9 de junio de 2005

Excelentísimas e Ilustrísimas Autoridades,

Galardonados con el título de Riojanos Ilustres,

Queridos riojanas y riojanos:

Hoy es el Día de La Rioja, el día de la riojanidad, el día en que los riojanos reafirmamos nuestra identidad, exteriorizamos nuestro orgullo de ser y sentirnos riojanos de corazón y renovamos nuestro compromiso con esta tierra que hemos de legar a nuestros hijos y a los hijos de nuestros hijos.

Hoy es un día de celebración ante nuestros más sagrados símbolos, ante esas arraigadas creencias que dan forma a nuestro carácter solidario y emprendedor, que nos hace singulares y reconocibles a los ojos del mundo.

Hoy es el día más emotivo de nuestra Comunidad.

Estamos de fiesta en nuestros pueblos, en nuestras cabeceras de comarca y también en esos lugares donde palpita el nombre de nuestra tierra gracias a los riojanos de la diáspora. Hoy es el Día de La Rioja en Argentina, en Chile y en tantos y tantos otros países donde nuestros emigrantes hacen profesión de fe de riojanismo, por lo que deseo enviarles un saludo cargado de afecto desde la cercanía del cariño.

Hoy es un día de fiesta popular.

Y también de fiesta institucional, aquí, en San Millán de la Cogolla, en este espacio cargado de simbolismo y de universalidad donde cristalizó nuestro Estatuto de Autonomía, que hoy cumple 23 años y que hizo realidad nuestro sueño de poder gobernar las riendas de nuestro destino para ser dueños de un futuro que anhelamos sea de progreso y de prosperidad.

Un sueño que abrió la puerta a otros muchos sueños posteriores que los riojanos hemos ido cumpliendo, día a día, gracias a la soberanía de la que disfrutamos y a un autogobierno que nos permite dibujar nuevos horizontes de prosperidad, con optimismo y con plena confianza en nuestras posibilidades.

Por tanto, éste es un buen momento, y el monasterio de Yuso un marco excepcional, para reflexionar sobre lo hecho y lo que está por hacer.

Para felicitarnos por el logro colectivo que hoy conmemoramos, pero sobre todo para hablar del mañana, porque nuestro Estatuto nació con una infatigable vocación de futuro. Nació con la aspiración de garantizar un futuro a los riojanos, a todos, porque los riojanos no estamos juntos porque sí, sino para acometer unidos grandes empresas, hermanados por un modelo de convivencia del que nuestro Estatuto es su principal garante.

"El futuro", decía Victor Hugo, "tiene muchos nombres. Para los débiles es lo inalcanzable. Para los temerosos, lo desconocido. Para los valientes es la oportunidad".

Para los riojanos el futuro es sin duda una oportunidad muy valiosa.

Y ahora se nos presenta una nueva oportunidad de futuro con la reforma del Estatuto y con el nuevo modelo de financiación autonómica.

Convencido de que sin autonomía económica no puede existir una autonomía real, hago un llamamiento para que afrontemos la reforma de nuestro Estatuto sin prisas, pero sin pausas, siguiendo el camino iniciado, con calma, y escuchando en primer lugar a la sociedad para que, con posterioridad, seamos los representantes políticos los que culminemos este proceso en consonancia con lo que son los deseos de los riojanos. Y todo ello teniendo muy presente, como acabo de señalar, de que de nada nos va a servir un nuevo Estatuto si no se nos garantiza una auténtica autonomía financiera.

Asumamos esta nueva oportunidad con optimismo y con exigencia.

Desde que se promulgara nuestro Estatuto de Autonomía, cada día ha sido una oportunidad que hemos sabido aprovechar para fortalecer La Rioja y para fortalecer también nuestra personalidad como pueblo singular.

En primer lugar, poniendo en valor nuestra historia como fuente de identidad colectiva y como eslabón de futuro. Una historia que nos revela el protagonismo de La Rioja en la construcción de España y en la consolidación de la conciencia común europea, como enfatizamos a través de la exposición 'Nájera, Legado Medieval'. Y una historia que nos ofrece a los riojanos una dimensión universal gracias al español que nació en estas venerables piedras y que este año cobra un brillo especial por la celebración del 400 aniversario del Quijote, la obra que popularizó la lengua de nuestros monasterios en los cinco continentes.

Esta es nuestra historia, nuestra fecunda historia. Una historia que "es testimonio de los tiempos, luz de verdad, vida de la memoria, maestra de la vida y anunciadora de lo porvenir".

Anunciadora de lo porvenir, recalca Cicerón en esta cita. Un porvenir que debe estar a la altura de nuestro pasado, haciéndole justicia y encaminándolo hacia un futuro del que han de sentirse orgullosos las generaciones de riojanos que nos han de suceder.

Para ello, es imprescindible no renunciar a nada. Porque, como sostenía Miguel de Cervantes, "de altos espíritus es aspirar a las cosas más altas".

Tengamos en cuenta sus palabras y reafirmemos la ambición como una de nuestras principales señas de identidad.

