30 de septiembre de 2003

Excma. Sra. Rectora Magnífica de la Universidad de La Rioja,

Excmas. e Ilmas. Autoridades,

Comunidad Universitaria,

Señoras y Señores:

Hoy, la Universidad de La Rioja nos invita a su casa, a la casa grande del saber, de la cultura y de la ciencia.

Nos abre de par en par sus puertas para compartir sus renovados anhelos ante el nuevo curso que ahora se inicia y que afronta con la energía y determinación propias de su juventud y con la confianza que le conceden sus fértiles, ilusionates e intensos años de vida.

Años que han tenido como protagonistas, además de a la actual Rectora, a los dos ex rectores hoy homenajeados, Pedro Campos y Urbano Espinosa, a los que quiero felicitar expresamente. La concesión de la Medalla de Honor de la Universidad dice mucho de quienes la reciben pero dice también mucho de quien la concede y hay que poner de manifiesto el valor del gesto de la Rectora con este reconocimiento.

Gracias a todos, a la comunidad universitaria en su conjunto, podemos decir con satisfacción que disponemos de una Universidad que es signo de los nuevos tiempos y emblema de un horizonte de progreso y de prosperidad.

Una Universidad de La Rioja y para La Rioja.

'De La Rioja', porque es hija y heredera de esta tierra, y de ella ha adoptado esas señas distintivas que la vinculan a una lengua universal y a un sector agroalimentario abanderado por el vino que es motor de progreso y espejo para nuestro tejido económico y empresarial.

Y 'para La Rioja' porque los intereses y los tiempos de la Universidad y de esta tierra son plenamente convergentes y se dan la mano en áreas estratégicas como son la innovación y la investigación. Innovación e investigación que han sido fomentadas en el marco del I Plan de I+D+i de La Rioja y que hallarán continuidad y potenciación en el segundo, donde, como ha señalado la Rectora en su intervención, la Universidad tomará parte activa para hacer de estos dos conceptos ejes fundamentales de las estrategias de desarrollo de nuestra Comunidad.

Y todo ello dando muestras nuestra Universidad de la flexibilidad, la agilidad y la capacidad de anticipación que le caracterizan.

Flexibilidad, en primer lugar, para huir de las inercias y adaptarse a las necesidades de formación e investigación que los nuevos tiempos imponen.

En segundo, agilidad para acometer las reformas necesarias; agilidad de la que ha participado el Gobierno al que represento cuando le ha correspondido, para culminar, de forma pionera en España, los trámites pertinentes para el desarrollo de la Ley de Ordenación Universitaria (LOU), entre los que me permito destacar los siguientes:

· La puesta en marcha del nuevo Consejo de Gobierno, primer paso para la reestructuración de los órganos de dirección de la Universidad, en los que cada vez debieran implicarse más personas de auténtico prestigio y excelencia.

· La aprobación de la Ley del Consejo Social, que ha de acentuar la presencia efectiva de la sociedad riojana en el seno de la Universidad.

· La redacción de unos estatutos que ya en sus primeros artículos ponen el acento en la búsqueda de la excelencia como meta de esta Universidad.

·La actualización del Plan de Incentivos al Profesorado para reconocer las aportaciones a la calidad de la docencia y de la investigación.

· Y, finalmente, la aprobación del decreto que ya regula el régimen jurídico del personal docente e investigador contratado por la Universidad de La Rioja.

Y capacidad también, en tercer lugar, y como les decía antes, para anticiparse a los cambios.

Unos cambios, inmediatos y espectaculares, que vienen determinados por la creación del Espacio Europeo de Educación Superior y para los que La Rioja se está preparando gracias a su Proyecto Europa 2007.

Un documento de trabajo que planifica las etapas a seguir a fin de que nuestra Universidad, con la orientación del Ministerio de Educación, no sólo se adapte en tiempo y forma al modelo común europeo, sino que, dentro de España y de Europa, se convierta en un referente como universidad con sello propio, competitiva y atractiva.

Una Universidad puntera en aspectos diferenciales de nuestra tierra, como son la lengua y la enología, pero que al mismo tiempo dirija su atención hacia los sectores estratégicos de desarrollo. Una Universidad que haga un esfuerzo suplementario por la verdadera internacionalización de sus estudios y de sus estudiantes, en línea con lo que es uno de los objetivos de esta Comunidad: su proyección exterior.

