4 de septiembre de 2012

Tucídides decía que la Historia es un incesante volver a empezar. Haciendo honor a esta máxima, cada año se repite el ciclo de la vida académica y nos reencontramos en esta Aula Magna para iniciar un nuevo curso en la Universidad. Una nueva andadura que, una vez más, remarque la estrecha conexión y la cercanía entre el Gobierno de La Rioja y su Universidad.

Un nuevo curso que demuestra la vitalidad y consolidación de nuestra universidad, ya que, un año más, la demanda de las plazas ofertadas ha recibido una extraordinaria respuesta por parte de los estudiantes, que es, al fin y al cabo, una buena prueba de que las cosas se están haciendo bien, de que la Universidad de La Rioja cumple satisfactoriamente su labor de formación superior. Y eso es siempre un motivo de orgullo para todos, a la vez que nos aporta el entusiasmo y la energía suficientes para comenzar con plenitud este nuevo curso académico.

Sean mis primeras palabras de felicitación al rector y a toda la comunidad universitaria por el inicio del curso 2012-2013 con este acto académico que me honra presidir y que ha contado, por primera vez, con la intervención de dos ex alumnos, Luna y Julio, que representan lo mucho que nuestra Universidad es capaz de ofrecer tanto a La Rioja como al resto del mundo y nos demuestra que el camino emprendido es el que debemos seguir en el futuro.

Vayan también por delante mis mejores deseos para este nuevo equipo rectoral, convencido como estoy del trabajo y la dedicación que va a llevar a cabo para seguir haciendo de la Universidad de La Rioja un pilar fundamental del desarrollo de nuestra comunidad autónoma. En este sentido, agradezco profundamente el relato histórico realizado por la Secretaria de la Universidad de lo acaecido a lo largo de estos veinte años. Veinte años que no son sino la expresión del sueño colectivo de la sociedad riojana, que se ha materializado en la consecución de un campus moderno, adaptado a las nuevas necesidades formativas derivadas de la sociedad del conocimiento en la que estamos instalados, dotado de los mejores recursos humanos y materiales, y conectado con nuestra realidad social.

Sin lugar a dudas, la Universidad de La Rioja es hoy, más que nunca, la expresión de lo que la comunidad universitaria ha querido ser a lo largo de estas dos décadas, en las que el Gobierno de La Rioja, desde el máximo respeto a la autonomía universitaria, ha estado siempre apoyando y refortaleciendo los objetivos y las metas que en cada momento se han planteado, todo ello desde la perspectiva de que, al irse haciendo la Universidad, se hacía, al mismo tiempo, nuestra comunidad autónoma.

Porque el desarrollo de la Universidad y de la Comunidad Autónoma se hallaban, se hallan y se hallarán siempre indisolublemente unidos, y de ahí la importancia estratégica que desde el Gobierno de La Rioja concedemos al mutuo crecimiento y al fortalecimiento recíproco de Universidad y sociedad riojana. No cabe otra manera de entender nuestro ser y nuestra realidad, ni mejor apuesta para ganar juntos el futuro de La Rioja. Siguiendo a uno de los más grandes filósofos: en las cosas necesarias, la unidad.

Quiero felicitar también a D. José María Martínez de Pisón Cavero por la magnífica lección inaugural con la que regresa a las aulas tras ocho fecundos años como Rector de la Universidad. En esta lección nos ha presentado la semblanza de Miguel Servet, defensor de la tolerancia y de la libertad de conciencia. Y he de decir que, independientemente de la importancia de sus descubrimientos fisiológicos o de su labor como polemista religioso, los sucesos que acarrearon el juicio y muerte de Miguel Servet se han considerado como punto de arranque de la discusión que condujo al reconocimiento de la libertad de pensamiento y de expresión de las ideas: dos cuestiones, dos principios, que resultan esenciales para el buen quehacer universitario.

Mis saludos también para el presidente del Consejo Social y para todos sus miembros que representan a las diferentes instituciones de esta Comunidad Autónoma, a los que agradezco su identificación con los principios que dan forma a la Universidad y su colaboración para el logro de los objetivos que la institución se marca año tras año.

En un día como hoy, es bueno pensar con perspectiva de largo alcance y, particularmente, lanzar esa doble mirada hacia atrás y hacia delante, tan necesaria para examinar lo que hemos hecho con anterioridad y anunciar los retos que llaman a nuestras puertas en el curso que se inicia, que no son pocos. Pero, estoy seguro de que, desde el espíritu de lealtad institucional y máxima colaboración que caracteriza a nuestra universidad, sabremos, entre todos, afrontarlos con éxito. Ello va a requerir el esfuerzo y el sacrificio de todos, pero el fin merece la pena, y la sociedad a la que nos debemos, nos lo demanda.

Querido Rector, el pasado 4 de junio, con motivo de tu toma de posesión y la de tu equipo, y en este mismo escenario, destacaba tu valentía, compromiso y capacidad de liderazgo para asumir la dirección de la Universidad de La Rioja. Un compromiso que hacía extensible a toda la comunidad universitaria para fortalecer, desde el aliento, respaldo e implicación, la labor del nuevo equipo y, en consecuencia, para contribuir todos y cada uno con su esfuerzo personal a ganar el futuro para la Universidad y para La Rioja.

En una coyuntura de crisis económica, donde la innovación y la competitividad son claves en el desarrollo de cualquier sociedad, donde el conocimiento se consolida como el pilar y el único motor de un nuevo modelo socioeconómico sostenible, necesariamente el papel de la Universidad se fortalece y se hace más vital si cabe.

