15 de octubre de 2001

Señores patronos

Excelentísimas e Ilustrísimas Autoridades

Señores Directores

Señoras y Señores

En un mundo tan efervescente y al mismo tiempo tan contradictorio como en el que vivimos, donde al irrefrenable y feliz avance de las nuevas tecnologías y a los frenéticos intercambios de uno a otro país se contraponen, provocados por el terrorismo, dolorosos conflictos mundiales que muchas veces no son sino fruto de la incomunicación, el valor de la palabra adquiere unas dimensiones aún mayores.

Esa palabra que es semilla de diálogo y de entendimiento, esa palabra que hace a los pueblos más libres, más democráticos, más participativos, más prósperos, más dialogantes, más justos...

Esa misma palabra a la que estamos rindiendo pleitesía ahora mismo aquí, en este monasterio de piedras recias y devotas, en este pueblecito riojano donde hace más de mil años un monje la estrenó sobre papel para dirigirse a los fieles con un hablar corriente, con un hablar que todos entendían, con un hablar que, en el fondo, suponía la emancipación del imperio de los primeros castellanohablantes.

Esa misma palabra con la que moldeó Gonzalo de Berceo sus fervorosos y graciosos versos, ayudándose de plumas de becada donde untaba la tinta, y que luego llegó a bordo de carabelas a América y que allá, en América, hizo amistad con modismos y decires autóctonos; y se vistió con ropajes nuevos y llamativos; y bebió de fuentes ancestrales, de culturas, de mitos y de ritos hasta entonces desconocidos; esa misma palabra que después, ya mestiza de acentos y de voces novedosas, nos vino a España, robustecida y pletórica, para seguir creciendo, para seguir su camino triunfal a ambas orillas del océano Atlántico, y ya más tarde, en su peregrinar por el mundo, saltó al otro lado de la frontera estadounidense, donde ya la hablan 20 millones de personas, y visitó Brasil, esa gigantesca nación donde se está abriendo paso gracias al favor entusiástico de las instituciones, y se fue a Filipinas y a tantos y tantos sitios, como a los países asiáticos, que en la actualidad muestran una auténtica devoción por ella.

Y ustedes, señores directores, han tenido un papel preponderante en que esta palabra, esta palabra que se llama castellano, que nació en La Rioja, se haya propagado por todo el planeta, haya superado todas las barreras físicas (las fronteras) y también todos los desafíos tecnológicos, como Internet, que le han ido saliendo al paso.

Y ahora mismo, gracias a gente como ustedes, al esfuerzo noble e indeclinable de gente como ustedes, el castellano goza de una salud verdaderamente envidiable, y merced a ello, merced a esa pujanza de nuestro idioma común, a esa vigencia incuestionable de nuestro idioma, el peso político de España e Iberoamérica está en alza dentro del escenario mundial, y lo seguirá estando en la medida en que los Gobiernos, todos los Gobiernos, ya han expresado su decidida intención de apostar por esa baza, por la baza de la cultura española y en español.

Como lo ha demostrado, aquí, en España, el Senado, que acaba de aprobar una moción del Grupo Parlamentario Popular por la que se instaba al Gobierno a apoyar el desarrollo y la difusión nacional e internacional del papel de la Fundación San Millán de la Cogolla en la investigación y aprendizaje de la lengua española, en colaboración con el Gobierno de La Rioja y de forma coordinada con las actividades desarrolladas por la Real Academia Española, el Instituto Cervantes y las demás instituciones con competencia en la materia.

Por todo eso quiero expresar mi agradecimiento. Como también se lo quiero expresar a los otros valedores del idioma que han pasado por esta misma Sala desde que hace tres años, el 8 de octubre de 1998, Su Alteza Real el Príncipe de Asturias alentó la constitución de la Fundación San Millán de la Cogolla y asumió su Presidencia de Honor; a los Presidentes y a los Directores de todas las Academias de la Lengua, los sumos custodios del castellano, y a los periodistas, sus más habituales usuarios.

Porque todos, tanto ustedes, los Directores de Departamento, que han hablado estos días en esta sala de la nueva dimensión que ha adquirido el hispanismo, y que seguirán hablando de ello en el marco del Segundo Congreso Internacional de la Lengua Española que mañana inauguran los Reyes, como los Presidentes y Directores de las Academias (que presentaron en San Millán la nueva "Ortografía" del español, por primera vez panhispánica), como los periodistas han contribuido de una forma digna de encomio a divulgar la palabra; o, mejor dicho, a divulgar el valor de la palabra, ya que, como explicó con acierto aquí mismo hace un año Danilo Arbilla, presidente de la Sociedad Interamericana de Prensa y director del Semanario Búsqueda, de Montevideo, los profetas del castellano, por así llamarlos, si ustedes me lo permiten, no se han limitado a propagar solamente el alfabeto, sino la esencia misma de la lengua, "el espíritu que ella hace vibrar cuando se la pronuncia y se la evoca; el cúmulo de tradiciones, de experiencias, de sueños y de devociones que han ido forjando nuestra manera de pensar, de sentir y de asumir la propia vida en relación con nuestros semejantes y con el mundo".

