9 de junio de 2011

DISCURSO INSTITUCIONAL DEL DÍA DE LA RIOJA

9 de junio de 2011


Excelentísimas e Ilustrísimas Autoridades,
Riojanos Ilustres,
Riojanas y riojanos:

Un año más, nos reunimos en San Millán para renovar nuestro compromiso y nuestra confianza en nuestras señas de identidad, para ensalzar nuestras costumbres, símbolos y tradiciones, para proclamar nuestro riojanismo porque hoy celebramos nuestro gran día: el Día de La Rioja.

Una celebración que llena de fiesta nuestros municipios y de orgullo nuestros corazones porque, 29 años después de lograr nuestra Autonomía, nos sentimos satisfechos de lo que, juntos, hemos alcanzado como pueblo y confiados en nuestra capacidad para seguir avanzando por grandes que sean las dificultades que encontremos en el camino.

Y es que, como alguien dejó escrito "no puede haber grandes dificultades cuando abunda la buena voluntad". Y la voluntad de los riojanos no sólo está colmada de bondad, sino también de determinación, de capacidad de trabajo, de fortaleza, de creatividad y de confianza en nuestras posibilidades.

Una confianza que está basada en sólidos pilares, heredados de nuestros antepasados: el amor y la fe en nuestra tierra, la determinación para avanzar sin complejos hacia la meta fijada, el espíritu emprendedor para afrontar los retos que surjan en el camino... Pilares que, entre todos, hemos sabido fortalecer en estos años de autogobierno y que sustentan el desarrollo que hemos sido capaces de alcanzar y que nos ha permitido soportar la crisis económica mejor que al conjunto de España, demostrando que nadie sabe gestionar nuestros intereses mejor que nosotros mismos.

Determinación, capacidad de trabajo, fortaleza, creatividad son valores que nos definen como pueblo y que nos permitieron reclamar y conseguir un sueño compartido y reivindicado por todos los riojanos: nuestra soberanía refrendada en el Estatuto que hoy festejamos.

Determinación, capacidad de trabajo, fortaleza, creatividad son los valores que, unidos a la confianza en nosotros mismos, a nuestra fe ciega en La Rioja y sus posibilidades, nos han llevado a lograr el máximo nivel de autogobierno previsto en nuestro Estatuto, con la asunción de competencias vitales para nuestro desarrollo social, como la Sanidad, la Educación y los Servicios Sociales -convertidos ya en derechos en La Rioja-, que estamos gestionando de manera ejemplar.

Como ejemplar ha sido el comportamiento de todos los riojanos en las recientes elecciones municipales y autonómicas, fruto también de la autonomía alcanzada, que han expresado con rotundidad, como refleja el alto grado de participación, que estamos dispuestos a continuar creciendo como Región y a poner todo de nuestra parte, a dar lo mejor de nosotros mismos, para superar la crisis económica y hacer frente a nuestro principal problema: el paro.

Un problema cuya solución requiere recursos y ayudas, trabajo duro y voluntad de colaboración. Un problema al que no hemos dejado de enfrentarnos en todos estos años pero que hemos sabido paliar en anteriores crisis y estoy convencido de que también seremos capaces de frenar en esta ocasión.

Para lograrlo, reclamo y ofrezco diálogo y colaboración a todos, y especialmente a los agentes económicos y sociales, porque esta dura etapa en la que nos encontramos precisa de nosotros una mayor exigencia personal y colectiva, unidad de esfuerzo, toda nuestra habilidad para convertir los desafíos en oportunidades y gran determinación para mejorar las cosas y generar confianza en un futuro mejor para todos, para los riojanos y para los españoles.

Nuestro riojanismo es un sentimiento participativo y nuestra Comunidad es un proyecto común, basado en la tolerancia, la responsabilidad y la solidaridad; un proyecto compartido y partícipe de la realidad nacional y europea, que hemos contribuido a conformar con nuestras aportaciones y nuestras reivindicaciones.

Reivindicaciones que nos han llevado a ir de la mano con la Comisión Europea en defensa de los intereses riojanos para luchar contra el abuso en la aplicación del Concierto Económico Vasco, siempre desde el máximo respeto a este sistema amparado por la Constitución española.

Pero, como decía en mi primer discurso del Día de La Rioja, hace ya 15 años, "la diversidad nunca puede derivar en discriminación; el derecho a la diferencia no puede confundirse con la desigualdad".

Y desigualdad y discriminación es lo que provoca una aplicación abusiva del Concierto al establecer beneficios fiscales que hoy mismo han quedado definitivamente anulados por una sentencia del Tribunal de Luxemburgo. Una sentencia que esperamos sirva también para encauzar las decisiones que adopten de ahora en adelante las Diputaciones vascas.

Por eso hoy, a la alegría propia de nuestra fiesta mayor, se une el reconocimiento expreso de la legitimidad de los argumentos que hemos planteado para defender nuestros intereses. Una legitimidad que nos reconforta y nos confirma que somos una Comunidad de primera, una Comunidad con pleno derecho en España y en Europa.

