7 de julio de 2000

EL CAMINO DE LA LENGUA CASTELLANA

DISCURSO CONSEJERO DE EDUCACIÓN, CULTURA, JUVENTUD Y DEPORTES DEL GOBIERNO DE LA RIOJA Y PRESIDENTE DE LA FUNDACIÓN CAMINO DE LA LENGUA CASTELLANA

Ávila, 7 de julio de 2000

A nadie se le oculta que el turismo se está convirtiendo a gran velocidad en uno de los motores económicos más importantes de todo el mundo. Y ese turismo generador de riqueza y de prosperidad para los pueblos está contribuyendo también de una forma decisiva al conocimiento y puesta en valor del propio patrimonio cultural de esos pueblos. El turismo se ha convertido de hecho en un vehículo perfecto para acercarnos a la cultura.

En los últimos años, estamos asistiendo en toda Europa a un creciente desarrollo de un tipo de turismo basado en el redescubrimiento de antiguos movimientos de población, migraciones y rutas culturales que contribuyeron al origen y consolidación posterior de culturas y civilizaciones enteras. Este turismo eminentemente cultural está permitiendo conocer regiones alejadas de las tradicionales áreas turísticas que atesoran en su interior un impresionante legado histórico, artístico, intelectual y etnográfico.

En diciembre de 1997, seis localidades de la geografía española iniciaron un ilusionante proyecto para descubrir una de estas rutas: la emprendida por nuestro idioma, el castellano, desde sus primeros balbuceos en los monasterios riojanos de San Millán de la Cogolla, hasta la histórica ciudad de Alcalá de Henares, cuna del más internacional de nuestros escritores, Miguel de Cervantes, donde el castellano se hizo universal y empezó su proyección por todo el mundo.

De esta forma, y siguiendo siempre las recomendaciones del Consejo de Europa -que invitaba a los ciudadanos europeos a seguir y explotar los caminos reales e imaginarios en los que se forjó la identidad cultural europea- comenzamos a elaborar un proyecto de cooperación que vinimos a denominar finalmente Camino de la Lengua Castellana.

Este Camino nació precisamente con el objetivo de difundir la rica historia del español a lo largo de aquellos enclaves altamente significativos en el nacimiento y posterior desarrollo de una lengua que hoy es el vehículo de comunicación de 400 millones de personas en más de 20 países de uno y otro lado del Atlántico.

En esta andadura, llevábamos en la mente desde el principio las palabras de uno de los más ilustres filólogos hispanoamericanos, Amado Alonso: "No es la lengua un organismo vegetal, ni animal, ni natural, ni tiene leyes autónomas, ni condiciones de existencia ajenas a la intervención de los hablantes; la lengua ha sido lo que sus hablantes hicieron de ella, es lo que están haciendo y será lo que hagan de ella. Nuestra lengua y su porvenir está en nuestras manos, en nuestra voluntad, en nuestra intervención cotidiana y activa". Y ha sido precisamente este fin el que nos ha guiado en la definición, conformación y posterior desarrollo del Camino de la Lengua Castellana.

Las ciudades y los sitios involucrados en este proyecto tenemos como denominador común una destacada participación en la andadura lingüístico-literaria del castellano, desde San Millán de la Cogolla hasta Alcalá de Henares. Por tales motivos, el Camino de la Lengua Castellana comienza en los monasterios de Suso y Yuso, en esa cuna que forman los valles de San Millán, donde surgieron los primeros balbuceos de nuestro castellano escrito y donde se escribieron también los primeros versos en esta milenaria lengua. Atraviesa después el monasterio de Santo Domingo de Silos para llegar a continuación a Valladolid, pieza clave en la difusión del castellano en su estado más puro. De ahí, a Salamanca, donde se editó la primera gramática de nuestra lengua, la de Nebrija. Y, tras pasar por Ávila, ciudad amurallada que vio nacer a místicos escritores, acaba sus pasos en Alcalá de Henares, donde el impulso de su energía se transforma en una dinámica proyección universal.

Cada uno de los hitos tiene su historia, sus características urbanas y sociales y su propia identidad. Nuestro folclore es rico y muy variado, con elementos singulares que los hacen únicos y una cultura popular rica en leyendas y tradiciones. Pero por encima de estas circunstancias se alza la más destacada de todas ellas: su vinculación a la importancia universal de un idioma, el español, que cada día acaricia más oídos en la tierra.

