2 de junio de 2003

Discurso del Presidente de la AREV, Pedro Sanz, en la apertura de la XI Sesión Plenaria de la AREV

Montpellier, 2 de junio de 2003

Señor Presidente de la región de Languedoc-Roussillon

Señora Eurodiputada,

Señor Presidente del CEPV,

Estimados representantes de las regiones,

Constituye un verdadero honor para mí tener la oportunidad de saludarles en el comienzo de esta Sesión Plenaria de la AREV.

Una vez más, me llena de satisfacción contemplar este foro de regiones vitícolas reunido en uno de los centros más importantes de la viticultura europea: la región de Languedoc-Roussillon, referencia del cultivo de la vid desde que los marineros de Corinto, buscando refugio en sus costas, trajeron las viñas a estas tierras.

Por ello, mis primeras palabras no pueden ser sino una muestra de agradecimiento.

Agradecimiento, en primer lugar, a los representantes de Languedoc-Roussillon, región que se caracteriza por su compromiso con la AREV.

Un compromiso que se remonta a la etapa en la que el Sr. Blanc ostentó su Presidencia, y que se ha perpetuado con la colaboración en el ámbito de las relaciones del vino con la salud y, en general, con su constante disposición a colaborar en todos los eventos organizados por la AREV, de lo que es buena muestra la generosa acogida que nos han dispensado y por la que quiero transmitirles, en nombre de todos los participantes en este encuentro, mi más sincera y profunda gratitud.

Y, por supuesto, agradecimiento también a los representantes de las regiones miembros aquí presentes, en Montpellier, ya que sin su concurso resultaría imposible el debate y la reflexión conjunta, que son la base del consenso que se materializa en nuestras resoluciones.

En esta ocasión, la resolución propuesta por el CEPV es el resultado del trabajo de la Comisión constituida con el fin de fijar en un documento la posición de la AREV sobre los aspectos esenciales de la política vitivinícola, y las reiteradas propuestas de las regiones vitícolas que pueden contribuir a mejorar el sector vitivinícola europeo y, con ello, la renta, la calidad de vida, el desarrollo y el progreso de nuestras respectivas regiones.

Atravesamos momentos de gran trascendencia, ya que nos encontramos inmersos en los debates sobre la reforma de la Política Agraria Comunitaria en los cuales se están sentando las bases del futuro de toda la agricultura europea, y por tanto, colateralmente, también de la vitivinicultura europea.

En estas circunstancias, adquiere una importancia capital dotarnos de un instrumento que nos permita comunicar, clara y firmemente, nuestro análisis de la situación actual del sector vitivinícola y nuestras demandas para mejorarlo.

Y ello porque la polémica propuesta de reforma de la PAC ha representado un revulsivo que nos ha hecho replantearnos todas las condiciones que inciden en la viabilidad de nuestra agricultura y, más ampliamente, de nuestro medio rural.

Condiciones que son muy diversas, ya que son un reflejo de la diversidad agraria europea con características peculiares y variadas en cada sector agrícola y en cada Estado miembro.

Por tanto, la futura PAC no puede ser una política agraria monolítica, sino que, para ser una política solidaria y útil, ha de tener en cuenta esa variedad de condiciones, incorporando soluciones que la doten de la imprescindible flexibilidad para adaptarse a esa diversidad, dando respuesta a las necesidades de todas las "agriculturas europeas". Necesidades que se pueden resumir en una sola palabra: competitividad.

Este es el gran reto de la agricultura europea y, por supuesto, del sector vitivinícola.

Por ello, entiendo que el mensaje de la AREV debe demandar a las instancias comunitarias la adopción de las medidas pertinentes para incrementar y facilitar la competitividad de la vitivinicultura europea, manteniendo los instrumentos de la OCM que están demostrando un buen funcionamiento e introduciendo nuevos mecanismos para perfeccionar la comercialización de nuestros vinos.