Una legitimidad por la que hemos luchado –y continuaremos luchando-, sin complejos; sin darnos por vencidos por inexpugnables que parezcan nuestros objetivos; utilizando todas las herramientas y mecanismos que, desde la lealtad y el respeto a la legalidad, nos permitan defender nuestros intereses, y, sobre todo, con plena confianza en nosotros mismos porque la confianza, como la voluntad y el amor, mueve montañas.

Y hemos logrado este reconocimiento a pesar del apoyo firme del actual Gobierno central a las tesis de las Diputaciones vascas a sabiendas no sólo de su deslealtad hacia La Rioja sino también del perjuicio que esta posición supone para todos los españoles, al hacernos corresponsables de las multas impuestas a las Haciendas forales por infringir el derecho comunitario.

Un Gobierno central al que no tenemos más remedio que plantear con firmeza –es nuestra obligación- nuestras legítimas aspiraciones a vivir en un Estado solvente que garantice la igualdad de todos los españoles y el bienestar de sus ciudadanos, y que haga posible nuestro desarrollo socioeconómico, infundiendo confianza y seguridad en el fututo.

Un futuro de prosperidad como el que se han labrado, a base de trabajo y esfuerzo, nuestros Riojanos Ilustres: David García López, ‘Perica’, y Dionisio Ruiz Ijalba. Dos hijos de esta tierra, hombres sencillos que, con los pies en el suelo y la vista en el cielo, han creado y consolidado dos grandes grupos empresariales empezando prácticamente ‘de cero’, porque su actividad laboral comenzó conduciendo un camión. Dos hombres que representan los valores del carácter riojano y, guiados por el amor a su tierra y su gran espíritu emprendedor, su capacidad de sacrificio, han participado con esfuerzo y determinación en el desarrollo económico de nuestra Región.

Dos hombres a los que el duro trabajo y la plena dedicación a su actividad profesional no sólo no ha impedido sino que ha permitido preservar y potenciar sus principios y valores, el principal el de la familia que, en su caso, ha actuado como motor en momentos de crisis y como inspiración en épocas de bonanza. Por eso, porque creo que la familia es un bien de valor incalculable, me he comprometido a incrementar el apoyo y la protección a las familias riojanas.

Y por eso, mostramos hoy nuestra admiración y gratitud a Dionisio y David no sólo por su aportación al progreso económico de La Rioja sino también por su activa implicación en la vida social, cultural y deportiva de la Comunidad, que han contribuido a dinamizar. En definitiva, distinguimos a dos de los nuestros, a dos grandes personas que reavivan nuestro orgullo de ser riojanos y nos animan a seguir haciendo bandera de nuestra tierra.

Como, tengo la certeza, están haciendo hoy nuestros emigrantes y todos los riojanos dispersos por mundo -porque me consta que son nuestros mejores embajadores-, a los que quiero enviar desde este monasterio de Yuso un saludo muy especial, pleno de cariño y admiración.

Una admiración que sentimos también por otro riojano de adopción y sentimiento, Jesús Marino Pascual, al que hoy distinguimos con el Galardón de las Artes. Galardón que reconoce que, en los más de 30 años que lleva en La Rioja, este singular arquitecto ha engrandecido con su obra nuestro rico paisaje vitivinícola, con edificios emblemáticos, como el Museo Vivanco o las bodegas Darien. Se ha implicado en la conservación de nuestro patrimonio histórico artístico y ha contribuido a humanizar nuestro paisaje urbano, con viviendas diseñadas para facilitar y mejorar la vida de las personas, un objetivo permanente en sus proyectos que sin duda compartimos.

Y al hablar de las personas quiero reafirmar mi compromiso firme de trabajar, como hasta hora, con responsabilidad, coherencia y planificación, para mejorar las condiciones de vida de todos y cada uno de los riojanos y riojanas, especialmente de los que tienen mayores dificultades. Con medidas concretas que permitan crear empleo, que favorezcan el crecimiento de nuestra economía y la competitividad de nuestras empresas, que mejoren los servicios sanitarios, educativos y sociales que reciben los ciudadanos y con las justas reivindicaciones que, desde el principio de lealtad constitucional, tenemos que continuar planteando al Gobierno central para engrandecer La Rioja.

Y quiero también reafirmar mi voluntad de contar con todos porque dar respuesta a nuestras aspiraciones de progreso y desarrollo, hacer una Rioja más próspera, justa y solidaria, requiere la implicación de todos.

Convencido de que el gran esfuerzo conjunto que ya estamos realizando y la confianza plena en nuestras posibilidades son la mejor garantía de futuro para esta tierra que tanto queremos y que tanto nos da, les invito a gritar conmigo ¡Viva La Rioja!

Pedro Sanz Alonso, Presidente de la Comunidad Autónoma de La Rioja