29 de enero de 2004

Excmas. e Ilmas. Autoridades,

Señoras y Señores,

Queridos Amigos:

La Rioja está de moda. Está de ver y admirar. Incluso me atrevo a decir, por el marco en el que hoy nos hallamos, que está de exposición.

Se enorgullece de su historia, de su presente y de su futuro. De sus vinos, viñas y bodegas. De sus castillos, iglesias y catedrales. De sus valles, declarados Reserva de la Biosfera. De su fértil huerta y de una cocina que, por ser rotunda, natural y suculenta, es alabada y festejada por los más expertos y exigentes gastrónomos.

Se sabe privilegiada por ser cuna del castellano de los monasterios de San Millán de la Cogolla, el de Suso y el de Yuso, que lucen con honor el título de Patrimonio de la Humanidad, una distinción a la que también aspiran nuestros yacimientos de huellas de dinosaurio, los más fértiles y mejor conservados de Europa.

Se sabe privilegiada por ser hito fundamental del Camino de Santiago, una satisfacción que se ve multiplicada durante este año, Año Xacobeo, por la oportunidad que esta extraordinaria circunstancia nos ofrece de dar la bienvenida a cientos, miles, de peregrinos llegados de todas las partes del mundo. De mostrarles una tierra que sin duda les va a seducir. Una tierra que es necesario recorrer despacio, sin prisas, para saborear y respirar la variedad de matices que la hacen única y apetecible, distinta y sorprendente. Una tierra con vocación de darse a conocer en toda su amplitud y detalle, de abrir ventanas al exterior, de trazar caminos para llegar a ella con comodidad y rapidez, entre los que me complace destacar nuestro aeropuerto, no hace mucho inaugurado, o el tren, recientemente conectado a la Alta Velocidad. Y tantos y tantos otros.

Hoy, cuando celebramos el Día de La Rioja en Fitur, me atrevo a afirmar, con la alegría de la convicción personal, que éste va a ser el Año de La Rioja. El Año de La Rioja en múltiples campos, pero especialmente, y por el motivo que hoy nos convoca, en el turístico.

Y es que ya no hay ninguna excusa para no acudir a La Rioja, y sí cientos de motivos para sucumbir a sus encantos, como se puede apreciar en este pabellón donde la profusión de reclamos turísticos no es sino un fiel reflejo de la multitud de atractivos que se concentran en una tierra que, si no extensa, sí es intensa. Intensa en emociones. Intensa en contrastes. Intensa en la calidez y hospitalidad de sus gentes. Intensa porque intensa ha sido su historia y las influencias que a lo largo de los siglos ha recibido, influencias que se plasman en cada poro de su fisonomía física y espiritual.

Diversas son, desde antiguo, las estaciones para recalar en La Rioja. Diversos los accesos de entrada. Pero este año se añade uno más: nuestro Palacio de Congresos y Exposiciones, Riojaforum, un emblemático edificio que abrirá sus puertas esta próxima primavera y que mostrará al visitante una nueva visión de La Rioja, otro perfil de sus múltiples caras: La Rioja donde es posible combinar el ocio y el negocio, el trabajo y el disfrute. Un lugar ideal para el encuentro, como lo recalca el lema que preside este pabellón: "La Rioja, destino de reuniones".

Son muchas las esperanzas que hemos depositado en Riojaforum y muchos los motivos para acercarse a conocer este soberbio Palacio de Congresos y Exposiciones.

En primer lugar, como he señalado antes, las modernas vías de acceso que nos conectan con los puntos neurálgicos de España y de Europa. En segundo, la calidez de unas instalaciones que han sido concebidas con afán de funcionalidad y de versatilidad para satisfacer cualquier necesidad. Y, en tercero, la proximidad de Riojaforum, erigido al Norte de Logroño, junto al Ebro, a toda la serie de atractivos que les he mencionado antes y que, como les he señalado, se pueden disfrutar en un pequeño espacio de tiempo, porque en La Rioja no existen las distancias. Atractivos como son nuestros vinos universales y ese rico y sorprendente patrimonio que jalona la ruta jacobea en su tramo riojano. Atractivos a los que se suman otros, como son:

-la cultura vinculada al vino y a las viñas, en lo que se ha dado en llamar enoturismo, una actividad en auge que encuentra en La Rioja su medio ideal;

-el disfrute de la naturaleza, con deportes de aventura y con alojamientos rurales y cámpings;

-los hoteles, los campos de golf y los balnearios.

Unos atractivos que se pueden apreciar en este pabellón de La Rioja en Fitur como un anticipo del placer que sentirán quienes, tentados por ellos, acudan a nuestra tierra. Atractivos que han sido revalorizados gracias al trabajo conjunto del Gobierno de La Rioja, de los Ayuntamientos riojanos y de los empresarios del sector, con el común convencimiento de que divulgar y potenciar nuestra oferta turística es una responsabilidad compartida en la búsqueda de nuestra proyección; de la generación de empleo y de riqueza; y de la preservación de nuestros pueblos y de nuestro entorno natural y patrimonial.

Pero, por encima de estos atractivos, se encuentra el principal: el factor humano.

Porque justo es reconocer que una tierra como La Rioja no sería lo que hoy es si no hubiera sido por sus gentes.

Por esas gentes que, desde la Edad Media, nos han transmitido su sabiduría en su peregrinar hacia Santiago de Compostela.

Por esas gentes que han dado lo mejor de sí misma para modernizar La Rioja día a día, sin por ello enmascarar nuestra identidad.

Y por esas gentes de ahora, riojanas y riojanos del siglo XXI, que aguardan a todos los que se acerquen a La Rioja con los brazos abiertos y con el propósito de que el primer contacto no sea sino el inicio de una relación de amistad.

Ese es el mensaje que me gustaría hoy dejar aquí, en el Pabellón de La Rioja en Fitur: decir que para acudir a La Rioja no hay uno, sino 300.000 motivos, tantos como personas les están esperando.

Muchas gracias.

Pedro Sanz Alonso - PRESIDENTE DE LA COMUNIDAD AUTÓNOMA DE LA RIOJA