9 de junio de 2010

Excelentísimas e Ilustrísimas Autoridades,
Galardonados,
Señoras y Señores,

Es un honor para mí tener la ocasión de volver a estar aquí, representando a todos los riojanos y riojanas, en el día en el que celebramos aquello que nos hace sentirnos unidos, partícipes de un proyecto colectivo, hermanados por la historia, comprometidos con el presente e ilusionados por el futuro de nuestra tierra.

Cada 9 de Junio tenemos la ocasión de reivindicar que, en el Día de La Rioja, todos y cada uno de los que vivimos en esta tierra, riojanos de pura cepa y riojanos de adopción, riojanos todos, nos sentimos orgullosos de lo que somos e ilusionados con lo que seremos.

Quiero dedicar mis primeras palabras a todos y cada uno de los nuestros que ya no están entre nosotros –cada uno en sus circunstancias- y que tan profunda huella han dejado entre sus familias y amigos. Siempre estarán en nuestra memoria.

De la misma forma que siempre están en nuestra memoria los riojanos de la diáspora, que tan bien nos representan y que hacen un ejercicio constante de riojanismo. Hoy celebran también este día.

Riojanismo que rezuma, por los cuatro costados, San Millán de la Cogolla, referencia obligada de nuestra memoria colectiva, cuna de la lengua española y reserva espiritual para miles de riojanos y riojanas.

Por lo tanto, qué mejor lugar que éste para hacer bandera de nuestra tierra, precisamente este año en que celebramos el 25 aniversario de la creación de las Medallas de La Rioja y de la aprobación oficial de nuestros signos de identidad –el día 9 de junio, la bandera, el escudo y el himno-, unos signos que todos sentíamos y que se utilizaban desde años antes.

Qué mejor lugar que éste para gritar a los cuatro vientos que somos riojanos, que el desaliento no está en nuestro vocabulario, que el respeto es nuestra forma de conducirnos y que el espíritu emprendedor, innovador y viajero de nuestros antepasados sigue vivo en cada uno de nosotros.
Y aunque hoy es un día de alegría y de fiesta, de reconocimiento y exaltación, también es un día de reflexión y compromiso. Y por ello, no puedo evitar referirme a la difícil situación que nos está tocando vivir. La crítica situación económica que está afectando a España está poniendo de manifiesto que estamos inmersos en una crisis nacional que traspasa lo económico y alcanza al ámbito institucional. No será fácil superar esta situación. Requerirá grandes esfuerzos colectivos, renuncias a cuestiones que se daban por costumbre, altura de miras y capacidad de liderazgo. Sin ello no será posible remontar el vuelo.

Pero hoy, si todos ustedes me lo permiten, quiero romper con la dinámica pesimista que inunda nuestras calles. Quiero que, en este día tan especial para todos nosotros, centremos nuestros objetivos en superar esta situación con el esfuerzo de todos en aquello que nos compete, aun sabiendo que, en gran medida, dependemos de las decisiones del Gobierno central.

La razón me dice que los riojanos sabemos lo que tenemos que hacer, que lo estamos haciendo, y por ello estamos en mejor situación que la media de España.

No podíamos quedarnos quietos y no lo hemos hecho. No podíamos permanecer impasibles ante los avatares del destino y nos hemos movilizado.

No podía ser de otra forma. No va ser de otra manera.

Eso es ser riojano. No rendirse ante un destino que puede parecer marcado a sangre y fuego. No ceder ante la injusticia. No dejarnos vencer con los acontecimientos. No caer en brazos de la apatía o de la resignación.

Nunca lo hemos hecho.

Por ello estábamos más preparados que otros para soportar épocas de incertidumbre, de zozobra. Es una realidad incontestable, soportada por la fuerza tozuda de los hechos, de los datos, de las realidades.

Los riojanos estamos siendo capaces de reinventarnos, de imaginar un futuro hecho a la medida de nuestras capacidades, en el que podamos hacer de nuestras señas de identidad una forma de entender la empresa, la vida en sociedad, la familia, la proyección exterior.

Por ello es tan importante que defendamos lo nuestro, que hagamos bandera de nuestra tierra.