Efectivamente, las disposiciones de la OCM tendentes a potenciar la calidad, limitando la producción y promoviendo la reestructuración y la reconversión del viñedo mediante la concesión de ayudas, cuentan con la aceptación del sector y están empezando a mostrar la bondad de sus resultados.

Por ello, la AREV ha apostado siempre por su continuidad, ya que la calidad es nuestro patrimonio, es el elemento que define la singularidad y especificidad de nuestros vinos.

Ahora bien, la evolución del mercado mundial del vino es vertiginosa y los nuevos países productores no cesan de conquistar mercados que tradicionalmente estaban copados por los vinos europeos.

Paralelamente, los denominados Países del Nuevo Mundo continúan organizándose para imponer su concepción puramente industrial y economicista a la vitivinicultura. Y así, tras el Acuerdo sobre Reconocimiento Mutuo de Prácticas Enológicas, el Grupo Mundial de Comercio de Vinos ha alcanzado un nuevo acuerdo sobre etiquetado, mientras continúa oponiéndose sistemáticamente a la regulación comunitaria sobre la misma materia.

En este nuevo escenario, no basta con afirmar la calidad de nuestros vinos, entre otras razones porque sería injusto negar la calidad de todos los vinos procedentes de estos países, sino que debemos romper con los prejuicios que caracterizan nuestra mentalidad tradicionalista para incorporar a nuestra limitadora reglamentación vitivinícola instrumentos originales e innovadores que favorezcan y promuevan la competitividad de nuestros vinos.

En definitiva, se trata de compaginar la defensa de nuestra tradición secular en la producción, elaboración y transformación del vino, con la utilización de nuevas técnicas para irrumpir en los mercados en igualdad de condiciones respecto a nuestros competidores.

En este sentido, no dejaremos de poner de manifiesto la necesidad de modificar la normativa comunitaria en materia de promoción, con el fin de facilitar los programas de promoción dirigidos a aumentar el consumo de vino.

A este respecto quiero agradecer la actuación de las regiones ante mi solicitud de alertar a las respectivas autoridades nacionales frente al intento de la Dirección General de Salud y Consumo de la UE de modificar el reglamento comunitario de promoción.

Felizmente, esta propuesta no prosperó. Y digo felizmente porque, en primer lugar, pretendía elevar la edad de los destinatarios de estas campañas a los 30 años y no podemos obviar el hecho de que el mantenimiento de nuestra tradición vitivinícola pasa, inevitablemente, por la educación de los jóvenes en un consumo moderado de vino. Un consumo moderado que, a su vez, les aparta del consumo desordenado de alcohol, fenómeno social de extraordinaria gravedad que hemos de tratar de remediar, si bien respetando siempre la especificidad del vino y su diferenciación del resto de las bebidas alcohólicas. En segundo lugar, la propuesta de la Dirección SANCO trataba de impedir, en las campañas de promoción del vino, la difusión de sus efectos benéficos para la salud.

Precisamente nos encontramos en Montpellier, ciudad emblemática en el ámbito de la enseñanza y de la investigación de la salud, pues no en vano es sede de una de las facultades de Medicina más antiguas de Europa y sede del Instituto Vino y Salud de las Regiones Vitícolas, y por tanto resulta obligado mencionar la importancia de la utilización promocional de los estudios científicos que ponen de manifiesto los efectos beneficiosos que la ingesta moderada del vino produce en la salud.

Pero, junto a la promoción, tenemos también que prestar atención a la comercialización de nuestros vinos. Las autoridades comunitarias tienen que diseñar una política comercial que dote al sector de la seguridad y la estabilidad imprescindibles para que nuestros vinos se puedan ofrecer en los mercados en condiciones competitivas.

Política comercial que debe comprender, en primer lugar, instrumentos tributarios. Desde que asumí la Presidencia de la AREV, he puesto todo mi empeño, como ya saben, en lograr el mantenimiento de un tipo cero para las accisas del vino, no sólo por su significado simbólico de reconocimiento de la especificidad del vino con relación al conjunto de las bebidas alcohólicas, sino, principalmente, por su incidencia en la economía de nuestras regiones y en la renta de los viticultores y demás operadores del sector.

