6 de octubre de 2006

En primer lugar quisiera agradecerles la confianza que han depositado en mí para elaborar el Dictamen sobre la reforma de la OCM del vino, sector es de especial importancia para mi región y para todas las regiones vitivinícolas europeas, por lo que su desarrollo supone en la agricultura, economía, sociología, territorio, medio ambiente, turismo, imagen y prestigio internacional.

Mi trabajo parte del reconocimiento de las deficiencias que padece la actual OCM del Vino. Deficiencias que confirman de la necesidad de una reforma que permita abordar la pérdida de competitividad del sector vitivinícola europeo.

Las regiones y municipios tenemos la obligación de preservar el modelo socioeconómico del sector vitivinícola europeo desde una visión integral, teniendo en consideración la importancia territorial, económica, medioambiental, social y agraria del mismo.

Soy un firme convencido del éxito y la singularidad del modelo vitivinícola europeo, basado en la calidad y en la aplicación de unas normas de elaboración tradicionales que han derivado en la producción de los vinos con mayor notoriedad internacional, nuestros vinos, los vinos europeos.

El Dictamen que vamos a analizar resume mi confianza en el modelo existente y por tanto se asienta en un planteamiento de medidas "constructivas" que sirvan para desarrollar nuestras potencialidades. Desde este punto de vista, rechazo todas aquellas propuestas que conlleven la destrucción o del arranque de viñedo.

Tenemos que enfrentar la reforma conscientes de las particularidades del sector, conjugando sus características, antes citadas, con la necesidad de hacerlo competitivo y tenemos que ser realistas a la hora de proponer las medidas que paliarán la situación actual de la vitivinicultura europea: calidad, promoción/comunicación y orientación a los mercados.

Entrando en aspectos concretos del Dictamen, como habrán podido observar, las ideas generales están basadas en los principios sobre los que se asienta el modelo vitivinícola europeo. Su elaboración se ha realizado bajo las directrices del respeto y la apuesta por la continuidad de este modelo.

Hemos tratado de tomar en consideración todos los documentos de interés y de referencia que han sido elaborados desde que la Comisión Europea anunciara su intención de reformar la OCM del Vino. No sólo aquellos surgidos de las Instituciones Europeas sino también de los encuentros y foros organizados en otras regiones europeas sobre esta materia. Quienes son, al fin y al cabo las depositarias de las consecuencias positivas o negativas que deriven del resultado final de esta reforma.

La reforma tiene que tener en cuenta los siguientes parámetros irrenunciables:

" La toma en consideración del agricultor como principal protagonista de esta Reforma.

" La singularidad del sector y por tanto necesidad de mantener una OCM específica

" El incremento de la subsidiariedad de los Estados y las Regiones en esta materia

" La armonización de las políticas comunitarias para la búsqueda de la competitividad del sector

" El rechazo de la propuesta de arranque de las 400.000 hectáreas de viñedo anunciada por la Comisión porque no aporta ninguna garantía de solución real y por lo inaceptable de esta medida en términos de confianza y credibilidad de un sector tan importante.

" La oportunidad de difundir los efectos beneficiosos del consumo moderado de vino avalados por estudios científicos.

Entre los Objetivos del sector vitivinícola europeo está el de su desarrollo de forma competitiva y sostenible mediante normas claras y reglas eficaces y con la implementación de dos instrumentos esenciales, una decidida apuesta por la calidad y también la comunicación y promoción de nuestro modelo dentro y fuera de la UE. Todo ello para conseguir el objetivo final, un incremento de la presencia de nuestros vinos en los mercados europeos e internacionales. En resumen, calidad, promoción y presencia en los mercados.

Quiero decirles así mismo que hemos estudiado minuciosamente las enmiendas presentadas con la voluntad de incorporar todas las posibles. Les reitero mi receptividad a las aportaciones de los miembros y mi disposición a incorporar, en la medida de lo posible, las particularidades vitivinícolas de otras regiones.

Como Uds. ya saben el 10 de noviembre tendrá lugar un seminario sobre 'El sector vitivinícola como motor de desarrollo regional', a lo largo del mismo tendremos ocasión de seguir debatiendo el modelo europeo y me comprometo a incluir en el dictamen las ideas que salgan durante las discusiones y no estén incluidas en el borrador actual.

En el ingente número de enmiendas he detectado varios grupos dirigidos a modificar cuatro temas de mayor sensibilidad relacionados con:

1.- El impulso de la promoción y los efectos de una ingesta moderada

2.- La Dotación nacional

3.- La transferencia de fondos del primer al segundo pilar de la PAC

4.- Las prácticas enológicas

Con relación al primero de los puntos citados, conviene aclarar que La Rioja comparte los argumentos de las exposiciones de motivos que acompañan a estas enmiendas en el sentido de no incentivar al consumo del alcohol o de prestar una especial atención sobre este tema a determinados colectivos como los jóvenes.

