26 de septiembre de 2017
José Ignacio Ceniceros, presidente de la Comunidad Autónoma de La Rioja

Rector.

Secretario general de Universidades.

Presidente del Consejo Social.

Miembros de la comunidad universitaria.

Autoridades.

Señoras y señores.

Quiero comenzar mis palabras expresando mi más sincera felicitación a la Universidad de La Rioja por su 25º aniversario. Un acontecimiento que nos llena de alegría y orgullo a los riojanos, porque, como ya previmos allá por el año 1992, nuestra universidad pública se ha convertido en un valioso activo de esta comunidad, que debemos cuidar y fortalecer para que pueda prestar un mejor servicio a la sociedad.

Deseo, igualmente, dirigir un cordial saludo a cuantos nos acompañan hoy aquí, en un día tan importante como este, en el que abrimos el curso académico 2017-2018, y dar las gracias a quienes me han precedido en el uso de la palabra. Me gustaría, en especial, felicitar al doctor Francisco Marcellán por su brillante lección inaugural acerca de la situación de la investigación en la universidad española.

Además, quiero transmitir mis mejores deseos a toda la comunidad universitaria y, con ocasión del 25º aniversario, manifestar mi felicitación y gratitud a cuantos habéis contribuido a darle vida y sentido a nuestra universidad durante este periodo. Agradecimiento que hago extensivo a quienes ya no están entre nosotros, a los que llevamos en nuestro corazón.

El de hoy es un acto que integra lo solemne y lo emotivo. Personalmente, tuve el honor de ser uno de los senadores que participó en la aprobación de la ley de creación de la Universidad de La Rioja, que vino a cubrir una grave carencia que presentaba nuestra comunidad, al ser la única que no prestaba el servicio público de enseñanza superior y dependía, a todos los efectos, de la de Zaragoza.

La Universidad era una creciente demanda de los riojanos. Hoy, con la perspectiva de los años, se puede decir que fue fruto de la voluntad popular y de su capacidad de entendimiento. Nadie puede atribuírsela ni apropiársela, porque nuestra universidad es de todos. Esa es, precisamente, su grandeza, y la causa de que este proyecto culminara con el mayor éxito y de que haya tenido una feliz singladura.

La Universidad fue una gesta colectiva, la suma de muchas voluntades, como lo fue la constitución de La Rioja en comunidad autónoma y la aprobación de nuestro Estatuto, hace ahora 35 años. Creo que nuestra universidad es uno de los máximos exponentes de lo que podemos lograr juntos, a través del diálogo y la unidad en torno a lo fundamental, por encima de nuestras legítimas diferencias y opiniones.

25 años atrás concebimos la Universidad como "un apoyo para el desarrollo científico, cultural, técnico y social" de La Rioja. Hoy, vemos con satisfacción que ha sido un motor de conocimiento y cultura, que ha contribuido a nuestro progreso social y económico. La Universidad ha avanzado al mismo ritmo, sino mayor, que lo ha hecho la sociedad, y resulta imprescindible para mejorar y hacer crecer La Rioja.

Recuerdo que, con motivo de su inauguración, el entonces ministro de Educación y Ciencia, Alfredo Pérez Rubalcaba, dijo que nuestra universidad nacía sobre "una base sólida: una comunidad académica consolidada, que ha demostrado su calidad y su compromiso con el proyecto, y una sociedad y unas instituciones que la respaldan y alientan".

El apoyo y el estímulo del Gobierno de La Rioja, desde luego, nunca le han faltado para que pudiera mejorar su calidad docente, investigadora y de gestión. Es más, siendo consciente de que también debe responder a los retos derivados de los cambios sociales que se han producido, hace dos años planteé abrir una nueva etapa de relaciones con la Universidad, para que fueran más intensas y amplias.

Ahora las relaciones entre ambas son mutuamente provechosas, y pienso sinceramente que este Gobierno ha reforzado la capacidad de liderazgo de nuestra universidad para articular la sociedad del conocimiento en La Rioja. Por ello, me comprometo a seguir fortaleciendo las relaciones institucionales y de contribución al desarrollo de políticas públicas.

Además, considero que hemos ido logrando avances significativos en distintos aspectos, que deseo enumerar, aunque sea brevemente:

- La congelación de las tasas universitarias, por cuarto año consecutivo, para facilitar el acceso a la educación superior y garantizar la igualdad de oportunidades en tiempos de dificultades.

- El inicio de la construcción de la nueva Escuela de Enfermería, que estará lista para el curso 2019-2020, y las negociaciones para la futura integración de la misma en la Universidad de La Rioja.

- La inauguración de la nueva sede del Instituto de Ciencias de la Vid y del Vino, como ejemplo de colaboración institucional en torno a la investigación en viticultura y enología para generar nuevos conocimientos y tecnologías.

- La creación del Centro de Idiomas, dentro de nuestra estrategia común de internacionalización y con el objetivo de dar respuesta a la demanda de aprendizaje, formación y certificación en lenguas extranjeras.

