9 de junio de 2004

Excelentísimas e Ilustrísimas Autoridades,

Galardonados con la Medalla de La Rioja,

Riojanos todos:

Hoy es un día especial.

El 9 de Junio nos reafirmamos en nuestra identidad como región, como pueblo, orgullosos de ser y sentirnos riojanos, conscientes de nuestro papel dentro de España. Quiero compartir con todas las riojanas y riojanos una serie de reflexiones sobre el ser y el sentir de esta tierra, sobre ese ser y sentir sobre los que se asienta nuestro futuro y que nos han de servir para reafirmar nuestra identidad y nuestras creencias

Las creencias constituyen la base de nuestra vida. Nos ponen delante lo que para nosotros es la realidad. Todas nuestras conductas dependen de cuál sea nuestro sistema de creencias. En muchas ocasiones no tenemos consciencia de ellas. Actúan de forma latente, como implicaciones de todo cuanto hacemos o pensamos.

El sentimiento que los riojanos tenemos respecto a nuestra tierra es una creencia firmemente arraigada en nosotros, generación tras generación. Así se explica que, en sólo 22 años, hayamos sido capaces de tener tal nivel de autogobierno, tal unanimidad en la forma de sentir y entender La Rioja.

No nos encontramos ante una ideología. Las ideas expresan todo aquello que en nuestra vida aparece como resultado de nuestra capacidad intelectual. Y hoy no estamos hablando de ideas. Ni siquiera estamos hablando de teorías, la idea sublimada. Hoy estamos hablando de sentimientos.

Como en tantas ocasiones, el maestro Ortega tenía razón. Las ideas, los pensamientos que tenemos sobre las cosas, sean originales o recibidos, no poseen en nuestra vida valor de realidad. Las creencias sí.

Me gustaría realizar con todas las riojanas y todos los riojanos un repaso a las diez creencias que conforman nuestro sistema de valores y que nos dotan de identidad como pueblo y como región.

Los riojanos creemos firmemente en el valor de la historia como pilar de nuestra existencia. Y no hay mejor prueba de ello que el lugar en el que hoy estamos. Porque creemos que un pueblo que olvida su pasado no tiene futuro, todos los años reafirmamos nuestros votos, nos postulamos como garantes de la lengua castellana, y recordamos la fecha en la que nos otorgamos nuestro Estatuto de Autonomía, que daba forma a los sueños. Nuestro patrimonio histórico, artístico, cultural, soporta nuestras principales señas de identidad. Nuestras creencias están fuertemente arraigadas; tanto como las piedras de este Monasterio de Yuso. Y siempre permaneceremos aquí, fieles a nuestras raíces.

Los riojanos creemos firmemente en el cuidado de nuestra tierra como máxima expresión de responsabilidad. Hemos disfrutado durante generaciones de estos montes, de estos paisajes. Y nada nos hace más felices, nada reafirma más nuestra sólida creencia en nuestra íntima conexión con la excepcional naturaleza en la que vivimos que conseguir que nuestros hijos, y los hijos de nuestros hijos, la sientan, y reafirmen así día a día sus creencia en esta tierra, y vengan aquí cada 9 de Junio con orgullo.

Los riojanos creemos firmemente que somos responsables de nuestro propio destino. Siempre ha sido así. Y tuvimos la oportunidad histórica de conseguir una fórmula de autogobierno que nos permitía desarrollarnos con plenitud. Y la aprovechamos. Porque tenemos la firme creencia de que somos capaces de velar por nuestros intereses con más pasión, con más entrega, con más compromiso que ningún otro. Porque la capacidad de decidir nuestro destino es una firme creencia. Se lo puedo asegurar.

Los riojanos creemos firmemente en la solidaridad como principio. Es lo que nos mueve. Compartir con los demás nuestros tesoros más preciados. Estar con aquellos que más lo necesitan. Acoger al que vive en soledad. Estar presentes en las vidas de aquellos que tuvieron que partir para rehacer sus vidas. Proteger lo diferente. Cuidar lo pequeño. Por eso estamos siempre dispuestos a ayudar a todo aquel que lo necesita. Por eso tenemos siempre presente a la gente del campo, a los más desfavorecidos; y a nuestros emigrantes, a esos riojanos que cuando partieron en busca de un futuro no se olvidaron de su tierra, sino que la hicieron más grande, al ensanchar los horizontes de La Rioja hasta donde el destino los llevó. Desde aquí, les envío el abrazo emocionado de todos los riojanos, con el convencimiento de que allá donde se encuentren están celebrando el Día de La Rioja con la mayor de las pasiones y con el pensamiento puesto en su tierra. Es cuestión de creencia. Es cuestión de principios.

Los riojanos creemos firmemente en el diálogo como forma de actuar. Los avances sólo se producen compartiendo. La palabra es nuestro argumento para propiciar la libertad y la convivencia. La palabra es cosa nuestra. Hemos hecho del verbo un arte. Hemos hecho del idioma un nuevo mundo. En La Rioja, la fuerza es la palabra.

Los riojanos creemos firmemente en el esfuerzo como expresión del compromiso. El trabajo no sólo es un derecho. El trabajo es la expresión máxima del compromiso con uno mismo, con los que nos rodean. "El trabajo todo lo vence", decía nuestro paisano Quintiliano. Los riojanos sólo creemos en el trabajo bien hecho. Porque cuesta igual que hacerlo mal. Por eso apostamos por la calidad, por el medio ambiente, por la competitividad, por la innovación, por la internacionalización, por la excelencia. Sólo es cuestión de compromiso.

