28 de septiembre de 2006

Excelentísimo y Magnífico Sr. Rector de la Universidad de La Rioja,

Excelentísimas e Ilustrísimas Autoridades,

Comunidad Universitaria,

Señoras y Señores:

Un año más, como Presidente de la Comunidad Autónoma de La Rioja y en nombre de Su Majestad el Rey, se me reserva el honor de inaugurar el nuevo curso universitario.

Y, nuevamente este año, acudo a este acto con la certeza de que asisto a una de las más entrañables tradiciones académicas, pero también al nacimiento de un nuevo ciclo docente e investigador que ha de tener consecuencias no sólo positivas para nuestra tierra, sino que me atrevería a calificar de determinantes.

Asistimos al nacimiento de una nueva etapa cuyo objetivo prioritario viene marcado por el afán de formar y de transformar.

Formar en conocimientos y valores de responsabilidad y compromiso a nuestros alumnos. Y transformar nuestra Comunidad Autónoma en positivo, desde la atribución que nuestra Universidad ha asumido de ser agente y motor de desarrollo social, cultural, humano y económico, facilitando para este último fin que los conocimientos y los resultados de investigación y desarrollo aquí generados se trasvasen a nuestra sociedad, contribuyendo de esta manera a la mejora de nuestra calidad de vida y a la productividad empresarial.

Escribía Sánchez Asiaín que "la institución universitaria está pasando de ser importante a ser absolutamente decisiva, constituyendo el núcleo del que depende, y cada día con más fuerza, la frontera de las posibilidades individuales y colectivas de la actual sociedad global y del conocimiento".

"La Universidad", añadía, "se ha convertido en uno de los más importantes elementos estratégicos del sistema de innovación de un país que, por otra parte, es la mejor fuente de riqueza del futuro".

Palabras sabias las de Sánchez Asiaín que pueden ser trasladadas, letra por letra, punto por punto, a nuestra Universidad, a la Universidad de La Rioja.

Ese es el motivo que explica el entusiasmo renovado con el que la sociedad riojana, a través de sus representantes, testimonia hoy su adhesión más sincera a esta institución tan querida por todos nosotros, con un reconocimiento muy especial al equipo rectoral, a los profesores, al Consejo Social y al Personal de Administración y Servicios. Y con un saludo muy cordial a los estudiantes, a los que expreso mis mejores deseos para este curso que ahora inician y a los que traslado mi convencimiento de que en este campus van a hallar la educación de excelencia que buscan.

Los mejores esfuerzos de nuestra Universidad van dirigidos a atender sus demandas de aprendizaje, de formación y de cualificación para su futura incorporación al mercado laboral. Pero también esos esfuerzos se orientan a atender las demandas de la sociedad riojana, marcándonos a los riojanos el rumbo a seguir y abriendo nuestras ventanas al exterior en ese marco de dimensión universal de nuestra Universidad que nos vincula al mundo, para participar de él desde la singularidad de nuestras señas de identidad. Señas de identidad que dotan de una personalidad propia a nuestra Universidad y que conforman la base sobre la que asienta su prestigio y su garantía de competitividad.

Decía Ortega y Gasset que "de lo que hoy se empieza a pensar, depende lo que mañana se vivirá en las plazas". Y aquí, en esta Universidad de La Rioja, hoy comienza a pensarse el futuro colectivo de los riojanos.

No me cabe la menor duda. Es una absoluta certeza que les traslado a todos ustedes en la inauguración de este curso académico.

Una certeza que nace de repasar lo que ha sido la trayectoria de nuestra Universidad desde que fuera concebida, y muy especialmente desde que La Rioja asumiera las competencias en materia universitaria, una fecha especial de la que este año estamos celebrando su décimo aniversario.

En este tiempo, tiempo de entusiasmo y de esfuerzo compartido, nuestra Universidad ha sabido responder a los retos que tenía planteados, retos convergentes con los desafíos de modernización de nuestra Comunidad Autónoma. Tan convergentes estos retos y desafíos que hoy podemos decir que la búsqueda del mejor futuro para el conjunto de la sociedad riojana pasa ineludiblemente por nuestra Universidad. Por esa Universidad en la que cada persona que participa de ella deja su sello de ilusión, como el profesor y ex Rector D. Urbano Espinosa, al que felicito por su brillante lección 'Administración y control territorial en el imperio romano. Una aproximación histórica'.

Gracias a su sabiduría y a la sabiduría de otros, nuestra Universidad ha pasado de ser importante a ser decisiva.

