9 de abril de 2003

Presidente,

Colegas del Comité de las Regiones,

Quiero saludaros y expresaros todo mi apoyo, afecto y reconocimiento desde la admiración que siento por vuestro coraje y por el ejemplo que ofrecéis a los demócratas todos los días del año.

Queridos compañeros del Comité de Regiones, sus testimonios son elocuentes y desgarradores. Pero, a pesar de esa carga de dramatismo que encierran, no cabe duda, desgraciadamente, de que son un fiel reflejo, un retrato exacto, de lo que está ocurriendo actualmente en el País Vasco. Del aniquilamiento y persecución sistemática que sufren quienes tratan de defender, en los Ayuntamientos de sus pueblos y ciudades, bien como concejales o como alcaldes, las ideas democráticas y de convivencia en las que creen. Son un reflejo descarnado de la brutalidad con la que actúa la banda terrorista ETA, mostrando su total desprecio por la democracia, por la libertad y por la vida. Sus testimonios traslucen sus lógicos miedos, pero también la fortaleza de su voluntad, de sus ideales y de sus convicciones, lo que les hace permanecer firmes en sus puestos, aun sabiéndose objetivo de los criminales.

Ellos han hablado en representación de todos. Han hablado en representación de los que se sienten demócratas y de los que luchan por defender la democracia en una situación tan especialmente hostil. Han hablado en representación de los que fueron asesinados, de los que tuvieron que renunciar a sus cargos por la asfixiante presión terrorista, de los que se vieron incluso obligados a abandonar su tierra, de los que quedaron mutilados y de los que precisan de la compañía de guardaespaldas para no ser víctimas de un atentado.

Esa es la virtud de su presencia hoy aquí. El de haber hablado por boca de la democracia y de los valores que la democracia representa. Haber hablado para delatar lo sorprendente que resulta que, en pleno siglo XXI y en una Democracia, ocurra lo que desgraciadamente ocurre: Que todos los concejales vascos de la oposición se vean en la obligación de llevar escolta, noche y día, para que no los maten; para que no acaben con sus vidas por defender las mismas ideas que defienden nuestros europarlamentarios, los políticos de la Europa comunitaria.

Considero que su testimonio no debe ser estéril. Y valoro la oportunidad que el Comité de Regiones les ha dado en el día de hoy para dar a conocer su situación a toda Europa. De darla a conocer a través de ustedes; a través de los legítimos representantes de los municipios y de las regiones europeas; a través de los legítimos representantes de los ciudadanos europeos.

Su testimonio debe convencernos a los europeos de la necesidad de luchar con todos los medios a nuestro alcance para acabar con esta lacra terrorista, reforzando la cooperación policial y judicial de los Estados miembros. Debe convencernos de la necesidad urgente de instaurar una verdadera democracia en el País Vasco, no una democracia vigilada como la actual, sino una democracia donde nadie sea perseguido por sus ideales, donde las ideas puedan ser defendidas libremente en los foros democráticos. Donde no se derrame ni una gota más de sangre.

Yo no soy indiferente a su dolor. A su situación. A su persecución. Nadie con un mínimo de humanidad puede serlo. Por eso, adelanto mi total y absoluto apoyo a la resolución que aprobará mañana este Comité y que espero que reciba el respaldo unánime de todos los aquí presentes, demostrando así que nadie de nosotros es indiferente al horror, a su sufrimiento; que nadie de nosotros está dispuesto a dar argumentos a la banda terrorista ETA para que siga sembrando el odio y la muerte en el País Vasco.

Y, al formular este deseo, me dirijo especialmente al PNV. Para exhortarle a que rompa todos los puentes con ETA y con sus grupos afines. Para exhortarle a que abandone la indignante equidistancia que mantiene entre los asesinos y las víctimas. Para exhortarle a que se distancie, desde hoy y para siempre, de los que marcan los objetivos de ETA. Porque, señores del PNV, su postura política, claramente ambigua y peligrosa, nada hace a favor de la paz y de la democracia en el País Vasco. Ningún ciudadano de bien puede entender su complicidad. Ningún ciudadano de bien puede entender que, gracias a su apoyo, la ilegalizada Batasuna gobierne en un buen número de Ayuntamientos vascos. Ningún ciudadano de bien puede entender que sigan apoyando al alcalde de Andoain, de Batasuna, aun cuando éste se ha negado a condenar el atentado que le costó la vida a su jefe de la Policía Local, Joseba Pagazaurtundua, a cuya hermana hemos tenido hoy la ocasión de escuchar. Ningún ciudadano de bien puede entender el ofrecimiento del PNV a Batasuna para compartir listas para las próximas elecciones cuando Batasuna ha sido colocada por los tribunales fuera de la ley por su demostrada connivencia con ETA. Y como nadie lo puede entender, sólo puedo apelar a su dignidad humana para que den su respaldo a la resolución que el Pleno del Comité de Regiones va a aprobar mañana. Creo que harían un gran favor a la Comunidad Autónoma que gobiernan. Un gran favor a la paz, a la libertad y a la Democracia, lo que hasta ahora falta en el País Vasco.

Muchas gracias.

PEDRO SANZ ALONSO - PRESIDENTE DE LA COMUNIDAD AUTÓNOMA DE LA RIOJA