27 de septiembre de 2001

Excelentísima y Magnífica Rectora de la Universidad de La Rioja

Excelentísimas e ilustrísimas autoridades

Comunidad universitaria

Señoras y señores:

"Sólo el que sabe es libre, y más libre el que más sabe. Sólo la cultura da libertad. No proclaméis la libertad de volar, sino dad alas; no la de pensar, sino dad alas, no la de pensar, sino dad el pensamiento".

En estas reflexiones se refleja la esencia de esta Casa del saber superior que alberga los conceptos que cimientan el futuro de las sociedades: el estudio para conservar el saber; el pensamiento para innovar; el debate para compartir el conocimiento, y la titulación que confirma la capacitación de cada nuevo universitario.

Unos conceptos en los que La Rioja se mira y se ve y nos confirman que la demanda social que requería un campus riojano era una necesidad compartida por todos, no sólo por lo que representa en sí esta institución, sino por todo lo que significa materializar las vocaciones y los proyectos personales de los riojanos.

Y justo es que, a estas alturas, mostremos nuestra satisfacción, pues lejos de haberse convertido en un espacio cerrado, en una simple comunidad de aprendizaje, la Universidad de La Rioja es una institución conectada con las exigencias sociales de nuestra comunidad y de su futuro.

Se cumple ahora el primer decenio de funcionamiento de nuestra Universidad. Diez años han transcurrido desde que el antiguo Colegio Universitario de La Rioja alcanzó su mayoría de edad y, en este tiempo, hemos realizado un incremento exponencial en medios y recursos.

La Universidad ha crecido y eso es algo que cualquier ciudadano puede apreciar. Nuevos edificios se han levantado como símbolos de su expansión y hoy podemos referirnos a su entorno como el de una auténtica Ciudad Universitaria, dotada de los medios para el estudio, la investigación, la participación y el deporte.

Todo ello es el fruto del esfuerzo colectivo en el que la propia comunidad universitaria ha ido marcando las pautas de su crecimiento, contando con el decidido respaldo de la Comunidad Autónoma, en una tarea que se ha visto recompensada con el desarrollo homogéneo y equilibrado de La Rioja.

Pero construir el futuro es un reto que nos exige mirar hacia adelante, márcándonos metas cada vez más ambiciosas al servicio del bienestar y la prosperidad de todos.

Por ello, en este curso que hoy iniciamos, quisiera trasladar a la comunidad universitaria mi inquietud para que se abra una nueva etapa en la que tenemos que dirigir nuestra actividad, con más intensidad si cabe, hacia un crecimiento de calidad y excelencia, un objetivo que consiste en dar respuesta adecuada al marco socieconómico que este nuevo siglo nos plantea.

La universalidad del saber, la caída de los proteccionismos y el desarrollo de las comunicaciones, nos han conducido a situaciones como la del distrito abierto y la movilidad estudiantil. Los programas europeos, las becas y ayudas del Estado y de nuestra propia Comunidad, así como el nivel económico de nuestra sociedad y la mejor preparación e información, propician que la movilidad estudiantil crezca año tras año. Todo ello no es mas que la plasmación día a día del concepto de universalidad, esencia de la propia institución universitaria.

Tenemos, ciertamente, unas circunstancias contextuales diferentes a las que existían hace ya casi veinte años, cuando entró en vigor la Ley de Reforma Universitaria. De ahí la importancia del Proyecto de Ley de Universidades aprobada por el Gobierno, solicitada por diversos sectores dentro y fuera del ámbito universitario y justificada por las profundas variaciones sociales.

Una ley que, como acaba de señalar la Sra. Rectora, debe ocuparse de preparar la enseñanza superior para el futuro, y, por tanto, debe responder a las nuevas exigencias y realidades del mundo universitario, tales como el traspaso de las competencias en Educación a las CC.AA., la creación de nuevas universidades públicas y privadas en todo el Estado, el descenso de natalidad y el inicio del proceso de desarrollo del espacio europeo. Con la nueva ley aumentará, la autonomía y por tanto la responsabilidad, no sólo de las universidades, sino también de las comunidades autónomas.

En este sentido, coincido con la Rectora en que la responsabilidad, el diálogo y el consenso, con los que se acaba de iniciar el estudio de este proyecto de ley, fructifiquen en un texto que dé respuestas acertadas a los retos del futuro. Que sea el marco de la Universidad del tercer milenio.

Mejorar la gestión, la enseñanza y la investigación es un reto compartido y exigido por la competitividad y al que hemos de responder con la debida competencia y calidad. Será necesario definir objetivos, métodos e instrumentos para continuar avanzando en conformar una institución prestigiosa que sea demandada no sólo por estudiantes riojanos y sino también por los de otras comunidades del territorio nacional.