Con esta misma motivación y aprovechado mis encuentros con el Comisario de Asuntos Económicos y Monetarios, Sr. Solbes, y el Comisario de Política Regional, Sr. Barnier, en el pasado mes de abril, he lanzado una nueva propuesta en materia de fiscalidad: la solicitud de que en las compras de vino a distancia se aplique el tipo impositivo del lugar de origen. Se trata de una propuesta que facilitaría y promovería la comercialización de nuestros vinos en el ámbito del comercio electrónico, modalidad de comercio en plena expansión como consecuencia del desarrollo de las nuevas tecnologías, ya que los tipos de los países meridionales, productores de vinos, son hasta un 30% inferiores a los que aplican los países nórdicos, países de destino, cuyo tipo impositivo es el que se aplica actualmente.

Por ello, vuelvo a solicitar su colaboración para que trasladen a sus respectivos representantes en las instancias comunitarias la conveniencia de apoyar e impulsar esta modificación legislativa.

Junto a las iniciativas en materia fiscal, otra condición esencial para la óptima comercialización de nuestros vinos es la estabilidad. Estabilidad en la calidad, estabilidad en los precios, estabilidad en el abastecimiento. Y la mejor manera de alcanzar esta estabilidad que demanda el mercado es promover las agrupaciones de productores, de elaboradores y de comercializadores. En definitiva, promover la integración de todos los agentes del sector en estructuras contractuales en las que todos ellos puedan mantener, de forma continuada, un dialogo que permita resolver las diferencias con el fin de garantizar la rápida respuesta a las demandas del mercado, que no son otras que las demandas del consumidor.

Y es que debemos lograr establecer una comunicación fluida con el consumidor en una doble dirección. En primer lugar, escuchándole, sabiendo interpretar qué es lo que demanda en cada momento, cuáles son sus gustos y sus preferencias para, posteriormente, adecuar nuestra oferta a sus exigencias y ofrecerle una información adecuada y veraz de nuestro producto, de nuestro vino, que es uno de los mejores instrumentos de comercialización.

Precisamente, en esta cuestión de la veracidad de las informaciones que se trasmiten a los consumidores, cobra una especial importancia la defensa de nuestras Denominaciones de Origen y nuestras Indicaciones Geográficas en la negociación de los acuerdos con los terceros países, así como en el ámbito de la Organización Mundial del Comercio.

Seguidamente, nuestra querida eurodiputada, la Sra. Lulling, nos expondrá la posición del Intergrupo de Viticultura del Parlamento Europeo sobre este tema.

La AREV siempre ha estado firmemente comprometida en la defensa de nuestras Denominaciones que tanto contribuyen a la valorización de nuestros vinos garantizando su autenticidad y singularidad y, consecuentemente, siempre ha demandado y continuará demandando de las autoridades comunitarias su enérgica defensa frente a todo intento de usurpación de las mismas que sólo induce a confusión a los consumidores.

Lo mismo cabe afirmar respecto a las negociaciones sobre las prácticas enológicas. La AREV siempre ha apoyado el decisivo papel de la Oficina Internacional del Vino en esta cuestión. Por ello, sería sumamente deseable que la Unión Europea, como tal, ratificase el acuerdo de creación de la nueva Organización Internacional del Vino para convertirse en miembro de la misma, así como que los Estados Unidos retornen a la misma, de tal manera que la OIV pueda seguir desempeñando su papel arbitral.

Y es que la defensa de nuestras denominaciones y de nuestras prácticas enológicas no es una cuestión baladí. Ambas son indispensables para mantener la tipicidad de nuestros vinos, puesto que permiten reconocer en ellos la tierra, la viña de la que proceden.