Por todo lo enumerado, y aunque soy consciente de que el tópico puede desgastar la fuerza de mis palabras, no puedo menos que manifestar el enorme honor que supone para mí, como presidente de la Fundación San Millán de la Cogolla, comprobar, al cabo de tres años de su fundación, que ésta va cumpliendo todos los objetivos que nos planteamos en su nacimiento, que no eran otros que convertir este enclave emilianense en un centro de cultura y de visita de valor universal, al tiempo que hacer de él uno de los principales focos de estudio y difusión del castellano.

Y en este afán, señores Directores, no hemos estado solos. El Patronato, integrado por las más importantes instituciones del mundo hispanohablante, ha respaldado siempre con diligencia absoluta la acción cotidiana, los miembros fundadores han seguido dando su apoyo más allá de los primeros momentos y los miembros benefactores y colaboradores, cuyo número ha ido creciendo con el paso del tiempo, han contribuido de manera especial, con su generosa acción, a la puesta en marcha y consecución de todos los proyectos.

Deseo expresarles, Señores Directores, mi gratitud por haber acudido al llamamiento de esta Fundación y por el trabajo que han realizado estos días. Ha sido un honor tenerles en La Rioja.

Ahora, y un año más, cumplo con mi deber de informar al Patronato y a los Miembros Benefactores sobre el destino que se está dando a su generosa contribución y me propongo esbozar lo que ha planificado la Fundación para el próximo año.

Conforme a los mandatos estatutarios, parece conveniente empezar por rendir cuentas de las obras emprendidas para proteger y cuidar los monasterios de Suso y Yuso. En este sentido, han concluido las prospecciones geofísicas que, en diversas etapas, se han llevado a cabo en el entorno y en el interior de Suso.

Ahora mismo, y como han podido apreciar en su visita, se están realizando diversas obras de restauración en el Monasterio de Yuso. De un lado, la II Fase de Rehabilitación del Claustro Bajo o Procesional, intervención complementaria e independiente de la prevista por la Consejería de Educación, Cultura, Juventud y Deportes. Asimismo, es también complementaria de la obra ya concluida en el mismo Claustro (Fase I), promovida de igual modo por la Fundación. Con estas intervenciones se terminará la restauración completa y total de dicho espacio monástico.

Se ha procedido también a las obras de consolidación del muro sur del cuerpo bajo de la torre y a los trabajos de restauración de la estancia norte de la sacristía antigua de la Iglesia de la Asunción de Ntra. Sra. de Yuso, proyecto éste que se suma al que se está ejecutando en estos momentos y que se ocupa de la restauración integral de la Sacristía Antigua y capilla del Cristo para su uso como Sala de Exposición Permanente.

Todo ello de acuerdo con el proyectado Plan Museológico que se contempla para este monasterio. Un Plan que podrá ser llevado a término gracias a la colaboración de los Miembros Fundadores y que establece para el Monasterio de Yuso dos niveles de actuación: por una parte, una reordenación de los recorridos de las visitas; por otra, un proyecto de instalaciones para adecuar todos los espacios involucrados en estos recorridos. La nueva propuesta de recorrido básico se centra en la planta baja y se basa en el aprovechamiento de la propia estructura anular del Monasterio en torno a su Claustro, por lo que es necesario habilitar espacios de esta planta. Se pretende así convertir en Museo la Sacristía Vieja.

En virtud de esta nueva propuesta, y dado que el Monasterio de Yuso presenta una clara carencia de unos dignos servicios de portería y sanitarios, ya recogidos en la propuestas de intervención del Plan Director, que apunta la creación de un nuevo centro de recepción y servicio de visitantes en el edificio del antiguo molino, la Fundación San Millán ha decidido acometer este nuevo proyecto, cuya ejecución ya ha comenzado.

Con esta constante preocupación por el patrimonio, se ha colaborado con el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte y con la Sociedad Estatal España Nuevo Milenio en un Foro de Debate, celebrado hace escasas fechas, sobre "El patrimonio histórico-artístico español". El volumen y la calidad del patrimonio español en general, y del riojano, en particular, brinda enormes oportunidades de desarrollo económico y cultural, pero al mismo tiempo su preservación supone un reto y una responsabilidad. Por eso el Foro abordó, desde diversos puntos de vista ofrecidos por los especialistas en cada disciplina, grandes cuestiones como la recuperación del patrimonio, la conservación, la difusión, el estudio y su implicación en la cultura y en el mundo del ocio.

