6 de septiembre de 2011

Sr. Rector Magnífico de la Universidad de La Rioja,
Sr. Presidente del Consejo Social,
Excelentísimas e Ilustrísimas Autoridades,
Comunidad Universitaria,
Señoras y Señores:

Acudir, como cada año, a la solemne apertura del curso académico de la Universidad de La Rioja, supone para mí una gran satisfacción y orgullo; y así lo expreso, como presidente de todos los riojanos, por ser el fiel reflejo de un sentir colectivo hacia su universidad. Una universidad que, en su juventud, ha conquistado múltiples logros de los que todos nos podemos sentir justamente orgullosos y satisfechos, por su contribución al desarrollo social y económico de nuestra Comunidad. Un trabajo ejemplar, de colaboración conjunta entre la Administración regional y la Universidad de La Rioja, que ha sido posible gracias a la sociedad riojana, que se ha encargado de dar la estabilidad política e institucional necesaria a este gran proyecto estratégico en nuestra construcción autonómica.

Rememorar los primeros cuatro años de nuestra Universidad es traer a la memoria dudas e incertidumbres políticas que agarrotaron ese querer ser y hacer independiente de la comunidad universitaria. Rememorar los siguientes años, como relato comprometido con lo que decimos y hacemos, es traer a la memoria los compromisos del Gobierno de La Rioja para mostrar lo realizado y reflejar una alianza de grandes esfuerzos, de mucho trabajo y de firmes voluntades, cuyo balance permite visualizar hoy una ‘ciudad universitaria’ consolidada, reconocible e integrada, y a una comunidad universitaria adaptada plenamente al Espacio Europeo de Educación Superior que hoy afronta el reto de alcanzar, dentro del ‘Campus Iberus’, la excelencia internacional, tal y como ya se ha puesto de manifiesto.

Estamos ante una oportunidad que supondrá un nuevo avance en el sistema de ciencia y conocimiento de la Comunidad Autónoma y contribuirá, de manera especial, a la modernización y al cambio productivo, impulsará la creación de empleo, fomentará las redes científicas y la transferencia de tecnología, la innovación empresarial y, lo más importante, permitirá atraer a nuestra región a profesionales, investigadores y estudiantes de otros países, promoviendo, además, la internacionalización de nuestro sistema de I+D+i. Todos ellos, objetivos prioritarios de nuestra economía y de nuestra Comunidad.
En la confianza de haber recorrido juntos un largo camino en la construcción autonómica y de ver que, en esa construcción, la comunidad universitaria no se ha amedrentado ni acomplejado, que ha evolucionado con el tiempo y ha aunado las voluntades de la sociedad riojana, como bien representa este acto, tengo la tranquilidad de que la Universidad de La Rioja alcanzará este nuevo desafío con "la realización seria y rigurosa de las funciones de una institución universitaria en docencia, en investigación y en la transferencia de resultados", como ha dado cuenta el Rector. Tengo la seguridad de que volveré, como lo hago ahora, a trasladar mi felicitación a la comunidad universitaria por los logros conseguidos y a mostrar mi gratitud –que es la de la sociedad riojana- por la contribución de esta institución al desarrollo de La Rioja. Gracias a todos y felicidades.

Gracias, Rector por sus palabras. Me sumo a su felicitación al Doctor D. Jesús Manuel Peregrina, catedrático de Química Orgánica, por su excelente lección magistral sobre las ‘Contribuciones de las mujeres a la Química’ enmarcada en este año 2011, Año Internacional de la Química, en el que, como se ha puesto de manifiesto, se conmemora el centenario de la concesión del Premio Nobel de Química a Marie Curie. Lo acertado del tema, Doctor Peregrina, merece también nuestra felicitación por ser testimonio y homenaje al papel de la mujer en la ciencia y en el desarrollo de la humanidad, muchas veces infravalorado. En el comienzo de este nuevo curso, sirvan sus palabras, de reflexión para todos y de estímulo para todas las mujeres de la comunidad universitaria y científica de nuestra región.

