10 de mayo de 2011

Majestad,
Excelentísimas e ilustrísimas autoridades,
Señoras y señores,

Hoy, La Rioja se siente muy honrada de poder contar en este acto con Su Majestad la Reina, que, como bien sabe, es merecedora del respeto y el cariño que todos los riojanos profesamos por los miembros de la Familia Real; también de nuestra gratitud y reconocimiento por el interés y las atenciones que éstos siempre han tenido con nuestra tierra.

Además, es un gran honor para La Rioja acoger la celebración del Día Mundial de la Cruz Roja y la Media Luna Roja, el mayor movimiento solidario del mundo, porque, junto al vino y la lengua, la fraternidad es una de nuestras principales referencias universales.

Por ello, en nombre de todos los riojanos, les deseo que hoy se sientan aquí como en su propia casa.

La conmemoración del Día Mundial de la Cruz Roja y la Media Luna Roja constituye una oportunidad para volver a poner al ser humano en el centro de la civilización. La de hoy puede representar, en palabras de Mario Vargas Llosa, una ocasión para que "la civilización siga existiendo, renovándose y conservando en nosotros lo mejor de lo humano".

Eso es lo que realmente vienen a encarnar tanto este movimiento internacional, como las personas, instituciones y empresas a las que hoy se reconoce su compromiso social y su labor solidaria: "lo mejor de lo humano".

El principal patrimonio de la Cruz Roja y la Media Luna Roja es el imperativo humanitario, el respeto a la vida y a la dignidad humana, la neutralidad y la independencia, el carácter voluntario y la unidad, la universalidad y la confianza de que es posible lograr lo que se desea.
Alguien dijo que "nunca se da tanto como cuando se dan esperanzas".

Majestad.
Señoras y señores.

Permítanme compartir con ustedes algunas reflexiones acerca del momento que vivimos y de lo que algunos han denominado el humanitarismo en crisis, acerca del voluntariado como una herramienta capaz de obtener lo mejor de cada ser humano, y sobre la imperiosa necesidad de coordinar esfuerzos y de sumar voluntades para garantizar los derechos básicos y fundamentales.

Resulta inevitable pensar que en un momento difícil y complejo, marcado por la crisis económica, ésta pueda implicar también un reflejo en el sistema de valores que da sentido a nuestras vidas, y considerar que la crisis económica ha de acarrear irremediablemente una pérdida de valores de nuestra sociedad.

El ejemplo de la Cruz Roja y la Media Luna Roja, el testimonio de los galardonados de este año, nos viene a demostrar que no hay deriva en los principios que rigen la conducta de nuestra sociedad, a pesar de que el mundo se enfrente cada día a nuevos retos y dificultades, que generan grandes dudas e incertidumbres.

No hay crisis de valores; hay valores en crisis.

Pero, afortunadamente, aquellos que ustedes representan son inmutables y van a permanecer imperecederos.

Está claro que, mientras que en cualquier rincón del mundo haya un ser humano necesitado y otro dispuesto a ayudarle, con independencia de la raza, el credo o la nacionalidad, la humanidad no estará en crisis.

Por ello, mi felicitación, reconocimiento y gratitud tanto a la Cruz Roja y la Media Luna Roja, como a las personas y entidades premiadas, porque el esfuerzo, la dedicación y el altruismo del que hacen gala han contribuido a cimentar tanto el prestigio y la proyección internacional de esta institución humanitaria, como uno de sus rasgos más distintivos: la actividad voluntaria.

En estos momentos de crisis, el voluntariado es esencial para construir un mundo más solidario, más humano y más justo.

Dicen que nada hay más fuerte ni más grande que el corazón de un voluntario. Y es que el voluntariado es un instrumento que sirve para tomar la temperatura del ser humano. Es un termómetro que nos ayuda a medir la solidaridad, la ayuda a los demás, la generosidad, la ilusión, la entrega, la justicia y el compromiso cívico de una sociedad.

Una sociedad sin voluntarios es una sociedad sin voluntad.

Es cierto que ese termómetro figurado ha alcanzado ya una temperatura muy elevada y que la Cruz Roja y la Media Luna Roja han escrito algunas de las páginas más hermosas del altruismo humano, pero no lo es menos que aún queda mucho por hacer y que todos debemos estar preparados para actuar con rapidez y eficiencia ante los nuevos retos que se presenten.

Por ello, la colaboración entre los poderes públicos y las organizaciones no gubernamentales es fundamental para dar respuesta a las necesidades más apremiantes; para combatir el hambre, el desamparo o la pobreza; para promover la inclusión social y apoyar la recuperación de las zonas afectadas por distintas catástrofes; para estar ‘cada vez más cerca de las personas’, como indica el lema de este Día.

Aquí, en La Rioja, Cruz Roja Española desarrolla un ingente trabajo del que nos sentimos muy orgullosos y en el que cuenta con la estrecha colaboración del Gobierno de La Rioja, lo que nos está permitiendo llegar allí donde no seríamos capaces de hacerlo solos, cada uno por separado.

"El hombre nunca sabe de lo que es capaz hasta que lo intenta", escribió Dickens.

Brevemente, quiero decirles que, juntos, la Cruz Roja y el Gobierno de La Rioja venimos ofreciendo un servicio sanitario más ágil y de mayor calidad al ciudadano, a través de una red de apoyo a los dispositivos públicos de atención a urgencias, o prestando el servicio de teleasistencia del Sistema Riojano para la Autonomía Personal y la Dependencia, con el fin de proporcionar seguridad y calidad de vida a nuestras personas mayores y con discapacidad.

Reflejo de la amplitud de la colaboración entre esta organización humanitaria y la Administración regional es también la gestión de dos pisos de protección de menores para atender sus necesidades básicas y proporcionarles una respuesta educativa de convivencia normalizada.

Pueden parecer pequeñas cosas, pero todo lo grande está formado por pequeñas cosas.

En este sentido, me enorgullece decirles que en La Rioja los servicios sociales tienen la consideración de servicio público y que el Gobierno de La Rioja ha reconocido como verdaderos derechos subjetivos de los ciudadanos determinadas prestaciones en materia de servicios sociales, en lo que es una muestra más de nuestro compromiso y sensibilidad hacia los más débiles.

Juntos somos más fuertes; juntos somos mejores.

Majestad,
Señoras y señores,

En la última Asamblea General de Cruz Roja Española se han fijado los objetivos para el periodo 2011-2015 con la vista puesta en apoyar a las personas más vulnerables; en prevenir y aliviar el sufrimiento; en proteger la vida y la salud; en asegurar el respeto al ser humano; en proporcionar ayuda humanitaria en caso de desastres, accidentes o conflictos bélicos, y en establecer programas de acción social y sanitaria.

En esta tierra compartimos sus nobles propósitos -ahí está el ejemplo de la presidenta de Aspace-Rioja, Manuela Muro, o el de la Cocina Económica de Logroño- y les animamos a seguir trabajando para que España continúe a la vanguardia en el ámbito humanitario.

Bien sabe la Cruz Roja que va a poder contar siempre con el apoyo y el aliento del Gobierno de La Rioja y de todos los riojanos, firmemente comprometidos en ayudar a los más desfavorecidos, en construir un mundo más justo y solidario, y en conservar en nosotros "lo mejor de lo humano".

Pedro Sanz Alonso, Presidente de la Comunidad Autónoma de La Rioja