9 de abril de 2007

Patronos de la Fundación San Millán

Autoridades

Miembros de Cilengua

Señoras y señores

El 4 de diciembre de 1997, fecha en que se produjo la Declaración de San Millán de la Cogolla y sus Monasterios de Suso y Yuso como Bienes Culturales Patrimonio de la Humanidad, supuso un antes y un después en la historia de estos lugares.

La Rioja entendió esta declaración, más que como la culminación de un proceso, como el inicio de otro: el que haría a San Millán merecedor día a día del alto Galardón concedido por la Unesco. Había, además, que continuar el compromiso histórico adquirido hace más de mil años en el escritorio de Suso. Es, sin duda, un privilegio tener el calificativo de Bien Cultural de Interés Mundial, pero siempre fuimos muy conscientes de que este privilegio teníamos que seguir mereciéndolo día a día.

Por eso, pasado el momento de los fastos y celebraciones, se imponía el trabajo esforzado por salvaguardar no sólo un espacio natural y artístico, sino la lengua que en ellos vio la luz, una lengua que se ha convertido en el vehículo de comunicación de más de 400 millones de personas.

Para llevar a cabo esta responsabilidad histórica, el Gobierno de La Rioja auspició la creación de un órgano de gestión que permitiera que los Gobiernos Autonómico y Estatal, las instituciones, las empresas y las personas de toda clase aunaran esfuerzos para hacer de San Millán un centro de cultura y de visita de valor universal y para lograr que sea uno de los principales focos de estudio y difusión del español. Surgió así la Fundación San Millán de la Cogolla.

Con todos los medios a su alcance trabaja la Fundación con vistas a cumplir la primera norma de sus Estatutos, velar por los Monasterios de Suso y Yuso. En este sentido, y desde 1998 en que se constituyera, se han acometido cuantas obras de restauración han sido necesarias para proteger y cuidar estos monumentos; todas ellas llevadas a cabo en coherencia con las líneas de actuación señaladas en el Plan Director. Unas actuaciones, que junto a las que esperamos acometer de manera inmediata (la restauración de la Iglesia, la del Refectorio y la iluminación de Yuso) supondrán una inversión de más de 16 millones de euros y la culminación de ese Plan Director.

Pero la Fundación San Millán ha sido también motor de todo un proceso que ha hecho de San Millán un foco cultural y una referencia indiscutible del español. Hemos llevado a cabo cuantas actividades e iniciativas han sido precisas para analizar la situación del español, para estudiarlo y para divulgarlo. Ha sido precisamente aquí donde los académicos españoles asumieron el compromiso de confeccionar el Diccionario Histórico de la Lengua Española. Fue también aquí donde se puso de largo la nueva Ortografía, por primera vez panhispánica y un claro ejemplo de respeto a los modos de hablar que se prodigan al otro lado del Atlántico. Y de nuevo fue San Millán testigo de un acto sin precedentes: el que reunió en Sesión Plenaria a todas las Academias de la Lengua Española para aprobar el Diccionario Panhispánico de Dudas.

Tareas todas ellas para las que hemos contado con el apoyo y el aliento de nuestro Presidente de Honor, Su Alteza Real el Príncipe de Asturias, de todos los Patronos y, por supuesto, de los Miembros Benefactores de la Fundación, empresarios todos ellos fuertemente comprometidos con lo que San Millán significa.

Tareas en las que seguiremos trabajando no sólo para cuidar y proteger los Monasterios, sino también para incentivar todo lo referente a nuestro mayor activo cultural, la lengua española. Una lengua que está adquiriendo un papel preponderante en el concierto internacional. El español se ha convertido en la segunda lengua de comunicación internacional, tanto por el número de hablantes, como por su relativa homogeneidad, así como por la amplia dispersión geográfica que abarca, tal y como se ha puesto de manifiesto en el Congreso de la Lengua celebrado recientemente en Cartagena de Indias, donde también se ha augurado que dentro de tres o cuatro generaciones nada menos que el 10% de la población mundial se entenderá en español, sean o no hispanohablantes de nacimiento. De ahí que toda actividad relacionada con el estudio, difusión y conservación de este patrimonio común que une e identifica a los hispanohablantes repartidos por todo el mundo, revista en estos momentos un especial interés y una tremenda importancia.