Quiero también trasladar mi reconocimiento al Rector por el trabajo que ha llevado a cabo durante todos estos años, en ésta, como él mismo ha señalado, su última apertura de curso académico como Rector. Y quiero igualmente manifestar mi agradecimiento por la colaboración que, dentro del respeto y la lealtad institucional, siempre he encontrado en él. Sin duda, esta sintonía personal ha ayudado al desarrollo de la Universidad. Gracias, Rector.

Gracias y felicidades, también, a todos los estudiantes que han depositado su confianza en la Universidad de La Rioja y aprovecho la ocasión para saludar a los alumnos de nuevo ingreso. Les doy la bienvenida a nuestra Universidad y les animo a vivir plenamente esta nueva etapa de su vida; en ella deseo que obtengan una formación acorde a sus intereses, que se preparen bien profesionalmente y también, como miembros de la comunidad universitaria, que participen activamente de la vida y organización de esta institución. Les animo a que hagan del esfuerzo y de la constancia las claves que les van a posibilitar la obtención de las competencias que definan la titulación que hayan elegido. Pero también a que obtengan el mayor rendimiento de una experiencia que, sin duda, va a ser fundamental en sus vidas.

Para nadie es un secreto que hoy estamos viviendo tiempos muy difíciles desde un punto de vista económico y social. Tiempos en los que parece que lo único fijo es el cambio y la incertidumbre. Tiempos en los que, todos y cada uno de nosotros, desde su propia responsabilidad, debemos ser capaces de asumir los retos que se nos presentan. Tiempos en los que, como pone de manifiesto la UNESCO en referencia a la universidad contemporánea, debemos reconocer y actuar en consecuencia con la diversificación de las sociedades en el mundo; con la composición cada vez más multicultural de éstas; con las estructuras de comunicación de la información; con la incorporación de tecnologías en la vida cotidiana; con las nuevas dimensiones del trabajo, basadas en la capacidad de iniciativa personal y colectiva y en la corresponsabilidad de las decisiones; con la interdisciplinariedad de los puestos de trabajo y con la movilidad permanente de los perfiles profesionales.

Son tiempos ciertamente difíciles que requieren de personas preparadas para hacer frente a las nuevas necesidades, de personas con iniciativa, emprendedoras, polivalentes, con conocimiento de idiomas; personas en las que esté presente una voluntad de permanente aprendizaje y que sepan transformar las amenazas y las debilidades en fortalezas y oportunidades, de modo que sean capaces de convertir los aspectos negativos en motivos para la obtención de nuevos nichos de empleo y en fuente de nuevos recursos.

En esta coyuntura es lógico mirar más que nunca a la universidad como generadora de conocimiento, foco de talento, motor de innovación y como centro de una formación integral de calidad que propicia la ‘empleabilidad’ de las personas. Un término utilizado muy frecuentemente que debe ser entendido como "la capacidad de obtener y mantener un trabajo satisfactoriamente" y que está interconectado con los conceptos de desarrollo continuo tanto profesional como personal, la organización del aprendizaje y la formación a lo largo de toda la vida.

Precisamente por ello y para ello, si hasta hace unos pocos años la existencia de una universidad la justificaba por sí sola la atención a una demanda creciente de servicios docentes universitarios en su entorno regional, provincial o incluso local, en estos momentos debemos reequilibrar el esfuerzo hacia otras funciones fundamentales de la universidad como son la investigación (tanto básica, como aplicada), la transferencia del conocimiento y la formación permanente, atendiendo siempre a unos criterios irrenunciables de calidad, de viabilidad académica y económica, de empleabilidad, de responsabilidad social y de excelencia, tal y como se recoge en el capítulo 4 de los estatutos de la Universidad de La Rioja, recientemente reformados.