Por tanto, se podría decir que compartimos las ideas recogidas en las enmiendas presentadas e incluso que son compatibles con las defendidas en el dictamen. Quizás para dejar más claro nuestro posicionamiento deberíamos insistir en el calificativo de consumo "moderado", ya que es ahí donde se manifiestan los efectos cualitativos del vino, no en el simple consumo o en el abuso del mismo, como parece que apuntan algunos miembros del comité de las regiones en sus enmiendas.

Compartimos con todos los ponentes que la labor de prevención del alcoholismo o la educación en una dieta sana es una obligación de las Administraciones Públicas, así se realiza en La Rioja por parte de su Gobierno, que no sólo se ocupa de promocionar sus sectores económicos, como el vitivinícola, sino que también desarrolla el resto de las políticas (Sanidad, Educación, Medio Ambiente, ….) de una forma responsable e integral.

En este sentido, tan importante debe ser para los gobiernos regionales, nacionales o internacionales la labor de apoyo a sus sectores económicos, agrarios, etc., como la puesta en marcha de campañas de promoción, educativas o divulgativas sobre aquellos aspectos que pueden beneficiar a la población y, en última instancia, compatibilizar ambas actuaciones con el objeto de lograr un desarrollo igualitario de todos los sectores, sin agravios comparativos.

En esta línea han de enmarcarse las políticas de promoción del consumo moderado del vino y las sanitarias de advertencia del abuso del alcohol, pero lo que no parece justo es tomar la medida drástica de incluir al vino en el mismo "paquete" que el resto de los alcoholes, reprimiendo su consumo por las consecuencias negativas de su abuso y, consecuentemente, desperdiciando las propiedades cualitativas que aporta su consumo moderado.

Apelar a la cuestión de los efectos beneficiosos para la salud del consumo moderado del vino es un derecho avalado por numerosos estudios científicos, por citarles algunos de sus están la "Paradoja Francesa", la Universidad de Harvard, el Hospital Clínico Universitario de Barcelona, el Hospital Clínico de la Universidad de Chile, etc.. que lo definen como un importante antioxidante y antiinflamatorio que previene lesiones arteriales y la trombosis arterial. Han determinado además los grandes beneficios del vino tinto en la prevención de enfermedades cardiovasculares, cerebrovasculares y hasta renales.

Por supuesto que hay que contemplar estos beneficios dentro de su consumo moderado, que los mismos científicos estiman en hasta 25 ó 30 gramos diarios, de ahí el énfasis en el calificativo de "moderado".

Y en este mismo sentido se contextualiza la consideración del vino como un alimento, así lo recoge la Ley del Vino española de 2003. En España una de las dietas más saludables es la Dieta Meditarréna, a base de productos alimentarios de alta calidad, naturales y que contienen todos los componentes alimenticios necesarios, el vino entre ellos. Pues bien, cualquiera de ellos contiene unas recomendaciones concretas sobre su ingesta y, lógicamente, el abuso de muchos sería perjudicial para la salud, entre ellos el vino.

Así pues, difundir los efectos cualitativos de una ingesta moderada del vino y su consideración como alimento debería ser incluido en la próxima Reforma de la OCM del Vino, para lo que confiamos contar con el apoyo de los miembros de la comisión DEVE.

II.- La segunda de las cuestiones que ha motivado la presentación de enmiendas, sobre todo por parte de los miembros alemanes, ha sido la creación propuesta por la Comisión Europea en su documento, del instrumento denominado "Dotación Nacional". Hemos intentado recoger todas las enmiendas mediante la nueva redacción del párrafo en la que hemos incluido un concepto fundamental para nosotros, el de la subsidiaridad de las regiones en la gestión de estos fondos.

III.- Con relación al mantenimiento de la ficha financiera y el traslado de fondos del primer al segundo pilar de la PAC, hemos intentado llegar a una postura intermedia en esta cuestión eliminando el incremento de fondos de Desarrollo Rural para este sector. Pero no podemos admitir una reducción de fondos de la ficha financiera actual de la OCM ni un trasvase de fondos entre los pilares, ya que la competitividad del sector vitivinícola europeo requiere de, al menos, los mismos fondos existentes para la puesta en marcha de las medidas que contenga la futura Reforma de la OCM.

IV.- Con relación a la adición de mosto y /o azúcar para la elaboración del vino, opinamos que esta práctica no está generalizada en toda Europa y cuenta con detractores y seguidores para la elaboración de vinos de calidad, de hecho, en nuestra región no se utiliza. No obstante, entendemos las particularidades del sector en algunas regiones y podemos apoyar esta idea con la admisión de las enmiendas.

Finalmente, la elaboración de los vinos europeos se ha llevado a cabo siempre sobre el asentamiento de la tradición, la cultura y el saber hacer, lo que no impide una renovación constante de los mismos así como el surgimiento de vinos más innovadores que respetan el acervo comunitario conviviendo con los más tradicionales.

Estos principios están contemplados en el Dictamen aunque quizás alguno de los miembros lo haya interpretado de diferente manera.

Pedro Sanz - Presidente del Gobierno de La Rioja