Hoy nos encontramos en Languedoc-Roussillon, una región con una riqueza paisajística incalculable por su variedad, que va desde las playas a las montañas. Variedad que se refleja en los matices, en los aromas, en los colores de los vinos de sus numerosas denominaciones de origen, porque cada paisaje crea su propio vino, porque cada cosecha es un nuevo empeño en mejorar la calidad de estos vinos desde que esta región, sus viticultores, sus bodegueros, sus denominaciones, adoptaron la importante decisión de reemplazar la cantidad por la calidad.

Y no cabe duda de que la calidad es una cualidad que no se le puede negar a la viticultura de las zonas desfavorecidas, de la que también esta región, en su variedad, tiene una clara muestra en Banyuls, con esas terrazas que son testimonio del titánico esfuerzo de estos sacrificados viticultores.

Nunca me cansaré de señalar la importancia de este tipo de viticultura en la preservación del medio ambiente, de la economía y de la población de estas zonas a las que la naturaleza les ha planteado unos desafíos que, día a día, se empeñan en superar.

En el curso de esta Sesión Plenaria, Roberto Gaudio presentará el informe elaborado tras la reunión de la Comisión de la AREV de viticultura difícil, en el que se insiste en la necesidad de que en la reforma de la PAC se le reconozca una normativa específica en el ámbito del desarrollo rural que apoye expresamente las importantes inversiones de esta viticultura.

Otra de las Comisiones de trabajo que ha desarrollado un intenso trabajo durante estos últimos meses es la de Enoturismo, que se constituyó en el Consejo Internacional de Catania bajo la presidencia de la región de Piemonte.

En las reuniones celebradas en Turín y en Verona, se han ido avanzando las grandes líneas directrices de la Carta del Enoturismo que serán presentadas a esta Asamblea mañana en el curso de la Sesión Temática que, a petición de nuestros anfitriones, tiene como protagonista el Enoturismo. Y es que Languedoc-Roussillon, importante potencia turística, es una de las regiones europeas que mayor atención están dedicando al turismo del vino, liderando proyectos Interreg europeos como jefe de fila.

Las regiones vitícolas europeas no podemos desaprovechar la creciente atracción que el mundo del vino y su cultura, su arquitectura y sus tradiciones ejercen sobre un importante segmento de turistas interesados en el turismo de calidad, en el turismo cultural, en el turismo gastronómico.

Por ello, la AREV está trabajando en la elaboración de una Carta del Enoturismo; y el primer paso de este proceso es el intercambio de experiencias y conocimientos, poniendo en común los proyectos que en esta materia se están activando.

Con ello, podremos definir los elementos que caracterizan el enoturismo en Europa y, de esta manera, ofrecer a los turistas un producto homogéneo y beneficiarnos de la creación de verdaderas redes europeas de turismo del vino que optimizarán las sinergias mediante la remisión de los turistas a otras regiones vitícolas asegurándoles un estándar mínimo de calidad en todas ellas.

Y todo ello con el fin último de transmitir la tradición milenaria en la que se basa la producción y la elaboración de nuestros caldos que desemboca en una revalorización de los mismos y en un incremento del consumo del vino.

Pero tampoco podemos olvidar el importante papel que desempeña el enoturismo en la dinamización de la economía de nuestras regiones y su potencialidad para fijar la población en el medio rural, así como para conseguir un rejuvenecimiento de la misma. Es, además, una puerta para dar a conocer el patrimonio histórico, artístico y gastronómico de las regiones vitícolas.

Como el patrimonio cultural de la región que hoy nos acoge, cuna de la lengua de Oc, que da nombre a la misma y en la cual los trovadores cantaron las excelencias de los vinos de esta tierra. Una tierra a cuyos representantes quiero volver a agradecer la perfecta organización de esta reunión y su amable y generosa acogida, que, sin duda, redundará en fructífero debate, debate que no deseo demorar más ya que son muchas las cuestiones que exigen nuestra atención.

Muchas gracias.

* Este discurso puede ser variado, ampliado u omitido en parte por el orador en el transcurso de su intervención.

Pedro Sanz Alonso - Presidente de la AREV y de la Comunidad de La Rioja