De esta manera, el caminante podrá realizar un paseo por un paisaje real al mismo tiempo que intemporal, cargado de lirismo, a través de la memoria de una cultura representada en las figuras de los monjes anónimos de las Glosas, de Berceo, del Infante don Juan Manuel, del Marqués de Santillana, de Nebrija, de Fray Luis, de Santa Teresa y de San Juan, de Góngora, de Lope de Vega, de Cervantes, de Quevedo, de Calderón de la Barca, de Unamuno, de Rosa Chacel, de Miguel Delibes y de tantos otros.

El Camino de la Lengua Castellana es ruta de contrastes, de huellas romanas y románicas, góticas y renacentistas, que se van descubriendo en cada uno de sus rincones. Castillos, fortalezas, conjuntos urbanos, artes populares, monumentos, leyendas, personajes históricos y literarios, artistas y artesanos, santos y beatos, peregrinos, escritores y poetas irán surgiendo a lo largo del recorrido.

Durante estos dos años hemos ido dando forma y llenando de contenido la valija del Camino y, lejos de fetichismos y falsas adoraciones, este itinerario se ha revelado en una suerte de arteria histórica y cultural que se extiende a través del tiempo y la memoria.

No hay duda de que la Lengua y la Historia son soportes de la convivencia, y los dos factores se conjugan sin igual en el Camino de la Lengua Castellana. La Lengua y la Historia, la Historia y la Lengua se dan la mano, se mezclan, entrecruzan sus trayectorias, son casi una misma cosa en este Itinerario. Ir por este Camino no es sólo vivir una historia, es ir por la Historia.

Y este Camino y su historia no serían lo que son si dejáramos a un lado a uno de los hijos más ilustres de la Lengua Española: el Sefardí. No tendríamos un conocimiento exacto del Español, fiel a la historia, si no tuviéramos en cuenta a aquellos españoles trasterrados y hoy repartidos por todo el mundo que mantuvieron contra viento y marea su amor por Sefarad, por su lengua y su cultura. En el siglo XVII, el gran Spinoza, cuya familia procedía de Castilla y que escribió en Amsterdam algunas de las obras esenciales de la filosofía, tenía su biblioteca repleta de libros en español y en esta lengua redactó su Apología.

Los historiadores nos han contado muchos otros casos similares de gentes anónimas. Como el de aquel viajero español, que se encontró en la ciudad de Alepo, siglo y medio después de la expulsión de los judíos, con un sefardí que conservaba en su casa multitud de comedias de Lope de Vega y que repetía a cada paso versos de Góngora.

Se trata sin duda de algo único: quienes fueron lanzados al mundo respondieron guardando celosamente sus orígenes. Tanto los que se establecieron en los territorios del antiguo Imperio Otomano como los que fueron al norte de África o las ciudades europeas siguieron llamándose a sí mismos sefardíes, los judíos oriundos de España, y ese es un gesto que no podemos olvidar, que el Camino de la Lengua Castellana no quiere ni debe olvidar.

Unos y otros llevaron consigo no sólo la añoranza y los recuerdos, sino también el idioma, ese judeo-español que durante siglos ha sido la lengua familiar y el vínculo de unión y que tiene en el romancero el más hermoso de los testimonios. Como lo está en la belleza poética de las coplas, o en ese monumento del saber tradicional rabínico que es el Meam Loez.

En el Camino de la Lengua Castellana tenemos bien presente el legado sefardí. En algunos hitos, como en San Millán de la Cogolla, se le viene prestando especial atención a través de la celebración de Jornadas Sefardíes, con el fin primero de colaborar en el conocimiento y pervivencia de esta cultura. Se hace, además, en un lugar que es uno de los símbolos mayores de nuestra lengua. Por eso, cuando creamos la Fundación San Millán de la Cogolla, quisimos que el Ex-Presidente de Israel, D. Yitzhak Navon, perteneciera a su Patronato representando a la Comunidad Sefardí.

Un camino que recorre los más emblemáticos lugares del idioma español, un itinerario que transcurre por los enclaves en los que esta lengua milenaria nació, creció y se universalizó no estaría completo sin tener en cuenta también a los sefardíes, esos españoles que, por errantes caminos, llevaron consigo la Lengua Castellana como una herencia de amor que perpetúan a través de los siglos.

