22 de octubre de 2003

Excmo Sr. Consejero de Cultura,

Reverendo Padre Prior,

Distinguidos Profesores,

Señoras y Señores:

Como no podía ser de otro modo, quiero que mis primeras palabras sean de bienvenida a todos ustedes, especialmente a los que por primera vez pisan estos simbólicos lugares. Deseo también agradecerles su presencia hoy aquí y, sobre todo, el honor que hacen a esta Fundación por permitir acogerles para celebrar este Tercer Seminario de la Escuela Interlatina de Altos Estudios en Lingüística Aplicada.

Hace ya ocho años, en 1995, poco después de que asumiera la Presidencia del Gobierno de La Rioja, tuve la enorme satisfacción de inaugurar el Primer Seminario de la Escuela. Algún tiempo después se constituyó la Fundación San Millán de la Cogolla, a la que ustedes acogieron como sede, y celebramos un Segundo Seminario en el año 2000.

En aquellas dos ocasiones me acompañaron en esta mesa y en este momento inaugural los impulsores de la Escuela: los profesores Quemada, Martín Municio y Zampolli.

La fuerza implacable del destino nos ha arrebatado a D. Ángel y a D. Antonio.

La Escuela, la Fundación y San Millán no sólo han perdido a dos grandes maestros y entusiastas colaboradores; todos hemos perdido a dos excelentes amigos, que siempre estarán en nuestro recuerdo.

La muerte repentina de Martín Municio y Zampolli causó una gran conmoción entre sus amigos y colaboradores, y también en un buen número de instituciones en donde cada uno era impulsor fundamental de proyectos y realizaciones.

Conocí al profesor Zampolli allá por 1995 cuando inaugurábamos el primer seminario de la Escuela. Me sorprendió entonces la enorme humanidad de un hombre que vivía con pasión su amor por la vida y la lingüística, algo que confirmé también en el año 2000. Y aunque mis contactos con él fueron breves, bastaron para percatarme de su extraordinaria calidad humana y, sobre todo, del profundo afecto que sentía por la cultura española, en general, y por La Rioja y San Millán en particular.

Es evidente que, aunque sólo fuera por ser riojano, a Don Ángel Martín Municio me unían lazos más estrechos. Su amor a esta tierra y especialmente su amor a la lengua, le vincularon desde el principio muy particularmente a la Fundación San Millán de la Cogolla, y a los proyectos que alrededor de ella se han fraguado y con los que se sentía especialmente identificado.

Siempre llevó el nombre de la región que le vio nacer y el de San Millán de la Cogolla donde quiera que fuese, lo que le hizo merecedor de la Medalla de Oro de La Rioja. Nunca se negó a ninguna de nuestras peticiones, sobre todo si eso le obligaba a venir a estos simbólicos lugares, con los que tanto se identificaba. Pues su disponibilidad generosa marchaba pareja con su inteligencia, trabajo y organización.

Sin duda, le debemos muchas cosas, entre ellas que San Millán sea la sede de la Escuela Interlatina. Con la muerte de don Ángel hemos perdido a un hombre de ciencia, a uno de nuestros más importantes humanistas, a un eficaz colaborador y a un derrochador de amistad.

Sus amigos recordaremos a Ángel Martín Municio y a Antonio Zampolli con el cariño profundo, el agradecimiento y la admiración que siempre merecieron y que nos hizo sentirnos cerca de unas persona tan excepcionales e insustituibles.

Por eso precisamente esta Escuela debía seguir. Los que nos quedábamos, como bien nos hizo ver el profesor Quemada, debíamos proseguir el trabajo ya comenzado. Gracias a usted, Bernard, estamos hoy aquí. Y gracias también a quienes supieron recoger el testigo de los que nos dejaron: los profesores Calzolari y Pascual.

Este Encuentro, que tengo el honor de inaugurar, hará posible que, una vez más, La Rioja sea punto de referencia de los estudios sobre la lengua, sobre las lenguas. Somos los riojanos herederos de un trascendental legado: a las primeras muestras gráficas del romance español se suma la aportación poética excepcional del primer poeta de nombre conocido de nuestra literatura. Por ello, responsables con esta deuda histórica, nos sentimos llamados a protagonizar el estímulo de todo lo referente al español, nuestro mayor activo cultural. Con más fuerza si cabe desde que San Millán y sus Monasterios de Suso y Yuso recibieron uno de los más altos reconocimientos mundiales: ser Patrimonio de la Humanidad.

