20 de mayo de 2000

La celebración del II FORO MUNDIAL DEL VINO¿RIOJA III MILENIO en La Rioja ha contado con una calificada participación tanto desde el punto de vista de las conferencias magistrales como de los ponentes y congresistas. De hecho, en esta segunda edición, el Foro del Vino se ha consolidado como un punto de encuentro de todo el sector y como marco de debate de los problemas, las soluciones y las tendencias de la producción de vinos de calidad. Entre otras, las principales conclusiones han sido las siguientes:

En primer lugar, la calidad uva se presenta como el fundamento del futuro desarrollo de los vinos de calidad, se convierte en la protagonista de los mismos. De hecho, ahora, tras el nivel tecnológico y el conocimiento técnico alcanzado en las elaboraciones, se requiere avanzar en las producciones de uva de calidad, y se exige, por tanto, un esfuerzo de adaptación y de evolución tanto a la viticultura como a los productores.

Los países productores europeos en general y los mediterráneos en particular cuentan, asimismo, con una diversidad varietal muy importante. Esta diversidad ofrece unas posibilidades significativas de elaboración de vinos de calidad diferenciados entre sí, fundamentados en la interacción entre el medio físico donde se desarrolla el cultivo con la diversidad de variedades vitícolas. Por el contrario, en los países emergentes nos encontramos con una mayor uniformidad en las variedades utilizadas que, aunque está desarrollando el sector de forma interesante, puede motivar una pérdida de oportunidades basadas en la riqueza de la diversidad y la singularidad.

La fortaleza europea, en tercer lugar, debe fundamentarse en esas posibilidades de diferenciación. Debemos basarnos en el aprovechamiento de las variedades minoritarias y/o autóctonas, que, pese a que están infravaloradas en la vitivinicultura actual, pueden aportar a los vinos las suficientes características diferenciales como para hacerlos singulares e irrepetibles. En definitiva, extraer el máximo potencial de la uva para conseguir la máxima expresión de calidad en el vino.

Por otra parte, la tecnología debe acotarse, ya que no todas las prácticas enológicas aportan calidad al producto obtenido. Por otro lado, debe sustentarse en una referencia deontológica clara, ya que estamos hablando de un producto, al fin y al cabo alimentario, y tenemos que asegurar la trazabilidad y la seguridad alimentaria del consumidor.

En cuanto a la elaboración, es necesario profundizar más en la transformación: debe estar dirigida a la mínima intervención posible sobre la materia prima, y favorecer los procesos que incidan sobre el aroma, el color y otras características organolépticas de forma positiva y natural.

El sector, por su parte, espera que la aplicación de la nueva OCM vitivinícola sirva para revitalizar el sector, para incrementar la protección de la cultura de las Denominaciones de Origen y la defensa de las Indicaciones Geográficas. Y es que los distintivos de calidad tienen que seguir siendo un eje fundamental en la política comercial de Unión Europea, tanto en sus negociaciones con otros países productores, como con aquellos otros estados netamente consumidores.

También se considera como altamente positiva la reciente sentencia del Tribunal de Luxemburgo sobre el embotellado en origen. Esta sentencia supone un claro factor de desarrollo para las zonas de producción vitivinícolas de calidad. Supone un paso cualitativamente importante en los fundamentos sobre los que se basa la filosofía que inspira toda la Política Agraria Comunitaria, y supone un incremento de las garantías ofrecidas por una Denominación de Origen al consumidor.

Asimismo, se estima que la globalización del comercio provocará una mayor competencia entre las producciones de diferentes orígenes. De todos modos, se considera necesario articular acuerdos internacionales que propicien el reconocimiento de prácticas vitícolas y enológicas en el ámbito mundial, así como de la propiedad intelectual de las acepciones y nombres empleados de forma histórica.

Otra de las conclusiones de este foro se ha centrado en el respeto al Medio Ambiente, en las prácticas de cultivo y de elaboración sostenibles. Éstas pueden crear, en un futuro próximo, diferencias significativas de la posición competitiva de cada uno de los vinos. Del mismo modo, no hay que olvidar las posibilidades de comercio y de distribución que ofrecen las nuevas tecnologías: cuentan con importancia suficiente como para no dejarlas de lado.

Por último, en este Foro se han presentado las nuevas fuentes de financiación, e incluso otras más clásicas que el sector vitivinícola no ha utilizado habitualmente, y que posibilitarían desarrollos empresariales para la pequeña y la mediana empresa. Con ellas se favorecerían nuevos proyectos de procesos de transformación e, incluso, de implantación de nuevas redes comerciales.

Estas han sido las principales conclusiones que pueden citarse del II Foro Mundial del Vino. Agradezco su presencia en esta edición y les invito a participar en la próxima, en el 2002.

JAVIER ERRO - CONSEJERO DE AGRICULTURA, GANADERÍA Y DESARROLLO RURAL DEL GOBIERNO DE LA RIOJA