15 de septiembre de 2004

Sr. D. Rafael Ansón, Presidente de la Academia Española de Gastronomía,

D. Luis Javier Rodríguez Moroy, Presidente de la Academia Riojana de Gastronomía,

Excmas e Ilmas Autoridades,

Señoras y Señores:

Supone un gran honor asistir hoy a la constitución oficial de la Academia Riojana de Gastronomía, por lo que deseo felicitar y desear la mejor de las suertes a su presidente, a D. Luis Javier Rodríguez Moroy, y a todos y cada uno de sus miembros, en primer lugar por su entusiasmo para materializar este proyecto y, en segundo, por la labor que van a desarrollar de ahora en adelante para investigar sobre nuestra gastronomía, para darla a conocer en España y en el mundo y para colocarla en el lugar de honor que, por méritos, merecimientos y virtudes, le corresponde.

Quiero agradecer también de una manera muy especial la presencia en este acto de D. Rafael Ansón, sin duda un ferviente enamorado de la cocina riojana, como ha tenido ocasión de recordar en diferentes momentos, y, como tal, una persona comprometida con su valorización y divulgación.

Sus consejos y orientaciones serán sin duda muy valiosos para que la Academia Riojana inicie su singladura con vientos favorables, con el rumbo seguro, con confianza y con garantías de éxito.

La cocina riojana ya tiene su Academia. La necesitaba. Se la merecía.

Se merecía una Academia porque la gastronomía riojana es fuente de identidad para La Rioja, es una de nuestras principales señas distintivas, una de nuestras mejores tarjetas de presentación en España y en el mundo, una fuente de atracción de turismo.

Si un pueblo es lo que come, los riojanos debemos a nuestra cocina lo que es nuestro carácter, nuestra alegría y nuestro optimismo ante los desafíos diarios. Transformamos el acto de comer en un motivo de amistad y de celebración.

Nos enorgullecemos de nuestra gastronomía, de su historia, de su tradición.

Posee un sello propio. Es reconocida por su singularidad y riqueza, y admirada por todos aquellos que han tenido ocasión de degustarla.

Es sabrosa, rotunda y variada. Tan variada como nuestras comarcas, nuestros valles, nuestras gentes y los diferentes climas que conviven en nuestra tierra.

Es una cocina antigua y a la vez moderna. Antigua porque se ha alimentado de las influencias de todos los pueblos que han transitado La Rioja -los romanos, los árabes, los visigodos y los cristianos-, y también los peregrinos llegados de todo el mundo. Y moderna porque, como nuestros emblemáticos vinos, y respetando una tradición milenaria, evoluciona día a día para complacer los nuevos gustos y las novedosas tendencias culinarias.

La gastronomía riojana es hija de los hombres y mujeres que la han ido moldeando a lo largo de los siglos, a fuego lento; es hija de nuestros padres y abuelos, que han transmitido generación tras generación unas recetas ancestrales que ellos mismos heredaron. Pero es hija también de una tierra pródiga y fértil, de una tierra que ofrece las mejores hortalizas de España y toda una gama de productos, frescos y sanos, que tienen un reflejo directo y gratificante en los platos condimentados a partir de esta selecta materia prima.

Tan orgullosos nos sentimos de la cocina riojana que nuestros desvelos no son otros que los de colocar su fama a la misma altura que la de nuestros vinos. Comenzando, en primer lugar, por singularizar las cualidades de los productos de nuestro campo, donde el Gobierno ha realizado un esfuerzo apreciable para dotarlos de una marca de garantía propia que exalte su lugar de origen. Y, en segundo, desarrollando toda clase de actividades promocionales, donde me permito destacar la iniciativa 'El vino y los 5 sentidos', que sirve de soporte a la constitución de esta Academia, y, recientemente, la celebración de una semana gastronómica riojana en Nueva York, en la sede de la ONU, en lo que ha constituido todo un éxito que nos sirve de acicate para reeditar la experiencia en toros lugares.

No me cabe la menor duda de que este es el camino a seguir para explotar todas las potencialidades de nuestra gastronomía, para convertirla en una de las principales, y más placenteras, puertas de acceso a esta tierra donde se cultiva el arte de vivir.

En este sentido, me complace poder decir que la Academia Riojana de Gastronomía va ser una pieza clave en este empeño. Gracias a ella, se investigarán los orígenes y la evolución de nuestra gastronomía, se recuperarán los platos olvidados o con graves problemas de desaparecer, y se divulgará a través de cursos, libros, conferencias y exposiciones, una gastronomía que abarca primeros y segundos platos, entrantes y postres. Y todo ello regado con uno de los mejores vinos del mundo: con el vino de Rioja. Con ese mismo vino con el que vamos a brindar no sólo para desearle suerte, sino para celebrar los éxitos que ya se anuncian para esta Academia que hoy echa a andar en este centro de universalidad, cultura, concordia y futuro que es San Millán de la Cogolla.

Muchas gracias.

Pedro Sanz Alonso - PRESIDENTE DE LA COMUNIDAD AUTÓNOMA DE LA RIOJA