17 de diciembre de 2003

Excmo. Sr. Consejero,

Excma. Sra. Rectora,

Reverendo Padre Prior,

Señoras y señores:

Sean de bienvenida y gratitud mis primeras palabras en este acto, preludio de las Jornadas de Trabajo que les aguardan.

De bienvenida a todos ustedes, profesores españoles y de Alemania, Estados Unidos, Francia, Hungría, Italia, Portugal, Reino Unido y Suecia, representantes de otras tantas lenguas hermanas, que han tenido la gentileza de aceptar la invitación que en su día les hizo la Fundación San Millán de la Cogolla, para asistir a este Congreso que tengo el honor de inaugurar. De bienvenida también a los que asisten como público y que han venido de diversos lugares. A todos les abre La Rioja sus puertas.

De gratitud por supuesto a todos ustedes por el esfuerzo realizado para estar aquí y por el destacado trabajo que van a realizar durante estos días, y a cuantas personas han hecho posible esto, de manera especial al Director del Congreso, nuestro Miembro de Honor, Claudio García Turza, quien como siempre ha desempeñado una entusiasta labor. Ustedes harán que, una vez más, La Rioja sea punto de referencia de los estudios filológicos y, especialmente, de los referidos a la época de los orígenes de nuestras lenguas.

A veces, el tópico desgasta la fuerza de lo dicho, pero es un verdadero honor para esta Comunidad contar con tan ilustres invitados (algunos venidos desde tan lejos), dedicados a la tarea de acrecentar el conocimiento sobre uno de los momentos más importantes de la historia de nuestra cultura. Un conocimiento que comparten con todos nosotros gracias a la celebración de congresos como el desde hoy nos reúne. Me viene a la memoria aquí lo que decía el gran Octavio Paz: "La primera palabra, la palabra que funda a todas las demás, es la palabra compartida". Sigan compartiendo con nosotros sus pensamientos y sus reflexiones, sus estudios e investigaciones.

No somos tierra que se distinga por extremos, ni en lo positivo ni en lo negativo. Cuanto hace nuestra historia lo poseemos sin querer imponerlo a nadie y sin hacer aspavientos sobre su importancia. Somos herederos de un trascendental legado: a las primeras muestras gráficas del romance español se suma la aportación poética excepcional del primer poeta de nombre conocido de nuestra literatura. Por ello, responsables con esta deuda histórica, nos sentimos llamados a protagonizar el estímulo de la obra filológica. Con más fuerza si cabe desde que San Millán y sus Monasterios de Suso y Yuso recibieron uno de los más altos reconocimientos mundiales: ser Patrimonio de la Humanidad.

Una de nuestras principales prioridades radica precisamente en la conservación de los monasterios emilianenses y en el estudio y difusión del español. En estas tareas está embarcada la Fundación San Millán de la Cogolla, constituida en octubre de 1998, y que ha conseguido aglutinar, bajo la Presidencia de Honor de Su Alteza Real el Príncipe de Asturias, y en torno a sus objetivos, a empresas y personas comprometidas con la defensa de este importante patrimonio que nos pertenece a todos. Una Fundación que se ocupa de la restauración y rehabilitación de estos lugares. Una Fundación que entiende en toda su dimensión la responsabilidad que tiene encomendada para que el español continúe avanzando y siga siendo "la liga más fuerte de nuestra comunidad", en expresión de Carlos Fuentes. Para que el castellano alcance la proyección mundial que le corresponde y para que siga participando en primera línea de fuego en todos los campos donde se defina el futuro de la ciencia, de la política, de los negocios, de la cultura y de la economía.

Con ese afán, la Fundación San Millán ha propiciado cuantos debates e iniciativas han sido precisas para analizar la divulgación del español. Cabe citar aquí el Encuentro Internacional de Directores de Departamentos de Español de Universidades de todo el mundo. Otro encuentro de suma trascendencia fue el que citó a todas las Academias de la Lengua Española en 1999 o el que convocó a directores de periódicos escritos en español de más de veinte países. Y ha sido en San Millán de la Cogolla también donde los académicos españoles asumieron el compromiso de encarar la confección del Diccionario Histórico de la Lengua Española, una vasta empresa que deparará incontables beneficios a nuestro acervo cultural.

Y, aunque en la Fundación, nos dedicamos de manera especial al estudio de la lengua española, no olvidamos a las otras lenguas romances. Si tenemos en cuenta la común procedencia del latín, para conocer bien el origen de una lengua románica es imprescindible conocer el origen de las demás. Y, como primer paso para asumir esa iniciativa, nos hemos propuesto celebrar el Congreso que ahora iniciamos. En él deberán cumplirse estos dos objetivos primordiales: por una parte, la exposición actual de los conocimientos sobre la prehistoria de cada una de las lenguas románicas. Por otra parte, el diseño de una revista científica dedicada monográficamente al estudio de los orígenes de todas las lenguas románicas, con una atención particular, claro está, a los específicos de la lengua española. Esta revista tendría, pues, la virtud de canalizar todas las investigaciones que se hagan en el mundo sobre estos aspectos tan importantes de cualquier lengua. Un enfoque que no existe en el mundo románico. Además, esta publicación sería el órgano nuclear del quehacer científico de la Fundación, en torno al cual habrían de vertebrarse y ordenarse las diferentes colecciones y libros anejos, que -es importante subrayarlo- la Fundación ya ha comenzado a elaborar.

Ya ven que, por estas y otras muchas razones, esta tierra y estos lugares lo son de estudio, trabajo e investigación. Algo que me congratula profundamente como Presidente de la Comunidad de La Rioja y de la Fundación San Millán de la Cogolla. Sobre todo porque como recitó el recordado Octavio Paz, con quien he abierto mis palabras y con quien deseo terminarlas, "decir lengua es decir civilización: comunidad de valores, símbolos, usos, creencias, visiones, preguntas sobre el pasado, el futuro y el porvenir... Al hablar -añadía Octavio Paz- no hablamos únicamente con los que tenemos cerca: hablamos también con los muertos y con los que aún no nacen, con los árboles y las ciudades, los ríos y las ruinas, los animales y las cosas. Hablamos con el mundo animado y con el inanimado, con lo visible y con lo invisible. Hablamos con nosotros mismos... Hablar -decía- es convivir, vivir en un mundo que es este mundo y sus trasmundos, este tiempo y los otros..."

Sigan ustedes hablando y trabajando sobre estos otros tiempos, los pasados, los que nos llevan al momento en que nuestras lenguas romances echaron a andar. Porque lo que tiene verdadero interés no son las grandes celebraciones o los discursos grandilocuentes; lo que en realidad es valiosos y está llamado a perdurar es el trabajo del tipo que ustedes van a llevar a cabo durante estos días. Por esta labor, contrae La Rioja con ustedes una deuda de gratitud y quisiera aprovechar este acto para reconocerla públicamente.

Sean todos bienvenidos. Siéntanse en su casa y ojalá que disfruten de nuestra compañía y de estos lugares. Nosotros nos sentimos ya suficientemente pagados con su presencia. Muchas gracias a todos.

Pedro Sanz Alonso - PRESIDENTE DE LA COMUNIDAD AUTÓNOMA DE LA RIOJA