17 de mayo de 2002

Deseo darles la bienvenida a todos ustedes y agradecerles sinceramente el fabuloso esfuerzo que están realizando para que la AREV cumpla satisfactoriamente con los objetivos que se trazó desde su constitución y que no son otros que los de conseguir una Europa sólida, desarrollada y abierta al mundo. Una Europa de los pueblos y de las regiones. Una Europa asentada sobre las bases milenarias de una cultura compartida que nos remite al vino y al cultivo de la vid como uno de sus principales exponentes.

Al llegar al final de mi mandato, me veo en el deber de hacer balance. Un balance que juzgo plenamente satisfactorio por cuanto considero que he dado cumplida cuenta de todas las promesas que expuse cuando resulté elegido presidente de la AREV y que se han materializado, precisamente, gracias al apoyo constante que ustedes me han dispensado.

Cuando, hace ocho meses, encabecé la candidatura de La Rioja, resumía mi programa en tres ejes. Por una parte, en: todo lo que se refería a la organización y el funcionamiento de la AREV; en segundo lugar, en los vínculos con otras instituciones, y por último, en las relaciones de la Asamblea con las regiones que la integran.

Por lo que respecta a la organización interna de la AREV, pretendía reforzar la eficacia en la gestión que ésta presta a sus miembros, con el fin de incrementar el prestigio y obtener mejores resultados en el trabajo. Un trabajo orientado, según nuestra Carta del Vino, a la mejora de la calidad, de la autenticidad y de la imagen cultural del vino desde cada región, respetando la idiosincrasia de cada una de ellas.

Y tal y como decía entonces, reitero mi convencimiento de que la defensa de las denominaciones de origen, la autodisciplina y, por supuesto, la defensa del consumidor han de redundar en beneficios para nuestras regiones, para nuestra sociedad y para nuestro sector. Un sector que es motor indiscutible de desarrollo económico y rural.

Y tal y como decía entonces también, tengo la certeza de que la participación y la transferencia de información serán piezas clave para continuar ilusionando a nuestras regiones, facilitándoles la canalización de sus esfuerzos en beneficio de todos y buscando, al mismo tiempo, la incorporación de nuevos socios.

En la presentación de mi candidatura anterior anunciaba que la AREV, además de potenciar las actuaciones ya existentes sobre vino y salud y agricultura de montaña, debía iniciar una línea de trabajo que vinculara la viticultura, el medio ambiente y las producciones en regiones de climatología adversa con el fin de consolidar las propuestas ya realizadas por diversas regiones italianas y españolas. Y abogaba por impulsar el turismo del vino como elemento dinamizador y diferenciado; como vehículo transmisor de una cultura milenaria.

En estos ocho meses, la AREV ha estado presente en el congreso de FIVIN, de Barcelona, donde dejó constancia de los beneficios para la salud del consumo moderado de vino. Y se ha reunido, en la feria Vinisud, de Montpellier, con las asociaciones europeas que trabajan para establecer las relaciones entre el vino y la salud. Además, ha hecho valer en un simposio el acuerdo alcanzado en Courmayeur, en el Valle de Aosta, de mantener el índice de alcoholemia en el 0,5%. Evitando así situaciones como la que han vivido las regiones portuguesas, donde el consumo ha descendido un 30% al rebajar esa tasa hasta el 0,2%.

No me cansaré de repetir, en este sentido, que debemos ser capaces de compaginar la seguridad vial con el consumo moderado de vino. Porque la defensa del consumo moderado de vino y sus beneficios para la salud es uno de los pilares en los que se basan las actuaciones de la AREV.

De otro lado, la AREV, durante este tiempo, también ha tenido ocasión de ensalzar su cultura, la cultura de las denominaciones de origen, en foros como la II Conferencia de Organizaciones Interregionales celebrada en Viena. Y ha mantenido contactos permanentes con la Red de Ciudades Europeas del Vino (RECEVIN) para potenciar las rutas del vino existentes en las regiones que conforman la Asamblea.

Pero, además de todo ello, la AREV ha continuado estrechando las relaciones que mantiene con el Centro de Investigaciones de la Viticultura de Montaña, con el que ha iniciado un proyecto común de defensa de la vitivinicultura en zonas difíciles como uno de los únicos motores del desarrollo rural de esos territorios.

En estos momentos, la Asamblea está elaborando un documento sobre las actuaciones necesarias en estas zonas para presentarlo en la UE con el fin de que tenga en cuenta este tipo de vitivinicultura a la hora de realizar actuaciones relacionadas con el sector, dada la importancia económica y social que tiene la vitivinicultura en regiones con malas condiciones de terreno y de clima

Además, dentro de las actuaciones más importantes de la AREV durante mi mandato, se han comenzado a recabar datos con el fin de poner en marcha el Observatorio Económico. Un observatorio que permitirá compartir la información sobre el sector y sus peculiaridades en cada una de nuestras regiones.

Por lo que respecta a las relaciones institucionales, continuaremos potenciando la defensa de los intereses de la AREV en foros europeos, como el Parlamento, el Comité de las Regiones y la Asamblea de Regiones Europeas, así como las relaciones con la Oficina Internacional del Vino y con las regiones en proceso de integración en la UE.

