28 de septiembre de 1999

Excelentísimo y Magnífico Sr. Rector de la Universidad de La Rioja

Excelentísimas e ilustrísimas autoridades

Comunidad Universitaria, Señoras y señores:

Convertir en realidades lo que el universo de la imaginación hacía anhelar a la sociedad riojana es el feliz resultado de la suma de voluntades que hoy nos muestra una joven Universidad por la que sentimos un legítimo orgullo.

Universidad nacida desde el corazón y la razón, desde la calle y junto a la comunidad académica. Una Universidad que representa la secuencia de la profunda transformación que ha experimentado nuestra región para adaptarse a los signos de los nuevos tiempos, asumiendo la ineludible modernidad, pero sin renunciar a los valores que identifican la personalidad de esta tierra.

La España nueva debe estar llena de espíritu de modernidad y ser muy antiaislacionista, muy atenta a los patrones del extranjero, pero no con indolente sumisión a ellos, sino con originalidad arraigada. Era el mensaje de uno de los intelectuales de la primera mitad del siglo XX. De uno de aquellos pensadores y profesores que sentaron las bases para emerger una universidad próxima a las realidades de lo cotidiano y, por ello, del mercado de trabajo.

Y es que esta Institución, estas instituciones académicas, constituyen, hoy, una parte más -e importante- de la epidermis de una sociedad global que apuesta por la formación especializada para lograr las más altas cotas de bienestar personal y desarrollo colectivo.

Dos objetivos con los que los riojanos hallamos en nuestra Universidad la referencia necesaria para seguir fortaleciendo la decisión común de ser una tierra dueña de su presente y su futuro.

Porque esa voluntad se forja desde la libertad y desde la conciencia colectiva de pertenencia a un proyecto que evoluciona parejo a las necesidades e ilusiones de sus mujeres y hombres.

Diálogo, convivencia y respeto son la suma de las herramientas con las que hemos realizado un cómodo camino que nos ha llevado a construir esta Universidad.

Tres valores que reconozco en las palabras que acaba de pronunciar el Sr. Rector, que comparto y con los que hemos transformado un Colegio Universitario en una institución regional -pero universal- integrada en una sociedad a la que sirve y de la que se alimenta.

Hoy, La Rioja entera, a través de sus instituciones, grupos sociales, medios de comunicación y amigos, toma parte en lo común -se hacen partícipes-, y convierte un "yo" en "nosotros", una "la" en "nuestra" Universidad.

Como ha señalado el Rector, nuestra Universidad va logrando una notable progresión año tras año, tanto en la estructura académica como en las infraestructuras dotacionales, imprescindibles estas últimas para poder garantizar las actividades docentes y de investigación. En orden a ese objetivo de consolidar el proyecto universitario de La Rioja, el Gobierno ha asignado en el actual ejercicio la cantidad de 2.333 millones de pesetas para la financiación de gasto corriente, así como 672 millones para financiar gastos de capital, lo cual supone un incremento del 17% con respeto al curso anterior.

Pero, con ser importantes las cifras, poco dirían por sí solas si no fueran acompañadas por lo que yo llamaría el factor proximidad, o marco fluido de relaciones, que está permitiendo desarrollar un trabajo y unos intercambios constantes entre el Gobierno regional y los responsables de la Universidad.

Fruto de esa colaboración permanente son, por ejemplo, las convocatorias de becas homologadas de Formación de Personal Investigador, financiadas por el Gobierno. Ciertamente en este campo ha de ir produciéndose una progresiva inserción de la UR en la aplicación de las políticas regionales de I+D, al tiempo que se vayan fomentando desde el interior mismo de la institución la configuración de grupos potentes, orientados hacia proyectos interdisciplinares aplicados.

También muestran la activa y directa implicación del Gobierno de La Rioja las 17 becas concedidas este año para que los estudiantes puedan realizar prácticas en dependencias y servicios del Gobierno. Hay que añadir a ello los diversos acuerdos suscritos cada año para que especialistas universitarios realicen estudios técnicos y presten asesoramiento, así como el apoyo a actividades congresuales y de extensión cultural.

Pero como también se acaba de destacar, en esta casa, por su propia personalidad, se vive permanentemente en el cambio y en los nuevos proyectos. Sois, afortunadamente, un ente vivo, que demanda un permanente perfeccionamiento del proyecto de universidad que acompase vuestros pasos con los de las generaciones que se incorporan a las aulas y con el sincretismo de la evolución del pensamiento.

Es, sin duda, una tarea común, en la que nos encontramos la comunidad académica, las instituciones regionales y locales y la sociedad que os siente como suya, a través del Consejo Social.

Un Consejo que garantiza la participación de los diversos sectores y agentes representativos de los intereses sociales en vuestro funcionamiento y vuestra implicación en el desarrollo de la sociedad riojana, desde el respeto a la autonomía universitaria y desde una estrecha colaboración para materializar los proyectos.

Un Consejo, también, que impulsa la reflexión interna al canalizar hacia la institución académica las necesidades y demandas de un mundo que está volcado en la innovación y la tecnología como factores que se conectan a la competitividad y que están ligados al nivel de empleo.

En este sentido deseo formular una llamada especial al sector empresarial, pues unas relaciones intensas empresa-universidad no solo han de constituir uno de los elementos definitorios de la Universidad, sino que también pueden contribuir decisivamente a la mencionada competitividad y calidad de las empresas riojanas.

