4 de noviembre de 1999

Decía Schopenhauer que "la arquitectura es una música congelada". Y es que los monumentos arquitectónicos, y esta Comunidad Autónoma es especialmente rica en ellos, son algo más que un amasijo de piedras y materiales de construcción. En cierta medida, se asemejan a una sinfonía musical detenida en el tiempo para goce y disfrute de generaciones enteras. Detrás de cada edificio se encuentra la vida de un artista y, a la vez, la vida de todos aquellos que a lo largo de la historia han tenido la dicha de poder habitar en él y compartir su belleza.

"El Monumento Vivo". Este es el sugerente título con el que han sido bautizadas estas Jornadas de Intervención en el Patrimonio Histórico Artístico, un foro que tras veinte años de experiencia se ha convertido en un punto de referencia para todos aquellos que trabajan día a día en la conservación del legado patrimonial.

La restauración de edificios monumentales no se realiza exclusivamente para disfrute de la vista. La verdadera restauración pasa por entender el para qué y el para quién se lleva a cabo. La mejor forma de rescatar la historia y tradición de esos monumentos es volver a darles vida, recobrar para ellos la actividad que tuvieron en sus orígenes. Este es el verdadero reto que tenemos ante nosotros. Conseguir que los cascos históricos de nuestras ciudades recuperen su protagonismo y que nuestros edificios más carismáticos sean rescatados del olvido y pasen a ser parte activa de la sociedad actual.

Esta ciudad de Logroño que hoy nos acoge es buena muestra de ello. Edificios emblemáticos amenazados por el paso del tiempo han sido restaurados y acondicionados para la construcción de museos, sedes de instituciones y colegios profesionales, albergues y centros para jóvenes y mayores. Gracias a este esfuerzo hemos conseguido que estas viejas edificaciones vuelvan a ser, como reza el lema de las jornadas, monumentos vivos. Indudablemente, aún queda mucho por hacer. Aún quedan numerosos retazos de nuestra historia por conservar.

La Rioja es una de las Comunidades Autónomas con mayor índice de monumentos por metro cuadrado. Las catedrales, ermitas y conventos que jalonan nuestro territorio, además de la infinidad de iglesias y edificaciones civiles, son un motivo de orgullo para todos los riojanos. Pero, a la vez, constituyen también una inquietud permanente para todos aquellos que estamos encargados de velar por su integridad.

El Gobierno de La Rioja, a pesar de sus limitaciones presupuestarias, ha redoblado sus esfuerzos en los últimos años para proteger este legado histórico. En poco tiempo, los riojanos hemos tenido que empezar a preservar lo que durante siglos había permanecido olvidado. En esta tarea, se ha contado con la inestimable colaboración de numerosas entidades privadas. Ellas han contribuido también, y de forma decisiva, a la recuperación de numerosos vestigios y testimonios del pasado riojano. Hoy, en este foro, debo agradecer de forma especial al Colegio de Arquitectos de La Rioja por su incansable labor a la hora de potenciar el conocimiento y restauración de nuestros monumentos.

Durante estos días, se ofrecerán aquí valiosas aportaciones para seguir desarrollando esta tarea de conservación. Los avances científicos y la constante aplicación de nuevas tecnologías para el tratamiento de materiales son fundamentales para que la conservación sea más duradera en el tiempo y para que la belleza de estos edificios pueda ser recuperada con mayor esplendor.

Pero antes de restaurar hay que conocer. Los trabajos de restauración deben estar marcados por la solidez y seriedad a la hora de investigar, a la hora de encontrar las raíces históricas y artísticas de cada obra, para realizar de esta forma la mejor de las actuaciones posibles. Trabajamos sobre obras únicas e insustituibles, elementos históricos de valor incalculable, por lo que este estudio previo debe ser imprescindible.

Estamos en los albores del comienzo de un nuevo siglo y aunque la aportación de recursos financieros y materiales ha sido en estos últimos años de suma importancia, quiero confiar en que los ciudadanos del siglo XXI no descuidarán los bienes que nos ha entregado el paso del tiempo.

Les invito a colaborar en la consecución de este objetivo, que sé que es compartido por todos ustedes, y les felicito porque son protagonistas de la recuperación de una parte de nuestra historia. Marcial, aquel gran poeta, dijo en una ocasión que "poder disfrutar de los recuerdos de la vida es vivir dos veces". El trabajo de todos permitirá que la sociedad del siglo XXI pueda seguir disfrutando de los recuerdos, pueda seguir viviendo en esos monumentos y edificios históricos, en las catedrales y ermitas, en las iglesias y conventos. Porque preservando esta memoria, haremos de esos edificios monumentos vivos y, más aún, monumentos vividos. Muchas gracias.

Luis Alegre Galilea - Consejero de Educación, Cultura, Juventud y Deportes