Estoy convencido de que la AREV debe aumentar su capacidad de influencia para que su modelo de vitivinicultura perviva en la nueva Política Agraria Común y sea tenido en cuenta en todas y cada una de las negociaciones de la OMC.

Para ello, debe generarse un debate continuo sobre el modelo que quiere defender, debe incrementar su capacidad de influencia en todas las instituciones y se debe fomentar la cooperación con esos organismos. El desarrollo del sector vitivinícola mundial, además, obliga a intercambiar opiniones de investigadores, científicos, economistas y juristas de la viña y el vino. Por ello, la AREV colabora con la Oficina Internacional del Vino; y La Rioja, en concreto, organiza la próxima semana el Foro Internacional del Vino con esta misma finalidad.

Hasta el momento, hemos participado en reuniones de la ARE, en las que hemos expuesto la postura de la Asamblea ante la ampliación europea. Una ampliación a todas luces necesaria, pero que hay que abordar, como ya decía en el acto de investidura de Madrid, "con diálogo y con prudencia". Y hemos mantenido contactos permanentes y reuniones con la OIV al objeto de presentar las actuaciones de la AREV.

También hemos defendido las denominaciones de origen, uno de los hechos diferenciales de la vitivinicultura europea, ante el Parlamento Europeo, así como la necesidad de mantener la fiscalidad cero para el vino. Porque el vino no debe ser considerado como el resto de los alcoholes por multitud de circunstancias por todos conocidas. Porque el vino es cultura, es salud y fundamenta la sociedad y la economía de todos nosotros. Si no fuera así, si se incrementan los gravámenes, se produciría una inmediata repercusión en los precios y, a la postre, en el consumo, con lo que peligraría la calidad de vida de nuestros viticultores y, en definitiva, se frenaría el desarrollo de nuestras regiones. Es por ello por lo que nuestra postura ha sido sólida e inamovible. Una postura que hemos negociado también con diferentes regiones e, incluso, España la asumido como propia. Una postura que hemos dado a conocer a los representantes españoles en el Comité de las Regiones y al Comisario de Agricultura del Parlamento Europeo, Franz Fishler, además de a los Comisarios Loyola de Palacio, Pedro Solbes y Firts Bolkenstein, con los que acabo de reunirme esta misma semana.

Precisamente, fue en el único Consejo Internacional celebrado bajo el mandato de La Rioja, el que tuvo como escenario el Valle de Aosta, cuando la AREV aprobó esa resolución de mantener la fiscalidad a cero. Un Consejo que también acordó la defensa de la viticultura en las zonas difíciles, la potenciación del sistema de denominaciones de origen en la OMC; la reorientación de la PAC en cuanto al desarrollo rural, la calidad y la seguridad alimentarias y la protección del medio ambiente, y la prudencia a la hora de introducir organismos modificados genéticamente.

Por lo que respecta a la defensa de la calidad y la seguridad alimentarias, tengo que recordarles que en la feria Alimentaria, de Barcelona, el CEPV organizó una mesa redonda sobre vitivinicultura y consumidores, a la que asistieron periodistas especializados y agentes comerciales extranjeros, donde se debatieron los modelos vitivinícolas, el marketing y la comercialización de vino desde los puntos de vista genérico y marquista, y las tendencias actuales para conquistar y satisfacer a los consumidores.

Pero nuestras actuaciones no se detienen ahí. Para este año, vamos a presentar un presupuesto de 378.100 euros con el que financiar la estructura permanente de la AREV en Burdeos, de tal modo que continuemos con nuestras actividades para defender los intereses de las regiones vitivinícolas y la cultura del vino. Con este mismo fin, además de fomentar nuestra presencia en los foros europeos e internacionales, seguiremos trabajando para poner en marcha el Observatorio Europeo y continuaremos potenciando las rutas del vino (RECEVIN), la relación entre el vino y la salud (Instituto Europeo del Vino y la Salud), y la vitivinicultura en zonas difíciles (CERVIM).

Por lo que pueden apreciar, han sido ocho meses de trabajo intenso. Ocho meses de un trabajo que pretendemos continuar para conseguir los objetivos que nos marcábamos en Madrid, cuando La Rioja fue elegida para presidir la AREV. Unos objetivos que no eran otros que acometer nuevos proyectos para reforzar la filosofía de foro de diálogo y cooperación interregional que sustenta a la Asamblea de las Regiones Vitícolas Europeas.

Y para apoyar esa nueva cultura medioambiental que nos permitirá alcanzar un desarrollo sostenible, tal y como lo hacemos las regiones que contamos con un modelo de crecimiento basado en la uva y el vino. Porque las regiones vitivinícolas europeas representamos uno de los mayores potenciales de desarrollo de Europa; suponemos, también, un ejemplo en cuanto a la innovación y la investigación por nuestra adaptación permanente a las tendencias de los mercados. Y todo ello sin perder los valores tradicionales que identifican a los vinos de calidad.

En definitiva, debemos seguir trabajando para salvaguardar la vitivinicultura europea, el modelo de denominaciones de origen, las relaciones del vino con la salud, con el turismo, con la economía y con la sociedad de nuestras regiones.

O, lo que es lo mismo, debemos seguir trabajando para que Europa y sus regiones continúen creciendo en torno a la vid y al vino.

Muchas gracias.

Pedro Sanz Alonso - Presidente de la Asamblea de Regiones Vitícolas Europeas y del Gobierno de La Rioja