Todos los riojanos lo hemos entendido, y unidos hemos plantado cara a una ley manifiestamente injusta, aquella que no consagra el derecho de territorios limítrofes a regir su destino, sino que lo que consigue es dar carta de naturaleza a una discriminación histórica hacia La Rioja y los riojanos.

El único blindaje en el que confiamos cada uno de nosotros es el que nos da capacidad para, día a día, ser más competitivos, más innovadores, más exportadores, más responsables, más dialogantes, más solidarios, más riojanos.

El resto son argumentos manidos, herencias del pasado, criterios trasnochados y peajes que los riojanos, todos unidos, no estamos dispuestos a pagar.

Los pueblos fuertes crean sus acontecimientos; los débiles sufren lo que les impone el destino.

Por eso los riojanos, con la mesura de la que siempre hacemos gala, podemos mirar al futuro con optimismo, con determinación, sin miedos. Porque somos capaces de crear nuestro propio camino.

Un camino que nos lleva directamente a poder crear empleo para nuestras familias, que nos permite ir seguros hacia la senda del crecimiento y avanzar sin descanso hacia una región plenamente innovadora. Un camino que nos conduce hacia una sociedad más segura, más solidaria, en la que las personas que necesitan de nuestra ayuda la obtienen de forma más rápida, más eficaz y más cómoda. Un camino que nos guía para seguir teniendo la mejor propuesta educativa de toda España para nuestros jóvenes.

Y es este mismo camino el que nos lleva a hacer bandera de nuestra tierra, una tierra con nombre de vino, y a volver una vez más a liderar la defensa de aquello que nos hace más identificables a los ojos del mundo.

Lo defendemos en Logroño, en Calahorra, en Arnedo, en Haro, en Alfaro, en Nájera, en Santo Domingo de la Calzada, en Cervera del Río Alhama, en Torrecilla en Cameros, aquí, en San Millán de la Cogolla, en Madrid, en Bruselas y donde haga falta.

Con respeto y pero sin complejos. Con determinación pero sin soberbia. Con la fuerza de la razón, el valor de las ideas y el aliento de cientos de miles de riojanos.

No puede ser de otra forma. No va a ser de otra manera.

Autoridades, galardonados, riojanos y riojanas, quiero aprovechar esta oportunidad para hacer una defensa encendida de tres valores que son esenciales para nuestra sociedad y de obligado cumplimiento a la hora de educar a nuestros hijos: esfuerzo, respeto y confianza.

El primero de ellos es el valor del esfuerzo.

Dijo Ortega y Gasett que "todo es resultado de un esfuerzo. Sólo se aguanta una civilización si muchos aportan su colaboración al esfuerzo. Si todos prefieren gozar el fruto, la civilización se hunde".

Ésta es una de las lecciones que debemos aprender de la crisis que estamos viviendo: no todo vale, no se puede permitir que el éxito sea la única vara de medir, no podemos admitir caer en la autocomplacencia.

Debemos esforzarnos, no como medio para alcanzar algo, sino como fin a lograr.

No puede ser de otra forma. No va ser de otra manera.

El segundo de estos valores es el respeto.

El respeto por nuestros mayores, por nuestra historia, por nuestras familias, por nuestra tierra, por nuestros maestros, por nuestros trabajadores y empresarios, por todos aquellos que cada día dan ejemplo de abnegación, compromiso y saber hacer.

Nunca deberíamos olvidar que la tradición no se hereda, se conquista.

Y para hacernos merecedores de esas tradiciones que nos enorgullecen, por primera vez organizamos la Gala del Folclore de La Rioja. Y quiero recordar a todos los aquí presentes, para que lo transmitan a todos los riojanos, que el folclore es el conjunto de creencias, costumbres y artesanías tradicionales de un pueblo.

El tercero de estos valores es la confianza.

Como dejó escrito un poeta americano, la confianza, como el arte, nunca proviene de tener todas las respuestas, sino de estar abierto a todas las preguntas.