En La Rioja contamos con sectores empresariales dinámicos, esta institución posee importantes recursos científicos y tecnológicos y, finalmente, el Gobierno se halla comprometido con el progreso y el bienestar de los riojanos. Es preciso, por consiguiente, que sigamos promoviendo acciones que incorporen articulación de recursos, coordinación de esfuerzos y conjunción de intereses.

Unos objetivos en los que han encontrado y seguirán encontrando una leal y entregada colaboración desde el Gobierno de La Rioja para que, de este Campus, continúen saliendo iniciativas que cristalicen en innovación; profesionales preparados para superar los retos que exigen los nuevos tiempos; y pensadores que fortalezcan los valores de la libertad, la convivencia y la tolerancia.

Esto nos exige compromisos a todos para participar en este proyecto compartido para el progreso común.

El compromiso de acentuar la investigación y el desarrollo, tanto para la formación personal de los universitarios como para mejorar la rentabilidad de las muchas potencialidades que tiene La Rioja. La Ley y el Plan de I+D riojanos encuentran en la Universidad y en el Complejo Científico-Tecnológico su soporte más básico y, al mismo tiempo, el baluarte más firme para impulsar el estudio, la creación y la invención de nuevos medios de progreso.

Con menores y más precarios medios lo habéis logrado, atrayendo la atención de las empresas y otros centros de investigación. Con las nuevas instalaciones deseamos que vuestro trabajo sea aún más eficaz.

Compromiso, asimismo, para seguir creciendo en la conciencia clara de que el mejor patrimonio que tienen las mujeres y hombres de nuestra sociedad es su preparación profesional. Su conocimiento y capacidad que les garantiza un medio de vida y su contribución al desarrollo.

Esta necesidad es un imperativo en un planeta en el que se precipitan las transformaciones debido a los avances en todos los terrenos: científico, informático y del pensamiento en general. Y la Universidad, en tanto que elemento productor de un importante número de estos cambios es una sede privilegiada para su transmisión y para mantener al día ese patrimonio profesional.

Compromisos, también, para seguir siendo lugar de encuentro de las sinergias de la sociedad riojana y española, de donde emanan y donde confluyen nuevas vías de pensamiento y debate que acrecientan el conocimiento y hacen evolucionar positivamente los valores de la democracia y la convivencia. Porque la Universidad es una institución abierta, un espacio sin fronteras en el que no caben ni los localismos empobrecedores ni la atención a otros intereses que no sean los de la adquisición de nuevos conocimientos y la transmisión de los saberes.

Un bagaje que os debe llevar a sentiros ciudadanos de un mundo que no tiene más límites que los que cada uno quiera acotar desde el respeto a las libertades prójimas.

Señoras y señores, la clave del futuro no reside ni en la capacidad de conocer ese futuro ni en los medios de que disponemos para tratar de conocerlo. La clave del futuro reside en tener el mejor capital humano posible.

Un reto que ha sido asumido por nuestra Universidad dando muestras de ello con su capacidad innovadora y pionera en numerosos aspectos académicos y de gestión, abriéndose generosamente a la sociedad y poniendo en marcha nuevos planes, nuevas titulaciones, nuevos proyectos.

Por eso, la sociedad riojana ha depositado su confianza en esta Universidad, como lo hace también en aquellos centros que conforman el sistema educativo y formativo de nuestra Comunidad.

En todos ellos se reflejan las claves con las que, de forma colectiva, perfilamos un futuro inmediato con el que caminar al mismo paso que las sociedades más avanzadas: enseñanzas adecuadas a las demandas reales, medios apropiados que facilitan la capacidad de autorrealización de las personas y cooperación con el mundo empresarial.

Queremos ser una sociedad de conocimiento que viva de frente a la realidad, segura de sus capacidades y confiada ante los retos de un mundo que tiene ya sus puertas abiertas y os invita a ser partícipes de un mañana que ya está aquí.

Debo felicitar y muestro en ello mi admiración, a la profesora Dra. Dª Carmen Ortiz Lallana por su lectura magistral referida al Derecho del Trabajo y su papel en la Sociedad actual.

Doy la bienvenida a todos los nuevos alumnos a todos aquellos que, por primera vez, sienten la satisfacción de convertirse en universitarios y el orgullo de formar parte de la comunidad universitaria de La Rioja. Doy la bienvenida a esta tierra a nuevos profesores que engrandecen el conocimiento de la Universidad de La Rioja. Muestro mi satisfacción por la adscripción de la Escuela de Turismo a este campus y por la sensación de fortaleza, vitalidad y empuje que en esta jornada ha demostrado la Universidad de La Rioja. Nuestra Universidad.

Este curso, que cierra un milenio, abre, al mismo tiempo, nuevas oportunidades con las novedades que se acaban de anunciar. Estoy seguro que, en vuestras manos, se comienza a escribir una de las mejores páginas de la historia de la Universidad de La Rioja. De la propia Rioja.

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En nombre del Jefe del Estado Español, Su Majestad el Rey Don Juan Carlos I, declaro inaugurado el curso académico 1999-2000, en la Universidad de La Rioja.

Pedro Sanz Alonso - Presidente del Gobierno de La Rioja