabemos bien a dónde vamos y tenemos fortaleza de sobra para recorrer el camino. Una determinación y una audacia que nacen del amor por nuestra tierra.

Siempre he creído que una parte fundamental de la responsabilidad política consiste en garantizar el progreso de la sociedad. Sin duda, se trata de una garantía que los políticos debemos mantener incluso en el peor escenario imaginable.

Creo firmemente que la diferencia entre un buen político y el que no lo es se mide por la capacidad para hacer propuestas solventes y meditadas, por la capacidad para compartirlas, y por la eficacia a la hora de llevarlas a término.

Ésa y no otra es la razón por la que apostamos firmemente por el trabajo, la austeridad, la sencillez y el sentido común para superar estos momentos de dificultades. Y lo hacemos con plena confianza en nuestras capacidades.

No tengo ninguna duda de que trabajando juntos, de manera solidaria, seremos capaces de salir de esta situación de crisis y alcanzar nuestros objetivos. Unos objetivos que conllevan sacrificios; sacrificios importantes que deben ajustarse a las posibilidades y recursos de cada ciudadano.

Austeridad, pero también trabajo. Un esfuerzo colectivo orientado a la reactivación económica como condición necesaria para poder crear empleo; un esfuerzo colectivo destinado a preservar las irrenunciables conquistas sociales de los riojanos.

Preservar la calidad de la educación, la sanidad y los servicios sociales es para nosotros una prioridad; como también lo es no escatimar esfuerzos en las personas que no tienen cubiertas las necesidades básicas.

Impulsar la iniciativa empresarial favoreciendo la internacionalización, así como la formación de los trabajadores; promover el talento y la cultura del esfuerzo son otros de nuestros objetivos principales.

Hoy, La Rioja aguanta mejor la crisis económica nacional y se encuentra a la vanguardia en España y Europa en materia social. Nuestra región ha demostrado con creces su capacidad de liderazgo económico; pero, para mantener esas conquistas, es imprescindible actuar con determinación y preservar el consenso social.

Los riojanos hemos dado también sobradas muestras de lealtad. Precisamente es esa lealtad la que nos da fuerzas para reivindicar lo que legítimamente nos corresponde. Los riojanos exigimos nuestros derechos para poder competir en pie de igualdad.

Buen ejemplo de ello ha sido nuestro compromiso en la defensa del sector vitivinícola riojano, una defensa que nos llevó a luchar hasta el final por la derogación de la marca ‘Viñedos de España’. Ahora nos toca luchar por la no liberalización de plantaciones. Nos asiste la razón, y jamás hemos perdido ni perderemos la confianza en nuestros argumentos ni en el éxito de nuestra postura.

En esta mañana de vendimia temprana nuestros corazones se unen una vez más para exaltar la milenaria tradición del pisado de la uva, síntesis perfecta del saber hacer de nuestra tierra y sacrosanta seña de identidad de la riojanidad.

Estos racimos que pronto serán vino llegan acompañados del esfuerzo de mujeres y hombres de toda La Rioja. Gentes de Santo Domingo de la Calzada, de Arnedo, Alfaro y Calahorra. De Nájera, Logroño, Torrecilla en Cameros, Cervera del Río Alhama y Haro. Corazones abnegados que trabajan sin lamento para construir una Comunidad que tiene la vocación de seguir siendo una de las tierras más admiradas de nuestra querida España.

Quiero también volver la mirada hacia nuestros emigrantes; quiero mirar a los ojos de todos los riojanos que, estén donde estén, pasean con donaire el nombre de nuestra tierra. Ellos son vivo ejemplo de cómo afrontar las dificultades y sobreponerse a las adversidades; son estampa ejemplar del arrojo de los riojanos.

Porque en La Rioja miramos al futuro sin miedo, con la esperanza reflejada en las pupilas.

Esta ofrenda del primer mosto del año a la Virgen de Valvanera es desde su origen un acto de reafirmación de nuestra voluntad autonómica y con el paso del tiempo se ha convertido en fuente vigorosa de identidad para los riojanos.

Una expresión sincera de nuestro orgullo como Comunidad.

Por eso pido en este día a nuestra patrona que revitalice la esperanza en nuestros corazones y ampare nuestra confianza para culminar con éxito los desafíos que nos ha correspondido enfrentar.

Quiero reiterar mi plena confianza en La Rioja y en los riojanos, en nuestra fuerza como pueblo y en nuestra voluntad de progreso.

Ya sabéis que es tiempo de ahorrar. Pero, permitidme un consejo: ¡ahorrad en todo menos en ingenio!

Ese ingenio que, entre otras cosas, a los riojanos nunca nos ha faltado a la hora de disfrutar de nuestras fiestas.

Ahora concedámonos una tregua. Cerremos la persiana a los problemas durante unos días y brindemos con este vino de Rioja que es emblema universal de nuestra alegría y de nuestra prosperidad.

Os deseo a todos felices fiestas.

Riojanas, riojanos, gritemos juntos: ¡Viva La Rioja!

Pedro Sanz Alonso, Presidente de la Comunidad Autónoma de La Rioja