Sin embargo, diversos hechos históricos han puesto en serio peligro de conservación al judeo-español. Todo haría temer la ruina de esta preciosa supervivencia si no fuera por el conmovedor y tenaz cariño que por ella sienten los sefardíes. Un sentimiento que el Camino de la Lengua Castellana quiere ayudar a conservar e impulsar. Un camino que permitiría vincular y enlazar a todas aquellas comunidades dispersas por el mundo y principalmente por Europa. Un Camino que volvería a unir lo que hace más de 500 años era una sola lengua, una sola cultura. Un camino, en fin, que permitiría también lanzar un puente con América, porque no olvidemos que la Lengua Castellana, el Español, es elemento esencial y vertebrador de la cultura iberoamericana y, cada vez con más fuerza, de la propia cultura estadounidense. Una América, una Comunidad Sefardí repartida por el mundo y una España diversas pero unidas por una lengua, cuyo Camino hoy les presento, que permite hablar con orgullo de una cultura común. España y el Español son inexplicables sin su legado sefardí y sin su proyección hacia América.

Europa, a la que España y las comunidades judeo-españolas contribuyeron a dar forma desde sus orígenes, e Iberoamérica, donde España proyecta a Europa enriqueciéndola, serán el campo fundamental de las actuaciones de este Itinerario Cultural.

No debemos olvidar que la creación de una ruta o camino estable, que une varios puntos geográficos históricamente decisivos, es una forma de recordar que todos los pueblos fueron protagonistas de una historia común. Reactivar y potenciar el sentimiento de patria común -y eso quiere ser Europa- y reforzar el espíritu de fraternidad y solidaridad interregional e internacional favorecen la comprensión y fortalecen los lazos de convivencia.

El Camino de la Lengua Castellana, como gran itinerario transfronterizo que debe ser, puede favorecer sin duda una sociedad abierta que dé cabida a la diversidad y en la que las distintas culturas puedan mezclarse libremente y respetarse mutuamente, dentro del marco de una cooperación que favorezca la reconciliación entre los pueblos. Como escribió Raymond Weber, "Los itinerarios inventan un espacio transfronterizo paneuropeo, donde una palabra pública abre un camino más allá de las lógicas de Estado, de ortodoxias de todo género y de conmemoraciones. Un espacio abierto donde se pueden buscar nuevas soluciones, ensayar nuevas construcciones, probar experiencias, analizar los fallos, cuestionar ... Donde se puede sobrepasar el horizonte".

El Camino de la Lengua Castellana ha de ser estrella brillante en el cielo europeo, en ese amplio horizonte que todos debemos dibujar y ya sabemos lo que el gran poeta Pedro Salinas dijo de estos astros:

Las estrellas suprimen,

de lejanas que son,

las distancias del mundo.

Tan sólo me queda agradecer al Consejo de Europa la integración del Camino de la Lengua Castellana dentro de su campaña de "Europa: un patrimonio común". Trabajaremos en el futuro como lo hemos hecho durante estos dos últimos años para seguir siendo acreedores de esa confianza. Seguiremos dando a conocer por todo el mundo el potencial que atesora esta ruta a la hora de poner en valor el patrimonio cultural que comparten los pueblos europeos y americanos. Pero, por encima de todo, seguiremos trabajando para dar a conocer a todo el mundo que algo tan propio del ser humano como es la lengua ha servido y servirá a través del espacio y del tiempo para favorecer el diálogo, la convivencia y el respeto mutuo entre los hombres; y la cooperación, la tolerancia y la cultura de la paz entre los pueblos. Por todo ello creemos, y así se lo solicitamos al Consejo de Europa, que este Camino de la Lengua Castellana merece figurar en la lista de Itinerarios Culturales Europeos, y desde ahora, como lo hemos hecho siempre, nos ponemos a su disposición para organizar y fomentar todas aquellas actividades que contribuyan a ampliar los amplios horizontes culturales de este viejo continente.

Muchas gracias

LUIS ALEGRE - CONSEJERO DE EDUCACIÓN DEL GOBIERNO DE LA RIOJA Y PRESIDENTE DE LA FUNDACIÓN CAMINO DE LA LENGUA