Y para recorrer este camino, puedo asegurar que la Universidad de La Rioja seguirá contando con el apoyo del Gobierno. En este sentido, es obligado destacar el Plan de Incentivos al profesorado, que debe estimular el trabajo investigador y docente, y el Plan Estratégico, que con su asesoramiento externo y el futuro mapa de titulaciones prepara una situación más atractiva y eficaz para esta institución.

La autonomía universitaria, caracterizada por lo que supone de reconocimiento a la capacidad de trabajo bien hecho, tiene su complemento en la responsabilidad. La Universidad de La Rioja debe dar respuesta a estos retos que la sociedad del siglo XXI presenta. Las instituciones ponen los medios, pero la que debe dar la calidad es la comunidad educativa de la Universidad: Equipo Rectoral, Consejo Social, Docentes, Personal de Administración y Servicios y los propios estudiantes, que tienen la necesidad de asumir con ilusión las tareas universitarias. A ellos quiero recordarles la responsabilidad que asumen al matricularse, pues son beneficiarios de una gran ayuda económica por parte de la sociedad. Por ello, junto al derecho, tienen el deber de estudiar.

La Universidad de La Rioja está financiada fundamentalmente, con fondos públicos y por tanto tiene que responder a las demandas de la sociedad. Este enorme esfuerzo de financiación debe tener una respuesta adecuada de la comunidad universitaria hacia la sociedad riojana. La universidad de La Rioja como una Aempresa del conocimiento@ debe asumir sin excusas y con entusiasmo, el papel que le corresponde como uno de los elementos que impulsen el desarrollo económico y social de nuestra Comunidad.

Hemos de reconocer que nuestra universidad viene trabajando para dar respuesta a lo antes mencionado y así en estos últimos años, ha incorporado a su oferta educativa nuevas titulaciones dentro de la modalidad a distancia y al amparo de las nuevas tecnologías, como acaba de recordar la Sra. Rectora. Hay que resaltar que ha sido pionera en esta iniciativa dentro de las universidades españolas. Pero, aún cuando hay que felicitarse por ello, no debemos obviar que nos enfrentamos a retos tan importantes como la disminución de la demanda. En este curso académico que ahora comienza, La Rioja ha perdido mil alumnos en sus diversos niveles educativos. Un dato que nos debe llevar a reflexionar y a realizar un nuevo esfuerzo para hacer más atractiva a esta institución como una referencia necesaria en el panorama formativo del Estado.

En una ocasión ya recordé en este Aula Magna que Alfonso X, en sus APartidas@ define la Universidad como: AAyuntamiento de maestros y alumnosY que se unen para buscar, conservar y difundir el saber@. Éste es el verdadero ser de la Universidad. Y nosotros debemos añadir que, como tantas veces se ha dicho, sólo tiene sentido en la medida que sirve a la sociedad para la cual y por la cual existe. Y en nuestro caso, estamos obligados a servir a la sociedad riojana, prestándole el servicio que nos demanda y teniendo siempre en el horizonte que Aautonomía@ no significa aislamiento, sino responsabilidad, implicación y eficacia.

Se inicia un nuevo curso en la Universidad y lo hace con la novedad de un nuevo equipo rectoral que, estoy seguro, asume estas y el conjunto de todas las tareas con enorme ilusión. Mis mejores deseos quiero que queden manifestados en este acto, lo mismo que la renovación de todo mi apoyo y el del Gobierno de La Rioja para que logren los objetivos propuestos.

Estoy convencido que esta conjunción de esfuerzos, así como los del Consejo Social, darán como fruto una Universidad que abra caminos nuevos en el recién estrenado tercer milenio.

Por último, no puedo dejar de referirme en este momento, a la situación tan delicada que nos afecta a todos. Corresponde a la universidad en su tarea educativa, generar y propiciar unos valores que permitan la convivencia dentro de la tolerancia a las distintas culturas, pero respetando siempre los derechos fundamentales e inalienables de toda persona humana: la vida, la dignidad y las libertades.

Desde aquí, junto con la comunidad universitaria hoy reunida, hago votos para que la paz, uno de los pilares fundamentales y esenciales del bien común, sea una realidad.

En nombre del Jefe del Estado Español, Su Majestad el Rey Don Juan Carlos I, declaro inaugurado el curso académico 2001-2002, en la Universidad de La Rioja.

Pedro Sanz Alonso - PRESIDENTE DEL GOBIERNO DE LA RIOJA