A esta importante misión está llamada y debe estar dedicada la universidad y toda la comunidad que la conforma: a la de formar en el más alto dominio del conocimiento a las generaciones actuales y venideras, desde la convicción de que el saber y el conocimiento son las llaves que nos deben abrir las puertas del futuro, así como las bases firmes para garantizar el progreso y el bienestar de la sociedad. A esta misión quiero convocarles.
Esta convicción y esta confianza reiteradas en la universidad y su implicación con la sociedad riojana han sido las claves que han guiado la relación del Gobierno de La Rioja y su universidad durante todos estos años. Convicción y confianza que se vieron reflejadas en el primer Plan Plurianual de Financiación, que ha supuesto una inversión en la Universidad de más de 140 millones de euros. Unos recursos económicos que han posibilitado que, además de contribuir de modo sostenido a su mantenimiento, se hayan acometido importantes mejoras en las infraestructuras, como son: la remodelación del edificio Vives y aledaños, las reformas en el edificio Interdepartamental, las mejoras en los Corazonistas, la renovación integral del edificio Politécnico, la construcción del Campo Integral de Prácticas, así como los inicios de la cuarta fase del Centro Científico Tecnológico o del Centro de Recursos para el Aprendizaje y la Investigación, lo que ha supuesto una inversión de más de 15,8 millones de euros. Además de lo señalado, el primer Plan que ahora finaliza ha dedicado más de 117 millones de euros al área de funcionamiento general de la docencia, la investigación y la gestión, más de 6 millones de euros al área de proyectos de investigación e innovación educativa y 2 millones de euros para el área de consecución del equilibrio presupuestario.

Los buenos resultados alcanzados con este primer Plan Plurianual de Financiación nos animan a planificar ahora un segundo plan a través del cual, de manera coordinada, seguir construyendo nuestra Universidad en su decidido camino hacia la excelencia, asegurando una financiación básica sostenida y abriendo un importante campo de actuación para la consecución de nuestros objetivos: la calidad y la excelencia en la docencia, la investigación, la gestión y, sobre todo, en la transferencia del conocimiento.

Son, también, la convicción del enorme potencial de nuestra universidad y la confianza puesta en ella por el Gobierno de La Rioja, las que están presentes y animan el Plan Estratégico ‘La Rioja 2020’, en cuya redacción la Universidad de La Rioja y su Grupo FEDRA han tenido especial relevancia. Un plan que define el modelo socioeconómico que deseamos los riojanos para nuestra Comunidad Autónoma con el horizonte temporal del año 2020 y que pretende situar nuestra Comunidad Autónoma entre las sesenta regiones más prósperas de Europa. Por ello me van a permitir que afirme que este Plan Estratégico ‘La Rioja 2020’ constituye un ejemplo de lo que debería ser la permanente apertura de la universidad a este entorno cambiante en el que vivimos.

Pero todo lo anterior serviría de muy poco si no buscáramos una relación más estrecha entre la universidad y la sociedad, de la que forma parte, y, más concretamente, entre la universidad y el entorno social y económico. Como ponen de manifiesto importantes investigaciones sobre el papel de la universidad en la sociedad del conocimiento, "ninguna sociedad actual es superior a sus universidades", por lo que resulta evidente que la universidad es y debe ser un instrumento esencial para el progreso y el desarrollo social y económico. Es más, creo que ese dualismo no es tal, porque la universidad es parte, y parte esencial, de la sociedad. Así debemos entenderlo todos, y actuar en consecuencia.

Lo he dicho en reiteradas ocasiones: las universidades son los centros de investigación más potentes de un país, de una región. Pero, son también espacios en los que se lleva a cabo un servicio público, como es la educación superior universitaria, por lo que su actividad docente e investigadora debe estar referida no sólo a la generación de conocimiento sino también, y fundamentalmente, a la transferencia del mismo. Si dicha transferencia no se produce, el saber y el conocimiento adquiridos se agotan en sí mismos y dejan de cumplir la función social a la que están obligados. Y en este apartado aprovecho para agradecer al Consejo Social su compromiso de acercar la universidad a su entorno socioeconómico y la iniciativa que comenzó el curso pasado con la convocatoria de los premios para el reconocimiento de la innovación y de la excelencia de la comunidad universitaria.

