5 de junio de 2008

Sr. Rector Magnífico de la Universidad de La Rioja,

Excelentísimas e Ilustrísimas Autoridades, Comunidad Universitaria, Presidente del Consejo Social, Señoras y Señores:

En estos tiempos apasionados y apasionantes que vive nuestra Universidad, tiempos nuevos rebosantes de retos y de oportunidades, de crecimiento y de cambios, se nos invita a la investidura y toma de posesión del Rector y de su Equipo de Gobierno.

Personas todas ellas, tanto el Rector como quienes le van a acompañar en las labores de Gobierno, que gozan de nuestra más sincera simpatía y afecto. Porque sienten nuestra Universidad. Porque les apasiona. Y porque van a dar lo mejor de sí mismas por ella: su tiempo, su trabajo, sus destrezas y sus conocimientos.

Personas que, desde esta vocación de servicio, pero también desde su reconocida valía, su disposición al diálogo y al trabajo en común y desde el conocimiento preciso de este campus, de sus necesidades y fortalezas, renuevan hoy, ante nosotros, su compromiso con la tarea de dar forma a la Universidad riojana del siglo XXI que necesitamos y que reclamamos.

Una Universidad que ha de ser valiente, ambiciosa, osada, segura de sí misma, confiada en la tierra que la sostiene y en la capacidad de las personas que rigen sus destinos si quiere consolidar su identidad y su prestigio. Si quiere ser cada día más atractiva y competitiva en el escenario de globalización en que se halla y en el que sólo tendrán cabida los más audaces.

Este es el desafío más inmediato que tiene ante sí nuestra Universidad, el de ocupar en España, en Europa y en el mundo el lugar que le corresponde y que merece. Y estas son las personas (el Rector y su equipo) en las que la comunidad universitaria ha depositado su plena confianza para alcanzar este objetivo, agrupando y canalizando en la dirección adecuada las energías, los recursos y los sueños de los riojanos.

A todas ellas, al Rector y a su equipo, mis mejores deseos. Y mi cariñosa enhorabuena por el amplio respaldo que han obtenido en el reciente proceso electoral. Un proceso modélico en las formas y en el espíritu democrático del que ha estado impregnado, y que ha puesto de relieve que la nuestra es una Universidad viva, dinámica y pujante que suscita entusiasmo y que convoca adhesiones y estímulos positivos.

Una enhorabuena que quiero singularizar muy especialmente en José María Martínez de Pisón, quien renueva su mandato como Rector con la satisfacción de comprobar que se ha valorado su gestión (caracterizada por el rigor y la transparencia) y con la seguridad de que su proyecto para la Universidad de La Rioja, un proyecto de largo recorrido, continuador, que no continuista, va a disponer del tiempo necesario para demostrar su eficacia.

Sabe el Rector, por la experiencia de estos cuatro años, por sus vivencias personales, que mi Gobierno y yo personalmente vamos a estar a su lado. Al lado de nuestra Universidad.

Lo he estado siempre, desde el mismo momento en que asumimos las transferencias en materia de educación universitaria, acompañándole en su imparable crecimiento físico y académico, con un incremento de infraestructuras, de equipamientos y de titulaciones.

Un crecimiento que ha dado como resultado este campus en el que nos hallamos. Un campus moderno, integrado e integrador, con sello propio, muy pegado al latir de la realidad riojana, gracias, en gran parte, a la labor del Consejo Social. Un campus convertido ya en la más alta institución educativa e investigadora de La Rioja, capaz de atender las demandas de formación de nuestros estudiantes, de educarles en valores, y de satisfacer al mismo tiempo las necesidades de nuestro tejido productivo y de nuestra realidad socioeconómica.

Hemos sido pioneros en la implantación de enseñanzas y de métodos de aprendizaje, convirtiéndonos en un referente y en un modelo a seguir para Universidades españolas de gran tradición.

Y es que hemos sido valientes. Valientes y sin complejos, porque la nuestra era una Universidad joven, con todo a su favor, sin lastres heredados que frenaran nuestro caminar, y con unas inmensas ganas por crecer, por darse a conocer y por ganarse el favor de docentes y estudiantes.

Ahora, ya superada la etapa de su primera juventud, que tantas y tan gratas experiencias nos deja, debemos ser capaces de conservar ese mismo entusiasmo, esa valentía, esa determinación juvenil para afrontar el principal reto que, hoy por hoy, se le plantea a nuestra Universidad y, por extensión, a la sociedad riojana: adaptarse al Espacio Europeo de Educación Superior. Converger con Europa para situarse a la altura de las Universidades del espacio comunitario de mayor calidad docente.

Un reto apasionante. Un reto que los riojanos asumimos como una oportunidad para que, en este contexto, nuestra Universidad gane en competitividad, para que se singularice todavía más, para que se fortalezca y para que goce de personalidad propia en un entorno enormemente selectivo que reclama nuestros mejores esfuerzos y toda nuestra capacidad de imaginación y de superación.