Esas señas de identidad que nos presentan como un pueblo que encuentra en el esfuerzo su principal recompensa.

Sin ese esfuerzo, no podría entenderse la espectacular transformación que ha experimentado La Rioja en estos 23 años, desde que Su Majestad el Rey sancionara nuestro Estatuto de Autonomía tal día como hoy.

Hemos pasado de esa Rioja que despedía con tristeza a sus emigrantes, por falta de oportunidades, a esta otra que los invita a regresar, a ellos, a sus hijos y a sus nietos. Porque La Rioja ahora está en condiciones de ofrecer posibilidades de vida a todos los riojanos. Porque La Rioja es una de las Comunidades donde se genera más trabajo, donde se crea más riqueza.

Grande ha sido el esfuerzo realizado. Superior incluso al de otras regiones, ya que nuestras carencias también eran mayores. Pero lejos de producirnos agotamiento, este esfuerzo nos ha proporcionado a La Rioja, si me permiten la expresión, un mejor tono físico para crecernos ante los desafíos.

Aprovechémonos de ello. Demos un nuevo impulso a nuestra historia aquí, en San Millán de la Cogolla, en estos monasterios, germen de nuestra identidad, donde nacieron nuestro Estatuto de Autonomía y nuestras glosas, de una forma tímida al principio, casi acobardada, hasta alcanzar la fortaleza que todos conocemos y que es motivo de orgullo para los riojanos.

A ello os convoco desde esta tribuna desde la que, un año más, tengo el honor y el privilegio de dirigirme a vosotros, a las mujeres y hombres que construís día a día La Rioja, con un emotivo recuerdo para los riojanos que nos han abandonado y que dieron lo mejor de sí mismos por esta tierra. Y con una felicitación muy especial a Pedro Vivanco y a Lorenzo Cañas, que han sido distinguidos como Riojanos Ilustres, el más alto reconocimiento institucional que concede el Gobierno de La Rioja.

Ambos resumen en su persona las virtudes de los riojanos y han hecho de su vida y de su trabajo un ejemplo de riojanidad, divulgando dos de nuestras principales señas de identidad en el mundo: el vino y la gastronomía. Dos elementos profundamente arraigados en nuestra cultura, moldeadores de nuestro carácter y convertidos ya en polos fundamentales de dinamización de nuestro turismo, una de nuestras bazas económicas de presente y de futuro.

Además, tanto Pedro como Lorenzo son dos buenas persona, dos trabajadores infatigables, que no han pedido nada, que lo han dado todo por La Rioja y que siguen comprometidos con ella.

Yo, por mi parte, en este 9 de junio en el que festejamos nuestro Estatuto de Autonomía, renuevo mi compromiso de poner toda mi capacidad de trabajo al servicio de esta tierra para que La Rioja siga siendo un referente para el resto de las Comunidades: en sanidad, en educación, en nuevas tecnologías, en infraestructuras… Para que La Rioja siga liderando el crecimiento económico y la creación de empleo en España, con una atención muy especial a nuestras mujeres y jóvenes. Y apoyando siempre a nuestros empresarios y trabajadores, a los que nunca vamos a dejar solos, y mucho menos cuando existan problemas. Como, en este caso, en Electrolux, donde estamos al lado de los trabajadores riojanos.

También pondré toda mi capacidad de trabajo al servicio de esta tierra para que La Rioja continúe siendo sensible y solidaria con nuestros mayores, con las personas con especiales dificultades y con los que más requieren nuestro apoyo. Para que La Rioja continúe siendo una tierra donde todos tengamos nuestro lugar, en el marco de convivencia, de justicia y de libertad de nuestro Estatuto de Autonomía.

"La libertad, Sancho", aleccionaba Don Quijote a su escudero, "es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierran la tierra y el mar. Por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida".

Nuestra libertad y nuestra honra, la del pueblo riojano, nos fue dada a través del Estatuto de Autonomía que hoy celebramos. Gracias a él, los riojanos somos lo que actualmente somos, lo que queríamos ser. Hemos fortalecido España fomentado la solidaridad, la justicia, la equidad y la igualdad entre las distintas Comunidades españolas, conceptos que seguiremos defendiendo desde la lealtad y desde un espíritu constructivo como aspiración máxima de convivencia política.

Los riojanos, he señalado antes, no vamos a renunciar a nada. Y mucho menos al derecho, consagrado en nuestro Estatuto de Autonomía, de ser iguales al resto de españoles, vivan donde vivan y trabajen donde trabajen. Somos una Comunidad de primera.

Y lo digo en San Millán de la Cogolla, donde los riojanos alumbramos nuestro Estatuto de Autonomía.

Lo proclamo en esta fecha solemne en lo institucional y festiva en lo popular en la que los riojanos renovamos nuestra fe en esta tierra, en su pasado, en su presente y en su futuro, con un grito que hoy, nuevamente, vuelvo a solicitar de todos vosotros. Riojanos, gritad conmigo: ¡Viva La Rioja!

PEDRO SANZ ALONSO - PRESIDENTE DE LA COMUIDAD AUTÓNOMA DE LA RIOJA