Este reconocimiento a la innovación y a la excelencia se vio refrendado hace menos de un año con la selección de nuestra universidad, junto con las de Zaragoza, Navarra y Lérida, como Campus de Excelencia Internacional, ‘Campus Iberus’, un campus de excelencia que se asienta en la idea de que todos los agentes relacionados con la gestión del conocimiento (universidades, instituciones, empresas...), públicos o privados, busquen sinergias para maximizar su eficiencia en áreas estratégicas para nuestra sociedad, como las energías renovables, la tecnología aplicada a la salud, la alimentación o el patrimonio cultural. Una nueva filosofía de trabajo que implica la agregación territorial, buscando sumar y compartir, queriendo definir territorios basados en la formación, la investigación y la innovación y compartiendo ámbitos comunes de actuación desde una perspectiva de internacionalización.

Para lograr lo anterior, la universidad necesita estudiantes, profesores y un personal de administración y servicios motivados y dedicados a la realización colectiva y conjunta de la loable tarea de seguir construyendo y hacer realidad el concepto de universidad, fomentado interconexiones entre los diferentes estamentos que conforman el campus.

En ese afán está el Gobierno de La Rioja y en ese afán continuará. Por ello les reitero nuestra firme voluntad de mantener una financiación adecuada para la universidad y de redoblar nuestros esfuerzos para poner en sus manos esas herramientas que necesita para continuar creciendo, física y académicamente, y afrontar así con garantías de éxito los retos que se le plantean, con el convencimiento de que en la fortaleza de nuestra universidad reside también la fortaleza de La Rioja.

Una fortaleza que, en estos momentos de crisis económica, dependerá también del esfuerzo que seamos capaces de realizar para aumentar la eficacia y eficiencia en la gestión de los recursos de nuestra universidad, con medidas de ahorro y control del gasto que todos, cada uno desde su responsabilidad, podemos practicar, porque la austeridad es una tarea que nos implica a todos.

Pues bien, en esta línea de construcción y desarrollo eficiente de la universidad encontrarán siempre a su lado, como así ha sido hasta ahora, al Gobierno de La Rioja, desde la convicción de que el trabajo conjunto ofrece, sin duda, mejores resultados y mayores beneficios para todos, para la propia universidad y para La Rioja.

Ese apoyo decidido seguirá estando presente, a pesar de los tiempos que nos toca vivir, en todas aquellas cuestiones que tengan como objetivo la mejora de la universidad, ya sea en el ámbito de la docencia, en el de la investigación, en la transferencia de conocimiento o en la mejora de las infraestructuras, así como en el apoyo a la construcción del Campus de Excelencia Internacional, estando como está basado no sólo en la agregación docente, en la investigadora y en la transferencia de conocimiento, sino también en la colaboración entre territorios en los que están presentes diferentes sensibilidades políticas. España, como país, necesita este tipo de alianzas estratégicas que ayudan a articular el territorio, a generar masa crítica de conocimiento, a la especialización… y la universidad desempeña también un papel clave en esta visión irrenunciable en un escenario global, el único donde puede entenderse y desarrollarse adecuadamente el conocimiento.

Con el orgullo y la satisfacción del sentir colectivo expresado en mis primeras palabras; con la seguridad de que la Universidad de La Rioja, nuestra universidad, se ha convertido tras 20 años de trabajo en un extraordinario activo de la Comunidad Autónoma; y, con la convicción y confianza de que la universidad es una gran palanca para el éxito colectivo, convoco, una vez más, a toda la comunidad universitaria (docentes, investigadores y alumnos, personal de administración y servicios, representantes de las diferentes entidades y organismos e instituciones) a sumarse con ilusión y determinación a esta importante tarea, coordinar esfuerzos para superar las dificultades. Dificultades que nos obligan a continuar trabajando juntos con la misma ambición para alcanzar los retos que nos plantea este nuevo curso y a hacerlo con la austeridad compartida que mencionaba, manteniendo la calidad alcanzada, porque es lo que nos reclama la sociedad riojana, a la que todos nos debemos.

Muchas gracias.

En nombre de su Majestad el Rey Don Juan Carlos I, declaro inaugurado el curso académico 2011/2012, en la Universidad de La Rioja.


* Este texto puede ser variado u omitido total o parcialmente por el orador durante su intervención.

Pedro Sanz Alonso, Presidente de la Comunidad Autónoma de La Rioja