21 de octubre de 2011

Señoras y señores:

Les doy mi más cordial bienvenida, de manera especial a los que, por primera vez, pisan esta tierra de tanta trascendencia para la historia más remota de nuestra lengua, y a los que han venido desde más allá de nuestras fronteras. Gracias de verdad por estar aquí; gracias, especialmente, al Grupo Vocento por haber elegido La Rioja para celebrar sus primeras Jornadas ‘El futuro en español’.

También quiero saludar a los alumnos del 2º curso de Bachillerato del IES Batalla de Clavijo de Logroño, que hoy nos acompañan en este acto junto a sus profesores. Somos conscientes de que los jóvenes representan el futuro y van a crear la lengua del mañana, por lo que hoy vuelvo a reiterar nuestro compromiso de apoyarles en su formación, que ha de ser lo más importante para ellos en estos momentos.

Como digo, con la celebración de esta importante reunión, se brinda a esta región un especial protagonismo. Un protagonismo que en los últimos años se ha hecho cada vez más evidente gracias al papel que, en el concierto internacional de nuestra lengua, juegan aquellas instituciones que, auspiciadas por el Gobierno de La Rioja, están haciendo del español su bandera, y entre las que merece destacarse el Centro Internacional de Investigación de la Lengua Española de la Fundación San Millán de la Cogolla.

Estas Jornadas harán posible que, una vez más, La Rioja sea punto de referencia de los estudios sobre nuestra lengua. Esta tierra tiene acreditada históricamente, con prodigalidad documental, su nombradía de región española que, desde época muy temprana, se constituyó en uno de los ambientes intelectuales de mayor prestigio en el marco europeo.

De ahí nuestro empeño en hacer que el nombre de La Rioja siga vinculado a estudios lingüísticos y a una preocupación especial por la lengua desde cualquier tipo de investigaciones y disciplinas.

Y a estas investigaciones no le ha sido nunca ajena la preocupación por las nuevas tecnologías. Ya en el año 1996 promovimos en San Millán un seminario titulado ‘El español y las nuevas tecnologías’, en el que se pusieron de manifiesto los peligros de abandono de las lenguas a su suerte y de no dejarse tratar por las innovaciones técnicas. Por aquel entonces, manifestaba el riojano Ángel Martín Municio, hombre de ciencia y gran lingüista, que "es absolutamente seguro que las grandes lenguas actuales que no sean tratadas por el ordenador, no tardarán en degradarse, en el plano internacional, a lenguas de segunda o de tercera, y, probablemente, en el mismo plano nacional, perderán grandes sectores de sus aplicaciones actuales".

Era una importante llamada de atención, a la que también se ha referido José Antonio Pascual, vicedirector de la Real Academia y uno de los directores de Cilengua, cuando asegura que la adaptación de una lengua a la informática no significa su entrega al mundo sin corazón de las máquinas, sino la ampliación del conocimiento de los mecanismos de la propia lengua, que no va en detrimento de su uso espontáneo, en el dominio de lo privado.

Desde estas llamadas de atención de hace años a la actualidad han ocurrido muchas cosas. Los canales por donde se difunde la lengua son hoy infinitamente más numerosos de lo que lo fueron ayer. Lo que antes era una tendencia, hoy es un derecho. Tal y como se recoge en el libro ‘El español en la red’, presentado el año pasado en Logroño, "el aumento de los usuarios de Internet en los últimos años ha sido absolutamente espectacular en el caso de los países de habla hispana, con un crecimiento de más del 1.000%".

Los medios de comunicación se han convertido en jerarquías lingüísticas relativamente autónomas. La gente que lee periódicos o escucha la radio y la televisión, es mucha más que la que lee gramáticas y ortografías. En este sentido, el académico Gregorio Salvador dice que "guionistas, asesores lingüísticos, un conjunto de nombres perdidos en los títulos de crédito…, está en condiciones de hacer, con buen sentido, mucho más por el porvenir del idioma, no ya que filólogos y escritores, sino que todas las Academias de la Lengua juntas".

Como se puso de manifiesto en el Seminario ‘Los periodistas, maestros del español’, celebrado el año pasado en San Millán de la Cogolla, los medios son escaparates de nuevas palabras: muestran productos y crean el deseo de adquirirlos, y, en ese sentido, son un foco de irradiación de modelos. Los neologismos denominativos, los que la prensa más necesita y, por tanto, recoge o crea, son los que permanecen y los que, a la vez, sirven para medir la vitalidad interna de una lengua.

Y lo que es más importante, se producen esfuerzos conscientes por parte de numerosos medios por cuidar el idioma y difundir esta protección. A la gente le interesa la lengua que habla. La demanda lingüística existe; hay que aprovecharla y ofrecer divulgación lingüística, aunque la mejor divulgación es el propio ejemplo.

Por eso hoy, en este importante foro, auspiciado por unos de los grupos de comunicación multimedia líder en España, me permito pedirles que sean eso, un buen ejemplo de amor a nuestra lengua, ese amor que reclama el prestigioso escritor Jorge Edwards cuando decía hace pocos días que "el lenguaje es imprescindible y hay que tener una actitud de amor hacia él".

En fin, amemos todos, no solo los periodistas, nuestra lengua. El español es una obligación de las autoridades políticas, de las académicas, de toda la sociedad; hagamos el esfuerzo de tratar de que la lengua española esté presente en todos los ámbitos, pero, especialmente, en el de las nuevas tecnologías.

Se preguntaba José Antonio Millán qué podemos hacer en este nuevo siglo por el español. Sin duda, reforzar la calidad de su enseñanza, mejorar las herramientas que nos ayuden a conocerla y manejarla, velar por su unidad terminológica, y convencernos de la importancia económica y estratégica de dominar los aspectos de ingeniería lingüística.

De cómo afrontar estos retos a los que se enfrenta el español van a hablar ustedes durante estos días. Estas jornadas tenderán un puente de unión entre el origen del español, situado en el scriptorium de San Millán de la Cogolla, y el futuro de nuestra lengua, que es hacer de Logroño la capital del español en Internet en el año 2021.

Hoy, más de mil siglos después de que aparecieran en nuestra tierra las primeras anotaciones manuscritas, la lengua española no es lo que era y no es lo que será. Hoy, el moderno scriptorium es Internet, una red que atrapa a tres de cada diez personas en el mundo. Hoy, Internet es el laboratorio del español y hemos de saber aprovechar las oportunidades que nos deparan las nuevas tecnologías para consolidar el liderazgo de nuestra lengua como vehículo de comunicación y elemento de concordia.Con ese deseo, renovando mi agradecimiento a Vocento y reiterando mi convicción de que esta reunión va a ser muy fructífera, declaro inauguradas las primeras Jornadas de Vocento ‘El futuro en español’.

Muchas gracias.

Pedro Sanz Alonso, Presidente de la Comunidad Autónoma de La Rioja