- La financiación de una nueva línea de contratos posdoctorales para completar la formación investigadora de jóvenes doctores que hayan obtenido el título con posterioridad al 30 de septiembre de 2014.

- El apoyo al Consorcio Campus Íberus para lograr una mayor captación de fondos destinados a desarrollar proyectos en los ámbitos de investigación e innovación, y a atraer talento internacional.

- Y el impulso dado a Dialnet, a través de la búsqueda de sinergias con la Fundación San Millán de la Cogolla y Cilengua, para ayudar a abrir La Rioja al mundo y fortalecer el español como lengua de difusión científica.

Pero, por encima de cualquier otra consideración, no podemos olvidar lo más importante. Este Gobierno continuará financiando adecuadamente nuestra universidad para que siga atendiendo las necesidades formativas de La Rioja. Como muestra de ello, este año se ha contemplado un aumento del 2% del presupuesto destinado a la Universidad, dentro del nuevo plan de financiación plurianual 2016-2019.

Además, deseo recordar que, en su último informe, la Conferencia de Rectores de Universidades Españolas destacó que "en el peor momento de la crisis, La Rioja ha sido la única comunidad que ha incrementado la financiación de la Universidad, frente a la reducción media del 17,99% del resto". Y añade: "La Rioja es la que mayores recursos estructurales aporta a su universidad pública, con 9.712 euros por estudiante".

Aun así, una vez garantizados los recursos necesarios para un funcionamiento básico de calidad, soy consciente de que nuestra universidad quiere ir más lejos. "El que no sienta ganas de ser más, llegará a no ser nada", dijo Miguel de Unamuno. Y es legítimo que la Universidad tenga nuevas ambiciones y objetivos, a los que tratamos de dar respuesta en la medida de nuestras posibilidades.

Tal y como nos expuso el rector en la apertura del curso anterior, el Gobierno ha realizado un esfuerzo adicional para acometer la reforma del Edificio Vives y su entorno en tres fases, mediante una financiación extraordinaria. Como sabéis, ya se han realizado las obras de adecuación de los espacios interiores del edificio, tan cargado de simbología para muchos de nosotros.

Además, la Universidad puede contar con el firme compromiso de este Gobierno de impulsar la estabilidad en el empleo público, reducir la tasa de interinidad y dignificar la labor docente e investigadora. Así, de común acuerdo, la oferta de empleo público de la comunidad autónoma para el próximo año incluirá la convocatoria de nueve plazas de profesor titular de universidad.

Sé que también os preocupa la pérdida de alumnos y el alto coste de la segunda y sucesivas matrículas. Hemos trabajando conjuntamente para encontrar una solución a este problema y quiero anunciaros que el Gobierno de La Rioja convocará en 2018 unas ayudas sociales para que ningún alumno se vea obligado a abandonar sus estudios por razones económicas.

Nuestra obligación es cumplir la ley y, en concreto, el decreto de racionalización del gasto público en el ámbito educativo. Pero nuestra voluntad inequívoca es que todos aquellos alumnos que tengan la capacidad y la voluntad de estudiar, puedan hacerlo. Creo que estas ayudas sociales contribuirán a ello, junto a una deseable flexibilización de la normativa de permanencia en los estudios por parte de la Universidad.

Con todo ello quiero decir que este Gobierno es lo más sensible posible a las necesidades presentes y futuras de nuestra universidad, pues confía hoy más que nunca en ella para afrontar los retos de comunidad que tenemos planteados. Retos como el crecimiento económico, la creación de empleo, la proyección en el exterior de nuestra región, su transformación digital y la innovación.

Termino ya mis palabras. Hoy, el personal docente e investigador, los estudiantes y el personal de administración y servicios comenzáis este nuevo curso llenos de ilusión y con gran esperanza. Os deseo que culminéis con éxito los propósitos que abrigáis y que sigáis fortaleciendo las relaciones con la sociedad, para contribuir mejor al desarrollo cultural, económico y social de nuestra comunidad.

La Universidad ocupa un papel central y de vanguardia en la construcción de una Rioja mejor. La nuestra es una universidad joven y moderna, abierta y con una dimensión social, conectada con su entorno y adaptada al espacio europeo, que debe avanzar en una docencia e investigación de calidad, para poder seguir influyendo de forma positiva en todos los ámbitos de la sociedad.

Ahora que se cumplen 25 años de la creación de la Universidad y conscientes del camino recorrido, os reitero mi felicitación y os animo a no vivir ensimismados en el pasado, sino a afrontar el futuro con espíritu de renovación. Pues, el éxito de nuestra universidad dependerá en gran medida de su capacidad de adaptación a los cambios para dar la respuesta adecuada a las necesidades de La Rioja.

En nombre de Su Majestad el Rey Don Felipe VI, declaro inaugurado el curso académico 2017-2018 en la Universidad de La Rioja.

Muchas gracias.





















* Este texto puede ser variado u omitido total o parcialmente por el orador durante su intervención.