Son momentos en los que debemos reforzar nuestro compromiso con los principios y fundamentos que nos han servido de apoyo hasta ahora; principios como la confianza mutua, la transparencia, la identificación con los objetivos que presidieron la creación de la Universidad o la evaluación de los resultados alcanzados en cada uno de los ámbitos de trabajo y de decisión relacionados con la docencia, la investigación, la transferencia de conocimiento y la gestión.

Son momentos en los que siguen siendo plenamente vigentes los principios identitarios que han estado presentes en la evolución de nuestra Universidad, convirtiéndose en el apoyo al desarrollo científico, cultural, técnico y social de La Rioja, dado que han contribuido de modo positivo a lograr el equilibrio industrial y ambiental de la región, y al incremento de la calidad de vida de sus habitantes.

Como expresión de todo lo anterior, es importante que coordinadamente llevemos a buen fin vías ya iniciadas y no concluidas.

Me refiero a la configuración del campus Íberus, en la medida en que con su desarrollo se fortalecerán, además de las relaciones con otras universidades, las que se establezcan entre la sociedad y la Universidad y entre diferentes comunidades autónomas.

También es preciso continuar impulsando la fundación Dialnet, que enriquece el español como lenguaje de expresión para la ciencia y da un apoyo decidido a un elemento que proyecta de un modo extraordinariamente vigoroso nuestra Universidad a nivel internacional y nos sitúa como referencia académica en todo el mundo. Por el valor añadido y estratégico de este proyecto, no sólo para la Universidad sino para toda la Comunidad Autónoma, sabes, Rector, que lo presenté personalmente al Presidente del Gobierno de España como una línea de acción clave donde se precisa del máximo apoyo del Estado para que se apueste por Dialnet como un proyecto de país. Además, tampoco nos podemos olvidar del fomento de la formación en el emprendimiento, como factor estratégico clave e identificador de nuestra comunidad autónoma.

Y, finalmente, sin querer ser exhaustivo, hay que insistir también en la importancia de diseñar una formación que no sólo tenga en cuenta el carácter reglado, sino también la planificación de respuestas que conduzcan a un aprendizaje a lo largo de la vida.

En definitiva, la Universidad debe ejercer con fuerza el liderazgo intelectual que le corresponde como institución formativa más elevada de la Comunidad Autónoma. Y para ejercer dicho liderazgo te propongo, querido Rector, que estés abierto e identifiques las necesidades del entorno para poder actuar sobre ellas, de modo que todo el saber universitario se vierta, además de en la consecución de la mejor formación posible para los alumnos, en el entorno productivo y social, de modo que cualifique a las empresas y a los empresarios, a las organizaciones y a las personas que las conforman. En definitiva, se trata de conseguir que el importante esfuerzo que la sociedad riojana dedica a su Universidad revierta en la propia sociedad.

Soy consciente, y todos coincidirán conmigo, en que no son los mejores momentos económicos para diseñar un proyecto a largo plazo. Sin embargo, y quizás también por ello, es innegable que debemos reflexionar conjuntamente sobre a dónde queremos conducirnos, cuáles son nuestras aspiraciones y cuáles deben ser las líneas que queremos trazar para nuestra universidad.

Como primer paso, y como apoyo a la Universidad y a sus alumnos, desde el Gobierno de La Rioja no hemos subido las tasas universitarias y vamos a seguir manteniendo la misma dedicación a ayudas universitarias. Además, y como ha indicado el Rector, han comenzado las reuniones entre representantes de ambas instituciones para definir de manera coordinada un segundo plan de financiación plurianual que dé fortaleza y garantías de futuro a todos y cada uno de los proyectos que surjan desde la Universidad, teniendo en cuenta que, si importantes son en sí mismos los proyectos, tan importantes son los resultados que se obtengan con los mismos.

Un plan donde, recogiendo las palabras del Rector sobre la importancia de la innovación en el ámbito docente, aspecto que comparto plenamente, planteo hoy, aquí, el ofrecimiento de que incluya como nueva línea de colaboración la participación con nuestro nuevo Centro de innovación educativa.

Esta vía de compartir proyectos, de unir sinergias, debería plasmarse en un centro conjunto, situado además en pleno campus universitario, donde se referencie la estratégica y vital labor de toda la innovación educativa de La Rioja, la universitaria y la no universitaria, como expresión firme de la continuidad y conexión en toda la cadena que conforma el proceso de educación y formación en nuestra Comunidad Autónoma.

Espero, Rector, que este anuncio, esta oferta, tras el trabajo conjunto de ambas instituciones, sea ya una realidad cuando volvamos a reunirnos aquí de nuevo para inaugurar el próximo curso Académico.

Pues bien, siendo difícil como es la realidad socieconómica que estamos viviendo, es necesario convocarnos una vez más a poner todo de nuestra parte para conseguir salir reforzados de la crisis. Como escribió Esopo, la unidad de voluntad, pensamiento y acción asegura la victoria.

Entre tanto, seguiremos apoyando con decisión a la Universidad con la finalidad de que se mejore la calidad de sus resultados, se fomente la participación privada en la financiación de la investigación universitaria y se aumente la colaboración y, con ello, se reduzca cada vez más la distancia con el entorno social, cultural y laboral de nuestra Comunidad Autónoma.

A todo ello convoco, en el inicio de este nuevo año académico, a toda la comunidad universitaria, desde los alumnos a sus profesores, desde el personal de administración y servicios a la propia Fundación de la Universidad de La Rioja, en la firme creencia de que cuanto mejor sea su Universidad, mejor será, también, la propia Comunidad Autónoma de La Rioja.Muchas gracias.

Pedro Sanz Alonso, Presidente de la Comunidad Autónoma de La Rioja