Para ello, nuestra Universidad debe dotarse de unos planes de estudios que nos diferencien del resto de Universidades. De un perfil que nos haga reconocibles. Mejorando y modernizando nuestras titulaciones en ese afán. Y estudiando, al mismo tiempo, la posibilidad de crear las dobles titulaciones y de incluir en las mismas la presencia de idiomas. Sin olvidar un nuevo impulso a la movilidad y una nueva orientación de las metodologías docentes.

Son cuestiones en las que, me consta, está trabajando y seguirá haciéndolo el equipo rectoral, sin precipitaciones, con reflexión y criterio, pero sin detenerse, ya que la convergencia con el Espacio Europeo de Educación Superior tiene una fecha a la que, tengo el convencimiento, vamos a llegar con los deberes hechos.

Para asegurar a nuestra Universidad la autonomía económica que le permita responder con garantías de éxito a los retos del Espacio Europeo de Educación Superior, a finales de noviembre del año pasado firmaba con el Rector el protocolo de colaboración para la financiación de la Universidad de La Rioja. Un compromiso de inversión de 141 millones de euros, en una primera fase, que tendrá como primer resultado la culminación de la reforma del Edificio Politécnico. Y que en 2009 contempla el inicio de la cuarta fase del Centro Científico Tecnológico, con una inversión total de 6,5 millones de euros.

Esa ha sido nuestra principal aportación para avanzar hacia la convergencia con Europa, pero no la única.

Bien lo sabe el Rector. Como sabe de nuestros esfuerzos para ayudar a nuestra Universidad a conquistar otro de sus principales retos: el de su internacionalización, con la vista especialmente puesta en Hispanoamérica, pero sin dejar de lado otras áreas geográficas de alto valor estratégico para nuestros intereses.

“La educación”, decía Kant, “es el desarrollo en el hombre de toda la perfección de que su naturaleza es capaz”. Y otro gran filósofo, Aristóteles, añadía: “La inteligencia consiste no sólo en el conocimiento, sino también en la destreza de aplicar los conocimientos en la práctica”.

Asegurada la función tradicional de la Universidad, ahora nuestro campus, en consonancia con el consejo de Aristóteles y con el sentir de los riojanos, está concentrando sus esfuerzos en liderar los cambios de nuestra sociedad, especialmente en el campo económico. De tal forma que ha asumido el doble papel de formar y de transformar. De formar a nuestros jóvenes y de transformar nuestra tierra, modernizándola y acelerando sus ritmos de crecimiento.

El saber ya no sólo se transmite de profesores a alumnos, sino que en nuestra Universidad se genera un saber propio, con sello riojano, innovador, que se pone al servicio inmediato de nuestra sociedad. Un conocimiento científico y tecnológico que se transfiere a nuestras empresas para hacer más competitivo nuestro tejido productivo. Para dar un nuevo impulso a nuestro modelo económico a fin de que La Rioja siga liderando los datos de generación de empleo, de riqueza y de exportaciones, con un reflejo directo en la mejora de la calidad de vida de los riojanos.

Nuestra Universidad se ha convertido en el principal vivero de investigadores y de emprendedores. Y también de profesionales, de futuros directivos, que salen de aquí dotados con el perfil que demanda la nueva economía.

Hemos encontrado en nuestra Universidad un apoyo seguro para convertir la innovación y la investigación en una de las principales señas de identidad de nuestro modelo socioeconómico. Colabora con el Gobierno de La Rioja en el Centro Internacional de Investigación de la Lengua Española, en el Instituto de las Ciencias de la Vid y el Vino que se construye en La Grajera y va a tener un papel destacado en el nuevo Plan de I+D+i de La Rioja, que se ha planteado el objetivo de crear 1.000 empresas innovadoras en nuestra tierra y en el que vamos a volcar nuestros mejores esfuerzos para dar un nuevo impulso a La Rioja por la vía de la innovación y la investigación.

Esta es, queridos miembros del equipo rectoral, querida comunidad universitaria, la Universidad a la que aspiramos y por la que vamos a seguir trabajando los riojanos, todos juntos. Una Universidad que halle el encaje que le corresponde en Europa a través de la especialización y la excelencia educativa. Una Universidad de proyección internacional. Y una Universidad plenamente identificada con La Rioja y comprometida con su permanente transformación en positivo a través de un saber propio e innovador.

Para ello, debemos actuar, como hasta ahora, con valentía.

Decía Séneca: “Muchas cosas no nos atrevemos a emprenderlas no porque sean difíciles, sino que son difíciles porque no nos atrevemos a emprenderlas”.

Sé por experiencia que el Rector y el equipo que le acompaña en esta nueva etapa de nuestra Universidad sí se van a atrever a afrontar con decisión, y con valentía, los retos que tenemos ante nosotros. Retos de nuestra Universidad, pero también de la sociedad riojana, de La Rioja y de su futuro.

Por ello, en este acto de investidura y de toma de posesión, les reitero mi enhorabuena y les deseo los mayores éxitos en estos tiempos en que nos hallamos, tiempos apasionantes y apasionados, en los que van a seguir contando con el aliento, la complicidad y todo el apoyo del Gobierno de La Rioja.

Muchas gracias.

Pedro Sanz Alonso, Presidente de la Comunidad Autónoma de La Rioja