Una Universidad orientada a la empleabilidad de sus alumnos y a la transferencia de resultados a los agentes económicos para ser motor del desarrollo regional.

Una Universidad modélica en cuanto a las nuevas tecnologías y a la innovación en la docencia. Caracterizada por la excelencia en la investigación, por el compromiso con la Comunidad a la que pertenece y por la calidad y la transparencia en la gestión, en lo que hay que reconocer el enorme esfuerzo que en los dos últimos años está haciendo el equipo rectoral con la Rectora muy a la cabeza.

Una Universidad que reclame, y propicie, la participación de las instituciones y de las instancias empresariales en su labor formativa y de innovación. Que dé la oportunidad a sus alumnos de realizar prácticas en empresas para depurar su perfil profesional y adaptarlo a las demandas del mundo productivo.

Una Universidad difusora de nuestras peculiaridades en el mundo y dispuesta, al mismo tiempo, a colaborar en la apremiante tarea de redefinir nuestra identidad para explotar todas nuestras potencialidades y conseguir así ser una Comunidad más innovadora, más moderna, más dinámica, más culta, más cohesionada, más solidaria y más confiada en sus posibilidades de futuro.

Una Universidad, en definitiva, que tenga como faro orientativo la eficiencia y la excelencia. Una eficiencia que requiere una mentalidad proactiva y colaboradora con las posibilidades investigadoras que ofrecerá el Parque Tecnológico y sus Centros vinculados. Y una excelencia que hace causa común con la excelencia que, como sello distintivo de su identidad, persigue esta tierra en cuyo nombre hoy les hablo.

Sé de la extraordinaria magnitud de estos retos, pero sé también que para la comunidad universitaria los desafíos se convierten de inmediato en acicates; en estímulos para trabajar día a día con ilusión en el empeño común de servir a los intereses de La Rioja y de los riojanos.

Así se aprecia al volver la vista atrás y repasar un trayecto francamente alentador.

Un trayecto que, por su ejemplaridad, ha merecido importantes reconocimientos y que está sirviendo para ahondar en el afán universalista que, por esencia, debe guiar a toda Universidad.

Un afán que Su Majestad el Rey, en una ocasión, subrayó al admitir con admiración que "sin el ideal universitario no hubiera sido posible la vocación universal de España".

Es esa misma vocación universal de España (y, por tanto, de La Rioja) la que, en el día de hoy, nos anima a adentrarnos todavía más en Europa y en el mundo. A levantar el vuelo más allá de los escenarios conocidos. A favorecer, dentro de este horizonte académico sin fronteras, la movilidad de nuestros alumnos y la colaboración con otras Universidades para alumbrar una generación de ciudadanos del mundo. A situar a la Universidad de La Rioja en el lugar al que aspira y que se merece. Para ello la Rectora y su equipo cuentan con el apoyo del Gobierno que presido y con el mío personal.

Son tareas que asumimos desde ahora mismo, en el inicio de este nuevo curso que, como ha enfatizado la Rectora, "está cuajado de metas, proyectos y trabajo ya iniciado o por comenzar".

Deseo que interpreten mi presencia en este solemne acto como el reflejo inequívoco del reconocimiento y el aliento que la sociedad riojana quiere trasladarles en esta nueva etapa que ahora se inicia.

La Universidad se juega mucho en el empeño y La Rioja también.

La primera, ser una Universidad europea de prestigio.

Y la segunda, mantener sus ritmos de crecimiento y sus garantías de futuro.

Todos lo sabemos y por ello estamos dispuestos a ofrecer lo mejor de nosotros mismos, nuestro esfuerzo y nuestra disposición a participar.

Y al decir todos, pongo en un lugar preferente al Gobierno al que represento, un Gobierno que se debe a las personas que le han elegido y que, en atención a sus deseos, seguirá colaborando con un extraordinario esfuerzo financiero -como reclamaba la Rectora en su discurso y como ha sucedido hasta ahora- para mejorar nuestra Universidad, para modernizarla, para hacer de ella una Universidad de calidad, una Universidad de Europa y del mundo. Una universidad de La Rioja y para La Rioja. Una Universidad que no sólo capacite profesionalmente a nuestras mujeres y hombres, sino que haga de ellos seres más cultos, más solidarios, más tolerantes, más sabios y, por tanto, más libres y felices.

Pedro Sanz Alonso - PRESIDENTE DE LA COMUNIDAD AUTÓNOMA DE LA RIOJA