La Rioja, tanto por su trascendental papel histórico en la configuración inicial del español, como por haberse convertido en la actualidad en un auténtico referente simbólico de esa lengua, se siente particularmente comprometida con su estudio y promoción. En su Estatuto de Autonomía, se determina entre las competencias exclusivas de esta Comunidad la "investigación científica y técnica, en coordinación con la general del Estado, prestando especial atención a la lengua castellana por ser originaria de La Rioja y constituir parte esencial de su cultura"

Para contribuir a este fin y dando continuidad a una labor que históricamente se realizó con especial rigor en el escritorio emilianense, una labor que desde 1998 viene asumiendo y protagonizando la Fundación San Millán de la Cogolla, el Gobierno de La Rioja decidió crear a través de esta Institución, el Centro Internacional de Investigación de la Lengua Española. Un proyecto para el que hemos contado con la colaboración del Gobierno Central y con la ayuda de fondos europeos. Un proyecto, que hoy cristaliza en la inauguración de su sede, pero un proyecto en el que se viene trabajando desde hace algún tiempo y que gracias a los profesores García Turza, Pascual y Cátedra ha dado ya sus primeros frutos.

Queremos hacer de Cilengua un centro de estudios superiores y de investigación estrictamente profesionalizado. Un centro internacional, con investigadores propios cualificados, pero respaldado y nutrido científicamente por los departamentos universitarios, nacionales y extranjeros, y por las Academias de España y de los países de habla española. Un centro de investigación único en el dominio hispánico con tal envergadura y proyección científica. Este es nuestro firme propósito, que pretendemos alcanzar a través de los siguientes objetivos:

- La investigación en el terreno de los estudios filológicos e históricos, en especial en todo lo que concierne la historia de los textos, la historia del libro, la historia de la lengua, la edición crítica, la lexicografía y otras disciplinas y ciencias históricas y auxiliares.

- La formación de investigadores en estos mismos aspectos, por su cuenta o en colaboración con otros centros, organismos, institutos y universidades que sean convenientes para el desarrollo del Centro.

- El desarrollo de programas específicos propios o proyectos de investigación en cualesquiera de estos ámbitos de forma independiente o en colaboración con otros organismos o investigadores.

- La publicación de los resultados en el ámbito del Centro, tanto en su línea editorial propia como en otros organismos públicos o privados con los que acuerde la edición en cualquier soporte.

- La organización de congresos nacionales e internacionales, reuniones científicas, coloquios, seminarios de trabajo y cualquier otro tipo de encuentros con especialistas en las materias objeto de estudio en el ámbito del Centro.

Contamos para lograrlo con instrumentos científicos y una infraestructura que hoy inauguramos. Contamos con los mejores recursos humanos, encabezados por tres prestigiosísimas figuras de la filología hispánica, a quien hoy quiero públicamente agradecer su dedicación y trabajo. Y contamos con un buen número de proyectos. Algunos ya se han puesto en marcha, otros se iniciarán próximamente. Por citar algunos: el de "Las Biblias Hispánicas" dirigido por el profesor Claudio García Turza, de notoria envergadura y que cubrirá una importante laguna de la historia de la filología y de la cultura españolas. El del ansiado Nuevo Diccionario Histórico de la Lengua Española, dirigido por el profesor José Antonio Pascual, una vasta empresa que deparará incontables beneficios a nuestro acervo cultural. El de la tarea inmensa y de importantes consecuencias que supone la recuperación del patrimonio literario de la lengua española y de La Rioja, que dirige el profesor Pedro Cátedra, de cuya mano, junto a la de María Luisa López Vidriero, el prestigioso Instituto de Historia del Libro y de la Lectura se ha integrado en el Cilengua.

Precisamente, en esta labor suya por recuperar nuestro ingente patrimonio literario, me complace anunciar hoy aquí un proyecto relacionado con la conmemoración este año 2007 del VIII Centenario del códice del Mío Cid, quizá el testimonio más emblemático e importante de la literatura y de la lengua española y que pretende, utilizando las más sofisticadas técnicas de fotografía hiperespectral, la recreación virtual del famoso códice y la publicación de sus resultados en una edición crítica, además de contribuir a su conservación futura. Un importantísimo proyecto en el que Cilengua cuenta con la participación, por supuesto, de la Biblioteca Nacional, depositaria del códice, y con la muy destacada participación también de la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales.

Hemos recorrido un largo camino para llegar hasta aquí. Aún nos queda mucho por andar. Como Presidente de esta Comunidad y como Presidente de la Fundación San Millán de la Cogolla, me siento muy orgulloso de lo que hemos alcanzado, pero sé también que no hemos de cejar en nuestro empeño y les pido a todos, patronos, empresarios benefactores y miembros del Cilengua, que nos sigan prestando su ayuda. Sin ella no hubiéramos podido llegar a este momento. Les necesitamos.

Muchas gracias a todos.

Pedro Sanz - Presidente de la Comunidad de La Rioja