Una de nuestras principales prioridades radica precisamente en la conservación de los monasterios emilianenses y en el estudio y difusión del español. En estas tareas está embarcada la Fundación San Millán de la Cogolla, constituida en octubre de 1998, y que ha conseguido aglutinar, bajo la Presidencia de Honor de Su Alteza Real el Príncipe de Asturias y en torno a sus objetivos, a empresas y personas comprometidas con la defensa de este importante patrimonio que nos pertenece a todos.

La Fundación San Millán ha propiciado cuantos debates e iniciativas han sido precisas para analizar la situación de nuestra lengua. Cabe citar aquí el Encuentro Internacional de Directores de Departamentos de Español de Universidades de todo el mundo. Otro encuentro de suma trascendencia fue el que citó a todas las Academias de la Lengua Española en 1999 o el que convocó a directores de periódicos escritos en español de más de veinte países. Y ha sido en San Millán de la Cogolla también donde, hace ahora un año, los académicos españoles asumieron el compromiso de encarar la confección del Diccionario Histórico de la Lengua Española, una vasta empresa que deparará incontables beneficios a nuestro acervo cultural.

Tengo que agradecer aquí la inestimable y entusiasta ayuda que nos está prestando la Real Academia Española, que ha reafirmado la capitalidad de San Millán de la Cogolla como corazón y cuna del idioma y que ha elegido, como lugar simbólico, el Monasterio de Yuso para presentar todas las iniciativas que ha promovido con este afán. Entre ellas, me enorgullece señalar que fue aquí donde se puso de largo la nueva Ortografía, por primera vez panhispánica y un claro ejemplo de respeto a los modos de hablar que se prodigan al otro lado del Atlántico.

Ya ven que, por estas y otras muchas razones, esta tierra y estos lugares lo son de estudio, trabajo e investigación. Algo que me congratula profundamente como Presidente de La Rioja y de la Fundación San Millán de la Cogolla.

Tampoco debemos olvidar que, por mandato estatutario, estamos obligados a utilizar las nuevas tecnologías para la difusión y actualización del castellano en el mundo. Así pues, desde el primer momento de nuestra labor, hemos pretendido hacer una simbiosis de pasado, de presente y de futuro: los orígenes del español y la compleja panorámica de las innovaciones científicas o tecnológicas; la revolucionaria tecnología que, con ecos diversos, condiciona los nuevos tiempos y su humanismo de base. De esta conjunción es buena prueba nuestro portal en internet, a través del cual, además, se puede acceder a los fondos documentales de la que es una de las bibliotecas monásticas mejor conservadas.

En todo esto trabaja y seguirá trabajando con ahínco la Fundación San Millán de la Cogolla. Con una dedicación especial a la lengua que nos es propia, pero sin olvidar a las lenguas hermanas, a las otras lenguas neolatinas. Por eso, desde el principio, nos entusiasmó la idea que anima a la Escuela Interlatina, que se ocupa de las relaciones y contactos entre las lenguas romances, tras plantearse que debían unir esfuerzos para hacer frente a la hegemonía de otras lenguas en el mundo de la comunicación multidimensional y de las nuevas tecnologías.

Lo verdaderamente importante de esta Escuela es que nació como un proyecto común de diferentes países y de diferentes lenguas y, aunque cada una de las Instituciones que colaboran atiende de manera especial a la lengua que le es propia, no se olvida de sus hermanas ni de hacer un llamamiento a favor de la diversidad lingüística. Por esto y por el trabajo que van a realizar durante los próximos días, contrae La Rioja con ustedes una deuda de gratitud y quisiera aprovechar este acto para reconocerla públicamente.

Con el sincero y agradecido homenaje a los profesores Martín Municio y Zampolli, declaro inaugurado este Tercer Seminario de la Escuela Interlatina de Altos Estudios en Lingüística Aplicada.

* Este discurso podrá ser variado, ampliado u omitido por el orador durante su intervención

PEDRO SANZ - PRESIDENTE DE LA COMUNIDAD DE LA RIOJA