Y los riojanos, laboriosos como somos, comprometidos como somos, responsables como somos, sólo podemos mirar al futuro de cara y con confianza. La que nace de la fuerza interior y crece del esfuerzo colectivo.
Un esfuerzo que los riojanos siempre hemos sabido ejercer y, en momentos difíciles, hemos sido capaces de redoblar porque juntos, unidos, hemos construido una Comunidad Autónoma de la que nos sentimos orgullosos y juntos vamos a seguir trabajando con un doble objetivo. Primero para que el impacto de la crisis económica continúe siendo menor en La Rioja que en el conjunto de España y, segundo, para superar esta crítica situación y continuar la senda de progreso, afianzando los pilares básicos del bienestar social para aumentar la calidad de vida de todos los riojanos y, especialmente, de los que estén viviendo momentos de mayor dificultad. A ellos quiero manifestarles el firme compromiso del Gobierno de La Rioja y el mío, como Presidente, de seguir trabajando sin descanso para mejorar en lo posible su situación, como lo estamos haciendo, garantizando sus necesidades básicas.

No puede ser de otra forma. No va ser de otra manera.

Es, sencillamente, cuestión de justicia.

Como es de justicia reconocer el papel destacado que en nuestra sociedad juegan las entidades y personas que este año han merecido las más altas distinciones que se conceden en nuestra Comunidad: Medalla de La Rioja, Riojano Ilustre y Galardón de las Bellas Artes.

Riojanos, por nacimiento o convicción, como el director y actor teatral Vicente Cuadrado, quien ha sido distinguido este año con el Galardón de las Artes de La Rioja por su amplia y brillante trayectoria, plagada de premios y reconocimientos y en la que quiero destacar el trabajo desarrollado en ‘La Garnacha’ hasta convertirla en una de las compañías de más prestigio en el teatro aficionado español.

Riojanos como José Pedro Orío, nuestro panadero universal, porque estoy seguro de que le gusta que le definan con este humilde oficio: panadero, aunque es mucho, muchísimo más. Es un riojano que ejerce de embajador de su tierra, generosa y discretamente, en Madrid, donde entre otras muchas cosas patrocina el trofeo taurino ‘Vestido de luces Rioja y Oro’ que se concede al triunfador de la Feria de San Isidro, y allá por donde va. Es un riojano emprendedor y un gran empresario, conocido y reconocido en toda España por los innovadores productos que ha puesto en el mercado y por la calidad de la pastelería que elabora. Es un hombre solidario, que colabora con entidades benéficas como Aldeas Infantiles. Emprendedor, empresario, persona socialmente comprometida; en definitiva, un modelo a seguir que, además de endulzarnos la vida, ha dado a conocer La Rioja haciendo siempre bandera de su tierra, de nuestra tierra. Por eso hoy le concedemos la más alta distinción que puede otorgar el Gobierno regional: la de Riojano Ilustre.

La mayor distinción también, en este caso a una institución, la Medalla de La Rioja, se la entregamos, agradecidos, a la Delegación de la ONCE en nuestra Comunidad, una institución que en 1940 comenzó su andadura en La Rioja, hace ahora 70 años, y desde entonces trabaja en nuestra región para lograr la integración social de las personas ciegas y deficientes visuales graves. A todos los trabajadores de la ONCE, a los profesionales de sus distintos servicios, a los afiliados a la Organización, quiero expresar el reconocimiento de la sociedad riojana y nuestra sincera felicitación porque todos sabemos que la integración laboral es fundamental para lograr la integración social, un objetivo que comparte con el Gobierno de La Rioja.

Por último, y desde la relación personal y el afecto que siento por las personas con discapacidad, quiero agradecer a la Fundación ONCE el apoyo que presta, en colaboración con el propio Gobierno de La Rioja, a otras asociaciones y entidades en la mejora y prestación de infraestructuras de servicios sociales. Un ejemplo magnífico de que juntos, unidos, es más fácil y grato trabajar y avanzar en cualquier ámbito, ya sea social o económico.

Futuro, optimismo, responsabilidad, compromiso, ilusión, valentía, esfuerzo, respeto, confianza: todo ello es riojanismo. Qué mejor motivo para, todos unidos, lanzar a los cuatro vientos, a los siete valles, nuestro grito de orgullo por ser lo que somos, por ser como somos.

¡Viva La Rioja!

Pedro Sanz Alonso, Presidente de la Comunidad Autónoma de La Rioja