Y es que la nuestra es una Universidad nacida en La Rioja y para La Rioja. Una universidad que, gracias fundamentalmente al Consejo Social, al que deseo felicitar por su ejemplar trabajo y dedicación, está en plena sintonía con el latir de la sociedad riojana, dando respuesta puntual a sus preguntas desde una constante actitud reflexiva y atendiendo a sus necesidades desde una permanente actividad investigadora con sello riojano. Y, al mismo tiempo, formando ciudadanos responsables y comprometidos con el conjunto de nuestra sociedad; ciudadanos que asuman y promuevan los valores de la convivencia y de la solidaridad.

La Universidad de La Rioja está al servicio de la docencia, la ciencia y la investigación. Es una Universidad que ha convertido la investigación en uno de sus signos distintivos, en una de sus tarjetas de presentación, para aprovechar las oportunidades de progreso que el mundo actual nos ofrece. Ajeno se nos hace, por tanto, el lamento del ilustre investigador Santiago Ramón y Cajal cuando, en su tiempo, aseguraba que "al carro de la cultura española le falta la rueda de la ciencia".

En este sentido, me agrada poder afirmar que la Universidad de La Rioja, en consonancia con las exigencias del contexto en el que le ha tocado vivir, lidera la trilogía CTE (Ciencia, Tecnología y Empresa).

Nuestra Universidad y nuestro tejido empresarial son aliados naturales, socios estratégicos.

Nuestra Universidad está siendo clave en el desarrollo de un modelo económico basado en el conocimiento. Un conocimiento que en nuestra Universidad no sólo se transmite de profesores a alumnos, como ocurría en siglos pasados, sino que, en estos albores del siglo XXI, se genera a través de la investigación propia y se pone al servicio directo e inmediato del progreso de nuestra tierra, bien mediante la transferencia tecnológica o bien promoviendo actitudes emprendedoras o estimulando la creación de empresas de base tecnológica.

Ya ha mencionado el Rector el convenio entre la Fundación de la Universidad y el Servicio Riojano de Empleo, que, como ha enfatizado, ha posibilitado actividades y cursos de formación destinados a mejorar la inserción laboral, el fomento de la cultura emprendedora y la creación de empresas.

De todos es conocido también el protagonismo de nuestra Universidad en el Primer y Segundo Plan de I+D+i de La Rioja. Un protagonismo investigador que conocerá un decisivo impulso con la implicación de nuestra Universidad en dos proyectos de enorme importancia para nuestro futuro, así como para la proyección internacional de La Rioja y para el prestigio de nuestra Universidad.

Estos dos proyectos son el Centro Internacional de Investigación de la Lengua Española (Cilengua) y el Instituto de Investigación Vitivinícola, que abrirán sus puertas en el monasterio de Yuso y en el término de La Grajera, respectivamente. Proyectos que contribuirán al fortalecimiento de la causa emilianense como Patrimonio de la Humanidad en el estudio, conservación y difusión del español, de una parte; y, de otra, que nos garantizarán la preeminencia de nuestros extraordinarios vinos en un mundo cada vez más competitivo y selectivo.

Vino y lengua, dos símbolos de identidad de La Rioja y dos argumentos de progreso para nuestra tierra. Vino y lengua que hallarán en este estamento universitario un resorte de impulso. Ese mismo vino y esa misma lengua que esta Universidad ha incorporado a su identidad y que exhibe como expresión de excelencia académica no sólo ante las Universidades españolas, sino también ante las europeas, lo que nos obliga en todo momento a luchar por su supervivencia y fortalecimiento.

Porque ese es otro de los grandes retos que tiene planteados nuestra Universidad: el de ser capaz de competir en un mundo cada vez más abierto e interdependiente. Competir desde la convivencia, la cooperación y el aprendizaje mutuo, facilitando el intercambio de alumnos y profesores, compartiendo sinergias, aprendiendo de lo bueno que otros poseen y avanzando así en la adaptación de nuestra Universidad al Espacio Europeo de Educación Superior, dentro del denominado Proceso de Bolonia.

Una adaptación que me consta está siendo ejemplar en la asunción de cambios estructurales y metodológicos, como así nos ha recordado el Rector, midiendo los tiempos y valorando más los resultados que la urgencia, y donde el Gobierno de La Rioja está contribuyendo con entusiasmo y sin escatimar esfuerzos. Una contribución que este curso académico se visualiza en dos iniciativas sin duda importantes. De una parte, las becas Erasmus, que tienen por objeto promocionar la formación de los alumnos de la Universidad de La Rioja en universidades extranjeras, europeas y no europeas, cofinanciando sus estancias con ayudas específicas o con convenios bilaterales. Y de otro lado, con la creación de becas para titulados extranjeros que deseen acudir a nuestra Universidad para seguir los Cursos de Lengua y Cultura Española concebidos para ellos.