En el ámbito de la lengua española, fin último de esta Fundación, se está concluyendo la primera fase del Estudio paleográfico de los códices y documentos visigóticos fechados. De los casi cuatrocientos códices o fragmentos visigóticos inventariados en España se han elegido en esta primera etapa aquellos con supuesta procedencia del escritorio riojano. En total, se están estudiando once manuscritos medievales, fechados entre los siglos X y XII, y su análisis podrá despejar puntos tan oscuros como la correcta datación de las Glosas Emilianenses, o la determinación de las peculiaridades paleográficas de cada uno de los más notables escritorios de las diferentes zonas del territorio hispano. Una investigación que se recogerá en un libro que la Fundación tiene previsto editar en 2002.

Dentro de este firme propósito que albergamos de convertir el monasterio emilianense en lugar de consulta obligada para cuantos estudiosos se dedican al conocimiento del español en la época de sus orígenes próximos y remotos, se ha puesto en marcha ya otra trascendental investigación: La edición crítica y el estudio léxico de las obras hispano-visigodas. El proyecto incluye, en un primer momento, parte de la producción escrita de dos de las más distinguidas personalidades del "renacimiento visigodo" de la Hispania de los siglos VI y VII: San Isidoro de Sevilla y San Braulio de Zaragoza. Téngase en cuenta que en la actualidad muchos filólogos de reconocido prestigio sostienen que la lengua utilizada por esos autores hispanos responde al vernáculo común, aunque trasladado a la escritura al modo latino.

También se está trabajando en la creación en Internet de un portal público que difunda a la sociedad en general las actividades e investigaciones realizadas desde la Fundación, que potencie el conocimiento del castellano a través de la Red

y que se constituya en un espacio virtual para investigadores y estudiosos. Un Portal que incorporará importantísimos contenidos proporcionados por las Reales Academias y que, además, permitirá mediante su digitalización el acceso al fondo documental de la Biblioteca de San Millán. Proyecto este último que también se ha iniciado y que nos brinda la oportunidad de cumplir otro mandato estatutario: la utilización de las nuevas tecnologías para la difusión y actualización del castellano en el mundo.

Debo terminar este repaso a lo que han sido los trabajos de la Fundación en este año refiriéndome a una actividad que se está desarrollando ahora mismo: la sesión inaugural del Centro de Cultura Europea "San Millán de la Cogolla", que bajo el título de "El patrimonio cultural de las lenguas europeas: reto del siglo XXI", se celebra desde el pasado día 6 y hasta el próximo día 20.

El compromiso histórico de esta Comunidad, asumido hoy por la Fundación que me honro en presidir, abarca un amplio abanico de actividades y de sectores de población. El proyecto del que ahora les informo consiste en la celebración de sesiones trinacionales de cultura y de ciudadanía europeas dedicadas a alumnos de instituto de todos los países de Europa. La idea que anima a estos Centros de Cultura Europea pasa por considerar que la comprensión de la identidad europea y la solidaridad entre ciudadanos debe venir de una experiencia vital, no de un aprendizaje teórico, sobre todo a una edad aún libre de estereotipos y prejuicios y en la que el encuentro entre nacionalidades diferentes es fácil y natural. Los temas sobre los que gira cada uno de los centros mantienen una estrecha relación con el entorno histórico y humano y son el hilo conductor de los programas. El tema alrededor del que girará el Centro de La Rioja, primero en España, será -como no podía ser de otra manera- la lengua, y el núcleo histórico es naturalmente San Millán de la Cogolla.

Señores Patronos, Señores Benefactores, en esto trabaja la Fundación y seguirá trabajando activamente, no sólo para cuidar y proteger los Monasterios, sino también para incentivar todo lo referente a nuestro mayor activo cultural, la lengua española. En este sentido, y de forma inmediata, acometeremos la restauración de la rejería de la Iglesia, colaboraremos el año próximo en la celebración del VI Congreso Internacional de la Asociación del Siglo de Oro y del X de la Asociación Internacional de Semiótica, publicaremos las Actas de la Escuela Interlatina de Altos Estudios en Lingüística Aplicada, celebraremos las III Jornadas Sefardíes y llevaremos a cabo un proyecto que venimos acariciando desde hace tiempo: un Congreso sobre los Orígenes de las Lenguas Románicas.

Proyectos todos para los que seguiremos necesitando la contribución especial de nuestros Benefactores. Sin su ayuda no podemos llevar a cabo ninguno de los propósitos de la Fundación. Esta Institución necesita un número creciente de personas y entidades que apoyen su labor, por lo que aumentar el número de Miembros Benefactores es la gran tarea de todos los que estamos comprometidos con los objetivos que la Fundación representa. Os animo a que, dentro de vuestro ámbito profesional o social, ilusionéis a otros para que se unan a este proyecto.

Sólo me queda dar las gracias a los Directores de los Departamentos de Español aquí reunidos por su presencia y por su contribución a la difusión y enseñanza del español, y expresar la más sincera gratitud de la Fundación a sus Patronos y Benefactores.

A todos, señores Miembros de la Fundación, Señoras y Señores, muchas gracias.

* Este texto puede ser variado, ampliado u omitido parcialmetne por el orador durante su intervención

Pedro Sanz - Presidente de la Comunidad Autónoma de La Rioja