Los riojanos creemos firmemente en la justicia como símbolo de respeto. La dignidad del ser humano está por encima de cualquier otra cuestión. La defensa de lo éticamente correcto vale mucho más que la búsqueda de lo económicamente rentable. El bien de muchos debe primar por encima del beneficio de unos pocos. Por eso luchamos permanentemente por eliminar las desigualdades sociales. Por eso ayudamos al que más lo necesita. Y al que más lo merece. Porque creemos en ello.

Los riojanos creemos firmemente en la apertura al exterior como forma de compartir. Lo hemos hecho durante cientos de años. Porque somos una tierra cruce de caminos. Porque somos un crisol de culturas. Porque somos uno de los hitos principales del Camino de Santiago, esta ruta de la espiritualidad sobre la que germinó la Europa comunitaria a la cual pertenecemos. Porque somos una tierra de destino. Para los riojanos, lo normal es estar siempre abiertos a los demás. Por eso estamos en Europa como en nuestra propia casa. Porque creemos en ella.

Los riojanos creemos firmemente en el espíritu emprendedor como seña de identidad. Creemos en nuestra tierra, en nuestro pasado, en ser dueños de nuestro destino, en la solidaridad, en la justicia, en el esfuerzo, en la fuerza de la palabra. ¿Cómo no vamos a creer en lo que podemos hacer con todo ello? Por eso tenemos los índices más altos de procesos emprendedores, de pequeñas empresas, de empresas familiares. Es nuestra naturaleza. Porque creemos en nosotros mismos.

Los riojanos creemos firmemente en La Rioja. En sus gentes, en sus pueblos, en sus ríos, en sus árboles, en sus iglesias, en sus vinos, en sus jóvenes, en sus mayores, en sus hombres y mujeres, en sus trabajadores y empresarios, y siempre lo haremos. Porque es cuestión de sentimientos. Y nosotros nos mantenemos firmes en ellos. Porque La Rioja es tierra firme.

Creemos en La Rioja. Y por ello seremos firmes en la defensa de nuestros intereses. No nos quedaremos parados ante las posibilidades de reforzar nuestro autogobierno y mejorar nuestro sistema de financiación en una dinámica de consolidación autonómica en la que debe prevalecer la solidaridad interregional, la lealtad institucional y la idea de España como nación. Conceptos que cobran especial trascendencia en el lugar en el que nos encontramos, la cuna de nuestra lengua común y el lugar que inspiró y vio nacer nuestro Estatuto de Autonomía. Y es que hoy es más necesaria que nunca la colaboración y la cooperación entre las Comunidades Autónomas para, desde la responsabilidad, fortalecer esta España en la que nos reconocemos y que es fuente y motor de nuestra identidad regional. Porque, como decía el antes citado Ortega, "no se trata de discutir sobre el problema de la soberanía, sino de cómo ejercer de forma descentralizada las funciones del poder público que la soberanía indivisa ha creado".

Muestra de nuestra firmeza en la defensa de la identidad y los intereses de La Rioja son los galardonados este año con la Medalla de La Rioja y con el título de Riojano Ilustre. Aquellos que hemos elegido porque personifican nuestros valores, nuestra esencia como pueblo, nuestro credo como región.

En primer lugar, a Nueva Rioja S.A., cuyo Diario cumple 115 años de servicio a esta Comunidad Autónoma como testigo fiel de su historia, con una perspectiva plural y gran rigor profesional y realizando una gran labor social, como es la de facilitar a los ciudadanos información objetiva e imparcial, condición básica para una sociedad libre en democracia.

El segundo de los galardonados es, a título póstumo, D. Miguel Ángel Sáinz Jiménez, el genial escultor riojano que nos abandonó hace poco más de un año y medio, pero del que guardamos una emotiva memoria gracias al excepcional legado que ha dejado repartido por La Rioja. Vaya mi saludo y afecto personal a su familia, hoy aquí presente, a la que aprecio y a la que me une una especial vinculación de cariñosa amistad. Y vaya mi saludo también a Aldeanueva de Ebro, a sus vecinos, que han querido acompañar a su paisano en la memoria en un día tan especial como el de hoy.

El recuerdo de Miguel Ángel quiere ser un recuerdo para todos los riojanos que han fallecido este año, con especial intensidad para aquellos que han dado su vida en acto de servicio, y para el pueblo de Madrid, al que llevamos en el corazón.

En un día como hoy, en el que recordamos a los que se han ido y que han sido un ejemplo en nuestras vidas, los riojanos nos reafirmamos en nuestras creencias para afrontar con optimismo el futuro. Un futuro que se inicia hoy aquí, en San Millán de la Cogolla, y que va a ser nuestro. Para ello, es fundamental que todos nos mantengamos unidos, que no perdamos la perspectiva, que hagamos acopio de responsabilidad, y que seamos respetuosos con nuestro pasado, conscientes de nuestro presente y dueños de nuestro destino.

En el pleno convencimiento de estar participando en un proyecto común que hará historia, y desde el lugar que la simboliza, gritemos con una sola voz, con una voz emocionada: ¡Viva La Rioja!

Pedro Sanz Alonso - PRESIDENTE DE LA COMUNIDAD AUTÓNOMA DE LA RIOJA