Y al mencionar estos Cursos tengo que felicitar a nuestra Universidad por lo que está siendo su modélico proceso de proyección exterior. Una proyección exterior no sólo necesaria, sino imprescindible para nuestro prestigio y competitividad, y que se está viendo alentada fenomenalmente con acuerdos de colaboración con Universidades de varios continentes y con países tales como Japón, China o Brasil, a los que la próxima semana se unirá Chile, donde nuestra Universidad estará acompañada, como ya es tradicional, por el Gobierno de La Rioja, que quiere así testimoniarle su respaldo a su vocación de apertura exterior. Una vocación intrínseca a nuestra Universidad ya que la propia palabra Universidad nos remite necesariamente a universalidad.

Por tanto, podemos afirmar con absoluto orgullo y satisfacción que nuestra Universidad está respondiendo ejemplarmente a las esperanzas que en ella habíamos depositado los riojanos, en tanto en cuanto está dando respuesta satisfactoria a sus principales desafíos, y todo ello desde la autonomía universitaria, desde la transparencia y desde la rendición de cuentas a la sociedad que le presta su soporte. Es una Universidad dinámica, joven y optimista. Con personalidad propia, abierta al exterior y en creciente proceso de internacionalización.

Es de esperar, como ha señalado el rector, que se despejen los nubarrones que se ciernen sobre nuestra adaptación al Espacio Europeo de Educación Superior y que la reforma de la LOU ponga fin a la zozobra e incertidumbre que sacuden a las Universidades españolas. Sería negativo y pernicioso que el texto finalmente aprobado no nos encamine hacia esa Universidad del siglo XXI a la que se ha referido el Rector. Sería negativo y pernicioso que más que apostar por la apertura de las Universidades hacia la sociedad en la que están insertas, la reforma de la LOU supusiera una vuelta atrás en el tiempo, con una cerrazón de las Universidades en sí mismas, lo que históricamente se ha demostrado como un error.

Debemos dirigir nuestros esfuerzos a crear esa verdadera Universidad del siglo XXI. En ese afán está el Gobierno de La Rioja y en ese afán continuará. Por ello les anuncio que el Gobierno de La Rioja continuará siendo generoso en la financiación de nuestra Universidad y que redoblará sus esfuerzos para poner en sus manos esas herramientas que necesita para continuar creciendo, física y académicamente, y afrontar así con garantías de éxito los retos que se le plantean.

En este sentido, me gustaría mencionar que se va a iniciar la reforma del Edificio Politécnico y que existe voluntad para afrontar la cuarta fase del Centro Científico-Tecnológico para un mayor impulso a la investigación. Del mismo modo, y en respuesta al Rector, quiero decir hoy aquí, en este acto de apertura del curso académico, que está en estudio la redacción de un Plan Plurianual de Inversiones.

Son sólo algunos datos que aporto para poner de manifiesto la sensibilidad del Gobierno de La Rioja con nuestra Universidad, y ello, como vengo insistiendo a lo largo de mi intervención, con el convencimiento de que compartimos objetivos convergentes. Con el convencimiento de que en la fortaleza de nuestra Universidad reside la fortaleza de La Rioja. De que en este campus en el que nos hallamos hoy se empieza a soñar nuestro futuro. Un futuro de riojanos formados intelectual y científicamente, de riojanos responsables y comprometidos. De riojanos capacitados para la vida. Porque, como profetizaba un pensador, "la educación es la preparación para la vida completa".

Compartiendo estas palabras, sólo me resta felicitar a la Comunidad Universitaria en su conjunto por su ejemplar labor y dar la bienvenida a los estudiantes, a los que animo a que aprovechen la gran oportunidad que se les ofrece de formarse para transformar nuestra sociedad, para hacer de la nuestra una sociedad mejor, más justa, más desarrollada y con más oportunidades para todos.

Muchas gracias.

En nombre de Su Majestad El Rey Don Juan Carlos I, declaro inaugurado el curso académico 2006/2007 en la Universidad de La Rioja.

* Este texto puede ser variado u omitido total o parcialmente por el orador durante su intervención.

Pedro Sanz - Presidente de la Comunidad de La Rioja